domingo, 20 de noviembre de 2016

¡Qué bajo ha caído el Opus Dei! Ahora se dedica a censurar el pensamiento y palabras de su propio Fundador, San Josemaría Escrivá de Balaguer y perseguir a quienes lo difundan

Además de sorprendente, me parece muy mezquina la forma de proceder de los responsables del Opus Dei, institución de la Iglesia a la que jamás he criticado -y mucho menos atacado-, que ni siquiera se han molestado en ponerse en contacto conmigo, aunque fuera a través de un simple comentario en la entrada "Las tres campanadas: transcripción de las palabras proféticas de San Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei, sobre la actual crisis de la Iglesia", para pedirme directamente que retirara estas cartas y, aunque no fuera necesario, para explicar por qué me lo pedían. Si todavía algún lector no lo ha adivinado, me estoy refiriendo a un indisimulado caso de censura por copyright una reclamación por "derechos de autor" que fue enviada a Google el pasado jueves 17 de noviembre de 2016 por el abogado madrileño Javier Domínguez Calatayud -los derechos de autor de esas cartas los posee "Scriptor, S.A.", que es una empresa pantalla vinculada al Opus Dei-, debido a lo cual Blogger me ha pedido que edite la mencionada entrada eliminando las cartas, por lo que he procedido a la retirada de las mismas de esa entrada, manteniendo sólo la introducción escrita por mí. He leído que la excusa que han dado alguna vez para ocultar dichas cartas es que se trata de "documentos internos" destinados a miembros del Opus Dei. Sin embargo, esta explicación se cae por su propio peso desde el momento en que hay otros "documentos internos" difundidos por el propio Opus Dei. Por lo cual, es evidente que el criterio para ocultarlo no se debe a su carácter de "documento interno", sino a su contenido. En mi humilde opinión, hacen muy mal ocultando unos documentos de vital importancia para la Iglesia -no sólo para los miembros de la Prelatura-, que ponen de manifiesto el pensamiento y verdadero sentir de San Josemaría, quien, habrá que recordárselo a algunos, ya no se trata simplemente de su "fundador", sino de un santo de toda la Iglesia universal. ¿Alguien consideraría normal que los carmelitas prohibieran difundir algunas cartas de Santa Teresa de Jesús alegando "derechos de autor"? Con esa actitud ponen de manifiesto el carácter sectario que todos los enemigos de la Iglesia, y también un considerable número de católicos, les vienen achacando desde hace décadas. ¿Acaso quieren darles la razón? Porque, si no es así, lo disimulan bastante bien. Pues nada, que sigan haciendo amigos.

Durante años han negado la existencia de estas cartas... hasta que salieron a la luz. Y como después ya no han podido seguir negándolo, recurren a la censura, pura y dura, valiéndose de triquiñuelas legales. Lamentable. Como explico al principio de esta entrada, además de por su notable interés en lo que a la vida de la Iglesia católica se refiere, también publiqué estas cartas por coincidir con la festividad litúrgica de San Josemaría Escrivá de Balaguer, el 26 de junio. Como ya expliqué en un comentario, no publiqué el texto completo, sino sólo fragmentos que se referían a la Iglesia universal y que afectan a todos los católicos -no sólo a los miembros de la Prelatura del Opus Dei-, omitiendo cualquier referencia a recomendaciones efectuadas por San Josemaría a miembros del Opus Dei o a asuntos internos de la Prelatura. Además, el texto está ampliamente difundido en Internet, mal que le pese al Opus Dei, pudiendo encontrarlo y descargarlo cualquier internauta en muchas páginas web y blogs con sólo utilizar un buscador. Yo no he tenido acceso al documento original ni, por tanto, soy sospechoso de haberlo filtrado en Internet, ni siento sentía ninguna animadversión hacia la Prelatura del Opus Dei, nada sospechosa de heterodoxia doctrinal -hasta ahora-, ni mucho menos hacia su fundador, santo de todos los católicos. Es público y notorio que no me mueve ningún ánimo de lucro; de mi blog no obtengo ni un solo céntimo de euro, ni ningún otro beneficio material: sólo tiene como fin la mayor gloria de Dios y provecho de las almas.

