miércoles, 18 de marzo de 2009

Campaña de la Conferencia Episcopal Española contra el aborto y ataques anticatólicos contra el Papa por señalar ineficacia de condones contra el SIDA

La Conferencia Episcopal Española ha puesto en marcha una campaña de comunicación con el lema ¡PROTEGE MI VIDA!, en favor de la vida humana y contra el aborto. Desde el 16 hasta el 30 de marzo de 2009, el cartel podrá verse en 1.300 vallas publicitarias de 37 ciudades españolas.Además, se han realizado 30.000 carteles para parroquias y centros católicos de toda España, y se han comenzado a distribuir en las diócesis 8 millones de folletos informativos.

La iniciativa de la Conferencia Episcopal Española (CEE) se enmarca en el contexto de la Jornada por la Vida, que se celebrará el próximo 25 de marzo en todas las diócesis españolas. Esta campaña coincide con el anuncio de cambios legales que, de salir adelante, darán lugar a una situación en la que quienes van a nacer quedarán todavía más desprotegidos que con la actual legislación. Al mismo tiempo, parece que la aceptación social del aborto va en aumento. En este contexto, la Conferencia Episcopal pone en marcha una campaña de comunicación en la que se distribuirán los materiales habituales que se elaboran cada año con motivo de la Jornada por la Vida (Nota de los obispos, carteles y guiones litúrgicos) y además, de forma excepcional, se insertarán los carteles en vallas publicitarias y se distribuirán dípticos explicativos (pinchar en las imágenes para verlos a mayor tamaño)
La campaña tiene como protagonistas a un ser humano y a un lince. En nuestra sociedad cada vez es mayor la sensibilidad sobre la necesidad de proteger los embriones de distintas especies animales; las leyes tutelan la vida de esas especies en sus primeras fases de desarrollo. Está bien que así sea, sin embargo, resulta paradójico que la vida de la persona humana que va a nacer sea objeto de una desprotección cada vez mayor. Por eso, en los anuncios aparece la pregunta: ¿Y yo?, entre el niño ya nacido y una serie de imágenes en las que se muestran los diferentes estadios de la vida humana en gestación. Se trata de dar voz a quienes no la tienen, pero sí tienen el derecho a vivir.

Estas iniciativas se unen al Año de Oración por la Vida que está en marcha desde el pasado mes de enero.

Nota de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, de la Conferencia Episcopal Española:

