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sábado, 2 de septiembre de 2017

Francisco vuelve a hablar: 'Amoris laetitia' y la Comunión a los adúlteros, inmigración, armas, política, laicismo, la guerra justa y el Islam

Anteayer, jueves 31 de agosto, el periodista Andrea Tornielli, nada sospechoso de ser enemigo de Francisco o de atacarle, sino más bien todo lo contrario -de hecho, es uno de sus palmeros oficiales-, publicaba un artículo con varios pasajes del libro "Política y Sociedad", del sociólogo Dominique Wolton -junto a Francisco en la foto que abre esta entrada-, en el que se transcriben doce conversaciones con Francisco, que el diario francés "Le Figaro" ha anticipado. Entre otras cosas, habla sobre los migrantes, sobre el Islam, de política y cuenta anécdotas personales. El artículo de Tornielli comienza relatando cómo Bergoglio, cuando tenía 42 años, fue tratado por una psicoanalista judía a cuya consulta asistió durante medio año -cosa que no interesa a nadie, aunque pueda explicar muchas cosas-,  y luego transcribe lo que Francisco opina sobre varios temas. Es para echarse a llorar. Vean por qué:

Al hablar sobre los migrantes, los refugiados y las guerras del Occidente, Francisco dice que los migrantes principalmente dejan sus tierras debido a la falta de trabajo o a la guerra, porque han sido explotados. Europa ha explotado África. Ha leído que un jefe de estado africano apenas elegido, como primer acto de gobierno presentó al Parlamento una ley para la reforestación de su país, y fue promulgada. Las potencias económicas del mundo habían cortado todos los árboles. Reforestar. La tierra está seca por haber sido explotada y ya no hay trabajo.

Tras estas discutibles afirmaciones, se me ocurren varias preguntas: ¿Por qué vienen migrantes procedentes de países africanos llenos de selvas frondosas donde la tierra no está seca? La descolonización se produjo hace casi medio siglo. ¿Por qué no hubo una invasión de migrantes entonces? Si tan efectivas fueron las primeras medidas tomadas por los jefes de estado africanos, ¿por qué casi medio siglo después tanta gente sale en masa de esos países?

¿Quién hace la guerra ahora? ¿Quién da las armas? Nosotros.

Ese es el planteamiento de Francisco, con todo lo que dicho argumento quiere dar a entender. A lo que se puede objetar diciendo que las armas sirven para defenderse y cualquier país tiene derecho a hacerlo. Los países pobres también. Por eso, si no tienen medios para fabricarlas tienen que comprárselas a quienes las fabrican. Lo que debe condenarse es el tráfico de armas que realizan las mafias y que emplean dictadores, guerrilleros y delincuentes, no la venta legal y justificada de un país a otro.

Sobre la laicidad del Estado (léase "laicismo" en su actual acepción de persecución religiosa), pone el ejemplo de Francia, el único Estado confesionalmente masónico laico de la Unión Europea y uno de los tres únicos países del mundo que lo recoge en su Constitución -junto a EE.UU. y Turquía, cuyos "Padres de la Patria", George Washington y Mustafá Kemal Atatürk, respectivamente, eran masones-. El único problema que ve es que "debemos 'elevar' un poco el nivel de la laicidad, en el sentido de que debe decir que también las religiones son parte de la cultura".

¿La religión es sólo algo cultural? ¿Para quién? ¿Para los ateos? Desde luego, para los creyentes -que es la mayor parte de la población-, no.

A continuación hace una afirmación que es completamente falsa para justificar el supuesto "enriquecimiento" de la inmigración y la mezcla cultural, y, concretamente, de la de origen islámico: "También está la lengua en la cultura. En nuestra lengua española, el 40% de las palabras es árabe. ¿Por qué? Porque estuvieron allí por siete siglos. Y dejaron huella".

Por el contrario, los arabismos del español sólo suponen aproximadamente el 8% del vocabulario total y se calcula que son unas 4000 palabras, incluyendo voces poco usadas. Y eso en cuanto al léxico. Con respecto a la fonética, no hay en español ningún fonema prestado del árabe ni ninguna pronunciación particular: "Todos los estudios realizados sobre correspondencia de fonemas de una lengua a la otra han resultado negativos: los respectivos sistemas fonológicos fueron siempre impermeables el uno al otro" (R. Cano Aguilar, (1999): El español a través de los tiempos, Madrid, Arco/Libros, 1.ª ed. 1988, pp. 52-53).

"Esto no significa que Europa tenga que ser completamente cristiana. Pero es un patrimonio, un patrimonio cultural, que hemos recibido".

De nuevo, para él la religión en general, y el cristianismo en particular, es simplemente algo cultural.

Sobre la guerra justa dice que "Hoy debemos replantear el concepto de 'guerra justa'".

Y, de paso, ¿también "revisar" el Catecismo de la Iglesia Católica al respecto? (como en otros temas con los que sus ideas no coinciden).

Aclara que para defenderse se puede hacer la guerra y considerarla justa. Pero dice que una guerra no se puede definir como 'justa' sino sólo como 'guerra de defensa' porque lo único justo es la paz.

¿Y para qué se hace una guerra si no es para lograr la paz cuando uno ha sido injustamente atacado? Eso es lo que la hace justa, porque una persona, un país, no sólo tiene el derecho, sino también el deber de defenderse.

¿Qué idea tiene Francisco sobre la Iglesia?

Según él, la Iglesia "es el pueblo. Y el Concilio Vaticano II dijo: 'El pueblo de Dios, en su conjunto, no se equivoca'".

¿Se parece en algo esta peculiar noción de la Iglesia a lo que siempre ha considerado la propia Iglesia Católica sobre sí misma? Según el Catecismo de San Pío X, la Iglesia es la Sociedad asistida por el Espíritu Santo que fundó nuestro Señor Jesucristo para santificarnos.

Y en cuanto a su segunda afirmación, el Concilio Vaticano II jamás ha dicho tal cosa. Su afirmación es una tergiversación -como hace en tantas ocasiones- de lo que dice uno de los documentos conciliares; en concreto, "Lumen Gentium":

"La totalidad de los fieles, que tienen la unción del Santo (cf. 1 Jn 2,20 y 27), no puede equivocarse cuando cree, y esta prerrogativa peculiar suya la manifiesta mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo cuando «desde los Obispos hasta los últimos fieles laicos» presta su consentimiento universal en las cosas de fe y costumbres. Con este sentido de la fe, que el Espíritu de verdad suscita y mantiene, el Pueblo de Dios se adhiere indefectiblemente «a la fe confiada de una vez para siempre a los santos» (Judas 3), penetra más profundamente en ella con juicio certero y le da más plena aplicación en la vida, guiado en todo por el sagrado Magisterio, sometiéndose al cual no acepta ya una palabra de hombres, sino la verdadera palabra de Dios (cf. 1 Ts 2,13)".

Como se ve, lo que este documento conciliar dice es que el Pueblo de Dios, al que también pertenece la jerarquía -a la que él diferencia y excluye, no se sabe muy bien por qué motivo-, no puede equivocarse cuando cree lo que siempre ha creído y enseñado la Iglesia a través del Magisterio, pues está asistida por el Espíritu Santo, y lo pone por obra.

A continuación, expone su idea de lo que debe ser un misionero: "Ve a África, en donde se encuentran muchos misioneros. Queman sus vidas allí. Y hacen revoluciones reales. No para convertir, en otra época se hablaba de conversión, sino para servir".

Vamos, labor humanitaria como la que hace cualquier voluntario de una ONG. ¿Para qué convertir a la gente como mandó Nuestro Señor? Lo importante no es que las personas se salven y vayan al Cielo, sino que vivan lo mejor posible en este mundo.

Luego se mete en el terreno de la moral. Según él, "hay un gran peligro para los predicadores, el de caer en la mediocridad. Condenar solo la moral (le ruego que me persone la expresión) 'de la cintura para abajo'. Pero de los otros pecados, como el odio, la envidia, el orgullo, la vanidad, matar al otro, quitar la vida, no se habla".

