viernes, 9 de diciembre de 2016

¿Escuchará esta vez? Nueva declaración de apoyo a las "dubia" de los Cuatro Cardenales firmada por 23 académicos y pastores católicos


Declaración en apoyo de las Dubia de los Cuatro Cardenales


Como académicos católicos y pastores de almas, deseamos expresar nuestra profunda gratitud y total apoyo a la valiente iniciativa de cuatro miembros del Colegio Cardenalicio, Sus Eminencias Walter Brandmüller, Raymond Leo Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner. Como ha sido ampliamente divulgado, estos cardenales han presentado formalmente cinco dubia al Papa Francisco, pidiéndole que aclare cinco puntos fundamentales de la doctrina católica y la disciplina sacramental, cuyo tratamiento en el capítulo 8 de la reciente exhortación apostólica Amoris Laetitia (AL) parece entrar en conflicto con la Escritura y/o la Tradición y la enseñanza de documentos papales anteriores -especialmente con la Encíclica "Veritatis Splendor" del Papa San Juan Pablo II y su Exhortación Apostólica "Familiaris consortio"-. Hasta el momento, el Papa Francisco se ha negado a responder a los cuatro cardenales; Pero como a todos los efectos le están preguntando si los importantes documentos magisteriales arriba mencionados aún requieren nuestro completo asentimiento, creemos que el silencio continuado del Santo Padre podría suponerle que se le acuse de negligencia en el deber del ejercicio del Ministerio Petrino de confirmar a sus hermanos en la fe.

Varios prelados prominentes han criticado con dureza el envío [de las dubia] de los cuatro cardenales, pero sin arrojar ninguna luz sobre sus pertinentes y exhaustivas preguntas. Hemos leído intentos de interpretar la exhortación apostólica dentro de una "hermenéutica de la continuidad" por parte del cardenal Christoph Schönborn y del profesor Rocco Buttiglione; pero nos encontramos con que no logran demostrar su principal afirmación de que los elementos novedosos que se encuentran en AL no ponen en peligro la ley divina, sino que meramente pretenden cambios legítimos en la práctica pastoral y la disciplina eclesiástica.

De hecho, varios comentaristas, sobre todo el profesor Claudio Pierantoni en un nuevo y extenso estudio histórico-teológico, han argumentado que, como resultado de la generalizada confusión y desunión que siguió a la promulgación de AL, ahora la Iglesia universal está llegando a un grave punto crítico en su Historia que muestra alarmantes similitudes con la gran crisis arriana del siglo IV. Durante aquel catastrófico conflicto, la gran mayoría de los obispos, incluyendo incluso al Sucesor de Pedro, dudó hasta de la divinidad de Cristo. Muchos no incurrieron totalmente en la herejía; sin embargo, desarmados por la confusión o debilitados por la timidez, buscaron cómodas fórmulas de compromiso por el bien de la "paz" y la "unidad". Hoy somos testigos de una crisis metastásica parecida, esta vez sobre aspectos fundamentales de la vida cristiana. Se emplea constantemente palabrería [de boquilla] sobre la indisolubilidad del matrimonio, la grave pecaminosidad objetiva de la fornicación, el adulterio y la sodomía, la santidad de la Sagrada Eucaristía y la terrible realidad del pecado mortal. Pero en la práctica, un creciente número de prelados bien posicionados y teólogos está socavando o negando de facto estos dogmas -y, de hecho, la existencia misma de prohibiciones negativas sin excepciones en la ley divina que rige la conducta sexual-, debido a su exagerado o sesgado énfasis en la "misericordia, el "acompañamiento pastoral" y las "circunstancias atenuantes".

Con el Pontífice reinante tocando ahora una muy incierta [dudosísima] retreta [retirada] en esta batalla contra los "principados y potestades" del Enemigo, la barca de Pedro va a la deriva peligrosamente como un barco sin timón, y de hecho, muestra los síntomas de la incipiente desintegración. En tal situación, creemos que todos los Sucesores de los Apóstoles tienen el grave y apremiante deber de manifestarse clara y firmemente, confirmando las enseñanzas morales claramente expuestas en el Magisterio de los Papas anteriores y el Concilio de Trento. Varios obispos y otro cardenal ya han dicho que encuentran las cinco dubia oportunas y apropiadas. Esperamos ardientemente y rogamos fervientemente que muchos más [obispos y cardenales] apoyen públicamente no sólo la respetuosa petición de los cuatro Cardenales para que el Sucesor de Pedro confirme a sus hermanos en esos cinco puntos de la fe "transmitida a los santos una vez para siempre" (Judas 1:3), sino también la sugerencia del Cardenal Burke de que si el Santo Padre no lo hace, los Cardenales se dirijan a él colectivamente con alguna forma de corrección fraterna, en el espíritu de la amonestación de Pablo a su hermano el Apóstol Pedro en Antioquía (cf. Gal 2:11).

Encomendamos este grave problema al cuidado e intercesión celestial de María Inmaculada, Madre de la Iglesia y Destructora de todas las herejías.

8 de diciembre de 2016, Fiesta de la Inmaculada Concepción

(Firmado):

Mons. Ignacio Barreiro Carámbula STD (Doctor en Sagrada Teología), JD (Doctor en Derecho), Capellán y miembro de la Facultad del Foro Romano

Rev. Claude Barthe,
Francia

Dr. Robert Beddard, MA (Oxon et Cantab), D. Phil (Oxon)
Miembro emérito y antiguo Vice-Rector de la Universidad Oriel de Oxford.

Carlos A. Casanova Guerra
Doctor en Filosofía, Profesor Titular,
Universidad Santo Tomás, Santiago de Chile

Salvatore J. Ciresi MA
Escuela de postgrado de Notre Dame de Christendom College
Director del Gremio Bíblico de San Jerónimo

Luke Gormally, PhL
Director Emérito, Centro Linacre para la Ética de la Salud (1981-2000)
Profesor eventual de investigación, Escuela de Derecho Ave María, Ann Arbor, Michigan (2001-2007)
Miembro Ordinario de la Pontificia Academia para la Vida

Rev. Brian W. Harrison OS, MA, enfermedades de transmisión sexual
Profesor Asociado de Teología (jubilado), Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico; Estudiante residente, Centro de estudio de los Oblatos de la Sabiduría, St. Louis, Missouri

Rev. John Hunwicke, MA (Oxon.)
Antiguo Investigador superior, Pusey House, Oxford; Sacerdote del Ordinariato de Nuestra Señora de Walsingham; Miembro, Foro Romano

Peter A. Kwasniewski, Doctor (Filosofía)
Catedrático, Universidad Católica de Wyoming

Rev. Dr. Stephen Morgan DPhil (Oxon)
Jefe del Proyecto de Conversión Académica y Ecónomo
Diócesis de Portsmouth

Don Alfredo Morselli STL
Párroco de la Arquidiócesis de Bolonia

Rev. Richard A. Munkelt Doctor (Filosofía)
Capellán y miembro de la Facultad, Foro Romano

Rev. John Osman MA, STL
Párroco en la Archidiócesis de Birmingham,
Ex capellán católico de la Universidad de Cambridge

Dr. Paolo Pasqualucci
Profesor de Filosofía (jubilado),
Universidad de Perugia

Dr. Claudio Pierantoni
Profesor de Filosofía Medieval en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Chile
Ex Profesor de Historia de la Iglesia y Patrología en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile
Miembro de la Asociación Internacional de Estudios Patrísticos

Dr. John C. Rao D. Phil (Oxon.)
Profesor Asociado de Historia, Universidad de San Juan (ciudad de Nueva York)
Presidente, Foro Romano

Dr. Nicholas Richardson. MA, DPhil (Oxon.)
Miembro emérito y Subsecretario de la Universidad Merton, Oxford
Y ex Rector de Greyfriars (Franciscanos), Oxford.

Dr. Joseph Shaw MA, DPhil (Oxon.) FRSA
Investigador Superior (Filosofía) en el St Benet's Hall, Universidad de Oxford

Dra. Anna M. Silva FAHA,
Investigadora adjunta de la Universidad de Nueva Inglaterra,
Armidale, NSW, Australia.

Michael G. Sirilla
Director del Postgrado de Teología,
Universidad Franciscana de Steubenville, Ohio

Dr. Thomas Stark Catedrático Phil.-Theol.
Hochschule Benedikt XVI, Heiligenkreuz

Rev. Glen Tattersall
Párroco de la parroquia del Beato John Henry Newman, Archidiócesis de Melbourne
Rector, iglesia de San Luis, Melbourne

Rev. Dr. David Watt STL, PhD (Cantab.)
Sacerdote de la Archidiócesis de Perth
Capellán, capilla de Santa Filomena, Málaga

[Texto original (en inglés) en este enlace. Traducción: CATHOLICVS]

jueves, 8 de diciembre de 2016

8 de diciembre: Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, Patrona de España, de Colombia, de Corea del Sur, de El Salvador, de Estados Unidos, de Filipinas, de Japón, de Nicaragua, de Panamá, de Polonia, de Portugal y de Venezuela

Hoy, 8 de diciembre, se celebra la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, Patrona de España, de la Infantería Española, del Cuerpo Eclesiástico del Ejército, del Estado Mayor, del Cuerpo Jurídico, de la Farmacia militar, de los Colegios Oficiales de Farmacéuticos y las Facultades de Farmacia.

