domingo, 28 de mayo de 2017

El Arzobispo jesuita de Ottawa (Canadá) oficia la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical y confiere el sacramento del Orden Sacerdotal en el Rito Romano antiguo a diez diáconos de la FSSP (reportaje y fotos)

Estas imágenes fueron tomadas anteayer, viernes 26 de mayo, durante la ceremonia durante la cual S. E. R. Mons. Terrence Pendergrast, S.I., Arzobispo de Ottowa (Canadá), confirió el sacramento del Orden Sacerdotal, en el Rito Romano antiguo, a diez diáconos del seminario que la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro tiene en Denton, y ofició la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical en la iglesia de los Mártires Norteamericanos de la ciudad de Lincoln, en Nebraska (EE.UU.).

Otros dos diáconos formados en el seminario Denton serán ordenados sacerdotes el próximo 17 de junio en la parroquia regida por la FSSP en Warrington, Inglaterra (Reino Unido), por el Arzobispo de Liverpool. Luego será el turno de los candidatos europeos, el 1 de julio, en Lindenberg, cerca de Wigratzbad, Baviera (Alemania) -en septiembre los seminaristas serán ordenados por S. E. R. Raymond S.R.E. Card. Burke, ex Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica y actual Patrón (sin funciones) de la ex Soberana Orden de Malta-.

Un poco más tarde, el 15 de agosto, un seminarista de Nigeria formado en Denton será ordenado sacerdote en su país de origen por S. E. Mons. Ochiagha, Obispo emérito de Orlu. Por último, dos sacerdotes franceses serán ordenados en otoño. 2017 ha sido un año bendito para la FSSP, con 19 nuevos sacerdotes al servicio de Cristo y de su Iglesia. Demos gracias y oremos por su fidelidad y santidad. También por el hijo de Dña. Beata Szydło, la Primera Ministra de Polonia, ordenado sacerdote ayer mismo, 27 de de mayo, y que oficiará su Primera Misa Tridentina solemne en la parroquia a cargo de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro en Cracovia. Fotos: D. Hubert Bizard. Seminario de San Pedro - Wigratzbad.

viernes, 26 de mayo de 2017

Nuevo escándalo: la heterodoxa Conferencia Episcopal Belga pide "respeto" a quienes quieran comulgar sacrílegamente en pecado mortal

Tras haber apoyado a la Universidad "católica" que despidió a un profesor por decir que el aborto es un asesinato (ver aquí), ahora la Conferencia Episcopal Belga, de ya larga trayectoria heterodoxa, ha publicado anteayer, miércoles 24 de mayo, una carta pastoral contraria al Evangelio, al Catecismo y al Magisterio de la Iglesia, en la que pide respeto a quienes quieran comulgar en pecado mortal, excusándose en que eso es lo que pide "Amoris laetitia".

Según ellos, "Amoris Laetitia" abre claramente una puerta a los adúlteros para que puedan recibir sacrílegamente los sacramentos de la Penitencia y la Comunión, y dan por ello las gracias a Francisco por "no renunciar al bien posible, aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino". Dicho en román paladino: por satisfacer los deseos de pecadores no arrepentidos, aunque eso conlleve su condenación eterna -como su des-orientación pastoral ya no está basada en la Verdad, sino en satisfacer los deseos respetar la conciencia del pecador, aunque ésta sea errónea, los obispos belgas se lavan las manos, como Pilatos-.

Ni que decir tiene que esta carta pastoral de los obispos belgas es totalmente contraria a la Doctrina y al Magisterio de la Iglesia, como ya se ha señalado, y en concreto al punto 84 de "Familiaris Consortio" de San Juan Pablo II:

84. La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.

La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos».