Pero, a pesar de lo dicho anteriormente, parece no gustar a los actuales responsables de la Prelatura lo que pensaba y decía su fundador. En primer lugar, que constatara que la maldad del mundo parecía -y aún parece-, estar afectando a la Iglesia. Que creyera que no es la doctrina católica la que debe adaptarse a los tiempos, sino al contrario: el mundo a Cristo. Que denunciara que quienes deberían proteger a los fieles no lo hicieran, y se alentaran las acechanzas del diablo desde dentro de la propia Iglesia. Que se pudiera propagar impunemente cualquier idea falsa, incluso desde dentro de la misma Iglesia, tachándose de "rigoristas", en cambio, a quienes defienden la Verdad revelada y el Magisterio perenne de la Iglesia, al tiempo que se jalea a apóstatas y a herejes, y se escandaliza y confunde a los simples fieles -a quienes ahora, además, se descalifica-. Se dolía de que algunos hicieran todo lo posible por ocultar que la Misa es el Sacrificio incruento de Nuestro Señor en el Calvario, o que los eclesiásticos heterodoxos se quedaran oficialmente dentro de la Iglesia y provocaran la agitación -ahora se dice "lío"-. Pensaba que parte de la culpa de la desbandada de los fieles se debía a la adulteración del mensaje de Nuestro Señor y a la creación de un cristianismo edulcorado, sin cruz, sufrimiento o dolor, así como a la confusión y tolerancia en la Iglesia de ideas totalmente incompatibles con la Revelación. Consideraba cobardía callarse en esta situación -silencio culpable-. También criticaba la introducción en la Iglesia de categorías marxistas de la lucha de clases o el análisis materialista de los fenómenos sociales; la condescendencia con los poderosos ateos o antirreligiosos; la desacralización del culto; los abusos litúrgicos y los sacrilegios en la administración de los sacramentos; que muchos clérigos no predicaran a Nuestro Señor Jesucristo, pero no les faltara, en cambio, la verborrea suficiente cuando de asuntos políticos o sociales se trataba. Creía que los católicos no podemos permitir que se impongan como verdaderas y justas ideas contrarias al mensaje de Jesucristo, y menos desde dentro de la Iglesia; y que aunque la palabra "justicia" nunca ha sido tan ampliamente utilizada, nunca se hubieran oprimido las conciencias de los fieles más injustamente. Sabía, y así lo expresaba, que la mayoría silenciosa de los fieles no protesta pero sufre esta situación, confiando y rezando para que la Iglesia vuelva a ser la que siempre ha sido, ya que ellos no han pedido ningún cambio, y menos aquellos que tratan de reducir o eliminar la espiritualidad, desprecian los sacramentos y enturbian o hacen perder la fe. A quienes tal cosa pretenden, no duda en llamarles herejes, modernistas o progresistas, afirmando que no sólo no progresan, sino que retroceden a herejías pasadas para poner en tela de juicio la Exégesis, la Historia y hasta los propios dogmas, sin recibir condena alguna por quien tiene el deber y el poder para hacerlo, sino más bien al contrario: se les alienta, sin considerar el juicio de Dios y el bien de las almas, sino más bien buscando el aplauso del mundo. De ahí que ironizara con que ahora ya se puede sembrar la confusión con licencia eclesiástica. Era totalmente contrario al marxismo cultural, que en ambientes eclesiásticos achacaba unas veces a pura convicción, y otras a simple complejo de inferioridad. Como también hicieran otros santos antes que él, y siendo consciente de que en los momentos de crisis profunda de la Iglesia pocos permanecen fieles, debido a la escasa formación doctrinal, espiritual y a la carencia de medios morales e intelectuales suficientes para resistir a quienes promueven el mal, recomendaba evitar aquellas novedades que podían poner en riesgo la piedad, y prevenía de dejarse arrastrar por doctrinas extrañas a la fe que siempre ha mantenido y enseñado la Iglesia, que jamás puede ser considerada anticuada, pues la Verdad revelada siempre es nueva, ya que Cristo no pasa de moda ni envejece. Pone en guardia sobre las falsas doctrinas y las reformas innecesarias, muchas de las cuales no son sino herejías que tienen su origen en la mala conciencia, tratando de justificar con ellas las bajas pasiones, la negligencia y muchos errores prácticos. Ataca el falso ecumenismo, que además de no servir para nada desemboca en la indiferencia religiosa. Lo achacaba a la falta de celo apostólico, el cual busca tanto la propia salvación, como la salvación de los otros, sin necesidad de atacar a nadie, simplemente por la defensa firme de la doctrina.