Es, además, Patrona de Colombia, de Corea del Sur, de El Salvador, de Estados Unidos, de Filipinas, de Japón, de Nicaragua, de Panamá, de Polonia, de Portugal y de Venezuela.


Oremos:

Santísima Virgen Inmaculada, concebida sin pecado original: intercede por nosotros, pecadores, ante Dios Nuestro Señor, para que acorte este tiempo de tribulación que padece su Santa Iglesia. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Nuevas declaraciones del Papa Francisco: "todo lo que está en Amoris Laetitia fue aprobado en el sínodo por más de dos tercios de los padres". ¿Realmente lo fue? Aquí están los datos de las votaciones

El semanario católico belga "Tertio" acaba de publicar otra nueva entrevista concedida por el Papa Francisco, en la que habla de la exhortación apostólica "Amoris Laetitia". Esto es lo que ha dicho al respecto:

"La experiencia más rica de esto fueron los dos últimos sínodos. Ahí se escuchó a todos los obispos del mundo, con la preparación; a todas las iglesias del mundo: las diócesis, trabajaron. Todo ese material vino. Después volvió. Y volvió una segunda vez al segundo sínodo para completar esto. De ahí salió Amoris Laetitia [...] Entonces, hay una exhortación postsinodal, que es Amoris Laetitia, que es el resultado de dos sínodos, donde trabajó toda la Iglesia, y que el Papa hizo suya. Lo expresa de una manera armónica. Es curioso: todo lo que está ahí [en Amoris Laetitia] en el sínodo fue aprobado por más de dos tercios de los padres. Lo cual es una garantía".

La pregunta que a cualquiera se le viene a la cabeza en primer lugar es: ¿garantía de qué? Incluso en el caso de que así hubiera sido, que no lo fue -como indican los resultados de las votaciones que pongo más abajo-, ¿qué garantizaría esa supuesta mayoría? ¿Acaso puede una mayoría de obispos cambiar la Doctrina y Magisterio irreformable de la Iglesia? Porque, seamos claros: sobre el tema más controvertido y debatido de la exhortación, a saber, la posible admisión de los adúlteros -y otros pecadores no arrepentidos y sin propósito de enmienda- a los sacramentos, dice, literalmente, lo siguiente:

A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado —que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno— se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia [351]



[351] En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos. Por eso, «a los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor»: Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 44: AAS 105 (2013), 1038. Igualmente destaco que la Eucaristía «no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles» (ibíd, 47: 1039).

Pese a tales afirmaciones, las leyes negativas recogidas en el Decálogo (como "No cometerás adulterio") son de obligado cumplimiento para todo el mundo y en todas las circunstancias, por Derecho Divino y mandato expreso de Nuestro Señor Jesucristo, como ha enseñado la Iglesia siempre y como recoge el Catecismo de la Iglesia Católica. No se puede crecer en la vida de la gracia y la caridad estando en pecado mortal, como es el caso de un adúltero que pretende seguir cometiendo adulterio, ni existe ningún sacramento que pueda "servir de ayuda" -salvo que la persona afectada decida romper la relación adúltera o vivir como "hermano y hermana", como enseña el Magisterio de la Iglesia, y especialmente San Juan Pablo II (Familiaris consortio nº 84), así como la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe y la de su Prefecto al respecto-, pues los adúlteros sin arrepentimiento y propósito de la enmienda no pueden acceder a ellos, so pena de recibir sacrílegamente tanto la Penitencia, como la Eucaristía. En cuanto a que la Eucaristía sea alimento para los débiles, ello no justifica su administración a personas que, además de "débiles" -que lo somos todos-, viven en estado de pecado mortal permanente sin propósito de la enmienda, algo totalmente prohibido, de forma infalible e irreformable, por los decretos sobre la Eucaristía del dogmático Sacrosanto Concilio Ecuménico de Trento.

Dicho lo cual, sobre los polémicos puntos tratados en ambos sínodos de la familia y contenidos en "Amoris laetitia", estos son los hechos y los datos:

  1. Los informes finales de los Sínodos, tanto el de 2014 como el de 2015, fueron votados párrafo a párrafo por los Obispos.
  2. Para obtener su aprobación, cada párrafo requería ser votado positivamente por una mayoría calificada de dos tercios de los Padres con derecho a voto.
  3. En el sínodo de 2014 los Padres con derecho a voto fueron 181, por lo que para afirmar que el Sínodo había aprobado oficialmente un párrafo se necesitaba una mayoría cualificada de dos tercios, que en este caso se obtenía con 123 votos a favor.
  4. El párrafo que describía las dos posturas enfrentadas durante el Sínodo sobre la administración de los sacramentos a los adúlteros, sólo obtuvo 104 votos positivos. Por lo tanto, fue rechazado al no haber conseguido la mayoría cualificada de dos tercios de los votos.
  5. El párrafo concerniente al tratamiento hacia las personas con tendencias homosexuales también fue rechazado por los Padres sinodales, ya que tampoco obtuvo la mayoría cualificada de dos tercios de votos positivos para poder ser aprobado.
  6. Pese a hacer sido rechazado por los Padres sinodales, el Papa Francisco ordenó que dichos párrafos fuera incluidos en el documento final.
  7. El P. Federico Lombardi, entonces director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, tuvo que intentar justificar su inclusión -con poco éxito, pues sólo convenció a los ya convencidos- haciendo la siguiente declaración: "los párrafos que no han conseguido la así llamada ‘mayoría calificada’ no pueden ser considerados como desestimados, sino mayormente párrafos que no son lo suficientemente maduros para obtener un amplio consenso de la asamblea".
  8. Como tampoco hubo consenso cuando el informe final habló sobre acelerar los procedimientos para la declaración de nulidad de matrimonios, el Papa Francisco no esperó a que los Padres sinodales volvieran a rechazar la propuesta y antes de que se reuniera el sínodo de la familia de ese año, ordenó, por decreto, la reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad matrimonial (fue el 8 de septiembre de 2015), en el que introdujo la "presunción de invalidez" del matrimonio, inexistente durante dos mil años de Historia de la Iglesia -el matrimonio siempre se ha considerado "válido" mientras no se demostrara lo contrario-. Cabe recordar que el Papa Francisco hizo pública su creencia personal, indemostrable, de que una gran mayoría de los matrimonios son inválidos.
  9. Del 4 al 25 de octubre de 2015, tuvo lugar la XIV Asamblea General Ordinaria del sínodo de obispos -a la que habitualmente se denomina como "Sínodo de la familia de 2015"-, a cuyo frente el Papa nombró a una mayoría de prelados afines a sus ideas, como el Cardenal Tagle (en la presidencia), el Cardenal Baldisseri (Secretario General), Bruno Forte (Secretario especial) y en el Comité de redacción del informe final, además de Baldisseri y Forte: el Cardenal Wuerl, Víctor Manuel "Tucho" Fernández y Adolfo Nicolás (entonces Prepósito General de los Jesuitas).
  10. El lunes 5 de octubre, justo un día después de que comenzara el Sínodo, se hizo pública una carta escrita por 13 cardenales y dirigida al Papa Francisco, en la que denunciaban ciertas irregularidades que se estaban produciendo -como la elección a dedo de ciertos participantes, la exclusión de otros, o las modificaciones en los procedimientos-, que, según ellos, hacían que dicha reunión de obispos [el pripio Sínodo] parecía estar "diseñada para facilitar resultados predeterminados en cuestiones disputadas importantes". La organización del Sínodo lo negó.
  11. En el Sínodo de 2015 se aumentó el número de Padres con derecho a voto, que pasaron a ser 279 (aunque algunas fuentes señalaron que sólo votaron 270), por lo que la mayoría cualificada para considerar aprobado un párrafo pasó a ser de 186 votos positivos (180 si los votantes fueron los 270 señalados anteriormente).
  12. El párrafo nº 85, que es el que trataba sobre la administración de los sacramentos a los adúlteros, sólo obtuvo 178 votos a favor, no alcanzando así la mayoría cualificada de dos tercios de votos positivos, necesaria para su aprobación (tanto si fueron 270, como si fueron 279 los Padres sinodales que votaron).

