Además, se han realizado 30.000 carteles para parroquias y centros católicos de toda España, y se han comenzado a distribuir en las diócesis 8 millones de folletos informativos.
La iniciativa de la Conferencia Episcopal Española (CEE) se enmarca en el contexto de la Jornada por la Vida, que se celebrará el próximo 25 de marzo en todas las diócesis españolas. Esta campaña coincide con el anuncio de cambios legales que, de salir adelante, darán lugar a una situación en la que quienes van a nacer quedarán todavía más desprotegidos que con la actual legislación. Al mismo tiempo, parece que la aceptación social del aborto va en aumento. En este contexto, la Conferencia Episcopal pone en marcha una campaña de comunicación en la que se distribuirán los materiales habituales que se elaboran cada año con motivo de la Jornada por la Vida (Nota de los obispos, carteles y guiones litúrgicos) y además, de forma excepcional, se insertarán los carteles en vallas publicitarias y se distribuirán dípticos explicativos (pinchar en las imágenes para verlos a mayor tamaño)
La campaña tiene como protagonistas a un ser humano y a un lince. En nuestra sociedad cada vez es mayor la sensibilidad sobre la necesidad de proteger los embriones de distintas especies animales; las leyes tutelan la vida de esas especies en sus primeras fases de desarrollo. Está bien que así sea, sin embargo, resulta paradójico que la vida de la persona humana que va a nacer sea objeto de una desprotección cada vez mayor. Por eso, en los anuncios aparece la pregunta: ¿Y yo?, entre el niño ya nacido y una serie de imágenes en las que se muestran los diferentes estadios de la vida humana en gestación. Se trata de dar voz a quienes no la tienen, pero sí tienen el derecho a vivir.
Nota de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, de la Conferencia Episcopal Española:
LA VERDADERA JUSTICIA: PROTEGER LA VIDA DE QUIENES VAN A NACER Y AYUDAR A LAS MADRES
25 de marzo de 2009
1. La Iglesia es «el pueblo de la vida y para la vida» [1]
La vida de cada persona, con toda su integridad y dignidad, está en el corazón del ser y de la misión de la Iglesia, ya que hemos sido creados por el amor de Dios: «antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes de que nacieses, te tenía consagrado» (Jr 1, 5), y hemos sido redimidos por la sangre de Aquel que es, «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). Jesucristo ha venido a nuestro encuentro para que los hombres «tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10). Aquí radica el núcleo principal de la misión pastoral de la Iglesia orientada a que la vida terrena de todo hombre alcance su plenitud, participando en la comunión con Dios Padre, acogiendo la vida nueva otorgada por Jesucristo en virtud del don del Espíritu Santo. De esta manera, somos el pueblo llamado a custodiar, anunciar y celebrar el Evangelio de la vida.
Son muchos los esposos que, con generosa responsabilidad, reciben los hijos como el don más precioso del matrimonio. Muchas familias que en virtud de una clara opción por la vida, acogen a niños abandonados, a muchachos y jóvenes con dificultades, a discapacitados y a ancianos que viven solos. Numerosos grupos de voluntarios se dedican a dar hospitalidad a quienes no tienen familia. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús, buen samaritano, siempre ha estado en la vanguardia de la caridad efectiva.
Junto a estos hechos esperanzadores, constatamos la negación de la dignidad propia de la persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural, por parte de aquellos que defienden la despenalización del aborto o de la eutanasia.
Tenemos que afirmar una vez más que «toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe» [2]. En este sentido, con profundo dolor, contemplamos cómo esta amenaza a la vida se intensifica en nuestro país ante la anunciada reforma de la ley del aborto, y por eso nos urge «hacer llegar el Evangelio de la vida al corazón de cada hombre y mujer e introducirlo en lo más recóndito de toda la sociedad» [3].
2. La verdadera justicia: proteger la vida de quienes van a nacer y ayudar a las madres
En nuestra sociedad se va asumiendo una grave deformación de la verdad en lo que respecta al aborto, que es presentado como una elección justa de la mujer destinada a solucionar un grave problema que le afecta de manera dramática. Se llega incluso a incluir el aborto dentro de los llamados «derechos a la salud reproductiva». Sin embargo, la auténtica justicia pasa por la custodia del niño que va a nacer y el apoyo integral a la mujer para que pueda superar las dificultades y dar a luz a su hijo.