LA VERDADERA JUSTICIA: PROTEGER LA VIDA DE QUIENES VAN A NACER Y AYUDAR A LAS MADRES
25 de marzo de 2009

1. La Iglesia es «el pueblo de la vida y para la vida» [1]
La vida de cada persona, con toda su integridad y dignidad, está en el corazón del ser y de la misión de la Iglesia, ya que hemos sido creados por el amor de Dios: «antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes de que nacieses, te tenía consagrado» (Jr 1, 5), y hemos sido redimidos por la sangre de Aquel que es, «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). Jesucristo ha venido a nuestro encuentro para que los hombres «tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10). Aquí radica el núcleo principal de la misión pastoral de la Iglesia orientada a que la vida terrena de todo hombre alcance su plenitud, participando en la comunión con Dios Padre, acogiendo la vida nueva otorgada por Jesucristo en virtud del don del Espíritu Santo. De esta manera, somos el pueblo llamado a custodiar, anunciar y celebrar el Evangelio de la vida.
Son muchos los esposos que, con generosa responsabilidad, reciben los hijos como el don más precioso del matrimonio. Muchas familias que en virtud de una clara opción por la vida, acogen a niños abandonados, a muchachos y jóvenes con dificultades, a discapacitados y a ancianos que viven solos. Numerosos grupos de voluntarios se dedican a dar hospitalidad a quienes no tienen familia. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús, buen samaritano, siempre ha estado en la vanguardia de la caridad efectiva.
Junto a estos hechos esperanzadores, constatamos la negación de la dignidad propia de la persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural, por parte de aquellos que defienden la despenalización del aborto o de la eutanasia.
Tenemos que afirmar una vez más que «toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe» [2]. En este sentido, con profundo dolor, contemplamos cómo esta amenaza a la vida se intensifica en nuestro país ante la anunciada reforma de la ley del aborto, y por eso nos urge «hacer llegar el Evangelio de la vida al corazón de cada hombre y mujer e introducirlo en lo más recóndito de toda la sociedad» [3].
2. La verdadera justicia: proteger la vida de quienes van a nacer y ayudar a las madres
En nuestra sociedad se va asumiendo una grave deformación de la verdad en lo que respecta al aborto, que es presentado como una elección justa de la mujer destinada a solucionar un grave problema que le afecta de manera dramática. Se llega incluso a incluir el aborto dentro de los llamados «derechos a la salud reproductiva». Sin embargo, la auténtica justicia pasa por la custodia del niño que va a nacer y el apoyo integral a la mujer para que pueda superar las dificultades y dar a luz a su hijo.
Esta situación va a acompañada de una evidente paradoja: cada vez es mayor la sensibilidad en nuestra sociedad sobre la necesidad de proteger los embriones de distintas especies animales. Existen leyes que tutelan la vida de estas especies en sus primeras fases de desarrollo. Sin embargo, la vida de la persona humana que va a nacer es objeto de una desprotección cada vez mayor.
a). El derecho del niño
El derecho primero y más fundamental es el derecho a la vida. La mal llamada interrupción voluntaria de la vida del niño en sus primeras fases de desarrollo supone una clara injusticia y una grave violación de los derechos fundamentales de la persona [4].
Esta violación del derecho fundamental del niño a la vida está revestida de un especial dramatismo ante el hecho de que los que atentan contra el ser más indefenso e inocente o lo dejan desamparado «son precisamente aquellos que tienen el encargo sagrado de su protección: la madre, el médico y el Estado» [5]. En este sentido, la ley positiva que deja desprotegido un derecho fundamental de la persona es una ley injusta [6].
b). Defensa de la mujer y de la sociedad
Son muchas las personas que han asumido las falsedades divulgadas sobre el aborto hasta el punto de interpretarlo no como una acción intrínsecamente mala, sino como un bien que hay que defender o, a lo sumo, como un mal menor que hay que aceptar.
A este engaño contribuye no sólo la manipulación del lenguaje, sino, de una manera muy directa, la presentación del aborto como solución liberadora ante una situación dramática.
La realidad no es así. El hecho cierto, que casi siempre se oculta, es que el aborto produce una grave herida en la madre, sobre todo de carácter psicológico y moral, de tal manera que la mujer se constituye en víctima directa del aborto.
La defensa de la mujer no pasa por ofrecerle ayudas técnicas y económicas para abortar, ya que lejos de aliviar su situación, el aborto la agrava de una manera enormemente dolorosa: acaso «¿se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas?» (Is 49, 15). Por eso, la verdadera justicia pasa por la ayuda eficaz e integral a la mujer embarazada para que pueda acoger la vida de su hijo.
En esta tarea está comprometida toda la sociedad, afectada en sus mismas raíces por el drama del aborto, siendo necesario un compromiso político y legislativo para prevenir las causas del aborto y ofrecer a las mujeres todas las ayudas necesarias para llevar adelante su embarazo [7].
3. Una misión urgente: anunciar el Evangelio de la Vida
Toda persona humana «es mucho más que una singular coincidencia de informaciones genéticas que le son transmitidas por sus padres. La procreación de un hombre no podrá reducirse nunca a una mera reproducción de un nuevo individuo de la especie humana, como sucede con un animal. Cada vez que aparece una persona se trata siempre de una nueva creación» [8]. Estamos ante verdades que están iluminadas por la fe pero que son accesibles a la recta razón: «todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término» [9].
Sin embargo, en no pocos de nuestros contemporáneos, esta luz de la razón se halla debilitada en un tema tan fundamental como el aborto. Por eso a quienes formamos el pueblo de la vida y para la vida nos urge la misión de iluminar las conciencias con la verdad, en todo su esplendor.
Esta es la razón por la que hemos dedicado el año 2009 a elevar una gran oración de súplica al Señor de la Vida a través de los materiales que se han enviado a las parroquias, monasterios de vida contemplativa, movimientos de apostolado seglar, etc.
Además queremos invitar a los miembros de la Iglesia a intensificar el trabajo de formación de las conciencias en lo que respecta al drama del aborto. Para facilitar esta labor formativa se han elaborado también unos materiales de ayuda a los que conviene dar la mayor difusión posible.
Por último, deseamos pedir a los creyentes un compromiso activo con todas las asociaciones eclesiales que tienen como fin la defensa de la familia y de la vida y que, gracias a Dios, cada vez son más numerosas en nuestro país. La causa de la vida humana nos pide colaborar también con todos los que trabajan en su defensa, que son también cada vez más. Con nuestro testimonio y apoyo queremos dar esperanza a las madres y a los padres que tienen dificultades para acoger a sus hijos. En la Iglesia han de encontrar el hogar en el que se descubren cuidados y donde pueden recibir las ayudas que necesitan.
Confiamos a nuestra Señora, Madre de los vivientes, los frutos de este año dedicado a la oración y a un mayor trabajo de formación y de compromiso activo en favor de las vidas humanas que van a nacer. Que ella nos ayude a vivir como «hijos de la luz» (Ef 5, 8) siendo constructores de una auténtica cultura de la vida.