Así pues, los párrafos referidos al controvertido tema de la administración de los sacramentos a los adúlteros, no alcanzaron el número de votos suficientes para ser aprobados. Ni en el sínodo de 2014, ni en el de 2015. Pese a ello, el Papa Francisco lo incluyó en la exhortación "Amoris laetitia".

martes, 6 de diciembre de 2016

Escandalosa entrevista al jesuita Spadaro, mano derecha del Papa Francisco, tras descubrirse que usaba cuentas falsas de Twitter para atacar a los Cuatro Cardenales y en la que justifica dar la Comunión a los adúlteros

Antonio Spadaro, S.J., confesor papal jesuita y director de la revista "La Civiltà Cattolica", a quien vemos junto al Papa Francisco en la imagen que abre esta entrada, y que muchos consideran el vice-Papa portavoz del Papa, ha concedido una entrevista exclusiva al portal modernista liberal "Crux", después de que, a instancias suyas, pidiera a Austen Ivereigh que se la realizara. En la misma, hace un intento de negar su intención de insultar en un tweet -que luego eliminó- a los cuatro cardenales (Brandmüller, Burke, Caffarra y Meisner) que enviaron sus "dubia" al Papa Francisco, además de tratar de justificar sus ataques a los mismos lanzados desde diferentes cuentas de Twitter, tras descubrirse que era él quien estaba detrás de dichas cuentas (ver aquí). Además, Spadaro aprovecha para dirigirse a los cuatro cardenales para criticar responder a dichas "dubia", sin tener potestad alguna para hacerlo -ni siquiera van dirigidas a él, como es lógico-. Según Austen Ivereigh, quien le ha realizado dicha entrevista, él mismo le sugirió que aprovechara para responderlas, aunque aclara que Spadaro "no responde en nombre de nadie, sino de él mismo".

Según afirma Spadaro, la carta de los cardenales está siendo usada por "grupos que se sienten marginados" para "aumentar la tensión y crear división dentro de la Iglesia" y por eso atacan "a cualquiera que parezca cercano al Papa". Según él, los ataques se deben a tres factores: 1) que "el Papa Francisco está dando en el clavo", lo cual lleva a 2) "que 'los espíritus se expresen', como diría Bergoglio. El odio y la maldad dirigidos contra él son siempre signos del mal espíritu que no tiene nada que ver con el Evangelio". Y 3) "el tercer punto es que aquellos que son hostiles a Francisco están en los principales grupos encerrados en sí mismos [inclusivos] que no pueden sostener un debate abierto y sereno, y que simplemente se repiten, como en una cámara de eco. Algunos de esos sitios, y las cuentas de Twitter, son simplemente copias de otros".

Cuando se le pregunta sobre el supuesto enfurecimiento del Papa por la carta de los cardenales, Spadaro contesta, histriónicamente, que tal sugerencia le hace reír: "¡Oh, por favor! Tales comentarios me hacen reír", y que "para que Bergoglio se enoje, tiene que ser algo muy diferente. Sus verdaderas preocupaciones son pastorales. Lo que le perturba es la pobreza, la injusticia, el martirio de los cristianos, la violencia, etc., no este tipo de críticas [...] Creo que [el Papa] ve la rabia en algunos sectores como la evidencia de que algunas personas se sienten desafiados por la hermenéutica de la misericordia, por el Evangelio 'sine glossa' [es decir, presentado directamente]".

Al ser preguntado por las recientes declaraciones del Cardenal George Pell, en las que afirmaba que muchos católicos se sienten "desconcertados" por la situación actual que se está produciendo en la Iglesia, y en la que dice que la carta de los cuatro cardenales es "significativa" (ver aquí), a Spadaro sólo se le ha ocurrido decir que "Depende de lo que entendemos por 'significativo'. Sin duda, ha dado aliento a ciertos entornos en los que existe una resistencia a la enseñanza de 'Amoris Laetitia'".

Sobre el silencio del Papa al requerimiento de estos cardenales, dice que el Papa no responde sí o no a "preguntas abstractas", salida por la tangente ante las preguntas concretas que plantean las "dubia". Pero Spadaro dice que el Papa ya ha respondido al "aprobar y fomentar prácticas pastorales positivas. Un ejemplo claro y evidente era su respuesta a los obispos en la zona de Buenos Aires, cuando los alentó y confirmó que su lectura de Amoris Laetitia era correcta", ya que "le encanta responder a las preguntas sinceras que le hacen los pastores", que son quienes "realmente entienden la doctrina católica [...] porque la doctrina no existe con el propósito de debate, sino para la 'salus animarum' ('la salud de las almas') [...] en lugar de la discusión intelectual".

El entrevistador, que se refiere a la carta con las "dubia" como "disidente", le ha preguntado sobre la cuestión de la Comunión a los adúlteros, a lo que Spadaro ha respondido que dichas preguntas ya se habían planteado durante el Sínodo y que "todos los puntos fueron aprobados en el informe final" [lo cual es falso], por lo cual eso supone un "testimonio del alto grado de convergencia alcanzado. Amoris Laetitia es el fruto maduro del sínodo". Según él, "Amoris Laetitia" es "muy clara".

En otro claro ataque a los cuatro cardenales, Spadaro se hace el despistado, como si no hubiera leído lo escrito por ellos sobre sus razones para hacer públicas las "dubia" y dice que "pueden pedir al Santo Padre lo que quieran" pero en "un diálogo bien fundado y discreto, sin la exposición de los medios de comunicación". Según él, que no parece aplicarse el "¿quién soy yo para juzgar?", juzga -valga la redundancia- que "es bastante diferente cuando se usa un diálogo de manera calculada, o cuando las personas plantean preguntas para poner a otra en dificultades, provocando divisiones. Como en este caso".

A la pregunta sobre si "Amoris Laetitia" hace posible la absolución y la Comunión a las personas que están todavía en matrimonio válido, pero que tienen relaciones sexuales con otra, Spadaro afirma que ya se ha respondido a eso claramente: como "Amoris Laetitia" no pasa por alto la dificultad de la "opción" de vivir en continencia, "deja abierta la posibilidad de su admisión al Sacramento de la Reconciliación cuando esta opción es insuficiente". Según él, la continencia no siempre es "factible" e insiste en las "limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad -particularmente cuando la persona cree que caería en un error peor, y que puede dañar a los hijos de la nueva unión-" [argumento que ha sido ampliamente refutado por infinidad de análisis de la exhortación "Amoris laetitia"]. En tales casos Amoris Laetitia abre la posibilidad del acceso a la Reconciliación y la Eucaristía, que a su vez dispone a una persona a continuar madurando y creciendo, fortalecido por la gracia". No hacen falta muchos más comentarios: Spadaro afirma así que se pueden administrar los sacramentos -al menos a ciertos adúlteros-, aunque no estén arrepentidos ni tengan propósito de la enmienda, contrariamente a lo que afirma la Doctrina y Magisterio de la Iglesia.

En cuanto a la enseñanza de San Juan Pablo II sobre la verdad objetiva y la conciencia en la encíclica "Veritatis Splendor", niega que "Amoris laetitia" siga la "moral situacional", en la que la norma se percibe como algo extrínseco al acto que se lleva a cabo, y aporta como "prueba" el "desarrollo de la comprensión" [condenado solemnemente por el Concilio Vaticano I] y el "compromiso de llevar a cabo lo que es para el bien del hombre en 'en camino'".

NOTA: Se debe a San Vicente de Lérins la fórmula: "Sostenemos la fe que ha sido creída en todas partes, siempre, por todos" (quod ubique, quod semper, quod ab omnibus creditum est), es decir, la verdad católica básica que legitima el desarrollo de la doctrina católica deja intacta "la misma doctrina, el mismo sentido y la misma interpretación", exactamente como afirmó el Concilio Vaticano I, que condena justamente lo contrario en el Canon III del capítulo IV, "Sobre la fe y la razón", de la Constitución dogmática del Concilio Vaticano I «Filius Dei» sobre la Fe Católica:

"Si alguno dijere que es posible que en algún momento, dado el avance del conocimiento, pueda asignarse a los dogmas propuestos por la Iglesia un sentido distinto de aquel que la misma Iglesia ha entendido y entiende: sea anatema".