Esta situación va a acompañada de una evidente paradoja: cada vez es mayor la sensibilidad en nuestra sociedad sobre la necesidad de proteger los embriones de distintas especies animales. Existen leyes que tutelan la vida de estas especies en sus primeras fases de desarrollo. Sin embargo, la vida de la persona humana que va a nacer es objeto de una desprotección cada vez mayor.
a). El derecho del niño
El derecho primero y más fundamental es el derecho a la vida. La mal llamada interrupción voluntaria de la vida del niño en sus primeras fases de desarrollo supone una clara injusticia y una grave violación de los derechos fundamentales de la persona [4].
Esta violación del derecho fundamental del niño a la vida está revestida de un especial dramatismo ante el hecho de que los que atentan contra el ser más indefenso e inocente o lo dejan desamparado «son precisamente aquellos que tienen el encargo sagrado de su protección: la madre, el médico y el Estado» [5]. En este sentido, la ley positiva que deja desprotegido un derecho fundamental de la persona es una ley injusta [6].
b). Defensa de la mujer y de la sociedad
Son muchas las personas que han asumido las falsedades divulgadas sobre el aborto hasta el punto de interpretarlo no como una acción intrínsecamente mala, sino como un bien que hay que defender o, a lo sumo, como un mal menor que hay que aceptar.
A este engaño contribuye no sólo la manipulación del lenguaje, sino, de una manera muy directa, la presentación del aborto como solución liberadora ante una situación dramática.
La realidad no es así. El hecho cierto, que casi siempre se oculta, es que el aborto produce una grave herida en la madre, sobre todo de carácter psicológico y moral, de tal manera que la mujer se constituye en víctima directa del aborto.
La defensa de la mujer no pasa por ofrecerle ayudas técnicas y económicas para abortar, ya que lejos de aliviar su situación, el aborto la agrava de una manera enormemente dolorosa: acaso «¿se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas?» (Is 49, 15). Por eso, la verdadera justicia pasa por la ayuda eficaz e integral a la mujer embarazada para que pueda acoger la vida de su hijo.
En esta tarea está comprometida toda la sociedad, afectada en sus mismas raíces por el drama del aborto, siendo necesario un compromiso político y legislativo para prevenir las causas del aborto y ofrecer a las mujeres todas las ayudas necesarias para llevar adelante su embarazo [7].
3. Una misión urgente: anunciar el Evangelio de la Vida
Toda persona humana «es mucho más que una singular coincidencia de informaciones genéticas que le son transmitidas por sus padres. La procreación de un hombre no podrá reducirse nunca a una mera reproducción de un nuevo individuo de la especie humana, como sucede con un animal. Cada vez que aparece una persona se trata siempre de una nueva creación» [8]. Estamos ante verdades que están iluminadas por la fe pero que son accesibles a la recta razón: «todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término» [9].
Sin embargo, en no pocos de nuestros contemporáneos, esta luz de la razón se halla debilitada en un tema tan fundamental como el aborto. Por eso a quienes formamos el pueblo de la vida y para la vida nos urge la misión de iluminar las conciencias con la verdad, en todo su esplendor.
Esta es la razón por la que hemos dedicado el año 2009 a elevar una gran oración de súplica al Señor de la Vida a través de los materiales que se han enviado a las parroquias, monasterios de vida contemplativa, movimientos de apostolado seglar, etc.
Además queremos invitar a los miembros de la Iglesia a intensificar el trabajo de formación de las conciencias en lo que respecta al drama del aborto. Para facilitar esta labor formativa se han elaborado también unos materiales de ayuda a los que conviene dar la mayor difusión posible.