¿De dónde se ha sacado tal cosa? No sólo no se ajusta a la realidad, sino que ésta es justamente la contraria: los predicadores, que siempre se han preocupado -y condenado- todos los pecados, no sólo los de 'cintura para abajo', hace décadas que, en el erróneo afán de atraer a la gente -o de no espantarla, supuestamente-, no sólo no predican nada relativo a la moral sexual, ni condenan la inmoralidad de muchas iniciativas legislativas sobre este tema -aborto, manipulación de embriones, ideología de género, vientres de alquiler, homosexualidad, transexualidad, etc.-, sino que guardan un clamoroso silencio, cuando no apoyan algunos de estos pecados directamente, lo cual es notorio, por ejemplo, entre los jesuitas, Orden a la que él mismo pertenece.

Sobre «Amoris laetitia» y la rigidez, dice:

"Lo que está sucediendo realmente es que las personas escuchan que la gente dice: 'No pueden comulgar', 'No pueden hacerlo'. La tentación de la Iglesia está allí. ¡Pero 'no', 'no' y 'no'! Este tipo de prohibición es el que encontramos en el drama de Jesús con los fariseos. ¡El mismo! Los grandes de la Iglesia son los que tienen una visión que va más allá, los que entienden: los misioneros".

¿Se refiere a esos misioneros cuya "misión" no es convertir a las personas, sino simplemente hacer labor asistencial? Además, parece olvidar que en este tema, quienes ciertamente pueden equipararse a los fariseos son quienes, como ellos, quieren "puentear" la voluntad de Dios y, a través de normas humanas, permitir el divorcio -o el repudio-, no querido por Dios y condenado explícitamente por Nuestro Señor Jesucristo, que fue quien dijo "no, no, no" al adulterio. ¿Cómo van a ser fariseos quienes predican lo que Jesucristo dice, y no serlo quienes, como los fariseos de entonces, defienden el actual adulterio institucionalizado? El mundo al revés.

Sobre el homomonio, ninguna condena ni corrección por su parte: lo único que le molesta es que se le llame "matrimonio". Sólo pide que "Llamemos la unión del mismo sexo 'unión civil'". Y se queda más ancho que largo.

Por último, habla del Islam: "Con el islam, como sea, el diálogo está andando bien".

Tan bien, que en los últimos dos años ya van ni se sabe cuántos atentados terroristas en Europa. Y todos ellos perpetrados por musulmanes (incluso cuando muchos medios de comunicación ocultan el país de procedencia de los terroristas o de su familia, diciendo simplemente que era de "nacionalidad francesa" o de "nacionalidad británica", o que era un "desquilibrado mental", en todos los casos se trata de musulmanes; no hay entre ellos ni cristianos, ni judíos, ni budistas, ni taoístas, ni hinduistas, ni animistas africanos).

Y concluye con esta frase: "Creo que les haría bien hacer un estudio crítico sobre El Corán, como hemos hecho con nuestras Escrituras. El método histórico y crítico de interpretación te hará evolucionar".

Tal cosa no va a ocurrir; y lo que ha producido en la Iglesia ese método histórico-crítico de interpretación ha sido ciertamente una 'evolución', pero desde la ortodoxia hacia la heterodoxia, reduciendo todo al ámbito meramente humano y haciendo interpretaciones que niegan la historicidad de los elementos sobrenaturales. El ejemplo más paradigmático es el reciente despropósito lanzado por el Prepósito General de los jesuitas, que afirmó que no podemos conocer lo que Jesús dijo ni quiso decir porque no había grabadoras en su época. ¡Casi nada! ¡Menuda 'evolución' la de los jesuitas y ciertas lumbreras del clero! Mejor no evolucionar. Virgencita, que me quede como estoy.

lunes, 31 de julio de 2017

Los católicos expulsados de las iglesias (literalmente): la abortista elogiada por Francisco, Emma Bonino, da una charla patrocinada por Cáritas en un templo italiano del que se expulsó por la fuerza a los fieles provida

Por si había pocos fieles descontentos por el rumbo que están tomando los acontecimientos en la Iglesia últimamente, y ante la posibilidad del abandono voluntario de la asistencia a las iglesias, algunos, en su indisimulada tarea de demolición del catolicismo, y sabiendo que su tiempo es limitado, parecen preferir una huída hacia delante y pasar directamente a la acción. ¿Cómo? Pues no esperando a que los fieles se vayan por su propio pie o dejen de asistir a los templos: se les expulsa, directamente. Pero no metafóricamente, sino de forma literal. Se les echa del templo por la fuerza.

Es lo que ocurrió el pasado miércoles 26 de julio, festividad de Santa Ana, madre de la Santísima Virgen María, en la iglesia de San Defendente de la localidad de San Rocco di Cossato, perteneciente a la diócesis de Biella, en el norte de Italia. A pesar de la oposición de parte de los fieles, se permitió dar una charla a una notoria abortista italiana en dicha parroquia, mientras a los críticos provida se les impidió el acceso, fueron silenciados, o, directamente, expulsados.

Se trata de Emma Bonino -junto a Francisco, en la imagen que abre esta entrada-, actualmente senadora y dos veces ministra en Italia -de Política Europea y Comercio Internacional en 2006; y de Exteriores en 2013-, quien, a pesar de ser no sólo pro-abortista, sino abortista activa -además de a ella misma, ha practicado abortos ilegales a otras mujeres, como puede comprobarse en fotografías explícitas que pueden encontrarse en Internet-, fue elogiada por Francisco en 2016 como una "gran olvidada", debido a su trabajo con los refugiados. Entre su activismo abortista y su propio aborto, Bonino es directa o indirectamente responsable de la muerte de aproximadamente seis millones de bebés italianos entre 1968 y la actualidad.
El miércoles hizo una presentación sobre la inmigración en la mencionada iglesia de San Defendente, en San Rocco di Cossato, con la aprobación del párroco, Mario Marchiori -a quien puede verse sobre estas líneas, disfrazado de laico-, patrocinada por la división local de Cáritas italiana. El obispo diocesano, Gabriele Mana -bajo estas líneas-, guardó silencio sobre el acontecimiento.
Ed Pentin, del National Catholic Register, informó de que no pudo obtener ningún comentario de la oficina del obispo. Aunque los fieles católicos habían comunicado su preocupación al obispo, y a pesar de que éste manifestara no estar de acuerdo con la decisión de permitir que Bonino hablara, no quiso tomar partido. Tampoco hizo nada para disuadir a Cáritas de organizar el evento.

La propia Bonino abortó cuando era joven y supuestamente trabajó con una organización abortista que perpetró gran número de abortos -más de 10.000-. Ella misma participó en la realización de abortos ilegales con un tosco aparato casero -hecho con una bomba de inflar ruedas de bicicletas-, lo cual está documentado en fotografías, como ya se ha señalado. Después de evitar su arresto huyendo al extranjero, fue encarcelada durante 10 días antes de ser absuelta. Entonces entró en política como activista de izquierdas, donde ha trabajado para liberalizar en Italia las leyes del divorcio, legalizar las drogas, prohibir el programa nacional de energía nuclear y promover el nudismo, el homomonio, la ideología de género -y transgénero-, la abolición de las Fuerzas Armadas, la disolución de la OTAN y la educación sexual obligatoria.

La presencia de Bonino en la parroquia -recogida en la instantánea que aparece bajo estas líneas-, formaba parte de los eventos del Día Mundial del Refugiado 2017, conmemoración mundialista laica creada ex novo para sustituir, como en otros casos, las fiestas del santoral católico, siendo Santa Ana, madre de la Virgen, la fiesta que en realidad se celebraba ese día.
Bonino se ha incorporado recientemente a la causa a favor de la inmigración masiva en Italia desde África y Oriente Medio. Más de 500.000 inmigrantes han entrado ilegalmente en Italia en los últimos tres años. Se trata de un tema candente, en parte motivado por la presión ejercida sobre los servicios locales. Bonino sostiene que esta inmigración es necesaria para la supervivencia de Italia, debido a la baja natalidad italiana.

Francisco ha elogiado el trabajo de Bonino con los refugiados, indicando que "es la persona que mejor entiende África. Y ha ofrecido el mejor servicio a Italia a través de la comprensión de África".

Bonino, partidaria de una política de inmigración masiva, propuso la derogación de la restrictiva legislación sobre inmigración de 2002 en su charla del miércoles en la citada iglesia. Durante la misma, afirmó que el mundo está superpoblado debido a la "pobreza en África, donde tienen hijos porque son pobres", mientras que Italia se enfrenta al "declive demográfico".