A continuación, cita de forma sesgada el propio Catecismo de la Iglesia Católica, sacando frases de contexto -como también hace "Amoris laetitia" con los documentos magisteriales que cita- para justificar la apelación a la conciencia individual por encima de la norma moral objetiva que obliga a todos y en toda circunstancia -como siempre ha enseñado la Iglesia-. En un intento de hacer decir a San Juan Pablo II lo que no dijo -de hecho, afirmó justo lo contrario-, Spadaro dice que éste "ya abrió la puerta a una comprensión de la posición de los divorciados vueltos a casar a través del discernimiento de las diferentes situaciones que no son objetivamente idénticas, gracias al fuero interno". Esto es una forma de engaño, pues San Juan Pablo II no abrió ninguna puerta a la Comunión a los adúlteros, sino que la mantuvo cerrada, como siempre ha hecho la Iglesia, enseñando magisterialmente la única posibilidad para que éstos puedan recibir los sacramentos: que vivan "como hermano y hermana", es decir, en completa castidad, aunque compartan el mismo techo. No existe ni un solo texto de San Juan Pablo II que anule la "imputabilidad" al adulterio -ni a ningún otro pecado-, contra la afirmación de Spadaro; ni tampoco por parte de Benedicto XVI, a quien Spadaro también cita intentando hacerle decir lo que no dice, a saber, que no se puede hablar de "pecado mortal en el caso de una nueva unión [...] No puede existir una norma general que sea capaz de cubrir todos los casos particulares. Así como la norma general sigue siendo clara, también queda claro que tal norma no puede cubrir todos los casos de manera objetiva". Concluye su argumento afirmando que se puede "crecer en la vida de gracia y caridad" estando "en una situación objetiva de pecado", y que para ello es necesario recibir la "ayuda de la Iglesia, a través de los sacramentos, incluyendo la Eucaristía". Como es obvio, todas estas afirmaciones son contrarias a la Doctrina y Magisterio infalible de la Iglesia, comenzando por las declaraciones dogmáticas e irreformables del Sacrosanto Concilio Ecuménico de Trento sobre las disposiciones necesarias para recibir el sacramento de la Eucaristía.

Cuando el entrevistador le pregunta si la opinión de un obispo sobre "Amoris laetitia" es tan buena como la de otro, responde sin paliativos que "no", y que los obispos no pueden interpretarla de manera diferente: "La carta del Papa a los obispos de Buenos Aires no deja duda alguna de que los obispos deben implementar la AL de acuerdo con las necesidades locales, y que la AL debe ser correctamente interpretada" [esto es, permitiendo la Comunión a los adúlteros; al menos en ciertos casos].

De forma tendenciosa, el entrevistador de Crux menciona nuevamente a los cuatro cardenales que han enviado al Papa las "dubia", de los que dice que "están todos jubilados o, en el caso de Burke, no dirigen una diócesis", para afirmar a continuación que "es sorprendente cuántos de los críticos de AL son intelectuales laicos, más que pastores" y preguntarle si "siente que hay una división básica en las reacciones a AL entre, por así decirlo, los pastores y los legalistas", a lo que Spadaro contesta que "las mejores reacciones a AL han venido de sacerdotes con larga experiencia pastoral", quienes "han entendido inmediatamente por qué AL habla de la experiencia más que de la teoría abstracta. AL habla de una respuesta pastoral que está atenta a las vidas concretas. Y el Evangelio siempre toma forma dentro de una vida concreta. Así que aquellos que han estado expuestos al ministerio pastoral lo obtienen de inmediato". Por lo visto, el evangelio que menciona Spadaro debe de ser otro diferente al Evangelio, en el que Nuestro Señor condena sin paliativos, clara y contundentemente, el adulterio.

Para intentar paliar tanto desvarío y heterodoxia, concluye afirmando que "el Papa no deja lugar a dudas sobre la enseñanza de la Iglesia y en caso de que exista alguna, dice que 'de ninguna manera debe la Iglesia desistir de proponer el ideal pleno del matrimonio, el plan de Dios en toda su grandeza'". Una vez más, recurre a presentar la indisolubilidad del matrimonio como un "ideal" y no como el mandato taxativo que es, tal y como Nuestro Señor dejó claro. Llama la atención -o no tanto- que intente apoyarse en Nuestro Señor para justificar justo lo contrario de lo enseñado y mandado por Él: "La doctrina de la Iglesia es la del Buen Pastor. El ministerio pastoral no es una aplicación secundaria, ni siquiera pragmática, de la doctrina". Desde luego, la pastoral que defiende Spadaro no lo es; de hecho, es justamente lo contrario, pues contradice la doctrina. Sin embargo, según él es pronto para valorar la aceptación de AL por las diferentes Conferencias Episcopales, pero que, por lo que "ve y percibe", su "sensación es que la gran mayoría de los cardenales y obispos están con él [con el Papa Francisco], y muy pocos se resisten a Amoris Laetitia" [a la interpretación rupturista con el Magisterio de la Iglesia, debería haber especificado].

Y ya que ha sacado a colación al Papa Francisco, sólo cabe repetir lo que ya he dicho en varias ocasiones: con amigos así, ¿quién necesita enemigos? Aunque pretendiera lo contrario, con esta entrevista Spadaro se ha cubierto de gloria.

Puede leerse la entrevista completa, en inglés, en este enlace.

lunes, 5 de diciembre de 2016

La Sábana Santa no es una falsificación: nuevo descubrimiento científico a partir de las mediciones de radiación en la recientemente abierta tumba de Cristo en el Santo Sepulcro de Jerusalén

Durante los recientes trabajos de conservación llevados a cabo en la basílica del Santo Sepulcro, en Jerusalén, la tumba de Cristo fue abierta e inspeccionada por primera vez en siglos.

Según los informes, algunos de los instrumentos utilizados por los científicos para el análisis y medición fueron afectados por fuertes perturbaciones electromagnéticas cuando se colocaron en la losa de piedra sobre la que descansó el cuerpo de Cristo. Los científicos informan de que sus dispositivos de medición no funcionaron bien o dejaron de hacerlo. De acuerdo con un informe de Aleteia:
El fenómeno fue confirmado por uno de los científicos autorizados para acceder a la tumba. Más tarde, uno de los jefes del equipo de edificación y construcción, Antonia Moropoulou, indicó que es realmente difícil imaginar que alguien estuviera dispuesto a poner en peligro su reputación sólo por un "truco publicitario". Además, el periodista atestigua la sorpresa de los científicos durante la apertura de la losa: esperaban que la tumba fuera mucho más baja de lo que era. Su conclusión: los análisis realizados previamente con los instrumentos parecían haber sido distorsionados por una perturbación electromagnética.
La observación de estas inusuales anomalías electromagnéticas en la tumba de Jesús puede dar credibilidad a una hipótesis científica sobre la creación de la imagen espectral en la Sábana Santa de Turín. La Agencia Nacional Italiana para las Nuevas Tecnologías, la Energía y el Desarrollo Económico Sostenible [ENEA] concluyó durante un estudio de cinco años que la Sábana Santa de Turín no podía ser una "falsificación medieval". Los resultados del estudio de ENEA plantea la hipótesis de que la imagen puede haber sido creada por una intensa fuente de luz, más fuerte de lo que podría ser creada por cualquier tecnología actualmente disponible para el hombre. Los resultados del estudio de ENEA "muestran que un estallido corto e intenso de la radiación direccional VUV 1 puede colorear una tela de lino para reproducir muchas de las características peculiares de la imagen corporal en el Sudario de Turín, incluyendo tonos de color, el color de la superficie de la fibrillas de la tela exterior de lino y la ausencia de fluorescencia".

El estudio señaló "que la potencia total de las radiaciones VUV necesaria para colorear instantaneamente la superficie de lino que corresponde a un ser humano de estatura media, la superficie corporal igual a = 2000 MW/cm2 17000 cm2 = 34 mil millones de vatios hace que sea imposible hoy en día reproducir toda la imagen de la Sábana utilizando un simple láser excimer, ya que esa potencia no puede ser producida por ninguna fuente de luz VUV construida hasta la fecha (la más potente disponible en el mercado llega a varios miles de millones de vatios)".

Además de las extrañas lecturas [de las mediciones] científicas, algunos observadores que estaban presentes cuando se abrió la tumba informaron de haber olido "una fragancia dulce". Un agradable olor dulce a menudo acompañan las apariciones marianas relatadas y las tumbas de los santos, que se conoce como "olor de santidad". Durante la última apertura parcial, realizada por el arquitecto Nikolaos Komnenos en 1809, el cronista también mencionó un "aroma dulce".



1 Un subtipo de rayos ultravioleta con una longitud de onda por debajo de 200 nm, conocido como "ultravioleta de vacío" o VUV, siglas de "vacuum ultraviolet" en inglés.

[Fuente original (en inglés): uCatholic, Aleteia y estudio de ENEA en La Stampa. Traducción y nota al pie: CATHOLICVS]

sábado, 3 de diciembre de 2016

Más disgustos para el Papa Francisco: hablan los Cardenales Müller y Sarah, Prefectos de las Congregaciones para la Doctrina de la Fe y Culto Divino: "Amoris laetitia" y la Comunión a los adúlteros, las "dubia" de los cuatro Cardenales, críticas de Cupich y reafirmación de amenazas de Vito Pinto


Más apoyos a los cuatro Cardenales: declaraciones de los Cardenales Sarah y Müller, Prefectos de las Congregaciones para la Doctrina de la Fe y Culto Divino, críticas del neo-cardenal Blase Cupich y reafirmación de amenazas de Vito Pinto

El espectáculo que están dando algunos prelados no tiene precedentes en la reciente Historia de la Iglesia, ante el regocijo general de sus enemigos. Sin embargo, otros están actuando como cabía esperar de ellos.