Asimismo, su heterodoxa interpretación del papel de la conciencia al decidir recibir los sacramentos sacrílegamente, también contradice la "Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados que se han vuelto a casar", ordenada publicar por el Papa San Juan Pablo II y firmada por el entonces Cardenal Joseph Ratinzger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe:

6. El fiel que está conviviendo habitualmente «more uxorio» con una persona que no es la legítima esposa o el legítimo marido, no puede acceder a la Comunión eucarística. En el caso de que él lo juzgara posible, los pastores y los confesores, dada la gravedad de la materia y las exigencias del bien espiritual de la persona y del bien común de la Iglesia, tienen el grave deber de advertirle que dicho juicio de conciencia riñe abiertamente con la doctrina de la Iglesia. También tienen que recordar esta doctrina cuando enseñan a todos los fieles que les han sido encomendados.

7. La errada convicción de poder acceder a la Comunión eucarística por parte de un divorciado vuelto a casar, presupone normalmente que se atribuya a la conciencia personal el poder de decidir en último término, basándose en la propia convicción,sobre la existencia o no del anterior matrimonio y sobre el valor de la nueva unión. Sin embargo, dicha atribución es inadmisible. El matrimonio, en efecto, en cuanto imagen de la unión esponsal entre Cristo y su Iglesia así como núcleo basilar y factor importante en la vida de la sociedad civil, es esencialmente una realidad pública.

Al llegar al Pontificado, S. S. Benedicto XVI ratificó esta posición en la exhortación apostólica postsinodal "Sacramentum Caritatis":

El Sínodo de los Obispos ha confirmado la praxis de la Iglesia, fundada en la Sagrada Escritura (cf. Mc 10,2-12), de no admitir a los sacramentos a los divorciados casados de nuevo, porque su estado y su condición de vida contradicen objetivamente esa unión de amor entre Cristo y la Iglesia que se significa y se actualiza en la Eucaristía.

Por lo tanto, la Conferencia Episcopal Belga, al igual que lo hicieran con anterioridad los obispos de la región de Buenos Aires, algunos obispos alemanes, uno austrícaco, los dos de Malta y el presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas, se posiciona fuera de la Iglesia, al enseñar el error e ir en contra de la enseñanza del mismo Cristo y de la irreformable Doctrina y Magisterio bimilenario de la Iglesia.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Una imagen vale más que mil palabras: la primera dama estadounidense, Melania Trump, velada... y desvelada, en el Vaticano y Arabia Saudí

Una imagen vale más que mil palabras. Y si es más de una, con mayor motivo. Para muestra, un botón: en la primera fotografía se ve a Melania Trump en el Vaticano, donde Donald Trump ha mantenido un encuentro con Francisco esta misma mañana. En la segunda imagen podemos ver a la primera dama estadounidense hace cuatro días, durante el viaje oficial en el que acompañó a su esposo a Arabia Saudí, posando junto a él y al rey Salmán. Más abajo, conversando con el príncipe heredero, Muhammad bin Naif bin Abdulaziz Al Saud. Y, por último, posando sola en el Vaticano. El velo lo es todo y lo dice todo... o la falta del mismo.

martes, 23 de mayo de 2017

Solemne Santa Misa Tridentina Pontifical y Ordenaciones diaconales en el Rito Romano tradicional conferidas en la localidad bávara de Gestratz por el Arzobispo de Vaduz (Liechtenstein)

Estas fotografías fueron tomadas el pasado sábado 20 de mayo, fiesta de San Bernardino de Siena, Confesor, durante la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical y las Ordenaciones diaconales, en el Rito Romano tradicional, conferidas por S. E. R. Mons. Wolfgang Haas, Arzobispo de Vaduz (Liechtenstein), en la iglesia parroquial de Gestratz, en el distrito de Lindau, Bavaria (Alemania), cercana al Seminario de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro en Wigratzbad, desde donde los seminaristas se desplazaron.

El día anterior, los ordenandos se incorporaron de forma permanente en la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, después de un retiro llevado a cabo en Sankt-Pelagiberg (Suiza).