Además, arremete contra los falsos teólogos que enseñan herejías, y da el remedio para combatirlo, hoy tristemente denostado: el proselitismo, y rechaza la acusación de que quienes propugnan y defienden los dogmas, esto es, la Verdad, lo hagan por soberbia. Por eso afirma claramente que no hay que dejarse dominar por ideas y actitudes distintas a las predicadas por Nuestro Señor. Así se entiende que denunciara que muchos eclesiásticos pierden la fe progresivamente, apartándose de la sana doctrina, en lugar de dar ejemplo de prudencia, hasta desembocar en la confusión de ideas y de obras, por un buenismo y una concepción utópica del cristianismo y de la Iglesia, que no es otra que la que promovió el tantas veces condenado modernismo. Y, en lugar de promover la conversión y la piedad personales, quienes así piensan sólo ven defectos en las estructuras de la Iglesia. Asimismo, criticaba la rampante mundanización y el activismo político de un sector del clero, su falta de oración, la negación de dogmas por parte de algunos mal llamados "teólogos", la enseñanza de inmoralidades, el silencio culpable ante el mal, las tendencias patológicas de algunos, o las herejías difundidas por otros. Sus críticas culminan con el tan actual tema de la indisolubilidad del matrimonio, del que pensaba que no hay que dejar de proclamar la doctrina de Cristo por miedo a ser tachados de reaccionarios. Consideraba el divorcio como un error grave y una herejía, y abominaba del irenismo de aquellos eclesiásticos que pretenden mantenerse en una posición de equidistante prudencia, sin extremismos, ajenos a la realidad sobrenatural y temiendo más el juicio de los hombres que el de Dios, lo cual acaba provocando el alejamiento de los fieles y la pérdida de su autoridad moral. También denunciaba que desde la propia Iglesia se diera una visión de Ella misma y de sus fines totalmente falsa, confundiéndola con una organización humanitaria, o que se permitiera que los errores y herejías circularan sin denunciarse, o que se corrompieran las conciencias con ciertas enseñanzas y omisiones graves. Del clero que había caído en las garras del modernismo decía que juzgan todo de forma ajena a lo sobrenatural, calificando la obediencia, la certeza en la fe y la unción en la liturgia como "verticalismo", "falta de pluralismo" o "falta de espontaneidad". Hace notar que muchas veces el mal se disfraza de virtud y de autoridad, por lo que muchas personas con una falsa religiosidad y llenas de fanatismo se oponen desde el interior a la verdadera Iglesia fundada por Jesucristo, que es a la vez dogmática y jurídica, haciendo resaltar lo político antes que lo religioso y contribuyendo así al desprestigio de la autoridad eclesiástica, a que no se corrijan los errores y la confusión en temas de fe, morales, litúrgicos y disciplinares. Culpa, en definitiva, al mal llamado "aggiornamento" y a quienes desde dentro de la Iglesia siembran la confusión, hunden los seminarios y vacían las iglesias -aunque llenen los titulares de prensa-, de la desaparición de la piedad, del desplome de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y del alejamiento de los fieles, recurriendo a la cita del capítulo III de "De Ecclesiae Catholicae unitate", que habla de quienes presentan "la noche como día, la muerte como salud, la desesperación con apariencia de esperanza, la perfidia como fidelidad, el anticristo con el nombre de Cristo; así escamotean con sutileza la realidad, engañando con apariencias de verdad". Y, por último, reconoce que las características del modernismo -o compendio de todas las herejías- descritas por San Pío X en su encíclica "Pascendi", estaban más vivas que nunca -lo siguen estando-, y que entonces se presentaban, si cabe, con mayor virulencia, agresividad y extensión que cuando las condenó San Pío X. Creía que el modernismo después del Concilio Vaticano II identifica erroneamente el amor de Dios con las aspiraciones o deseos humanos de tipo materialista y meramente instintivo. Para remediarlo veía necesario volver al Tomismo, como recomendaran S. S. León XIII y San Pío X, y recuerda a los Padres y Doctores de la Iglesia que dedicaron su vida al servicio de la verdad, defendiéndola de la herejía y sin miedo a llamar a los herejes por su nombre. Su conclusión fue que debe desterrarse de la Iglesia esa visión que trata de convertir el mensaje de Cristo en un humanitarismo disfrazado de "preocupaciones sociales", y recuerda la obligación de todos los católicos de proclamar la fe sin ambigüedades, así como el derecho que les asiste a sentirse apoyados por aquellos que han sido designados por el Señor como custodios del Depósito de la Fe.