Este comentario provocó la intervención de un activista provida que fue expulsado del templo por oponerse a Bonino: "Simplemente dije en voz alta que, con su promoción del aborto, ella forma parte de los responsables de la disminución de la población", dijo Alberto Cerutti a Intelligonews, "momento en el cual fui expulsado de la iglesia por la fuerza". Otros dos católicos también intervinieron durante la charla de la Bonino: D. Leandro Aletti, ginecólogo, y D. Giorgio Celsi, del grupo provida "Ora et labora", siendo ambos acallados entre abucheos y silbidos. Aletti le dijo a Bonino que era "absurdo" escuchar sus argumentos sobre la inmigración "de alguien que no acepta a nuestros hijos", según recoge el periódico italiano La Nuova Bussola Quotidiana. La respuesta de Bonino fue que esos eran viejos argumentos que no le "asustaban". "Sigo creyendo en la libertad individual [...] nadie puede decirte qué hacer, cada uno elige por sí mismo".

Un grupo de feligreses opuestos a la presencia de Bonino en el templo, que rezaban el Rosario fuera de la iglesia, fueron interrogados por la policía y se les pidió la documentación. Por lo visto, los organizadores cerraron las puertas de la iglesia durante la charla de Bonino para evitar que las oraciones de estos fieles se oyeran en el interior.

Han recogido esta noticia el diario italiano La Stampa, así como LifeSiteNews y National Catholic Register.

viernes, 16 de junio de 2017

La Conferencia Episcopal de Estados Unidos vota en contra de la postura de los cardenales creados por Francisco

Ayer, jueves 15 de junio, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB) aprobó el establecimiento de un Comité Permanente para la Libertad Religiosa, por 132 votos a favor, 53 en contra y 5 abstenciones.

El Arzobispo de Baltimore, S. E. R. Mons. William Lori, propuso a los obispos que hicieran permanente el Comité, que fue creado en 2011 ante las amenazas contra la libertad religiosa surgidas y llevadas al paroxismo por la administración Obama, que incluían la imposición de la agenda homosexual y la ideología de género en las escuelas, o la imposición de la anticoncepción y el aborto en hospitales católicos, criminalizando a quienes se opusieran a tales medidas.

La "razón más obvia" de que se necesita un Comité permanente "es que la libertad religiosa sigue siendo objeto de amenaza", dijo Mons. Lori. Es "probable que estos retos se intensifiquen en años venideros".

Blase Cupich (foto de la izquierda), arzobispo de Chicago, creado cardenal por Francisco, puso pegas cuestionando cómo se iba a financiar el Comité, pero ante el minoritario respaldo a su postura intentó hacer trampas con las votaciones sugiriendo que deberían necesitarse dos tercios de los votos para aprobarse en lugar de una mayoría simple. Es curioso que sobre "mayorías" en votaciones no se haya oído jamás a este cardenal ninguna queja sobre que 'Amoris laetitia' -de la que es un furibundo defensor- recoja aspectos rechazados en los dos Sínodos de los obispos -escritos y publicados por "Tucho" Fernández hace varios años, por cierto-, que no obtuvieron ningunos dos tercios de los votos, pese a lo cual Francisco los introdujo en la exhortación postsinodal.

Por su parte, Joseph Tobin (foto de la derecha), arzobispo de Newark, Nueva Jersey, otro de los cardenales creados por Francisco, también se posicionó en contra del Comité, argumentando que si se aprobaba el Comité permanente se podría enviar un mensaje equivocado sobre las prioridades de los obispos, como por ejemplo dar más importancia a la libertad religiosa que a los inmigrantes... ¡Y se quedó más ancho que largo! -además de perder la votación, naturalmente-. Puede leerse la noticia completa aquí.

miércoles, 7 de junio de 2017

Se confirma: Ignacio Echeverría, el español desaparecido tras el último atentado islamista en Londres, y que defendía los valores cristianos de Europa, murió asesinado

A las cuatro de esta tarde, hora española, la hermana de Ignacio Echeverría, el español desaparecido tras el último atentado islamista en Londres, así como el Ministerio de Asuntos Exteriores español, confirmaban casi cuatro días después que Ignacio murió asesinado en Borough Market, al intentar defender a una mujer que estaba siendo apuñalada.

Ignacio, de 39 años, era trabajador de banca y se fue a Londres por la crisis. Era experto en localizar países que colaboran con el terrorismo y asesoraba sobre cómo evitar el comercio internacional y financiero con dichos países. El pasado sábado, volvía en bicicleta después de haber estado patinando con unos amigos, cuando vio el ataque de los terroristas contra una mujer, momento en el cual se bajó de la bici y empleó su monopatín para intentar salvar a la mujer de la agresión. Los otros dos terroristas le atacaron por detrás y cayó al suelo. Fue el único del grupo que se paró para socorrer a la mujer.

"Ignacio no sobrevivió al momento del atentado. Gracias a todos los que le quisisteis y cuidasteis. Sabemos que no somos los únicos tristes. Queremos ver y estar con el cuerpo de Ignacio. Parece que hasta el viernes como pronto no podemos estar con su cuerpo. Querríamos que el Gobierno Británico nos permita estar con él... Gracias al personal administrativo y político español por su ayuda en hacer esto posible", ha escrito su hermana, Ana Echeverría, en su cuenta de Facebook (sobre estas líneas).
Cabe destacar que, como señalo en el título de esta entrada, Ignacio, cuya familia estaba vinculada a la Universidad Pontificia de Comillas y hasta tiene un tío misionero, era una persona de fuertes convicciones cristianas. En 2012, como se ve en la captura que aparece sobre estas líneas, denunció en su propio perfil de Facebook la decisión de la Unión Europea de presionar a Eslovaquia para que retirase sus monedas de dos euros, por aparecer en ella la cruz y la imagen de los Santos Cirilo y Metodio, Patronos de Europa, noticia de la que también me hice eco en este mismo blog:



REQUIEM AETERNAM DONA EI DOMINE ET LVX PERPETVA LVCEAT EI REQUIESCAT IN PACE AMEN

DALE Señor, el descanso eterno, y que la luz perpetua le ilumine. Descanse en paz. Amén.

lunes, 16 de enero de 2017

Cine y películas sobre sacerdotes (VIII): "Silencio". La película impía de Scorsese que justifica y promociona la apostasía, jaleada y promocionada por la Compañía de Jesús

La película "Silencio", estrenada en Estados Unidos el pasado 23 de diciembre y en España el pasado día de Reyes (6 de enero), ha sido dirigida por Martin Scorsese, de 74 años, y está basada en la novela del escritor japonés Shūsaku Endō, publicada en 1966. Tanto la novela como la película, narran la persecución y el martirio que sufrieron los católicos en el Japón del siglo XVII: dos jesuitas, el P. Ferreira y el P. Rodrigues, son enviados a Japón tras tenerse conocimiento en Roma de la apostasía, en 1633, del misionero jesuita portugués Cristóvão Ferreira, interpretado por Liam Neeson. La película ha costado 46 millones de dólares y el equipo ha contado con 750 personas durante el rodaje, que se realizó en Taiwán.

En la novela, los jesuitas llegan a Japón para predicar el Evangelio, que no tiene buena acogida en una sociedad como la japonesa, tradicionalmente pragmática y materialista, y allí se enfrentan a la persecución, por lo que plantea preguntas como si merece la pena perseverar, cómo perdonar a los perseguidores o cómo resistir las torturas. El portugués P. Sebastião Rodrigues, enviado a Japón para consolar a los perseguidos y juzgar al jesuita apóstata, llegará, también él, a dudar de Jesucristo y a preguntarse por el silencio de Dios ante el sufrimiento de sus fieles.

El "silencio" que da título a la película es el supuesto silencio de Dios ante el martirio de los primeros católicos japoneses. Sin embargo, el P. Rodrigues oye la voz de Jesucristo que le pide apostatar pisando una representación de su rostro. Es significativo que, cuando lo hace, un gallo canta en la distancia, en clara referencia a la traición de Pedro; pero, en este caso, al contrario de lo narrado en los Evangelios, justificando la traición y la apostasía: los jesuitas que abjuran lo hacen por misericordia hacia los simples fieles que, por el contrario, están dispuestos a sacrificar su vida por fidelidad a Jesucristo. Tras la apostasía, el Estado proporcionaba a los sacerdotes apóstatas un nombre nuevo, una esposa japonesa y una vida cómoda. Así, el P. Ferreira y el P. Rodrigues se somenten a la sociedad japonesa de la época, en la que se les da un puesto de prestigio como recompensa por haber abjurado de Cristo.