Sin ir más lejos, S. E. R. Robert S.R.E. Card. Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en declaraciones al periódico quincenal católico francés Homme Nouveau, ha mostrado su preocupación por la confusión que existe en el mundo católico, incluso entre los obispos, respecto a la doctrina de la Iglesia, que afecta a los sacramentos de la Penitencia, la Eucaristía y el Matrimonio. Lo achaca a la falta de formación, que afecta incluso a muchos obispos.

El Cardenal Sarah ha recordado que no se puede comulgar en pecado mortal, como enseñó infalible y definitivamente el Concilio de Trento y confirmó San Juan Pablo II en la encíclica "Ecclesia de Eucharistia":

"Deseo, por tanto, reiterar que está vigente, y lo estará siempre en la Iglesia, la norma con la cual el Concilio de Trento ha concretado la severa exhortación del apóstol Pablo, al afirmar que, para recibir dignamente la Eucaristía, «debe preceder la confesión de los pecados, cuando uno es consciente de pecado mortal»".

(Carta encíclica Ecclesia de Eucharistia del Sumo Pontífice Juan Pablo II).

A lo que ha añadido que "ni siquiera un Papa puede dispensar de esta ley divina".

Por otra parte, S. E. R. Gerhard Ludwig S.R.E. Card. Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), pese a asegurar que de momento dicho dicasterio no responderá oficialmente a las "dubia" planteadas por los cuatro cardenales  (Brandmuller, Burke, Caffarra y Meisner) sobre la exhortación apostólica "Amoris Laetitia", en una entrevista concedida a Kathpress ha recordado el documento de la mencionada Congregación que, en 1994, por mandato pontificio, zanjó de forma definitiva la cuestión del acceso a la Comunión de los adúlteros, el cual fue firmado por el entonces Prefecto del dicasterio, S. E. R. Joseph S.R.E. Card. Ratzinger (luego Papa Benedicto XVI), tras su aprobación por parte de San Juan Pablo II.

Ha recordado, además, que ningún documento pontificio, entre los que estaría la exhortación "Amoris laetitia", puede interpretarse de manera que contradiga o refute el Magisterio de Pontífices anteriores o los documentos de la Congregación para la Doctrina de la Fe publicados por mandato papal. Dicho documento afirmaba de manera clara lo siguiente:

"La Iglesia afirma que no puede reconocer como válida esta nueva unión [las uniones adúlteras], si era válido el anterior matrimonio. Si los divorciados se han vuelto a casar civilmente, se encuentran en una situación que contradice objetivamente a la Ley de Dios [viven en estado de pecado mortal permanente] y por consiguiente no pueden acceder a la Comunión eucarística mientras persista esa situación".

Puede leerse este documento magisterial completo en el siguiente enlace:


Cabe recordar que en este documento se aclara que en varias regiones [en Alemania, por ejemplo] se habían propuesto diversas soluciones pastorales a la cuestión del acceso de los adúlteros a la Comunión eucarística, según las cuales, aunque no es posible una admisión general de los adúlteros al sacramento de la Eucaristía, podrían acceder a ella en determinados casos, cuando según su conciencia se consideraran autorizados a hacerlo. Por ejemplo, cuando hubieran sido abandonados del todo injustamente, cuando estuvieran convencidos de la nulidad del anterior matrimonio, o cuando ya hubieran recorrido un largo camino de reflexión y de penitencia. La CDF negó dicha posibilidad:

"Frente a las nuevas propuestas pastorales", la CDF, volvía a recordar la Doctrina y la disciplina de la Iglesia al respecto: "Fiel a la palabra de Jesucristo, la Iglesia afirma que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el anterior matrimonio. Si los divorciados se han vuelto a casar civilmente, se encuentran en una situación que contradice objetivamente a la ley de Dios y por consiguiente no pueden acceder a la Comunión eucarística mientras persista esa situación [...] El fiel que está conviviendo habitualmente «more uxorio» con una persona que no es la legítima esposa o el legítimo marido, no puede acceder a la Comunión eucarística. En el caso de que él lo juzgara posible, los pastores y los confesores, dada la gravedad de la materia y las exigencias del bien espiritual de la persona y del bien común de la Iglesia, tienen el grave deber de advertirle que dicho juicio de conciencia riñe abiertamente con la doctrina de la Iglesia".

En el polo opuesto a estos dos Cardenales Prefectos se encuentra el neo-cardenal Blase Cupich, que asistió como obispo a los dos Sínodos de la Familia de 2014 y 2015, no por haber sido elegido como uno de sus representantes por la Conferencia Episcopal Estadounidense, sino por designación a dedo del Papa Francisco. Para él, tanto estos cuatro cardenales, como cualquiera que no comparta sus ideas personales y no acepte todo lo dicho o sugerido en "Amoris laetitia", necesita "conversión" (lo recoge LSN y NCR). El cardenal Cupich continúa haciendo esfuerzos por dar legitimidad a la interpretación rupturista con la Doctrina y Magisterio de la Iglesia de la exhortación "Amoris laetitia", atribuyéndole una inspiración divina a lo recogido en ella sobre la cuestión de la Comunión a los adúlteros, basándose en que dicho documento es fruto de lo que decidieron los dos sínodos, pero ocultando, en cambio, que las polémicas propuestas "pastorales" discutidas en dichos sínodos que pretendían permitir el acceso de los adúlteros a los sacramentos de la Penitencia y Comunión eucarística, no fueron aprobadas, sino rechazadas en ambas ocasiones, como bien señala Edward Pentin, en el National Catholic Register (ver aquí). Por lo tanto, no puede argumentarse que lo que aparece en "Amoris laetitia" sobre la posibilidad de darles la Comunión en ciertos casos sea fruto de los sínodos: en ellos se discutió dicha posibilidad, pero fue rechazada.

Y en cuanto al tristemente "famoso" Pio Vito Pinto, que amenazó veladamente a los cuatro cardenales con que se les podría retirar el capelo cardenalicio por sus "dubia" sobre "Amoris laetitia" (ver aquí), no sólo no se ha retractado, como han publicado varios portales, páginas y blogs de Internet, sino que ha vuelto a repetir lo mismo, que Religión Confidencial recogió primero y corrigió después -únicamente añadiendo que Vito Pinto afirmó que podrían perderlo, pero que no creía que el Papa Francisco hiciera tal cosa-, en una nueva entrevista a Katholisch.de (en alemán) que también recoge OnePeterFive (en inglés), además de repetir lo ya dicho por otros -como lo afirmado por el cardenal Cupich, señalado más arriba-, insistiendo en que "Amoris laetitia" recoge el trabajo de dos Sínodos de obispos, aunque también calla que dichos sínodos rechazaron dar la Comunión a los adúlteros, así como otras cuestiones polémicas, como las referidas a la homosexualidad.

Y además, afirma:

"Francisco no sólo concuerda plenamente con la enseñanza, sino también con todo lo de sus predecesores en el siglo XX, y esa fue una Edad de Oro con Papas excelentes, comenzando por Pío X".

Sin embargo, tal afirmación no se ajusta a la realidad: la posibilidad de dar la Comunión a los adúlteros en ciertos casos aparece de forma expresa en una de las notas de "Amoris laetitia", y tal posibilidad contradice la Doctrina y todo el Magisterio de la Iglesia precedente -del siglo XX y de todos los anteriores-.

Critica concretamente al Cardenal Joachim Meisner, del que dice lo siguiente:

"Meisner era un gran obispo de una diócesis importante [Colonia]. Qué triste que ahora, con este acto [enviar al Papa Francisco las "dubia"], ensombrezca su trayectoria. ¡Meisner, un gran líder espiritual! Que haya llegado a eso, no lo esperaba [...] Era muy próximo a Juan Pablo II y Benedicto, y sabe que Benedicto XVI y Francisco concuerdan totalmente en su análisis y conclusiones sobre la cuestión del matrimonio".

Como se puede deducir de todo lo expuesto anteriormente, tal afirmación no está fundada en la realidad, que es muy tozuda.

Vito Pinto concluye la entrevista diciendo que el principio supremo de la Iglesia es la unidad. Lo que no menciona, ni mucho menos afirma, es que la base de dicha unidad es la Verdad.