Me gustaría concluir con una cita bíblica -afortunadamente el Opus Dei no tiene los "derechos de autor" de los Santos Evangelios-, en la que el Señor, dirigiéndose primeramente a sus discípulos, previene de la doblez y la hipocresía: “Guardaos a vosotros mismos de la levadura –es decir de la hipocresía– de los fariseos. Nada hay oculto que no haya de ser descubierto, nada secreto que no haya de ser conocido. En consecuencia, lo que hayáis dicho en las tinieblas, será oído en plena luz; y lo que hayáis dicho al oído en los sótanos, será pregonado sobre los techos" (Lc 12, 1-3). A buen entendedor, pocas palabras bastan.

14 comentarios :

  1. Muy estimado Catholicvs no me sorprende la actitud de los que manejan el Opus Dei, que increíblemente se han alejado de las enseñanzas de su propio Fundador , por su advenediza inclinación Papal a la que han caído, al grado de ni siquiera comentar nada de él amortis letitia de el Papa Fransisco que saben perfectamente que es el permiso de los vueltos a casar, de los divorciados y uniones libres para poder comulgar. Prefieren callar antes que defender la doctrina de la Iglesia , antes que incomodar al por primera vez Papa Teólogo de la liberación y izquierdista Fransisco I .
    Fui educando en mi infancia y adolescencia en instituciones del Opus Dei y soy testigo del paulatino modernizamineto que han tenido , en los centros y residencias de mujeres a finales de los años ochenta, dejaron de usar el velo o mantilla , entrados los años noventa la liturgia Novus Ordo De San Josémaria que conservaba algunos elementos del vetus Ordo que a grandes rasgos incluia la entrada del sacerdote al altar con el cáliz en mano con su respectivo cubre cáliz la lecturas hechas solo por el sacerdote, sin incluir el desorden de que las lea un laico , el uso de la vela palmatoria a la hora de la consagración y comunió, la última campanada de la comunión del sacerdote, la comunión de rodillas ente otras . Fue extirpada de sus capillas y oratorios por críticas de algunos miembros de la curia romana que los acusaba de nostálgicos decisión tomada por el entonces prelado Alvaro del Portillo.
    Sigo sin entender la molestia que les provoca el tema de que San Josemaria prefería el Vetus Ordo , reaccionan como si le preguntaras a un legionario de Cristo algo acerca del Padre Maciel .
    Y por supuesto todos los textos relacionados a la defensa de la liturgia tradicional y todas sus predicciones sobre los cambios del CVII lo tratan de desaparecer , Se parecen a San Pedro cuando negó a nuestro Señor , pero lo que no pueden desaparecer son las pocas pero muy hermosas fotos de San Josemaria celebrando el vetus Ordo hasta sus últimos días de vida. Y no se trata de provocar Sismas y fracturas se trata de defender la doctrina . Papas van y Papas vienen , seguiremos teniendo anti papas como los han existido. La Reina Isabel de Castilla fue una gran defensora de la fe y un látigo para el Papa Alejandro VI y no por eso fue una hereje si no todo lo contrario ,a ella debemos la existencia de Hispanoamérica , si bien San Josemaria pido que fueran incondicionales con el Santo Padre , que aprendan a no confundir la gimnasia con la magnesia .
    O también me pregunto no será que en el Opus Dei , la masonería ya tenga sus caballos de Troya dentro de ellos, Como le hicieron con los Jesuitas?

    Qué tristeza que a tan grande personaje lo traten de callar sus propios pupilos.

    Saludos cordiales .

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  2. Aunque desde una línea editorial distinta, solidaridad plena contigo, estimado CATHOLICVS. El OD está en su mayor etapa de "lobotomía histérica", como están haciendo en España, queriendo ser más liberales y modernistas que los mismos modernistas.