Con estas ordenaciones ya son siete los nuevos diáconos de la FSSP: cuatro franceses -dos de los cuales serán ordenados sacerdotes en otoño-, un brasileño, un italiano y un polaco; más un octavo diácono, de origen suizo y procedente de Chémeré-le-Roi, Mayenne (Francia), miembro de la Fraternidad de San Vincente Ferrer. Seminario de San Pedro - Wigratzbad.

domingo, 21 de mayo de 2017

Bautismo Pontifical en el Rito Romano tradicional en Madison, Wisconsin (EE.UU.)

Estas fotografías fueron tomadas hace varias semanas, durante la celebración del sacramento del Bautismo, en el Rito Romano tradicional, administrado por S. E. Mons. Robert C. Morlino, Obispo de Madison, Wisconsin (EE.UU.), en la iglesia de San Patricio. El recién bautizado con los libros litúrgicos de 1962, ha sido el bebé de una familia feligresa de la catedral. NLM.

jueves, 18 de mayo de 2017

El Papa emérito Benedicto XVI rompe su silencio para elogiar al Cardenal Sarah y advertir a sacerdotes y obispos contra la mediocridad y la preocupación por el poder, la autoridad, las necesidades materiales y el éxito en asuntos mundanos

S. S. Benedicto XVI ha realizado un comentario, a modo de epílogo, para el libro "La fuerza del silencio: contra la dictadura del ruido", escrito por S. E. R. Robert S.R.E. Card. Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, publicado el mes pasado en inglés por Ignatius Press. Este epílogo, que aparecerá en la futura edición del libro, ha sido publicado como adelanto por "First things" (ver aquí). Se trata de una de las pocas veces en que el Papa emérito ha roto su silencio, y en el mismo elogia al Cardenal Sarah por su contribución a la Liturgia.

Benedicto XVI comienza su escrito parafraseando la Carta de San Ignacio de Antioquía a los Efesios: "Es mejor guardar silencio y ser, que hablar y no ser. Es bueno enseñar, si el que habla practica lo que enseña". Pero uno de los párrafos más contundentes, en el que comienza refiriéndose al Cardenal, pero que dirige a sacerdotes y obispos, dice así:

"Desde este punto de vista, él puede ver los peligros que continuamente amenazan la vida espiritual, de sacerdotes y obispos también, y, en consecuencia, que ponen en peligro la misma Iglesia, también, en la que no es poco común que la Palabra sea sustituida por una verbosidad que diluye la grandeza de la Palabra. Me gustaría citar sólo una frase que puede convertirse en un examen de conciencia para cada obispo: “Puede ocurrir que un sacerdote bueno y piadoso, una vez elevado a la dignidad episcopal, caiga rápidamente en la mediocridad y en la preocupación por el éxito en los asuntos mundanos. Abrumado por el peso de las obligaciones que le incumben, preocupado por su poder, su autoridad, y las necesidades materiales de su oficina, se va ahogando poco a poco".

El texto termina diciendo: "Con el cardenal Sarah, un maestro del silencio y de la oración interior, la Liturgia está en buenas manos".

martes, 16 de mayo de 2017

Reportaje y fotos de la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical oficiada por el Nuncio Apostólico en Suiza por el Centenario de la primera aparición de la Santísima Virgen María en Fátima

El pasado sábado 13 de mayo, justo en el día en que se celebraba el Centenario de la primera aparición de la Santísima Virgen María en Fátima (Portugal), S. E. R. Mons. Thomas Gullickson, Nuncio Apostólico en Suiza, ofició la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical en la iglesia de la abadía benedictina de Fischingen en Thurgau (Suiza), organizada por iniciativa del abad Dom Martin Ramm, a cargo de la Parroquia Personal con la que cuenta la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro cerca de Zúrich.