[TRADUCCIÓN de las declaraciones transcritas y FOTOMONTAJE: CATHOLICVS]

jueves, 1 de diciembre de 2016

El Papa Francisco no gana para disgustos: la máxima autoridad de la Iglesia en China, el Cardenal Zen, dice que Francisco "traicionaría a Cristo" si permite a la China comunista elegir obispos

El Papa Francisco no gana para disgustos: al máximo representante de la Iglesia Católica en China, S. E. R. Joseph S.R.E. Card. Zen Ze-kiun, S.D.B., Arzobispo emérito de Hong Kong (China), no parece hacerle mucha gracia la resurrección de la Ostpolitik vaticana, retomada en este pontificado después de cuatro décadas, y el posible acuerdo de la Santa Sede con el gobierno comunista chino. Hasta tal punto, que ha llegado a afirmar que el Papa Francisco -inclinado a siniestra, como es evidente a todo el mundo y él mismo deja patente, tanto en su actividad diaria, como en sus comentarios e intromisiones en el ámbito político-, si concede al gobierno del Partido Comunista Chino la facultad de elegir obispos, "traicionaría a Cristo". Así ha dado la noticia LifeSiteNews, que he traducido íntegramente al español:

HONG KONG 29 de noviembre de 2016 (LSN) - La más alta autoridad católica china ha declarado que si Francisco permite que la China comunista meta la mano en la selección de los obispos católicos de la nación sería "traicionar a Jesucristo".

"No puedes iniciar negociaciones con la mentalidad "queremos firmar un acuerdo a cualquier precio", entonces te estás rindiendo, te estás traicionando, traicionas a Jesucristo", dijo el Cardenal Joseph Zen a The Guardian esta semana.

El ex obispo de Hong Kong, de 84 años de edad, se ha opuesto firmemente a un posible acuerdo entre el Vaticano y el gobierno chino que daría legitimidad a la gubernamental Asociación Patriótica Católica China. Afirma que el movimiento alienaría a los auténticos católicos que asisten al culto en la "Iglesia clandestina", de la única Iglesia verdadera encabezada por Cristo y su representante, el Papa.

El Wall Street Journal informó a principios de este mes de que "en este caso, Roma se comprometería a reconocer como obispos sólo a aquellos clérigos que primero ganaron la candidatura de la Conferencia de Obispos de la Asociación Patriótica", permitiendo así al gobierno, no a la Iglesia, decidir quién es obispo.

El cardenal Zen dijo a principios de este mes que tal acuerdo simplemente conseguiría que el Vaticano diera credibilidad a "obispos falsos" que, como "títeres" completamente controlados por el gobierno, no buscarían el bien de la Iglesia sino su destrucción.

Según el Decreto sobre los Obispos del Concilio Vaticano II (1965), el derecho de nombrar y designar a los obispos pertenece "de manera adecuada, peculiar y per se exclusivamente a la autoridad eclesiástica competente".

"Por lo cual, para defender como conviene la libertad de la Iglesia y para promover mejor y más expeditamente el bien de los fieles, desea el sagrado Concilio que en lo sucesivo no se conceda más a las autoridades civiles ni derechos, ni privilegios de elección, nombramiento, presentación o designación para el ministerio episcopa", declaró el Concilio en ese momento.

El Código de Derecho Canónico (Canon 377 § 5) establece que "no se concederá a las autoridades civiles ningún derecho ni privilegio de elección, nombramiento, presentación y designación de Obispos".

El abogado canonista Edward Peters ha dicho que el Vaticano, al tratar con China, debería recordar la Historia y la lección de que "cuanto mayor es el papel desempeñado por el poder secular en asuntos eclesiásticos, mayores son las posibilidades de abuso".

"Tal concesión a China, si eso es lo que realmente se propone, seguramente sería exigida por otros estados totalitarios, recreando los desordenados enredos entre la Iglesia y el Estado que marcaron y en ocasiones afectaron a gran parte de la Historia de la Iglesia", escribió en su blog.

En la entrevista, Zen dijo a The Guardian que cualquier acuerdo propuesto crearía simplemente una "libertad falsa" para una institución falsa.

"Pero es sólo apariencia de libertad, no es libertad real, la gente tarde o temprano verá que los obispos son títeres del gobierno y no realmente pastores del rebaño", dijo.

A Zen le gustaría ver que el Vaticano abandonara el acuerdo.

"Si no puede obtener un buen trato, un acuerdo aceptable, entonces el Vaticano debe abandonar y tal vez intentarlo más tarde. ¿Podía la Iglesia negociar con Hitler? ¿Podía negociar con Stalin? No", dijo.

Zen ha sugerido que el reconocimiento por parte del Vaticano de la iglesia gubernamental confirmando los nombramientos episcopales sólo "envenenaría" a la verdadera Iglesia Católica en China, donde se calcula que unos siete millones de personas asisten en secreto.

"La sangre de los mártires es semilla de los nuevos cristianos", dijo. "Si esa sangre está envenenada, ¿cuánto durarán esos nuevos cristianos?".

[TRADUCCIÓN: CATHOLICVS. Original en inglés aquí]

miércoles, 30 de noviembre de 2016

El Cardenal Pell, Prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede y miembro del C9 del Papa Francisco, se alinea con los cuatro cardenales y sus "dubia"

Ayer, martes 29 de noviembre, el Catholic Herald se hizo eco de las palabras de S. E. R. George S.R.E. Card. Pell, Prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede y miembro del Consejo de Cardenales que aconseja al Papa Francisco en el gobierno de la Iglesia, que pronunció en una charla en la catedral de San Patricio de Londres (Reino Unido), durante la cual se alineó con los cuatro cardenales que presentaron las "dubia" al Papa Francisco. También se refirió a que actualmente hay "numerosos católicos practicantes" que están "desconcertados por el giro de los acontecimientos" en la Iglesia. Además, dijo que una de las causas de preocupación son las falsas teorías sobre la conciencia y la ley moral: la conciencia debe referirse a la Verdad revelada y a la ley moral. Esta es la traducción al español que he realizado a partir del artículo original (en inglés):

El Cardenal Pell dio una charla sobre San Damián de Molokai como parte de la serie de conferencias en San Patricio por el Año de la Misericordia. Pero también reflexionó sobre el catolicismo en la actualidad. Dijo que, si bien el Papa Francisco tiene "un prestigio y una popularidad fuera de la Iglesia" mayor que cualquier otro Papa anterior, algunos católicos están actualmente incómodos. Posteriormente, el cardenal australiano, a quien se le ha pedido dirigir las reformas financieras del Papa Francisco y es miembro del grupo de asesores del "C9" del Papa, criticó algunas de las ideas sobre la conciencia que ahora están presentes en la Iglesia.

El cardenal Pell dijo que enfatizar la "primacía de la conciencia" podría tener efectos desastrosos si la conciencia no se somete siempre a la enseñanza revelada y a la ley moral. Por ejemplo, "cuando un sacerdote y un penitente están tratando de discernir el mejor camino a seguir en lo que se conoce como fuero interno", deben basarse en la ley moral. La conciencia "no tiene la última palabra en muchas ocasiones", dijo el cardenal. Siempre es necesario seguir la enseñanza moral de la Iglesia, añadió.

El cardenal contó la historia de un hombre que se acostaba con su novia y que preguntó a su sacerdote si podía recibir la Comunión. Habría sido "engañoso" decirle al hombre que simplemente siguiera su conciencia, dijo el cardenal. Añadió que aquellos que enfatizan "la primacía de la conciencia" sólo parecen aplicarla a la moral sexual y a cuestiones relativas a la santidad de la vida. Rara vez se aconseja a nadie seguir su conciencia si dicen que son racistas o reticentes a ayudar a los pobres y vulnerables, dijo el cardenal.

Sus comentarios se producen después de tres años de debate sobre la enseñanza de la Iglesia acerca de [dar] la Comunión a los divorciados vueltos a casar. El Cardenal Pell ha sido una de las figuras principales que han mantenido públicamente la doctrina tradicional repetida en la Familiaris Consortio del Papa Juan Pablo II: que los vueltos a casar no deben recibir la comunión a menos que vivan "como hermanos". Pero algunos católicos prominentes han sugerido un enfoque diferente. Por ejemplo, el cardenal Blase Cupich ha argumentado que la conciencia de alguien podría indicarle que puede recibir la comunión, y que "la conciencia es inviolable". El cardenal Pell citó los escritos sobre la conciencia del Beato John Henry Newman, en los que Newman rechazó una "miserable falsificación" de la conciencia que definió como "el derecho a la libre voluntad". Señaló que Newman defendió a los Papas Pío IX y Gregorio XVI, quienes, en palabras del cardenal Pell, "condenaron una conciencia que rechazaba a Dios y rechazaba la ley natural".

El cardenal también rindió homenaje a "dos grandes encíclicas" de San Juan Pablo II, Veritatis splendor y Evangelium Vitae, que presentan la ley moral como algo obligatorio en todos los casos. Al preguntársele si el malestar de algunos católicos por el estado de la Iglesia estaba relacionado con falsas teorías sobre la conciencia, el cardenal Pell dijo: "Sí, es correcto". Y añadió: "La idea de que de alguna manera uno pueda discernir que las verdades morales no deben ser seguidas o no deben ser reconocidas [es] absurda" [...] Todos estamos sometidos a la verdad", dijo el cardenal, señalando que la verdad objetiva puede ser "diferente de nuestra comprensión de la verdad". También dijo que mientras la doctrina se desarrolla, no hay "vueltas de tuerca".