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  3. Soy tradicionalista y a la vez supernumerario en el Opus Dei. Entiendo el deseo de hacer conocer estos documentos. Pero en fin son documentos de familia y la costumbre de mantener estas cosas entre familia es provisión explícita de San Josemaría. Recuerden que la Obra fue fundada durante la Guerra Civil Española, y desde entonces siempre hubo la necesidad (y en ese momento la urgencia) de ser muy prudentes en ocultar ciertas cosas para cuidar la opinión pública sobre la obra. No es sectarismo, sino prudencia. Me parece contraproducente que los tradis critiquen al Opus Dei por esto, si al fin y al cabo ambos grupos queremos la restauración de la Iglesia, su doctrina y su liturgia. Es sólo cuestión de métodos diferentes.

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    1. Muchas gracias por su comentario, Don Paco. Entiendo lo que plantea e intentaré responder al mismo más extensamente, tan pronto me sea posible. Mientras tanto, reciba un cordial saludo, en Cristo,

      CATHOLICVCS

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    2. Como le he dicho en mi otro comentario, le agradezco mucho el suyo. Entrando en materia, dice que estas cartas son "documentos de familia". Imagino que lo dice en sentido figurado, refiriéndose a la que forma el Opus Dei, no a la carnal. Lo digo porque están dirigidas a sus "hijos" -a los miembros de la Obra-, y es público, como usted sabrá de sobra, que S. Josemaría murió sin testar, por lo que sus documentos pasaron a su hermano, a quien se los "compró" el Opus Dei. No me parece ni bien, ni mal. Sólo describo los hechos. Pero eso se refiere a las cartas como objeto material, y en este caso se trata del legado espiritual. Tras ser canonizado, S. Josemaría y su legado espiritual ya forma parte del patrimonio de todos los católicos. Además, el contenido de las cartas describe el calamitoso estado de la Iglesia en aquel momento, que no era ningún secreto: lo veía todo el mundo. A pesar de que diga que ocultarlo forma parte de la provisión explícita de San Josemaría, en las propias cartas dice lo contrario: que ante la situación descrita, callarse es una cobardía. Además, no dijo nada secreto, ni escandaloso, ni de lo que avergonzarse. De hecho, dijo verdades como puños, que, por desgracia, no son cosas del pasado, pese a haber transcurrido ya casi medio siglo. Hoy es más cierto que entonces, si cabe. Por otro lado, no veo la relación entre la Guerra Civil Española y la década de 1970. Está bien tener en cuenta la opinión pública de cara a ejercer un mejor apostolado, pero no hasta el punto de callarse -el silencio cómplice que menciona S. Josemaría-, en un momento en el que se difundían todo tipo de herejías. La prudencia está bien hasta un punto: a Cristo le mataron por llamar a cada cosa por su nombre y no ocultar la Verdad. Sólo calló después de ser apresado. Y gracias a su falta de "prudencia" la Iglesia cuenta con miles de mártires. Aunque no sea el caso, pues no creo que se fuera a martirizar a nadie por describir la situación y dar recomendaciones como oficiar y asistir a Misa con unción, o volver a enseñar la Filosogía y Teología de Santo Tomás, etc. En cuanto a lo del sectarismo, me refiero a los métodos, no a que yo les considere una secta. Pero sabrá que mucha gente, especialmente alejada de la Iglesia, sí lo hace. Y, desgraciadamente, también muchos católicos -con razón o sin ella-. En cuanto a lo último que menciona, yo no he criticado al Opus Dei nunca; de hecho, tengo entradas dedicadas a S. Josemaría y a varias celebraciones litúrgicas oficiadas por sacerdotes del Opus Dei. Lo que me ha parecido impresentable es el método y las posibles consecuencias que podría haber tenido: ¿Qué habría ocurrido si Google cierra mi blog, que llevo una década escribiendo con mucho esfuerzo, por considerarme un "plagiador"? ¿No han pensado en eso? ¿O simplemente les da igual? Porque a mí no me da igual. Yo cité algunas partes de las cartas que afectan a toda la Iglesia -no las puse al completo-, y no fue ni para lucrarme, ni por mala fe, ni para atacar a su autor, ni para atacar al Opus Dei, sino justo por lo contrario: veo la mano de Dios en sus palabras, me parecen sabias, proféticas y buenas para la Iglesia. Así que, el método de censura me ha parecido desproporcionado. Y me consta, porque así me lo han transmitido, que no es la primera vez que lo hacen: se ha amenazado a otras webs con acciones judiciales si no las retiraban. ¿Les parece normal? A mí no. Si según usted las ocultan por prudencia y por la opinión pública, censurar y amenazar producen justo el efecto contrario: dan una imagen muy negativa. Y aplicar estos métodos contra otros católicos que actuan de buena fe y con las mejor de las intenciones, me parece lamentable. Espero que reconsideren su postura y que entre todos logremos los objetivos con los que concluye. Gracias otra vez por su comentario, y espero que S. Josemaría interceda por su Obra y por toda la Iglesia, en estos tiempos tan convulsos como los que él vivió, por el bien de las almas y para mayor gloria de Dios. Un cordial saludo, en Xto.