Esa misma mañana, el seminario de la FSSP en Wigratzbad, Baviera (Alemania), renovó su consagración al Inmaculado Corazón de María, antes de que el P. Bizard y algunos seminaristas viajaran a Suiza, a la abadía benedictina de Fischingen en Thurgau, para participar en la celebración de la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical oficiada por el Nuncio Apostólico, que después participó en un almuerzo con los fieles y en la procesión del Rosario por la tarde, concluyendo el día con un "Maiandacht" -ceremonia tradicional celebrada en mayo, en honor de la Virgen María-. Seminario de San Pedro - Wigratzbad.

sábado, 13 de mayo de 2017

A Francisco no le gusta lo que la Virgen dijo en Fátima. Análisis de su primer discurso por el Centenario de las apariciones, en el que tergiversa las palabras de Nuestra Señora y contradice al mismo Cristo

La tergiversación de las palabras de la Santísima Virgen por parte de Francisco durante su discurso de anoche, previo a la bendición de las velas y el rezo del Santo Rosario (puede leerse el discurso completo en la página de la Santa Sede en este enlace), al comienzo de su decimonoveno viaje apostólico por el Centenario de las apariciones de la Santísima Virgen María en Fátima (Portugal), a fin de acomodarlas a sus ideas socio-políticas y a su recurrente discurso sobre la pobreza y la justicia terrenal -sin referencias a Dios, ni a la trascendencia, ni al destino eterno de las almas de todos los seres humanos-, es manifiesta:

"...a todos os abrazo y os confío a Jesús, «especialmente a los más necesitados» —como la Virgen nos enseñó a pedir (Aparición, julio de 1917)—. Que ella, madre tierna y solícita con todos los necesitados, les obtenga la bendición del Señor. Que, sobre cada uno de los desheredados e infelices, a los que se les ha robado el presente, de los excluidos y abandonados a los que se les niega el futuro, de los huérfanos y las víctimas de la injusticia a los que no se les permite tener un pasado".

A pesar de estas palabras de Francisco, en la aparición del 13 julio de 1917 la Santísima Virgen María no dijo tal cosa, ni nada parecido, a los pastorcillos a quienes se apareció. Esto fue lo que realmente dijo Nuestra Señora:

"Cuando recen el Rosario, después de cada misterio digan: 'Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia".

El mensaje de Nuestra Señora en Fátima es clarísimo: quienes necesitan la misericordia de Dios no son los que padecen pobreza e injusticia material, sino los pecadores, entre quienes no sólo hay pobres, sino también ricos; y entre los que también se incluye no sólo a los fieles laicos, sino también a los sacerdotes, obispos, cardenales... y hasta al mismo Papa; pues, en caso de no arrepentirse de sus pecados y hacer penitencia, además de las desgracias que podrían acaecer ya en este mundo, perecerán eternamente en el infierno.

A continuación, Francisco se refirió a la Santísima Virgen sólo por su nombre de pila: María, a la que define como una "maestra de vida espiritual", término bastante desafortunado que parece más adecuado para una chamana pagana, una médium espiritista o una gurú hinduista1, que para el ser humano más excelso que ha existido y existe después de Nuestro Señor Jesucristo, que además está libre de todo pecado, incluso del original -de ahí que se le llame Inmaculada- y que merece que se le rinda culto de hiperdulía, sólo por debajo de la latría debida a Dios.

Después, hace otra desafortunada burla de aquellos fieles católicos que supuestamente ven a la Santísima Virgen como una "santita" a la que acuden para conseguir lo que él denomina "gracias baratas", juzgando así el corazón y las intenciones de dichos fieles -a los que no conoce-, contradiciendo sus propias palabras (¿quién soy yo para juzgar?) y despreciando la fe popular frente a una supuesta "Virgen María del Evangelio", interpretada a la manera protestante.

La distorsionada visión que Francisco tiene de la fe de los simples fieles le lleva a presentar a la Santísima Virgen de forma despectiva "como deteniendo el brazo justiciero de Dios listo para castigar: una María mejor que Cristo, considerado como juez implacable; más misericordiosa que el Cordero que se ha inmolado por nosotros".