Se preguntó al cardenal Pell acerca de la carta dirigida a Francisco por los cuatro cardenales pidiendo una aclaración de la reciente exhortación del Papa Amoris laetitia. Los cardenales han pedido al Papa que confirme que siguen siendo válidos cinco puntos de la enseñanza católica. Estos incluyen la enseñanza de que los vueltos a casar no pueden recibir la Comunión a menos que vivan como hermano y hermana, y la enseñanza de que algunos absolutos morales no tienen excepciones. El Papa no ha respondido a la petición de los cuatro cardenales, que fue enviada hace dos meses. Los cardenales han tomado esto como una invitación a publicar sus preguntas y continuar la discusión. El representante de los obispos griegos ha afirmado que los cuatro cardenales son culpables de "pecados muy graves" y podrían provocar un cisma. Cuando se le preguntó si estaba de acuerdo con las preguntas de los cardenales, el cardenal Pell respondió: "¿Cómo puede uno estar en desacuerdo con una pregunta?". Dijo que preguntar sobre cinco cuestiones es "significativo".

En su charla, el cardenal Pell retrató a San Damián de Molokai como un sacerdote a veces difícil pero muy santo. Señaló que el ministerio de San Damián estaba motivado en parte por su temor por las almas de los leprosos a su cuidado. El cardenal dijo que la estrategia pastoral de un sacerdote está fuertemente determinada por cuántas personas piensa que se salvarán.

Dijo que las palabras de Jesús, tales como "muchos son llamados, pero pocos son escogidos", sugieren que mucha gente irá al infierno. El cardenal dijo que aunque a él no le haga gracia esta idea, "Jesús sabía más de esto que nosotros", y que "nuestra propia tolerancia a la diversidad puede degenerar" para que creamos que "la felicidad eterna es un derecho humano universal".

El Cardenal Pell dijo que la verdad sobre el castigo eterno se ha minimizado, al tiempo que se ha generalizado una idea equivocada de la conciencia. Una vida pecaminosa hace difícil percibir la verdad, dijo, incluyendo las verdades morales -y así no entender la ley moral podría ser resultado del pecado-. "ahora, la idea de ignorancia moral culpable se discute tan infrecuentemente como las penas del infierno", dijo el cardenal.

* * *


martes, 29 de noviembre de 2016

Otro prelado difamando y amenazando a los cuatro cardenales por las "dubia" sobre la exhortación "Amoris laetitia" presentadas al Papa Francisco

El decano de la Rota Romana, Pio Vito Pinto, en una conferencia impartida en la Universidad eclesiástica San Dámaso de Madrid (España), ha afirmado que los cuatro cardenales (Sus Emcias. Revmas. Walter Card. Brandmüller, Raymond Leo Card. Burke, Carlo Card. Caffarra y Joachim Card. Meisner) que han pedido al Papa Francisco que aclare algunas dudas sobre su exhortación apostólica "Amoris Laetitia", han incurrido en un grave escándalo al publicar esta carta en los medios de comunicación. Estas palabras recuerdan los gravísimos insultos proferidos recientemente contra ellos por el presidente de la Conferencia Episcopal Griega (ver aquí), a la que ahora se añade una amenaza velada -o no tanto- lanzada a continuación: "lo que han hecho es un escándalo muy grave que incluso podría llevar al Santo Padre a retirarles el capelo cardenalicio". Aunque luego matizó: "lo cual no quiere decir que el Papa les retire su condición de cardenales, pero podría hacerlo".

Evidentemente, pese a su aseveración, el único "escándalo" producido es lo que se denomina como "escándalo farisaico", que, según el DRAE, es el "escándalo que se recibe o se aparenta recibir sin causa, mirando como reprensible lo que no lo es". Porque, ¿qué es exactamente lo escandaloso de hacer una petición al Papa para que aclare los puntos confusos de la mencionada exhortación? ¿O va a fingir que no los hay y que éstos no son causa de escándalo -esta vez sí- entre no pocos católicos, comenzando por aquellos adúlteros que hayan entendido que se les está animando a comulgar en pecado mortal? Lo único que se le ocurre decir es que los cuatro cardenales están cuestionando "dos sínodos de obispos sobre el matrimonio y la familia ¡no un sínodo sino dos! Uno ordinario y otro extraordinario. No se puede dudar la acción del Espíritu Santo". ¿Alguien ha leído tal cosa en la carta de los cuatro cardenales? Claro que no, porque no hay tal cosa. Aparte de su juicio temerario, sorprende casi tanto su pretensión de que durante más de dos mil años el Espíritu Santo ha inspirado a la Iglesia algo totalmente contrario a lo sugerido en "Amoris laetitia", así como de ser el Autor de cualquier posible error o malinterpretación del citado documento. Además, tiene mala memoria: los puntos conflictivos que luego recogió la exhortación fueron rechazados por los Padres sinodales.

Una vez más, asistimos a la difamación pública de estos cuatro cardenales, pero, eso sí: sin aportar ni un solo argumento para ello, ni mucho menos para rebatir o aclarar lo que preguntan al Papa. ¿Por qué estos difamadores no contestan a las "dubia"? No es difícil sospechar que a muchos católicos les va a parecer que no pueden... por falta de argumentos. Esta actitud sugiere una pregunta: la tan traída y llevada "misericordia", ¿es sólo para los enemigos de la Iglesia y para los pecadores no arrepentidos? Naturalmente es una pregunta retórica.

Puede leerse la carta con las "dubia" en el siguiente enlace:


Pueden leerse las declaraciones que Vito Pinto ha hecho a Religión Confidencial aquí.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Domingo I de Adviento: comienzan las celebraciones de la Misa (novus ordo) "ad Orientem", como pidió el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos

La primera fotografía ha sido tomada esta misma mañana, a las 09:30 horas, durante la Santa Misa (Novus Ordo), oficiada "ad Orientem" en el altar mayor de la catedral de Perpiñán (Francia), como pidió hacer a todos los sacerdotes, el pasado 5 de julio, S. E. R. Robert S.R.E. Cardenal Sarah, Prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos y actual Presidente del Pontificio Consejo "Cor Unum". Puede verse el llamamiento del Cardenal Sarah a todos los sacerdotes en el siguiente enlace:


ACTUALIZACIÓN:

En la mañana del lunes 28 de noviembre, el P. Jorge González Guadalix, párroco de la iglesia de la Beata María Ana Mogas del barrio de Tres Olivos, en Fuencarral, Madrid (España), ha publicado en su blog una fotografía -la segunda de esta entrada- y ha escrito la crónica de la primera Misa (novus ordo) oficiada ayer, I Domingo de Adviento, "ad Orientem", en su parroquia:
A mi modo de ver hubo una asistencia más que notable de fieles. Tengamos en cuenta que se trataba de la primera misa del domingo, la de las 9:30 h., a la que suelen asistir entre treinta y cuarenta personas. Ayer no exagero si digo que andaríamos rondando los cien asistentes, si no más. Es decir, que había expectación y ganas. En las fotos se ven huecos. Normal. Sentados caben en la iglesia más de trescientos fieles.

Al acabar la celebración, fueron numerosos los fieles que se acercaron a dar las gracias por la celebración y a dar rienda suelta a sus emociones. Al menos los que se acercaron a dar su parecer, muy contentos con la experiencia, sin más pega que la hora, que las 9:30 de un domingo para mucha gente resulta temprano.

¿Y el celebrante cómo lo ha vivido? Con mucha emoción, tanta que hasta he de confesar que dormí mal la noche anterior. Para mí ha sido una misa como nueva. Especialmente ofertorio y consagración.

Mi sensación ha sido sobre todo la de sentirme cara a cara ante el misterio de Dios. Como cuando Moisés se encontró con Dios cara a cara y el pueblo estaba expectante. Todos ante Dios y yo, el sacerdote, el primero, con el corazón encogido mientras me atrevía a pronunciar las palabras de la consagración. Como en una nube envolvente de misterio. Solo ante Dios, pero con una soledad asentada en la presencia y participación de los fieles que se han sentido contagiados por esa aura de misterio y profundidad y con su oración y su estar apuntalaban y sostenían mis súplicas.
Puede leerse el resto de la crónica y ver un vídeo de la celebración en este enlace.

sábado, 26 de noviembre de 2016

El Papa Francisco muestra sus "sentimientos de pesar" por "la triste noticia del fallecimiento" del dictador comunista Fidel Castro

Poco más se puede decir del telegrama enviado por el Papa Francisco al dictador comunista Raúl Castro, hermano del que también fuera dictador comunista en Cuba durante medio siglo, Fidel Castro -a quien el Papa Francisco visitó en dos ocasiones-, recientemente fallecido a la edad de 90 años, que lo que el propio telegrama dice. Se comenta solo. Llama la atención, aparte de las que podrían considerarse fórmulas protocolarias ante un fallecimiento -como pudieran ser un simple "pésame" o "condolencias"-, la reiteración de palabras que expresan tristeza o dolor por la muerte de un dictador comunista -al que el Papa se refiere como "Excelentísimo Señor" y "dignatario"-, liberticida, con muchísimos asesinatos a sus espaldas -sin contar los presos políticos y exiliados-, y enemigo declarado de Cristo y de su Iglesia: "Al recibir la triste noticia", "mis sentimientos de pesar", "ofrezco plegarias por su descanso"...