Por último, deseamos pedir a los creyentes un compromiso activo con todas las asociaciones eclesiales que tienen como fin la defensa de la familia y de la vida y que, gracias a Dios, cada vez son más numerosas en nuestro país. La causa de la vida humana nos pide colaborar también con todos los que trabajan en su defensa, que son también cada vez más. Con nuestro testimonio y apoyo queremos dar esperanza a las madres y a los padres que tienen dificultades para acoger a sus hijos. En la Iglesia han de encontrar el hogar en el que se descubren cuidados y donde pueden recibir las ayudas que necesitan.
Confiamos a nuestra Señora, Madre de los vivientes, los frutos de este año dedicado a la oración y a un mayor trabajo de formación y de compromiso activo en favor de las vidas humanas que van a nacer. Que ella nos ayude a vivir como «hijos de la luz» (Ef 5, 8) siendo constructores de una auténtica cultura de la vida.
Con nuestra bendición y afecto:
+ Mons. Julián Barrio Barrio
Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar
+ Mons. Juan Antonio Reig Pla,
Presidente de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida
+ Mons. Francisco Gil Hellín
+ Mons. Vicente Juan Segura
+ Mons. Manuel Sánchez Monge
+ Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa
+ Mons. Gerardo Melgar Viciosa
NOTAS
[1] Evangelium vitae, 78.
[2] Ibíd, 3.
[3] Ibíd, 80.
[4] Cf. Card. T. Bertone, Los derechos humanos en el magisterio de Benedicto XVI. Discurso en la Conferencia Episcopal Española (5-02-2009): «No puede existir un orden social o estatal justo si no se respeta la justicia, y la justicia sólo puede alcanzarse con un previo respeto a los Derechos Humanos y a la dignidad natural de cada hombre, de cada persona humana, con independencia de la fase de su vida en que se encuentre».
[5] Cf. Conferencia Episcopal Española, «La vida y el aborto. Declaración de la Comisión Permanente» (5-02-1983) en Conferencia Episcopal Española, La vida humana, don precioso de Dios. Documentos sobre la vida (1974-2006), EDICE, Madrid, 2006, 79.
[6] En la conferencia antes citada, el Cardenal Bertone subrayaba el hecho de que «los derechos humanos son anteriores y superiores a todos los derechos positivos». Están «“por encima” de la política y también por encima del “Estado-nación”. Son verdaderamente supranacionales. Ninguna minoría ni mayoría política puede cambiar los derechos de quienes son más vulnerables en nuestra sociedad»: Card. T. Bertone, Los derechos humanos en el magisterio de Benedicto XVI. Discurso en la Conferencia Episcopal Española, (5-02-2009).
[7] La prevención de las causas sociales y personales del aborto, y la insistencia en las ayudas a la mujer embarazada, ha sido un tema recurrente en el magisterio de los obispos españoles. Cf. Conferencia Episcopal Española, La vida humana, don precioso de Dios. Documentos sobre la vida (1974-2006), EDICE, Madrid, 2006, 82-83; 94-99.
[8] Benedicto XVI, Discurso a la Academia Pontificia para la Vida, 23-02-2009.
[9] Evangelium vitae, 2.
Diversas organizaciones abortistas y la patronal de los abortorios han arremetido hoy contra la Conferencia Episcopal Española por la campaña que, con el título de Protege mi vida, ha iniciado en defensa de la vida.
Faltos de argumentos y razones, los abortistas tergiversan los hechos y los presentan como si la Iglesia comparara a los niños con los animales.
Feministas y propietarios de clínicas abortistas, expertos en la vejación de las mujeres, el desprecio a sus derechos y la aniquilación de seres humanos, acusan a la Iglesia de no defender seriamente la vida: "Se preocupa mucho más de que sus dogmas se conviertan en ley, que de que se defienda la vida".
Frente a ello, la Conferencia Episcopal Española señala que "la auténtica justicia pasa por la custodia del niño que va a nacer y el apoyo integral a la mujer para que pueda superar las dificultades y dar a luz a su hijo".
La campaña de la CEE denuncia la creciente desprotección de los seres humanos, frente a la preocupación por los animales.
"Cada vez es mayor la sensibilidad en nuestra sociedad sobre la necesidad de proteger los embriones de distintas especies animales. Existen leyes que tutelan la vida de estas especies en sus primeras fases de desarrollo. Sin embargo, la vida de la persona humana que va a nacer es objeto de una desprotección cada vez mayor".