El título, pues, llama a engaño, pues aunque se nos intente convencer del silencio de Dios ante el sufrimiento y el martirio de los pobres católicos japoneses y el dilema de los jesuitas entre apostatar o permitir ese sufrimiento, Jesús acaba hablando... ¡para pedir la apostasía! Dios calla ante el sufrimiento ajeno, pero habla al P. Rodrigues para perdirle que renuncie a su fe. Lo que se pedía a los jesuitas para probar su apostasía era pisar una imagen de Jesucristo, el cual le dice al jesuita: "Písame". O sea, que para animar a renegar de la fe sí habla. Sólo calla cuando sufres, pero habla para que caigas. Conclusión: es Dios quien incita a pecar y, por tanto, es el responsable del mal.

Pero, ¿cuál fue la realidad histórica? El catolicismo llegó a Japón de la mano de San Francisco Javier, jesuita, en 1549. En apenas sesenta años se logró la conversión de unos trescientos mil japoneses sin recurrir a la fuerza. Ochenta y seis señores feudales se bautizaron oficialmente, y muchos más simpatizaban con el cristianismo. Las primeras generaciones de conversos japoneses tuvieron que enfrentarse a diferentes persecuciones locales instigadas por ingleses y holandeses -protestantes-, por los monjes budistas o por la nobleza local, pese a lo cual hubo muchas conversiones en los primeros años. Pero, el 25 de julio de 1587, el gobernador Hideyoshi decretó el exilio de los jesuitas y a partir de 1600 pasó a ser una Iglesia clandestina, perseguida y que dio muchos mártires, aunque consiguió sobrevivir oculta durante los siguientes 250 años, hasta que las persecuciones, que tuvieron un alcance imperial, finalizaran en 1873. En el perído de persecución hubo 93 jesuitas mártires de la fe, de los que tres ya han sido canonizados -San Pablo Miki, San Juan de Goto y San Diego Kisai-, 37 han sido beatificados y los demás tienen abierta la causa de beatificación. Hasta 1908 los jesuitas no regresaron a Japón.

El sacerdote portugués Cristóvão Ferreira, que había quedado como superior de los jesuitas en Japón tras el martirio de sus predecesores, apostató tras cinco horas de tortura en la fosa de Nagasaki. Su apostasía la detalla el historiador jesuita Hubert Cieslik, experto en Japón, en un estudio realizado en 1974. El P. Ferreira tenía 53 años, era jesuita desde hacía 37 y había sido un misionero clandestino durante 19 años. Había vivido dos décadas de persecución y peligros. Era él quien enviaba a Europa la crónica de los martirios de sus feligreses y compañeros. Pero él cedió en tan sólo cinco horas. Por eso los historiadores hablan del "enigma Ferreira".

Cuando un sacerdote apostataba era liberado y asignado a un templo pagano japonés -sintoísta, budista o confucionista-, y se le obligaba a casarse con una mujer de la clase social más baja: la viuda de algún criminal ejecutado. Por supuesto, permanecía bajo vigilancia. A Ferreira le casaron con la viuda de un criminal extranjero ajusticiado y durante varios años vivió en la pobreza. Usaba nombre y ropas japonesas y se le asignó un templo budista. Después, las autoridades empezaron a contratarlo como traductor de español, portugués y latín en los interrogatorios y juicios de otros misioneros capturados. Más tarde tradujo obras de matemáticas y astronomía. Incluso se le atribuye el libro anticristiano "La superchería desvelada", un libelo propagandístico budista-confucionista escrito en japonés en 1636, que pretendía refutar la doctrina católica. Este panfleto, del que sólo existe una copia manuscrita, fue descubierto por un historiador en la década de 1920.

Novicios jesuitas de todo el mundo comenzaron a ofrecerse voluntarios para morir mártires allí donde la Compañía decidiese, para así expiar la apostasía de Ferreira. Además, al menos tres expediciones de jesuitas llegaron a Japón con el objetivo de traerle de nuevo a la Iglesia. La primera de ellas, comandada por Marcello Mastrilli, llegó en 1637. Mastrilli fue descubierto y torturado durante tres días en la fosa, para finalmente morir decapitado. El segundo grupo estuvo encabezado por Pedro Kibe, que llegó en 1639 y también fue descubierto, muriendo mártir en la fosa. El tercer grupo, el de Antonio Rubino, fue atrapado en 1642. A su juicio acudió el mismo Ferreira como traductor, nueve años desde que apostatara, quien, al parecer, animó a los jesuitas a apostatar para salvar su vida. Tras su muerte en 1650, el apóstata Ferreira fue sepultado en el templo budista de Zuirinji, en Tokio, en una tumba en cuya lápida aún puede leerse su nombre budista: Chuan Joko Sensei.

En el juicio a Rubino y sus compañeros -en el que estuvo Ferreira- las autoridades insistían en que los católicos japoneses, generalmente gente sencilla, sufrían torturas por culpa del fanatismo -las creencias católicas- que los jesuitas, extranjeros, les habían imculcado. Evidentemente, es injusto presentar al apóstata Ferreira como un creyente "razonable" y a los jesuitas mártires que viajaron hasta allí para intentar salvar su alma, arriesgando sus propias vidas, como fanáticos. Igualmente, es impío sugerir la salvación del alma de un sacerdote que renuncia a Cristo por salvar la vida terrena de otros fieles que no están dispuestos a renegar de Él aunque les maten. Y más impío aún plantear que, aunque no salvaran sus almas, a los jesuitas apóstatas les merecía la pena condenarse eternamente para así salvar a sus feligreses.

Como dice S. E. Mons. Robert Barron, obispo auxiliar de la Archidiócesis de Los Ángeles, que ha hecho una crítica de la película, lo que ésta difunde está al servicio de la élite cultural de hoy, bastante similar a la élite cultural japonesa que aparece en la película, que prefiere a los cristianos vacilantes, inseguros, divididos y ansiosos por privatizar su religión, y están dispuestos a desechar a las personas apasionadamente religiosas tildándolas de peligrosas, violentas y, seamos realistas, no tan brillantes. Es justamente la clase de cristianismo que le gusta a la cultura dominante: totalmente privatizado, escondido, inofensivo.

Martín Scorsese ha tardado veinte años en materializar este proyecto. Pero es justo ahora, en pleno papado de un jesuita, cuando por fin ha logrado hacerlo realidad. Y no es casualidad que los jesuitas se haya implicado en esta película. La Compañía de Jesús está detrás del asesoramiento al director, a los actores y de la promoción de la película. "Silencio" se proyectó hace casi dos meses en el Pontificio Instituto Oriental de Roma ante 400 jesuitas, que calificaron la película como "obra maestra, excelente, cargada de espiritualidad y profundidad".

Veamos por qué:
  • El jesuita estadounidense James Martin fue asesor del director durante todo el rodaje. Para él, la película es una obra maestra.
  • La supervisión de las escenas religiosas y la preparación de los actores corrió a cargo del jesuita español Alberto Núñez.
  • Durante el rodaje estuvieron presentes otros dos jesuitas: el estadounidense Jerry Martinson y el italiano Emilio Zanetti.
  • El departamento de prensa de la Compañía de Jesús en España ha elaborado el extenso dosier de prensa -elogioso, naturalmente-.
  • El nefando jesuita Antonio Spadaro, director de "La Civiltà Cattolica", no ha escatimado medios para promocionar la película, incluyendo una larga entrevista a Martin Scorsese -de 22 páginas- en su último número.
  • Hay varias páginas web jesuitas -que obviamente no pienso enlazar- que publican artículos elogiosos de la película y su "espiritualidad".
  • Asimismo, los jesuitas están difundiendo vídeos sobre la película, como el del P. Adolfo Nicolás, ex Superior General de la Compañía de Jesús hasta el año pasado, o la entrevista al jesuita James Martín, mencionado más arriba.
Hasta el Papa Francisco recibió en audiencia privada a Scorsese el pasado 30 de noviembre de 2016, a las 8.45 (antes de la Audiencia general), en el Palacio Apostólico -no hay que olvidar que Martin Scorsese fue el director de la escandalosa y blasfema película "La última tentación de Cristo" (1988). Según un periodista de Variety que asistió al pase privado de la película en el Vaticano, "la audiencia papal privada reunida en el Palacio Apostólico dio el martes, a través de la prensa oficial vaticana, una clara muestra de apoyo a "Silencio", proyecto pasión de Scorsese". La verdad, llama la atención que la apostasía sea celebrada en el Vaticano.