Con nuestra bendición y afecto:

+ Mons. Julián Barrio Barrio
Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar

+ Mons. Juan Antonio Reig Pla,
Presidente de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida
+ Mons. Francisco Gil Hellín
+ Mons. Vicente Juan Segura
+ Mons. Manuel Sánchez Monge
+ Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa
+ Mons. Gerardo Melgar Viciosa


NOTAS

[1] Evangelium vitae, 78.

[2] Ibíd, 3.

[3] Ibíd, 80.

[4] Cf. Card. T. Bertone, Los derechos humanos en el magisterio de Benedicto XVI. Discurso en la Conferencia Episcopal Española (5-02-2009): «No puede existir un orden social o estatal justo si no se respeta la justicia, y la justicia sólo puede alcanzarse con un previo respeto a los Derechos Humanos y a la dignidad natural de cada hombre, de cada persona humana, con independencia de la fase de su vida en que se encuentre».

[5] Cf. Conferencia Episcopal Española, «La vida y el aborto. Declaración de la Comisión Permanente» (5-02-1983) en Conferencia Episcopal Española, La vida humana, don precioso de Dios. Documentos sobre la vida (1974-2006), EDICE, Madrid, 2006, 79.

[6] En la conferencia antes citada, el Cardenal Bertone subrayaba el hecho de que «los derechos humanos son anteriores y superiores a todos los derechos positivos». Están «“por encima” de la política y también por encima del “Estado-nación”. Son verdaderamente supranacionales. Ninguna minoría ni mayoría política puede cambiar los derechos de quienes son más vulnerables en nuestra sociedad»: Card. T. Bertone, Los derechos humanos en el magisterio de Benedicto XVI. Discurso en la Conferencia Episcopal Española, (5-02-2009).

[7] La prevención de las causas sociales y personales del aborto, y la insistencia en las ayudas a la mujer embarazada, ha sido un tema recurrente en el magisterio de los obispos españoles. Cf. Conferencia Episcopal Española, La vida humana, don precioso de Dios. Documentos sobre la vida (1974-2006), EDICE, Madrid, 2006, 82-83; 94-99.

[8] Benedicto XVI, Discurso a la Academia Pontificia para la Vida, 23-02-2009.

[9] Evangelium vitae, 2.

La campaña Protege mi vida ha despertado las iras de los abortistas, quienes acusan a la Iglesia de no preocuparse del derecho a la vida.

Diversas organizaciones abortistas y la patronal de los abortorios han arremetido hoy contra la Conferencia Episcopal Española por la campaña que, con el título de Protege mi vida, ha iniciado en defensa de la vida.

Faltos de argumentos y razones, los abortistas tergiversan los hechos y los presentan como si la Iglesia comparara a los niños con los animales.

Feministas y propietarios de clínicas abortistas, expertos en la vejación de las mujeres, el desprecio a sus derechos y la aniquilación de seres humanos, acusan a la Iglesia de no defender seriamente la vida: "Se preocupa mucho más de que sus dogmas se conviertan en ley, que de que se defienda la vida".

Frente a ello, la Conferencia Episcopal Española señala que "la auténtica justicia pasa por la custodia del niño que va a nacer y el apoyo integral a la mujer para que pueda superar las dificultades y dar a luz a su hijo".

La campaña de la CEE denuncia la creciente desprotección de los seres humanos, frente a la preocupación por los animales.