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    3. Se ha deslizado un grave error en su comentario al decir que "la Obra fue fundada durante la Guerra Civil Española" (1936-1939), cuando en realidad y según explicó innumerables veces su Fundador, fue fundada en los últimos años del reinado de Alfonso XIII (1928).
      Esta fecha -1928- se repite en el Opus Dei hasta la saciedad: en la estampa para la devoción de San Josémaría, en cualquier reseña por breve que sea de la vida del Santo en sus múltiples publicaciones (Camino, Surco, Forja, Santo Rosario, Vía Crucis, Es Cristo que Pasa, Amigos de Dios...). Es casi increíble que un miembro del Opus Dei ignore la fecha (a no ser que la ignorancia recaiga sobre el otro dato: la Historia de España).
      Pero yendo al fondo de la cuestión, tampoco es cierto que se trate de "documentos de familia" -espiritual se entiende- solo accesibles a los miembros del Opus Dei, porque estos documentos, desde el momento mismo de su publicación, solo eran accesibles a los Directores del Opus Dei y a aquellos miembros que éstos considerasen aptos para conocer su contenido; y esto fue así por disposición expresa de San Josemaría.
      Hoy día los miembros del Opus Dei no tienen libre acceso a estos documentos. Puede comprobarlo usted mismo, como supernumerario. Le facilito las fechas: carta de 28 de marzo de 1973 (aniversario de la ordenación sacerdotal del Santo), carta de 17 de junio de 1973 (fiesta de la Santísima Trinidad) y carta de 14 de febrero de 1974 (aniversario de la fundación de la Sección Femenina -1930- y de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz -1943-).
      En mi opinión el motivo de estas restricciones es doble. Por una parte se ha pretendido siempre evitar una excesiva confrontación con eclesiásticos poderosos de tendencia progresista. Por otra parte, la doctrina que se expone en dichas cartas no es completamente ortodoxa pues se insiste en una idea errónea de San Josemaría: que la salvación eterna de los miembros del Opus Dei está necesariamente ligada a su perseverancia en la institución.

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    4. Don Paco, me parece que va a esperar usted en vano, que el Opus Dei favorezca cualquier restauración de la "Tradición" ellos solo están al viento que sopla, lo han estado siempre. No van a romper lanzas por la Tradición, como no rompen lanzas por nada que no sean ellos mismos.... Búsquese lo de la Tradición por otro lado. Los tradicionalistas de verdad no ven con buenos ojos al Opus Dei por eso mismo......

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  4. ¡Métodos de Cristo!, no de los hombres que quieren imponer los suyos, como Don Paco, que es un supernumerario como pudiera ser lagarterano.
    ¡Menos de Cristo, cualquier cosa!
    Qué sólo está el Señor.
    Que conste que no soy del Opus. Soy de Cristo hasta morir por Él.
    ¡Cuánta falsedad!
    Soledad.

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  5. Como me hizo reír Don Jorge si viniera a las Misas que organizan el la parroquia de De San Josemaria aquí en la Ciudad de México se atacaría de la risa con todo y el coro de guitarra y pandero justo lo que detestaba San Josemaria . Es cierto que se han súper modernizado lo único que conservan son los ornamentos de talleres de Granda que acabaran haciando casullas y capas pluviales al estilo Pietro Marini .