Dos jesuitas españoles misioneros en Japón han sido Padres Generales de la Compañía de Jesús: el P. Arrupe (1965-1985) y el P. Adolfo Nicolás (2008-2016). Como también tiene en aquel país su base de operaciones el infame jesuita apóstata Juan Masiá, que el mes pasado -diciembre de 2016- negó la virginidad de la Santísima Virgen María en un libelo publicado en Herejía Digital -que tampoco pienso enlazar-: es coadjutor de la parroquia de Rokko, en Kōbe (Japón) e imparte clases de Bioética en la Universidad Católica Santo Tomás de la diócesis de Osakaes; además es consiliario de la Asociación de Médicos Católicos de Japón, colaborador en comisiones de Bioética de la Conferencia Episcopal Japonesa, colaborador de la Comisión Católica de Justicia y Paz en Tokio, así como de la sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz.

Como ya he señalado más arriba, "La Civiltà Cattolica" ha hecho un gran despliegue para promocionar esta película, incluyendo una reseña de la novela de Endō escrita por el jesuita Ferdinando Castelli en 1973, y publicada de nuevo íntegramente. Además, en el último número de la revista hay un artículo sobre lo que debería ser hoy "la misión en el Japón secularizado", en el que el autor, el jesuita japonés Shun'ichi Takayanagi, considera que es obligatorio realizar "un cambio de paradigma respecto al concepto de misión y a los modos de ejercerla". ¿Será porque el proselitismo es "pecado", como asegura el Papa Francisco, también jesuita? Según Takayanagi, intentar como objetivo el lograr que la gente se bautice, hoy "ya no es posible" y debe ser cambiado por completo. ¿El motivo? Porque "nuestro tiempo está caracterizado por un rápido progreso de la cultura material y por un elevado nivel de vida. El diálogo debe profundizar nuestra concepción de las otras religiones".

Según "La Civiltà Cattolica", el "anticuado" concepto de misión, es decir, "hacer proselitismo y proporcionar conversos a la Iglesia", debe ser sustituido por el "diálogo". Sobre todo en un país como Japón, en el que es normal "ir a un santuario sintoísta y participar en las fiestas budistas y, también, en una liturgia cristiana en Navidad", sin esa "extraña obligación de seguir un determinado credo religioso" y "en una atmósfera cultural vagamente no monoteísta". Takayanagi subraya que los japoneses, aunque están muy abiertos al pluralismo religioso, "se quedan turbados ante ese episodio brutal que puede ser atribuido a raíces religiosas", islámicas pero no sólo -acusación velada de que el cristianismo es criminal y se impone por la fuerza, comparándolo con los terroristas islámicos-.

Takayanagi continúa: "Ciertamente, la religión puede hacer crecer y madurar a los hombres, pero en casos extremos la pertenencia a una religión también puede pervertir la naturaleza humana. ¿Es capaz el cristianismo de impedir el fanatismo y esta especie de perversión? Ésta es para nosotros una pregunta acuciante, que debemos plantearnos en el ejercicio de nuestra actividad misionera. La historia pasada del cristianismo, a este respecto, no es ciertamente intachable [...] En concreto, algunos intelectuales japoneses, aunque de manera vaga y casi inconsciente e inspirándose a la cultura politeísta japonesa, empiezan a preguntarse si las religiones monoteístas pueden mostrarse, en última instancia, verdaderamente tolerantes hacia los miembros de otras religiones [...] Estos intelectuales consideran que el terreno cultural politeísta del sintoísmo japonés puede asegurar un enfoque suave hacia las otras religiones".

El pasado 4 de enero se publicaron amplios pasajes de este artículo de "La Civiltà Cattolica" y en "L'Osservatore Romano" -ya en otras ocasiones "L'Osservatore Romano" ha hecho apología de un paradigma de misión cuyo fin es la "común exigencia humana de valores religiosos", como el que propugna ahora la revista dirigida por Antonio Spadaro-. En resumen, y como señala Sandro Magister, es tiempo de "silencio" también para las misiones católicas. A pesar del decreto "Ad gentes" del Concilio Vaticano II, de la exhortación apostólica "Evangelii nuntiandi" del beato Pablo VI y de la encíclica "Redemptoris missio" de San Juan Pablo II.

La revista Ecclesia recoge las palabras del jesuita James Martin, para quien Scorsese es "muy religioso, muy católico", y que "cuando la he visto por primera vez he llorado: es una gran historia, una gran película". Por lo visto, el director se puso en contacto con él en 2014 para pedirle asesoramiento porque quería entender a los jesuitas -cosa extraña y bastante difícil de creer, porque el mismo Scorsese fue seminarista jesuita: fue novicio jesuita un año en el pequeño seminario del Cathedral College en Nueva York-.

Para "L'Osservatore Romano", donde se publicó la reseña de Ecclesia el 3 de diciembre de 2016, esta película es, en definitiva, una "reflexión sobre la dificultad del discernimiento y de las elecciones que hay que tomar en la propia vida, 'también cuando no está tan claro qué hacer', según explica Martin: 'Por eso veo en la película un mensaje hacia la Iglesia de hoy, con una espiritualidad fuerte, que inspira la fe en Dios'".

Es sospechoso que la novela de Shūsaku Endō se difundiera tanto en los años 60, mientras que las historias de autores cristianos japoneses que muestran ejemplos de mártires constantes no se hayan difundido. Las novelas sobre la fe no son populares entre los editores occidentales, se ha argumentado. Las de apostasía, por lo visto, sí.

El dosier de prensa de los jesuitas explica los hechos históricos y asegura que según "algunas fuentes los padres Chiara y Ferreira recusaron después su apostasía; Ferreira murió por defender la fe en un segundo martirio y Chiara acabó sus días en una inhumana celda de castigo". Lo que no explica el dosier es cuáles son esas nada fiables fuentes que mencionan.

Pero, ¿en qué consiste la impiedad de esta película? Pues, por un lado, en la justificación y disculpa de la apostasía, que se presenta no sólo como aceptable, sino incluso como compatible con la fe. Y, por otro, en que quienes apostatan son sacerdotes, lo cual es más grave, si cabe. Es malvado presentar como "misericordiosos" a quienes niegan a Cristo y como virtud la debilidad de los apóstatas, en lugar de presentar como modelo a quienes resisten el martirio por amor a Él y como virtud su fortaleza en la fe. De esta forma, predisponen al espectador a justificar su propia apostasía llegado el caso, pues lo importante para la sociedad actual es evitar el sufrimiento en esta vida a cualquier precio. Es, llanamente, un rechazo de la cruz, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles, como dice la primera Carta a los Corintios (I Cor 1,23-24). Además, pone en duda verdades de fe, intenta enmendar la plana al mismo Jesucristo y contradice la Verdad revelada contenida en los Santos Evangelios. El martirio es presentado como algo malo, a evitar, contradiciendo así el punto 2473 del Catecismo de la Iglesia Católica -para los católicos, salvar la efímera vida terrena apostatando supone perder la Vida eterna, que quien muere mártir tiene asegurada-.

También subyace el mensaje de que el budismo y el cristianismo en el fondo son lo mismo, y que todos los credos son iguales. Naturalmente, esto contradice el mandato de Cristo: "Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado" (Mt 28,19-20). Si todas las religiones son igualmente válidas, ¿para qué la evangelización, las misiones y el proselitismo de la Iglesia? Antonio Spadaro lo tiene claro: para él no tienen sentido. Además, en la película queda claro que el cristianismo no puede cuajar en Japón, aunque eso contradiga las palabras del Señor mecionadas antes. Los malos de la película son quienes se obstinan en su fe, que podrían haberse evitado el sufrimiento siendo razonables y renunciando a la misma. Los ganadores, en cambio, son los perseguidores, tanto por la apostasía de los jesuitas, como por la eliminación casi completa del catolicismo en Japón. Los católicos son, claramente, los perdedores de la película, tanto los apóstatas, como los mártires.