También parece una burla que haga extensivo su pesar "al pueblo de esa amada nación", a quien, por lo visto, el Papa deseaba mucho más tiempo de tiranía. Una pena, sí señor. El "no cristiano" es el imperialista Donald Trump, por querer "construir muros" en vez de "tender puentes". En cambio, de éste, que directamente convirtió Cuba en una cárcel tropical, en la que no había necesidad de "muros" porque ya está el océano circundante lleno de tiburones, ni un reproche papal. Y sobre pateras -embarcación pequeña usada para el transporte de inmigrantes ilegales-, ni una palabra: las que invaden Europa se deben al malvado capitalismo, que esquilma los países de origen de quienes emigran. Sin embargo, a los que huían del "paraíso terrenal" caribeño como alma que lleva el diablo, ni mentarlos, que esos eran disidentes egoístas que odiaban el reparto de la riqueza que disfrutan todos los cubanos, como buenos comunistas cristianos.

Sufragios para implorar a Dios la salvación de su alma no ha prometido; pero sí ofrece plegarias para que descanse -sin duda, van a descansar más los cubanos que aún hay vivos en la isla-. Como puede apreciarse, el Papa Francisco sigue, como suele, tan neutral y poco escorado a babor.

Este es el telegrama íntegro, en español, precedido por la introducción que hace la edición de hoy del Boletín Oficial de la Sala de Prensa de la Santa Sede:

Telegrama del Papa por la muerte de Fidel Castro, 26.11.2016

El Santo Padre ha enviado un telegrama de pésame a Raúl Modesto Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba con motivo del fallecimiento a los 90 años de Fidel Castro, ex Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de la República de Cuba. Sigue el texto:
Excelentísimo Señor Raúl Modesto Castro Ruiz
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
de la República de Cuba
La Habana

Al recibir la triste noticia del fallecimiento de su querido hermano, el Excelentísimo Señor Fidel Alejandro Castro Ruz, ex Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de la República de Cuba, expreso mis sentimientos de pesar a vuestra excelencia y a los demás familiares del difunto dignatario, así como al gobierno y al pueblo de esa amada nación.

Al mismo tiempo, ofrezco plegarias al señor [en minúscula en la edición en español del Bollettino] por su descanso [omite el adjetivo "eterno" que siempre precede a este sustantivo], y confío a todo el pueblo cubano a la materna intercesión de nuestra señora de la caridad del cobre [en minúscula en la edición en español del Bollettino], patrona de ese país.

Francisco PP.
[Puede verse el original aquí]

viernes, 25 de noviembre de 2016

Tres obispos apoyan públicamente a los Cardenales Brandmuller, Burke, Caffarra y Meisner tras los ataques recibidos por presentar sus "dubia" al Papa Francisco

En los últimos días, tres obispos han hecho público su apoyo a los cuatro cardenales (Brandmuller, Burke, Caffarra y Meisner) que enviaron las preguntas ("dubia") al Papa Francisco para que aclare los puntos confusos de la exhortación "Amoris Laetitia":
  • S. E. Mons. Jan Wątroba, Obispo de Rzeszów y Presidente del Consejo para la Familia de la Conferencia Episcopal Polaca.
  • S. E. Mons. Jósef Wróbel, Obispo titular de Suas y auxiliar de Lublin (Polonia).
  • S. E. Mons. Athanasius Schneider, Obispo titular de Celerina y auxiliar de María Santísima en Astaná (Kazajistán).
El primero lo ha hecho en unas declaraciones a la agencia de noticias católica de Polonia KAI (Katolicka Agencja Informacyjna), en las que considera que la publicación de la carta de los cuatro cardenales al Papa Francisco "no es reprobable", sino la "expresión de su compromiso y preocupación por la correcta comprensión de las enseñanzas de Pedro", y afirma que él también espera "con interés la respuesta, la clarificación, sobre todo porque yo mismo me hago esas preguntas, al igual que otros obispos y pastores". Asimismo, señaló que "es una lástima que no haya ninguna interpretación general ni un mensaje claro del documento y que haya que añadir interpretaciones a la exhortación apostólica. Yo, personalmente -quizá por costumbre, pero también por profunda convicción-, prefiero documentos como los de Juan Pablo II, que no requerían comentarios o interpretaciones de la enseñanza de Pedro".

El segundo, según afirma en una entrevista concedida a "La Fede Quotidiana", dice que "los cuatro cardenales han actuado bien y han ejercido lo que está previsto en la ley canónica", ya que "no solo tienen derecho, sino incluso la obligación" de presentar sus preguntas. Considera que es oportuna una clarificación del documento, especialmente de su capítulo octavo, porque es ambiguo y "está mal escrita" -la exhortación-, y por eso se producen tantas interpretaciones.

Y el tercero, a través de una carta que ha publicado en apoyo de los cuatro cardenales, coincide con el anterior: "al publicar una petición de clarificación en un asunto que concierne simultáneamente a la verdad y a la santidad de tres sacramentos, el Matrimonio, la Penitencia y la Eucaristía, los cuatro cardenales sólo cumplieron con su deber básico como obispos y cardenales, que consiste en contribuir activamente para que la Revelación, transmitida por los Apóstoles, pueda ser preservada sagradamente e interpretada fielmente". El obispo cree que "en nuestros días, la Iglesia entera debe reflexionar sobre el hecho de que el Espíritu Santo no ha inspirado en vano a San Pablo para que escriba en la carta a los Gálatas el incidente de su corrección pública a Pedro. Uno debe confiar en que el Papa Francisco aceptará esta súplica pública de los cuatro cardenales con el espíritu del Apóstol Pedro cuando San Pablo le ofreció una corrección fraterna por el bien de toda la Iglesia". Y en lo referente a las desaforadas críticas y ataques de ciertos prelados a estos cuatro cardenales [como, por ejemplo, el publicado anteayer en este mismo blog, que puede verse aquí], opina que "las reacciones extraordinariamente violentas e intolerantes de algunos obispos y cardenales contra la pacífica y cautelosa súplica de los cuatro cardenales provocan un gran asombro", entre otras cosas porque "el Papa Francisco realiza frecuentes llamamientos al diálogo abierto y sin miedo entre todos los miembros de la Iglesia en asuntos concernientes a los bienes espirituales de las almas [...] Las reacciones negativas a la declaración pública de los cuatro cardenales se asemejan a la confusión doctrinal general durante la crisis arriana del siglo cuarto". La carta original, completa, ha sido publicada por Rorate Caeli. Puede leerse la traducción al español en este enlace.

jueves, 24 de noviembre de 2016

La Justicia italiana desestima las acusaciones contra el fundador de los Franciscanos de la Inmaculada. Y la Santa Sede, ¿para cuándo?

Un año después de que se iniciara el procedimiento judicial contra el P. Stefano Maria Manelli, F.I. (en la imagen que abre esta entrada, oficiando la Santa Misa), cofundador de los Franciscanos de la Inmaculada -que sigue comisariada por la Santa Sede desde 2013-, el fiscal del tribunal del Avellino ha pedido la desestimación del caso.

Para poner en antecedentes, recomiendo leer los siguientes enlaces, todos del año pasado, en los que di cuenta de la incomprensible actuación que la Santa Sede, y en concreto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, están teniendo en todo este asunto:
En las últimas fechas, el P. Manelli había sido difamado en los medios de comunicación, acusándole de maltratos físicos y morales a las monjas del convento de Frigento, incluyendo violencia sexual; incluso se llegó a hablar de un asesinato. Pero ahora, finalmente, los tribunales se han pronunciado, desestimado todas las acusaciones por carecer de fundamento, haciendo justicia y restituyendo el honor del P. Manelli. Ahora cabe preguntarse: y la Santa Sede, ¿para cuándo? Aún queda pendiente de saber por qué la Santa Sede ha mostrado, a pesar del recién concluido Año Jubilar de la Misericordia, una actitud tan poco misericordiosa con él y con los Franciscanos de la Inmaculada. Naturalmente, se trata de una pregunta retórica, pues la respuesta se encuentra en la mente de todos.