Al respecto cabe recordar que en el Congreso se han llegado a presentar recientemente preguntas al Gobierno y enmiendas que defienden la concesión de derechos incluso humanos a algunas especies animales.
El gobierno socialista y los nacionalistas arremeten contra la campaña provida de la CEE
Siguiendo con su falsa retórica, José Antonio Alonso llega a afirmar que es la muestra de que la Iglesia quiere meter en la cárcel a las mujeres que abortan.
En declaraciones a TVE, el portavoz del PSOE en el Congreso ha llegado a decir que "estamos hablando de mujeres que tiene, por circunstancias muy a menudo dramáticas, que interrumpir voluntariamente su embarazo. Y es muy sencillo, aquí hay personas, en este caso según lo dicen claramente, la Iglesia, que quieren meterlas en la cárcel. Nosotros no queremos meter en la cárcel a más mujeres que tienen que interrumpir voluntariamente su embarazo. A ninguna le gusta. Pero viven situaciones dramáticas, y hay que darles la seguridad jurídica. Desde luego no hay que meterlas en la cárcel, y por ello vamos a despenalizar el aborto".
A parte del mensaje falsario contra la Iglesia, las afirmaciones de José Antonio Alonso caen por su propio peso: o las mujeres "tienen que" o abortan "voluntariamente". Siendo un hecho que desde 1985, fecha de la introducción de los supuestos despenalizadores del aborto, ni una sola mujer que ha abortado ha ido a prisión, el PSOE no querrá meter en la cárcel a las mujeres pero está claro que sí quiere desentenderse de sus situaciones "a menudo dramáticas" que le abocan -con lo cual no hay libertad- al aborto. La realidad que no pueden obviar ni los propios propulsores del aborto es que lo que no desean es ofrecer alternativas cuando, como el mismo Alonso reconoce, "a ninguna mujer le gusta abortar".
En la misma línea se Alonso, el ministro de sanidad, Bernat Soria, afirmó hoy que la Conferencia Episcopal Española (CEE) sigue "un camino distinto al de la sociedad", ya que "el debate aborto sí aborto no ya se tuvo en España hace 20 años". Cuando hoy se ha presentado en la capital el llamado Manifiesto de Madrid, suscrito ya por un millar de profesionales de reconocido prestigio del ámbito científico, sanitario y de las Humanidades frente al aborto, y sustentado detrás por millones de españoles, debería ser el Gobierno el que reflexionara sobre su propio posicionamiento frente a la sociedad.
Soria también negó que está reforma vaya a tratar la objeción de conciencia de los médicos: "Durante los últimos veinte años no me consta que ningún profesional sanitario haya tenido problemas cuando ha objetado", señaló. En este sentido, el ministro debería aclararse o al menos explicar a la sociedad el sentido de sus palabras del pasado 3 de marzo, cuando aseguraba -y es sólo uno de los ejemplos que nos ofrece la hemeroteca- que no permitirá que los médicos se acojan a la objeción de conciencia para negarse a practicar abortos en el sistema público, en el caso de que sí los hagan en el sector privado, porque "no se puede objetar por la mañana y no objetar por la tarde".
Los nacionalistas también critican la campaña
Por su parte, el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Durán, ha declarado en Onda Cero, señaló que cualquier entidad tiene derecho a hacer sus campañas, pero argumentó que a él no le gusta "lo que se lleva" ahora en la publicidad. En este sentido, añadió que la campaña publicitaria de la Iglesia contra el aborto le resulta "agresiva" por su contenido, aunque mostró su respeto por ella. Reiteró que él no es partidario de la reforma del aborto que plantea el Gobierno, y recordó que ya en su día no votó a favor de la actual ley, por lo que UDC no apoyará tampoco esta modificación. Para Durán, el Gobierno debe ocuparse de los problemas "fundamentales" de la sociedad, y rechazó que el aborto lo sea. Pero -no cabe mirar hacia otro lado ante la alarmante cifra de abortos en España, que sí lo convierte en un grave problema. El error está en incrementarlo.