Paul Elie en su artículo del New York Times, dice que "como en la novela, la película pone en cuestión la idea misma del martirio cristiano, al proponer que hay casos en que el martirio -que el creyente se agarre a Cristo hasta el terrible final- no es santo, ni siquiera correcto". Paul Elie cree que Scorsese está intentando decir lo mismo que cuando estalló la polémica con "La última tentación de Cristo": Scorsese se creía con derecho a hacer algo "blasfemo" -una escena de sexo de Cristo y María Magdalena- porque tenía una buena intención: mostrar el lado humano de Cristo, mostrar fe y amor por esta dimensión de Cristo. Un acto "malo" para lograr un fin "bueno", algo totalmente condenado por la tradición cristiana, que sostiene que el fin no justifica los medios.

Piden a los cristianos apostatar pisando el "fumie", una imagen de metal de Cristo y la Virgen. Al final, en la novela, el jesuita pisará el "fumie", y lo hará por salvar a sus feligreses, por el amor a los fieles: sentirá que él se pierde, pero salva a otros. Eso se presenta como algo sacrificial, cristiano. Sin embargo, el padre Rodrigues arrastrará, bajo el nombre de Okada Sanemon, una vida humillada e insulsa, una vida anónima y sin entusiasmo, en apariencia alejada de la fe. Según Paul Elie, la opción de Ferreira, una fe interna, disimulada, camuflada, que pacta con el poder, es una forma de inculturación, eficaz y aceptable.

Visto lo visto, no sorprende que uno de los protagonistas de la película sea el actor anticatólico y pro-abortista Liam Neeson, cuyos ataques a la Iglesia Católica y la promoción del aborto en su país natal, Irlanda, fueron públicos y notorios hace poco más de un año (ver aquí). Además, el director de la película ha declarado que el personaje más interesante es, en su opinión, Kichijiro, el traidor o Judas -figura ésta, la del apóstol que traicionó a Cristo, sorprendentemente reivindicada por el propio Papa Francisco como una "pobrecita" víctima arrepentida-.

Esta película, además de ser más larga que un día sin pan, es, en definitiva, una película anticatólica y una auténtica ofensa a los católicos, a la Iglesia y a Cristo mismo -de cuyo mensaje se hace una enmienda a la totalidad-, así como una plataforma para promocionar sibilinamente y justificar lo injustificable: la apostasía y la sumisión al poder terrenal de turno para evitar el sufrimiento. Con estas virtudes, no sería raro que le cayera algún Óscar -o más de uno-. Nada recomendable, pues -pese a lo que digan ciertos escritores cursis y redichos que son -eso se creen ellos- más listos y cultos que nadie -y muchísimo más católicos, naturalmente-.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

La derrota de Hillary Clinton frente a Donald Trump o cómo el Papa Francisco pierde elección tras elección desde el trono de San Pedro

¿Es el Papa Francisco "gafe"? Salvando las distancias, a uno le da la impresión de que se está convirtiendo en el "Zapatero" del Vaticano: no hay causa terrenal que apoye, que no fracase estrepitosamente, pese a las arengas lanzadas desde tan privilegiado púlpito, aumentadas por los altavoces de casi toda la prensa internacional.

Ningún católico duda de que el Papa, cualquier Papa, es infalible cuando habla ex Cathedra. Lo que también les queda bastante claro a cada vez más católicos es que este Papa no ha hablado ex Cathedra ni una sola vez, y que cuando pone de manifiesto sus querencias y expresa sus preferencias personales, especialmente en el ámbito político, no da ni una: si apoya los mal llamados "acuerdos de paz" con los terroristas de las FARC, los colombianos, mayoritariamente católicos, votan en contra en el correspondiente referendum; si Macri no es santo de su devoción, éste vence en las Elecciones de su Argentina natal; si predica y apuesta por el "papeles para todos" -inventado por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero muchos años antes de que este Papa okupara la cátedra de San Pedro-, los países del este de Europa se blindan legalmente frente a la invasión de inmigrantes ilegales y hasta el Reino Unido prefiere salirse de la Unión Europea; si asiste a Suecia a celebrar el V Centenario de la herejía y cisma de Martín Lutero, un importante segmento de protestantes expresa públicamente su rechazo; si se niega a venir a España a conmemorar el V Centenario de Santa Teresa de Jesús para no "interferir" en la Elecciones -a Estados Unidos no le ha importado ir aunque "interfiriera"-, el socialismo español se hunde progresivamente en cada cita electoral y la extrema izquierda de los comunistas "Podemos" e "Izquierda Unida" toca techo, estancándose y permitiendo otro gobierno del PP...

Asimismo, el aumento imparable del Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia, pese a las maniobras obstructivas de la masonería patria, o el "Brexit" del Reino Unido, fundamentalmente contrario a la invasión migratoria fomentada desde el Vaticano, demuestran la poca influencia que los deseos personales del Papa tienen sobre los electores. Por otro lado, con esta última cita electoral estadounidense queda de manifiesto, una vez más, que las encuentas no sirven para nada -ya ni siquiera para manipular a la población, que era para lo que venían usándose-. El general apoyo de los medios de comunicación y de los grupos de poder a Hillary Clinton no ha tenido el mayoritario apoyo que cabía esperar. De hecho, ni siquiera puede decirse que Trump haya ganado por los pelos: le ha dado una paliza electoral a Hillary Clinton, representante de la anti-Iglesia y enemiga declarada de Cristo: laicista radical, pro-aborto, pro-eutanasia, pro-ideología de género, pro-gay, anti-familia...

Por otra parte, además de las encuestas, la mayor parte de los medios de comunicación, indisimuladamente partidarios de Hillary Clinton, han quedado nuevamente en entredicho. Caso más grave aún es el de Radio Vaticano o la COPE en España, que han quedado totalmente desacreditadas. Para ambos medios, los católicos deberían haber votado al partido demócrata, pues Donald Trump es machista, xenófobo, etc. Radio Vaticano habló incluso de que el voto católico daba 20 puntos de ventaja a Clinton. ¡Pues ni con esas! En el caso de la apuesta de la emisora de los obispos de España, la COPE, por Hillary Clinton, también la ha dejado a los pies de los caballos. De hecho, ahora mismo no deben de salir de su asombro, sólo atinando a dar el absurdo titular: "Un país dividido". Naturalmente: tras unas elecciones, unos ganan y otros pierden. ¿Eso es todo lo que se les ocurre decir? Quien ha ganado ha sido Donald Trump y quien ha perdido -mal perdido- ha sido Hillary Clinton, que en un primer momento ni siquiera se dignó a aparecer públicamente ante los suyos y el resto del país para aceptar la derrota y felicitar a Trump por su victoria.

Lo que salta a la vista es que la habitual injerencia del Papa en política -pese a que lo niegue según sea el caso-, no ha sido suficiente para disuadir a los católicos estadounidenses de votar al partido republicano. Ni siquiera su descalificación explícita a Donald Trump durante el vuelo de regreso a Roma desde México, el pasado mes de febrero, cuando se le preguntó por él por su intención de construir un muro en la frontera del país. Pese al "¿quién soy yo para juzgar?" cuando le preguntaron sobre las relaciones homosexuales, no dudó en descalificar a Trump como "no cristiano" por oponerse a la invasión migratoria fomentada por los grupos de poder. De hecho, Hillary Clinton cerró la campaña electoral en Raleigh, Carolina del Norte, parafraseando al Papa Francisco y pidiendo votar a quien "construya puentes y no muros": “Cuando miréis hacia atrás, podréis decir que votasteis por un país mejor, más justo, en el que construimos puentes y no muros”. Y todo, pese a considerar fanáticos a los cristianos, como han revelado las últimas filtraciones de Wikileaks.

No sabemos cómo gobernará Trump. Pero sí sabemos qué no hará, que incluye toda la política laicista y anticristiana ya impulsada por Obama y que pretendía continuar y ampliar Hillary Clinton. Tampoco pretende cambiar la Iglesia Católica desde dentro para hacerla sumisa, como pretendía Clinton, ni violentarla con la ideología de género o con la obligación de dispensar anticonceptivos o realizar abortos en hospitales católicos. Ahora ya no se nombrará a magistrados de la Corte Suprema con el único mérito de impulsar la ideología de género como prioridad de su agenda, incluso por encima de libertades básicas, como la religiosa y la libertad de conciencia.

