lunes, 8 de febrero de 2016

¡Milagro en Roma! Se invierte el descenso de peregrinos con la llegada de éstos para venerar las reliquias de dos santos tradicionales: San Pío de Pietrelcina y San Leopoldo Mandic

Transcribo tal cual, traducido por mí al español, el siguiente artículo publicado por Messa in Latino, por lo significativo del hecho que describe; a saber, que ha sido necesaria la presencia de dos santos que representan un estilo eclesial completamente opuesto al que hoy en día se nos vende oficialmente, para que, por fin, vuelvan los peregrinos al Vaticano, tras el notorio descenso que, ni el Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia, habían logrado frenar:

¡Milagro en Roma: los peregrinos han vuelto!

Llegan San Pío de Pietrelcina y San Leopoldo Mandic y los católicos se movilizan: queda demostrado que no tienen miedo, y que el rebaño fiel venerara a dos santos que, hay que recordárselo a los olvidadizos, son lo opuesto al nuevo "estilo eclesial" que todos los medios de comunicación, a una, pretenden imponer a los incautos.

Pero los enemigos de Cristo y de su Iglesia cada vez que ven movilizarse a enormes multitudes durante un evento religioso católico... ¡se echan a temblar!

Tanto es así, que se "cocinó" rápidamente un artículo de prensa repugnantemente racista y discriminatorio contra los fieles, sobre el que preferimos mantener una digna reserva. [se refiere al que denominan "sórdido artículo" del diario "Tempi", titulado: "No se necesita al Isis: nuestro medievo está aquí con el Padre Pío"].

La crónica de estos radiantes días de oración romana dice que sólo en la mañana del 5 de febrero cinco mil fieles hicieron cola durante varias horas para rezar devotamente ante las reliquias de San Pío de Pietrelcina, el humilde fraile estigmatizado y su hermano capuchino San Leopoldo de Castelnuovo, expuestos en la basílica de San Salvatore in Lauro.

La agencia ANSA informó de que en la tarde del Viernes 5 de febrero, "veinte mil personas marcharon desde la iglesia de San Salvatore in Lauro a la basílica de San Pedro en el Vaticano". Según la "Repubblica", la procesión la componían veinticinco mil fieles. Algunos expertos también han afirmado que se espera que otros setenta mil fieles se desplacen para venerar a las dos santos cuyos cuerpos se expondrán en el interior de la Basílica de San Pedro del Vaticano hasta el próximo 11 de febrero. Un suspiro de alivio para los romanos, porque en este Año Santo extraordinario "era suficiente echar una ojeada para darse cuenta de que no había una gran afluencia de fieles. Los datos oficiales proporcionados por el Vaticano prueban, por el contrario, que con el inicio del Jubileo incluso se produjo un descenso" (Repubblica).

Por último, incluso la prensa más alérgica a los fenómenos devocionales -que recuerdan el verdadero propósito escatológico de la Iglesia, cuya mirada siempre debe ser dirigirse “ad coelestia desideria”-, han tenido que admitir que la presencia en Roma de los cuerpos de dos Santos capuchinos es... "un milagro real, incluso para los restauradores, hoteleros y muchos dependientes de las áreas alrededor del Vaticano, que en estos dos primeros meses del Año Santo han sufrido mucho debido a la bajísima afluencia de peregrinos" (Il fatto quotidiano).

El sábado 30 de enero, las calles de la ciudad eterna fueron recorridas por los católicos italianos que participaron, por su propia cuenta, en el emocionante y autoconvocado "Día de la Familia" en el Circo Máximo. Las noticias se relacionan idealmente con la llamada "conquista" Auditel por el "rosario enviado en directo desde Lourdes... En ese momento el 'share' de la red aumentó clamorosamente... sin especiales esfuerzos de quien lo dirigía -desde la famosa gruta durante la media hora del Rosario-. Otra señal de que -será por el acto, será por el público- la religión en televisión funciona. No sólo en TV2000" (Corriere della Sera).

Por no hablar de la extraordinaria e inesperada participación de los fieles en la apertura de la Puerta Santa de las diversas diócesis italianas, de la cual también hablamos a fondo.

Realidad que legítimamente hace pemnsar en la auto-reafirmación del ADN católico, demostrando de forma incontrovertible que los fieles tienen sed y hambre de "sacrum": una Iglesia realmente pobre, sencilla y rica en espiritualidad como fue la vida de los dos santos capuchinos que estos días están atrayendo milagrosamente a miles de peregrinos a Roma. Fotos: Repubblica ( 1-2) y Agensir.it ( 3-4-5). MiL.

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