¿Qué católico, por poca formación que tenga, cree que Nuestra Señora es más misericordiosa que Dios? Quizás este Papa tenga un problema de comprensión sobre lo que significa la intercesión ante Dios, tanto de los Santos, como de la Santísima Virgen. Y quizás tampoco haya asimilado -o no quiera aceptar- que Dios es Remunerador y dará a cada uno según sus obras.

Más adelante y enlazando con lo anterior, además de contradecir lo dicho por la Santísima Virgen a los pastorcillos en Fátima, también se atrevió a contradecir las palabras del mismo Cristo Nuestro Señor y de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en los Santos Evangelios:

"A veces cometemos una gran injusticia contra Dios y su gracia cuando afirmamos en primer lugar que los pecados son castigados por su juicio, sin anteponer —como enseña el Evangelio— que son perdonados por su misericordia".

Pero, ¿enseña éso realmente el Evangelio? Veamos:

Cuando el Hijo de Hombre vuelva en su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará sobre su trono de gloria, y todas las naciones serán congregadas delante de Él, y separará a los hombres, unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los machos cabríos. Y colocará las ovejas a su derecha, y los machos cabríos a su izquierda [...] Entonces dirá también a los de su izquierda: "Alejaos de Mí, malditos, al fuego eterno; preparado para el diablo y sus ángeles [...] Y éstos irán al suplicio eterno, mas los justos a la eterna vida" (Mt 25,31-33;41;46).

Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Éste es Aquel que ha sido destinado por Dios a ser juez de los vivos y de los muertos (Hch 10,42).

Pasando, pues, por alto los tiempos de la ignorancia, Dios anuncia ahora a los hombres que todos en todas partes se arrepientan; por cuanto Él ha fijado un día en que ha de juzgar al orbe en justicia por medio de un Hombre que Él ha constituido, dando certeza a todos con haberle resucitado de entre los muertos (Hch 17,30-31).

Conforme a tu dureza y tu corazón impenitente, te atesoras ira para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual dará a cada uno el pago según sus obras: a los que, perseverando en el bien obrar, buscan gloria y honra e incorruptibilidad, vida eterna; mas a los rebeldes, y a los que no obedecen a la verdad, pero sí obedecen a la injusticia, ira y enojo (Rm 2,5-8).

Pero gracias a Dios siempre Él nos hace triunfar en Cristo, y por medio de nosotros derrama la fragancia de su conocimiento en todo lugar, porque somos para Dios buen olor de Cristo, entre los que se salvan, y entre los que se pierden; a los unos, olor de muerte para muerte; y a los otros, olor de vida para vida. Y para semejante ministerio ¿quién puede creerse capaz? Pues no somos como muchísimos que prostituyen la Palabra de Dios; sino que con ánimo sincero, como de parte de Dios y en presencia de Dios, hablamos en Cristo (II Co 2,15-17).

Pues todos hemos de ser manifestados ante el tribunal de Cristo, a fin de que en el cuerpo reciba cada uno según lo bueno o lo malo que haya hecho (II Co 5,10).

Ahora se extrañan de que vosotros no corráis con ellos a la misma desenfrenada disolución y se ponen a injuriar; pero darán cuenta a Aquel que está pronto para juzgar a vivos y a muertos [...] Porque es ya el tiempo en que comienza el juicio por la casa de Dios. Y si comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de los que no obedecen al Evangelio de Dios? (I Pe 4,4-5;17).

Y díjome: "No selles las palabras de la profecía de este libro, pues el tiempo está cerca. El inicuo siga en su iniquidad, y el sucio ensúciese más; el justo obre más justicia, y el santo santifíquese más. He aquí que vengo presto, y mi galardón viene conmigo para recompensar a cada uno según su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Dichosos los que lavan sus vestiduras para tener derecho al árbol de la vida y a entrar en la ciudad por las puertas. ¡Fuera los perros, los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo el que ama y obra mentira!" (Ap 22,12-15).