Para finalizar, me vienen a la cabeza las relativamente recientes acusaciones lanzadas a diestro y siniestro por uno de los palmeros del Papa Francisco, Andrea Tornielli, cuando fantaseaba con una supuesta trama -sin duda ficticia- de supuestos católicos "contrarios al Papa Francisco", en un vergonzoso y digno de olvido artículo -articulo-ficción, más bien- publicado en el panfleto diario "La Stampa" el pasado 16 de octubre. Ante semejantes disparates, ahora sólo cabe preguntarse: ¿será el votante medio estadounidense, especialmente el católico, un terrible "tradicionalista" anti-Papa y pro-Putin? Pues, por lo visto, sí. Cada día parece más evidente la "conjura mundial" contra el Papa Francisco en lo que a sus prioridades materiales y gustos políticos se refiere.

Lamentable, por otro lado, que en algunos estados donde han ganado los demócratas, a quienes no les duelen prendas en morir matando -y nunca mejor dicho-, hayan aprobado durante estas mismas elecciones la eutanasia en Colorado y el uso de la marihuana en California. ¿Y aún alguien se asombra de que en aquellos estados con un amplio número de católicos, mayoritariamente inmigrantes, también éstos hayan apoyado en un gran porcentaje a Donald Trump?

martes, 6 de septiembre de 2016

Gran asistencia de fieles a la Santa Misa Tridentina oficiada el día de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta ante la clausurada iglesia de Santa Rita en plena calle de París (Francia)

Esta imagen fue tomada anteayer, 4 de septiembre, XVI Domingo después de Pentecostés y día en el que fue canonizada la Madre Teresa de Calcuta, durante la Santa Misa Tridentina oficiada por el P. Guillaume de Tanhoüarn, IBP, ante las vallas colocadas delante de la entrada de la iglesia de Santa Rita de París (Francia), que el mes pasado, concretamente el miércoles 3 de agosto, fue asaltada por la policía francesa, expulsando a la calle a fieles, monaguillos y sacerdotes, que se encontraban en plena Misa (ver aquí). La asistencia al Santo Sacrificio, en plena calle, fue importante: unos 200 fieles... rodeados por la policía. La próxima cita en que el P. Tanaoüarn oficiará de nuevo en este lugar será el próximo 2 de octubre, primer domingo de mes. Le salon beige.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Fotos del asalto de la policía francesa a una iglesia de París en plena Misa tradicional y expulsión a la calle de fieles, monaguillos y sacerdotes

Como indica el título, esta misma mañana, y en pleno centro de París (Francia), la policía ha asaltado la iglesia de Santa Rita en plena Misa -oficiada según el Rito Romano tradicional- y echado a la calle a los fieles, monaguillos y sacerdotes, incluyendo al oficiante. El P. Jean-François Billot, IBP, trató de impedir que la policía interrumpiera el Santo Sacrificio, sin conseguirlo, pues fue arrastrado por el suelo por los agentes, que finalmente también forzaron a salir al P. Guillaume de Tanhoüarn, IBP, el oficiante, que tuvo que consumir in extremis, a toda velocidad, a Nuestro Señor sacramentado, para evitar su profanación por parte de la policía. El templo va a ser derruido a consecuencia de una operación inmobiliaria confiada a la "Sociedad Garibaldi". No parece casualidad que el nombre de dicha sociedad sea el del conocido masón italiano, habida cuenta de los largos tentáculos del Gran Oriente de Francia, que controla todos los resortes del poder en el país galo, y de su inquina hacia la Iglesia católica. Una imagen vale más que mil palabras -en este caso, varias-.

domingo, 19 de junio de 2016

Profanación del crucifijo de la iglesia de la Gratitud Nacional por grupos de extrema izquierda y posterior Acto de Reparación en Santiago de Chile (las fotos pueden herir la sensibilidad de algunas personas)

El pasado jueves 9 de junio, una turba de entre diez y quince encapuchados forzó la puerta de acceso e ingresó en la parroquia santuario de María Auxiliadora, comúnmente conocida por su antiguo nombre de iglesia de la Gratitud Nacional, situada en la esquina de la Avenida Bernardo O'Higgins y Ricardo Cumming, en Santiago de Chile (Chile), que fue saqueada. De su interior se sustrajeron varios objetos, entre ellos un crucifijo de tamaño natural que posteriormente fue profanado sacrílegamente y con saña hasta su total destrucción en plena calle, cuyo tránsito estaba interrumpido por una manifestación estudiantil, de la que formaban parte los asaltantes, convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), que agrupa diferentes federaciones de asociaciones y grupos de extrema izquierda -comunistas, socialistas y anarquistas- como los siguientes (por orden alfabético):

Convergencia UV (Independientes, Revolución Democrática e Izquierda Ciudadana)
Coordinadora Estudiantil Progresista PRO
Despierta ULS (Independientes de Izquierda)
Frente de Acción Socialista
Frente de Estudiantes Ernesto Guevara
Frente de Estudiantes Libertarios
Fuerza Universitaria Rebelde
Izquierda Autónoma
Juventud Radical de Chile
Juventud Rebelde
Juventud Socialista de Chile
Juventudes Comunistas de Chile
Nosotros (Juventud Guevarista y Rebelde)

Estos lamentables hechos fueron registrados gráficamente por numerosos medios de comunicación nacionales e internacionales. Los carabineros finalmente rescataron los restos del crucifijo destrizadi y los volvieron a llevar al interior del templo, que ya en disturbios anteriores ha sido objeto de ataques (algunos incendiarios). La iglesia de la Gratitud Nacional es monumento nacional de Chile desde 1989, y está hoy confiada a los PP. Salesianos. Su última restauración se realizó en 2012, a causa de los graves daños sufridos por el terremoto de 2010. A día de hoy, y en reiteradas ocasiones, ha vuelto a ser víctima de destrozos durante protestas protagonizadas por grupos anarquistas y de extrema izquierda.

Las fotografías que acompañan esta entrada, además de la profanación anteriormente descrita, muestra el Acto de reparación y desagravio por dicha profanación de la iglesia de la Gratitud Nacional, que realizó el domingo 12 de junio la Asociación de Artes Cristianas y Litúrgicas Magnificat - Una Voce Chile, con una gran asistencia de fieles, después de la Santa Misa dominical oficiada a las 12:00 horas, en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, situado en Bellavista, 37 (entre Pío Nono y Pinto Lagarrigue, M1 y M5 Baquedano), en la comuna de Recoleta, para reparar en parte la ofensa sufrida.

Cabe señalar que en la tarde sábado 11 de junio, S. E. R. Ricardo S.R.E. Card. Ezzati, Arzobispo de Santiago, ofició una Misa de desagravio en propia iglesia de la Gratitud Nacional, que contó con la asistencia de más de dos mil fieles. Durante su homilía hizo un llamamiento a extirpar el odio en la sociedad chilena antes de que éste acabe matando al alma del país.

viernes, 17 de junio de 2016

Aviso: próxima Santa Misa Tridentina de desagravio a la Santísima Virgen y en reparación por los ataques y profanaciones hacia la Iglesia será oficiada en Palma de Mallorca (España)

Pasado mañana, 19 de junio, V Domingo después de Pentecostés, el P. Jaime Mercant oficiará, D.m., la Santa Misa Tridentina de desagravio a la Santísima Virgen María y en reparación por todos los ataques y profanaciones que está padeciendo la Iglesia Católica en España -blasfemias, pintadas, ataques contra los obispos, profanaciones de capillas e insultos a la Virgen-, en la iglesia del monasterio de las Carmelitas Descalzas ("Ses Tereses" de la Rambla), en Palma de Mallorca (España). Para todas las personas que quieran y puedan asistir, recordarles que la Santa Misa será oficiada a las 18:30 horas.

sábado, 16 de abril de 2016

El "presunto" periodista responsable de escribir sobre Religión en el diario El País atribuye mi análisis de la Exhortación "Amoris laetitia" al sacerdote navarro P. José María Iraburu