También el presidente del EBB del PNV, Iñigo Urkullu, se ha referido a la campaña ¡Protege mi vida! de la CEE, calificándola de "extremista y populista" En una entrevista concedida a Punto Radio, rañadía que "todo el mundo puede tener sus opiniones, sus concepciones sobre la vida, sobre este derecho fundamental, pero este tipo de planteamientos por parte de la Iglesia son extremistas y fuera de lugar". A su juicio, se trata de "una dinámica" que está al margen "de lo que es una fundamentación razonada", que debe ser debatida por ser una cuestión "tan delicada y compleja".
Por su parte, la portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, ha respondido sobre este tema indicando que "no voy a ser yo quien critique esta campaña, la Iglesia es libre para trasladar los mensajes que crea oportunos".
Al mismo tiempo, y aprovechando la coyuntura, los libelos anticatólicos "El País" o "Público" y diversos medios y organismos anticatólicos han arremetido contra la Iglesia Católica y Su Santidad el Papa Benedicto XVI, quien se encuentra visitando Camerún y Angola desde el martes 17 hasta el lunes 23 de marzo de 2009, por la entrevista concedida a los periodistas durante su vuelo a África, en la que afirmó que los preservativos no solucionan el SIDA (puede leerse la entrevista íntegra aquí)

La Santa Sede, a través de su Oficina de Información, ha emitido hoy un comunicado que ilustra las palabras del Papa sobre el preservativo, respondiendo así a las polémicas de prensa, gobiernos e instituciones. El portavoz de la Santa Sede ha comentado las palabras de Benedicto XVI sobre la lucha contra el sida, aclarando que para la Iglesia la prioridad es la educación, la investigación y la asistencia humana y espiritual, y no la opción exclusiva por la difusión de preservativos. La aclaración del director de la Oficina de Información de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi S.I., ha venido por la emisión en la tarde de este miércoles, desde Yaundé, de un comunicado en respuesta a las interpretaciones de medios de comunicación e incluso representantes gubernamentales a la respuesta que el Papa dio este martes a los periodistas en el viaje de Roma a Camerún.
Un editorial de portada, publicado por el director de "L'Osservatore Romano", Giovanni Maria Vian, constata que algunos medios de comunicación han reducido el mensaje del Papa sobre el sida "a un solo aspecto -además, sacado de contexto en clave polémica-, es decir, el de los métodos para afrontar la difusión del sida".Basados en una versión parcial que los medios informativos ofrecieron en este martes de las palabras del Papa en su referencia al sida y el preservativo, representantes de instituciones y gobiernos han lanzado duras acusaciones. El director ejecutivo del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, Michel Kazatchkine, expresó su "profunda indignación" y pidió al Papa que retire sus afirmaciones, considerándolas "inaceptables", pues representan "una negación de la epidemia". Exponentes de los gobiernos de Francia y Bélgica también han atacado con violencia al Santo Padre.

El padre Lombardi ha precisado en su declaración "que el Santo Padre ha confirmado las posiciones de la Iglesia católica y las líneas esenciales de su compromiso para combatir el terrible flagelo del sida". El portavoz ha explicado que las tres áreas de acción en la lucha contra el sida expuestas por Benedicto XVI:
En primer lugar, "la educación en la responsabilidad de las personas en el uso de la sexualidad y con la reafirmación del papel esencial del matrimonio y la familia".
En segundo lugar, "la investigación y la aplicación de tratamientos eficaces para el sida y al ponerlos a disposición al mayor número de enfermos a través de muchas iniciativas e instituciones sanitarias". En tercer lugar, "con la asistencia humana y espiritual de los enfermos de sida, así como de todos los que sufren, que desde siempre están en el corazón de la Iglesia".
"Estas son las direcciones en las que la Iglesia concentra su compromiso, considerando que buscar esencialmente en una más amplia difusión de preservativos no constituye en realidad el mejor camino, el de más amplias miras, ni el más eficaz para afrontar el flagelo del sida y tutelar la vida humana", concluyó el P. Lombardi.














