Y vi un gran trono esplendente y al sentado en él, de cuya faz huyó la tierra y también el cielo; y no se halló más lugar para ellos. Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, en pie ante el trono y se abrieron libros –se abrió también otro libro que es el de la vida– y fueron juzgados los muertos, de acuerdo con lo escrito en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; también la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron arrojados en el lago de fuego. Esta es la segunda muerte: el lago de fuego. Si alguno no se halló inscrito en el libro de la vida, fue arrojado al lago de fuego (Ap 20,11-14).

El quid de la cuestión es, sin duda, el ecumenismo mal entendido que se pretende seguir llevando a cabo durante el presente pontificado, y que busca una imposible unión con el protestantismo, del cual toma su visión sobre la justificación, condenada por la Iglesia; lo vemos en otra de las partes del discurso papal de ayer:

"Hay que anteponer la misericordia al juicio y, en cualquier caso, el juicio de Dios siempre se realiza a la luz de su misericordia. Por supuesto, la misericordia de Dios no niega la justicia, porque Jesús cargó sobre sí las consecuencias de nuestro pecado junto con su castigo conveniente. Él no negó el pecado, pero pagó por nosotros en la cruz. Y así, por la fe que nos une a la cruz de Cristo, quedamos libres de nuestros pecados".

Es decir, la "Sola Fide" (la fe sola o sólo por la fe) para salvarse, sin necesidad del arrepentimiento y el cambio de vida que implica el abandono del pecado y la realización de buenas obras: quien simplemente cree, ya se salva, pues Cristo ya murió para salvarnos. No hace falta decir que dicha creencia es totalmente contraria a las palabras de Cristo, como vemos en los Santos Evangelios, y, por tanto, a la Doctrina católica y al bimilenario e irreformable Magisterio de la Iglesia.

Hace cien años, en Fátima, la Santísima Virgen hizo un llamamiento al arrepentimiento y a la penitencia, en consonancia con el mensaje de Su Hijo, Nuestro Señor, en el Evangelio, y avisó de las terribles consecuencias de no hacer caso de sus advertencias.

A cien años de las apariciones marianas que hoy se conmemoran, a Francisco, digno émulo de Juan XXIII, las palabras de la Santísima Virgen María no le gustan, porque no son políticamente correctas, porque anuncian desgracias y porque recuerdan que la misericordia es sólo para los pecadores arrepentidos, mientras que el infierno será el destino final y eterno de todos los pecadores impenitentes.

Sin duda, la Santísima Virgen es piedra de escándalo para los ecumaníacos; un obstáculo para la rendición unilateral e incondicional de la Santa Iglesia a la herejía protestante, tal como algunos pretenden. Pero al final, las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella, y, como la misma Virgen María profetizó en Fátima hace cien años, finalmente su Inmaculado Corazón triunfará.



1 El Diccionario de la Real Academia Española define la palabra "gurú" en los mismos términos en que Francisco se ha referido a la Santísima Virgen María:

GURÚ:

1. m. En el hinduismo, maestro espiritual o jefe religioso.
2. m. y f. Persona a quien se considera maestro o guía espiritual, o a quien se le reconoce autoridad intelectual.

jueves, 11 de mayo de 2017

El cardenal Coccopalmerio acusa al Papa León XIII de "rígido" y ataca el sacramento del Orden Sacerdotal sugiriendo que las ordenaciones anglicanas serían válidas

Como señalé hace dos meses en la entrada del blog titulada El próximo 13 de marzo los anglicanos perpetrarán su culto en la Basílica de San Pedro del Vaticano por el IV aniversario de la elección del Papa Francisco, los anglicanos no tienen Sucesión Apostólica y sus ordenaciones son inválidas y nulas, como dejó bien claro el Papa León XIII en la bula "Apostolicae curae" del 13 de septiembre de 1896, en la que condenaba las órdenes anglicanas como "absolutamente nulas y sin contenido ninguno".