Hoy tenía previsto publicar la quinta parte de mi análisis sobre la Exhortación Apostólica "Amoris laetitia" del Papa Francisco, pero un comentarista me ha avisado de un hecho que me ha dejado totalmente perplejo: un presunto periodista de El País llamado Juan González B. -a quien vemos a la derecha en la imagen que abre esta entrada, junto a Mario Javier Sabán, fundador de la asociación "Tarbut Sefarad", dedicada a la divulgación de la cultura judía en España-, y digo "presunto" porque no tengo constancia de que realmente lo sea, y que a raíz de este asunto he sabido que fue senador electo y diputado socialista por Cantabria (sí, sí, del PSOE, ¡cómo no!), ha atribuido la autoría de mi análisis del documento papal al P. José María Iraburu, conocido teólogo y sacerdote navarro al cual simplemente cito, en tercera persona, en la primera parte de mi análisis. No salgo de mi asombro ante el hecho de que tengan en plantilla, nada menos que en El País, a alguien que ni siquiera sabe leer. Porque leer, lo mismo que escribir, no se limita sólo a juntar palabras, sino que, en este caso, implica la comprensión de lo que se lee. Es lo que se conoce como "lectura comprensiva". Y si sabe leer, y a pesar de ello escribe lo que escribe, es, simplemente, un manipulador. Lo cual no me sorprende en absoluto, habida cuenta del medio en el que vierte su fobia anticatólica, acorde con la línea editorial, por más que la camufle entre loas al actual Pontífice.

Como cualquiera puede apreciar si lee en su totalidad la primera parte de mi análisis -no digamos si lee las entradas posteriores dedicadas al mismo tema-, la única vinculación que puede establecerse entre el P. Iraburu y mi artículo es que he citado, en una parte muy concreta del mismo, algo que sí escribió él, aunque la cita ni siquiera es literal, en cuyo caso habría aparecido entrecomillada, como cualquiera, y más si es periodista, debería saber. Concretamente, me refiero al apartado "La anticoncepción acaba imponiéndose en la mayoría de los matrimonios católicos", que aparece en su artículo (346) Sínodo 2015. Relatio final 62-63: la anticoncepción sigue (I). A pesar de no haber puesto un enlace directo a su artículo, cualquiera puede darse cuenta de que difícilmente podría ser autor de mi análisis la misma persona a la que cito en tercera persona en una parte mínima del mismo.

Ni que decir tiene que, que yo esté de acuerdo con el P. Iraburu en aquello escrito por él que simplemente he citado en mi análisis, no significa que el P. Iraburu sea responsable, ni se identifique -ni en todo, ni en parte-, con lo escrito por mí aquí.

Tras leer el libelo del tal Juan González B. en El País, y en concreto en el apartado "Iglesia Católica", que a su vez forma parte del apartado "Política", como puede comprobarse en la dirección de la página web -esa es la idea que tienen de la Religión los de El País-, uno sólo puede llegar a una conclusión: quien se encarga de escribir sobre la Iglesia en dicho diario -tradicionalmente anticatólico, como todo el mundo sabe-, no tiene ni idea del tema, o bien manipula a sabiendas. Puede comprobarse al principio de su escrito, donde dice, literalmente: "Pocas veces un sumo pontífice había sido tan cuestionado por un texto que, en realidad, no cambia doctrina alguna". ¡Naturalmente que no la cambia! Un Papa no puede cambiar ninguna doctrina. Si se dedica a escribir sobre el catolicismo, debería informarse primero, en vez de hacer el ridículo con simplezas de ese cariz. Ni al P. Iraburu, ni a mí, nos habrá leído jamás que el Papa Francisco, ni ningún otro Papa, haya cambiado doctrina alguna. Es una invención de este presunto periodista del "desinformante" El País -en lo que a religión católica se refiere-.

Aprovecho estas líneas para aclarar a El País, así como al autor del mencionado libelo, que la Exhortación objeto de análisis no es, de ninguna manera, un documento doctrinal. En cualquier caso, pueden abandonar toda esperanza de que este Papa, o cualquier otro en el futuro, vaya a cambiar la irreformable Doctrina de la Iglesia, porque el Sumo Pontífice, sea quien sea y tenga las ideas personales que tenga, carece de tal potestad. Que se lean mi análisis completo -que voy publicando por partes y aún no ha concluido-, en vez de ser tan sectarios y catalogar de "rigorismo doctrinal", sin más, lo escrito por mí. Más propiamente puede afirmarse, sin temor a equivocarse, que el "rigorismo doctrinal" -marxista, masónico o de cualquier otra índole- es el suyo, hecho que se aprecia más claramente, si cabe, en la forma tan ruin y sectaria de concluir ese presunto artículo.

Dejo constancia de la aclaración escrita por el propio P. Iraburu en su blog "Reforma o apostasía", que puede leerse aquí, y que a continuación transcribo literalmente:


(372) Bedoya atribuye a Iraburu en EL PAIS un texto que no ha escrito

José María Iraburu, el 15.04.16 a las 6:03 PM

-¿Y quién es Bedoya?

-Es un periodista que escribe en EL PAÍS, sobre todo de temas religiosos

Ayer me avisó un amigo que en EL PAÍS había leído un artículo de Juan G. Bedoya en el que describía y analizaba «la agria polémica» que la Exhortación apostólica post-sinodal del papa Francisco había desatado en el seno de la Iglesia Católica. Al final de su artículo me dedicaba tres párrafos, y en los dos primeros me atribuía un texto de 19 líneas, como un ejemplo –único, no citaba más– que servía de muestra del odioso «rigorismo doctrinal» que según él está resistiendo al Papa en sus enseñanzas y orientaciones.

El fuerte ataque de Bedoya iba directamente contra mi pobre persona, aunque indirectamente contra InfoCatólica. Pero tenía un punto débil: su arma no logró disparar una bala, sino solamente, tup, un corchito. El texto que citaba no era mío. Estaba literalmente copiado del blog CATHOLICVS.

Esta mañana he enviado un burofax al servicio jurídico de EL PAÍS, reclamándoles una rectificación. Los lectores de InfoCatólica, al menos los más asiduos, harán bien en leerlo. Así acabarán de enterarse del asunto, y estarán mejor armados para defendernos del Enemigo.

………………………………………………….

Sr. Director de EL PAÍS

Madrid

Vi ayer en la edición digital del Diario de su digna dirección un artículo de Juan G. Bedoya titulado «Los obispos deben “armonizar” sus posiciones para cumplir la aperturista carta del Papa sobre la familia - La exhortación “Amoris laetitia” desata un agrio debate en el seno de la Iglesia católica» (14 abr 2016 - 20:08)

http://politica.elpais.com/politica/2016/04/14/actualidad/1460651399_168902.html

En él me atribuye Bedoya un texto entrecomillado del que yo no soy autor:

«Lo dice sin tapujos el teólogo José María Iraburu Larreta. “Comenzaré por la Introducción de esta exhortación, que ya es, en sí misma, un despropósito. […] …contradiciendo al mismo Evangelio y el Magisterio bimilenario de la Iglesia”, concluye Iraburu».

Ninguna de las 19 líneas de esos dos párrafos citados han sido escritas por mí.

He buscado por internet ese texto y lo he hallado en el blog CATHOLICVS, que no sé a quien pertenece. El post se titula «Análisis de la Exhortación Apostólica post-sinodal “Amoris laetitia”, del Papa Francisco (Parte I)». De allí está copiado por Bedoya literalmente.

http://catholicvs.blogspot.com.es/2016/04/analisis-de-la-exhortacion-apostolica.html

Esta falsa atribución, en la que Bedoya, sirviéndose de un texto que me es totalmente ajeno, me pone falsamente como un ejemplo del «rigorismo doctrinal» contrario a las enseñanzas y orientaciones del Papa Francisco, es altamente perjudicial tanto para mí como para InfoCatólica, portal-web del que soy editor. Por eso le ruego que se publique en su Diario la rectificación necesaria en las condiciones que la Ley exige.

Un cordial saludo

Fdo.: José María Iraburu Larreta

Villava, Navarra 15 abril 2016

………………………………………………………

Si hubiera en este lamentable asunto nuevos hechos de importancia, los publicaré como anexos de este mismo artículo.

José María Iraburu, sacerdote

Post-post.- Al leer todo esto, habrá alguno que menee la cabeza y diga «Sin comentarios». Pues eso: dejo cerrada la Sala de Comentarios.