viernes, 2 de diciembre de 2011

Filmación en color de la Santa Misa en 1945, durante la Segunda Guerra Mundial

video

Este vídeo, aunque sin sonido, es un documento excepcional, ya que se trata de una filmación en color de la celebración de la Santa Misa hace casi 67 años, durante la Segunda Guerra Mundial. Muestra a un sacerdote oficiando la Santa Misa en el buque de desembarco de tanques de combate -buque de asalto anfibio- de la Armada estadounidense LST-782, durante el asalto y ocupación de Iwo Jima (Japón), a donde había llegado el 19 febrero de 1945.

En la Segunda Guerra Mundial, esta isla japonesa fue escenario de la sangrienta batalla de Iwo Jima -denominada en clave 'Operación Detachment'- durante 34 días, de febrero a marzo de 1945. Al acabar los combates, los estadounidenses se hicieron con el control de la isla -que permaneció ocupada por EE.UU. hasta 1968-, pero un número enorme de combatientes murieron durante los mismos: sólo entre las filas estadounidenses 4.197 soldados perdieron la vida directamente en los enfrentamientos, 1.401 fallecieron como consecuencia de las heridas sufridas, hubo 418 desaparecidos y 18.464 heridos. En total, 24.480 bajas estadounidenses. En las filas japonesas murieron 20.703 soldados, siendo hechos prisioneros los únicos 216 supervivientes.

2 comentarios :

  1. Me ha encantado descubrir este video. Arrodillándose ante Cristo Eucaristía. Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.

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  2. Sea por siempre bendito y alabado.

    Me alegro mucho de que te haya gustado, Pepe.

    Como digo en la entrada, creo que es un documento excepcional. No creo que haya muchas filmaciones en color tan antiguas de la celebración de la Santa Misa, que quizás pudo ser la última a la que asistieron muchos de esos marines.

    Igual fue su última comunión, pues como digo, murieron muchísimos. Por eso su fe y adoración tuvo que ser mayor, si cabe, que en circunstancias normales.

    Es una maravilla ver el cuidado del sacerdote en el cumplimiento de las rúbricas, pese a los movimientos del barco, lo mismo que el de las personas que asistían a la Santa Misa.

    Deberían aprender de estos soldados muchas personas de hoy en día que, sin aparente motivo -pues no son ancianos, ni parecen enfermos-, permanecen de pie durante la consagración, sin un solo gesto de adoración.

    Esperemos que la frialdad en los gestos, que al fin y al cabo no son sino la expresión externa de la fe, vaya quedando atrás y poco a poco vuelvan a surgir entre los fieles católicos las muestras de verdadera adoración.

    Un cordial saludo, en Cristo,

    CATHOLICVS

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