Sin embargo, el cardenal Francesco Coccopalmerio, nada menos que presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos y trístemente conocido por haber sostenido que los adúlteros para quienes suponga una "dificultad" pueden seguir manteniendo relaciones sexuales y acercarse a comulgar, así como por haber señalado los "aspectos positivos" del concubinato o afirmado que los fieles católicos tendrán que aceptar la Comunión de los adúlteros porque el Papa Francisco piensa lo mismo (ver aquí), ataca de nuevo, esta vez acusando al Papa León XIII de "rígido" por negar la validez de las ordenaciones anglicanas.

Como refería anteayer el semanario católico The Tablet, Coccopalmerio ha afirmado, entre otras cosas, que "cuando alguien es ordenado en la Iglesia Anglicana [sic] y se convierte en párroco en una comunidad, no podemos decir que nada ha sucedido, que todo es 'inválido'". Ha sido en el marco de las discusiones que han tenido lugar en Roma como parte de las "Conversaciones de Malinas", un foro ecuménico.

Estas son algunas de las perlas que ha soltado:

"La cuestión de la validez... no es una cuestión de ley, sino de doctrina [...] Hemos tenido y todavía tenemos una comprensión muy rígida de la validez y la invalidez: esto es válido y aquello no. Uno debería poder decir: esto es válido en un determinado contexto, y aquello es válido en otro [...] Esto se trata de la vida de una persona y lo que ha dado... ¡son cosas muy importantes! [...] ¿Qué significa cuando el Papa Pablo VI dio un cáliz al arzobispo de Canterbury? Si fue para que celebrara con él la Cena del Señor, la Eucaristía, fue para que lo celebrara válidamente, ¿no? Porque un cáliz se usa no solo para beber sino para celebrar la Eucaristía. Con estos gestos la Iglesia católica ya intuye, ya reconoce una realidad [...] Hoy, las Iglesias están divididas, o, más bien, dicen que están divididas porque carecen de elementos comunes que, sin embargo, no son fundamentales porque no son cuestión de fe [...] Decimos: 'no tienen esta realidad, que es cuestión de fe, por consiguiente estamos divididos'. Pero en verdad no es ninguna cuestión de fe; solo aparentamos que lo sea".

¿Le llamará al orden el Papa Francisco por sostener una postura contraria a la mantenida por la Iglesia Católica durante el último medio milenio y por contradecir a uno de sus predecesores?

miércoles, 10 de mayo de 2017

El Arzobispo Castrense de Brasil oficia la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical en el faldistorio por la fiesta de San Pío V

Estas fotografías fueron tomadas el pasado viernes 5 de mayo, durante la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical en el faldistorio de la fiesta de San Pío V, Papa y Confesor, oficiada por S. E. R. Mons. Fernando Guimarães, Arzobispo castrense de Brasil, en la capilla de Nuestra Señora de los Dolores de Brasilia (Brasil), administrada por el Instituto del Buen Pastor. Santa Misa en el rito tradicional.

martes, 9 de mayo de 2017

Santa Misa Tridentina del Domingo de Quasimodo cantada en Córdoba (España)

Estas fotografías fueron tomadas el pasado 23 de abril, primer domingo después de Pascua (también llamado Domingo "in albis", Domingo de Quasimodo, o Pascuilla), durante la Santa Misa Tridentina cantada, oficiada por el P. Joaquín Pacheco Galán, O.F.M., en la iglesia de Santa Ana de las MM. Carmelitas Descalzas de Córdoba (España). Ha sido la primera vez que la Asociación «Una Voce Córdoba» ha organizado la celebración de la Santa Misa Tridentina cantada en Córdoba capital. La parte musical corrió a cargo de la Capilla Coral "San Juan Pablo II" de la localidad de Cabra, dirigida por D. Manuel Pareja Hidalgo. Fotos: D. Rafael Salido Sánchez.