    Saludos Cordiales

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  6. Pienso que se está armando una tormenta en un vaso de agua, pues
    hay que reconocer que más que de triquiñuelas legales, el Opus Dei está en su pleno derecho, en el sentido estricto de la palabra, de solicitar que terceros no hagan uso de documentos internos protegidos por la propiedad intelectual de acuerdo al ordenamiento jurídico.

    Razones históricas y de prudencia, así como de su carisma, entre las cuales velar porque sus apostolados no se malogren por causas extrínsecas, obligan a los responsables de esta admirable obra a tomar ciertas providencias que a veces no se comprenden a simple vista.

    En todo caso, el comentario de Catholicvs resume muy bien el contenido de lo textos de las "Campanadas" que se conocen, así que puede estar muy tranquilo si le piden retirar los originales de su blog.

    Como comentario final, hace algunos meses, el Padre José María Iraburu también publicó un artículo sobre las "Campanadas" de San Josemaría en Infocatólica.

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    1. Gracias por su comentario, D. Jorge. Como verá, yo no he discutido en ningún momento los "derechos de autor" que legalmente posea el Opus Dei sobre éstos y otros documentos, pese a que en este caso me parezca una ridiculez recurrir a ellos para censurar algo de carácter espiritual -no son balances económicos, ni disposiciones administrativas u organizativas, etc.-. Habla de recurrir a terceros... ¿y qué tal recurrir primero a los "segundos"? A terceros se recurre cuando la persona o personas que supuestamente están vulnerando nuestros derechos se niegan o bien a reconocerlos, o bien a respetarlos. No es el caso, y de ahí la queja por el método. ¿Alguien se ha molestado en pedirme retirar las cartas? No. Es más fácil denunciarlo sin tomar en consideración las consecuencias que tal proceder pueda tener para la persona denunciada. Muy caritativo y proporcionado, sí señor.

      En cuanto a la ya mencionada prudencia... ¿de qué se trata exactamente? Describir algo que está a la vista de todos -me refiero a la situación que denunciaba San Josemaría-, ni era algo secreto, ni es prudente silenciarlo. ¡Si hasta él mismo lo decía en las propias cartas: eso es cobardía, no prudencia! Y, encima, ha pasado casi medio siglo desde que se escribieran y el Opus Dei está totalmente reconocido y asentado en la Iglesia. Creo que la ocultación de estas cartas es contraproducente y que los métodos empleados para lograrlo consiguen justo el efecto contrario a éso que pretende proteger la "prudencia". En cualquier caso, retiré las cartas en cuanto me lo pidió Google.

      Por último, como usted dice, el P. Iraburu escribió sobre las cartas, que también han recogido otros portales. En realidad, son un secreto a voces. Quien no las haya leído ya es porque no le interesan, no porque no sean fáciles de encontrar. Incluso en mi blog ha permanecido esa entrada durante casi medio año. Con este caso de censura "de efecto retardado", lo que se logra es que en vez de pasar desapercibido el tema, que ya leyó en su día quien quiso, se provoque más curiosidad en quienes no lo conocían. Sobre todo por su total actualidad -ya se sabe que los "progresistas" progresan -valga la redundancia- hacia atrás como el cangrejo-.

      Le reitero mi agradecimiento por su comentario, y también mi deseo de que todo sea para bien de la Iglesia, la salvación de las almas y la mayor gloria de Dios.

      Un cordial saludo, en Cristo,

      CATHOLICVS

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  7. Estimado Catholicvs:

    Nada que hacerle.
    Concuerdo con usted que solicitud de retiro o lo que sea de los textos de las respectivas Campanadas contribuye a aumentar la curiosidad y en consecuencia de la publicidad de los mismos.
    Un cordial saludo.

    PS.

    1. Personalmente, no habría titulado la entrada de la manera en que lo ha sido.
    2. Aclaro que nunca he pertenecido al O.D. ni que participo en su labor apostólica.

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    1. Si así es el trato del opusdeísmo con aquellos que "no son sus críticos" (caso CATHOLIVS), ¿qué se le dejará para los demás que SÍ LO SON (y con fundamentos)?

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  8. El Opus no es nada de lo que parece. Nada de nada, ni por un lado ni por otro.

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