"Cada vez es mayor la sensibilidad en nuestra sociedad sobre la necesidad de proteger los embriones de distintas especies animales. Existen leyes que tutelan la vida de estas especies en sus primeras fases de desarrollo. Sin embargo, la vida de la persona humana que va a nacer es objeto de una desprotección cada vez mayor".

Al respecto cabe recordar que en el Congreso se han llegado a presentar recientemente preguntas al Gobierno y enmiendas que defienden la concesión de derechos incluso humanos a algunas especies animales.

El gobierno socialista y los nacionalistas arremeten contra la campaña provida de la CEE

Siguiendo con su falsa retórica, José Antonio Alonso llega a afirmar que es la muestra de que la Iglesia quiere meter en la cárcel a las mujeres que abortan.

En declaraciones a TVE, el portavoz del PSOE en el Congreso ha llegado a decir que "estamos hablando de mujeres que tiene, por circunstancias muy a menudo dramáticas, que interrumpir voluntariamente su embarazo. Y es muy sencillo, aquí hay personas, en este caso según lo dicen claramente, la Iglesia, que quieren meterlas en la cárcel. Nosotros no queremos meter en la cárcel a más mujeres que tienen que interrumpir voluntariamente su embarazo. A ninguna le gusta. Pero viven situaciones dramáticas, y hay que darles la seguridad jurídica. Desde luego no hay que meterlas en la cárcel, y por ello vamos a despenalizar el aborto".

A parte del mensaje falsario contra la Iglesia, las afirmaciones de José Antonio Alonso caen por su propio peso: o las mujeres "tienen que" o abortan "voluntariamente". Siendo un hecho que desde 1985, fecha de la introducción de los supuestos despenalizadores del aborto, ni una sola mujer que ha abortado ha ido a prisión, el PSOE no querrá meter en la cárcel a las mujeres pero está claro que sí quiere desentenderse de sus situaciones "a menudo dramáticas" que le abocan -con lo cual no hay libertad- al aborto. La realidad que no pueden obviar ni los propios propulsores del aborto es que lo que no desean es ofrecer alternativas cuando, como el mismo Alonso reconoce, "a ninguna mujer le gusta abortar".

En la misma línea se Alonso, el ministro de sanidad, Bernat Soria, afirmó hoy que la Conferencia Episcopal Española (CEE) sigue "un camino distinto al de la sociedad", ya que "el debate aborto sí aborto no ya se tuvo en España hace 20 años". Cuando hoy se ha presentado en la capital el llamado Manifiesto de Madrid, suscrito ya por un millar de profesionales de reconocido prestigio del ámbito científico, sanitario y de las Humanidades frente al aborto, y sustentado detrás por millones de españoles, debería ser el Gobierno el que reflexionara sobre su propio posicionamiento frente a la sociedad.

Soria también negó que está reforma vaya a tratar la objeción de conciencia de los médicos: "Durante los últimos veinte años no me consta que ningún profesional sanitario haya tenido problemas cuando ha objetado", señaló. En este sentido, el ministro debería aclararse o al menos explicar a la sociedad el sentido de sus palabras del pasado 3 de marzo, cuando aseguraba -y es sólo uno de los ejemplos que nos ofrece la hemeroteca- que no permitirá que los médicos se acojan a la objeción de conciencia para negarse a practicar abortos en el sistema público, en el caso de que sí los hagan en el sector privado, porque "no se puede objetar por la mañana y no objetar por la tarde".

Los nacionalistas también critican la campaña

Por su parte, el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Durán, ha declarado en Onda Cero, señaló que cualquier entidad tiene derecho a hacer sus campañas, pero argumentó que a él no le gusta "lo que se lleva" ahora en la publicidad. En este sentido, añadió que la campaña publicitaria de la Iglesia contra el aborto le resulta "agresiva" por su contenido, aunque mostró su respeto por ella. Reiteró que él no es partidario de la reforma del aborto que plantea el Gobierno, y recordó que ya en su día no votó a favor de la actual ley, por lo que UDC no apoyará tampoco esta modificación. Para Durán, el Gobierno debe ocuparse de los problemas "fundamentales" de la sociedad, y rechazó que el aborto lo sea. Pero -no cabe mirar hacia otro lado ante la alarmante cifra de abortos en España, que sí lo convierte en un grave problema. El error está en incrementarlo.

También el presidente del EBB del PNV, Iñigo Urkullu, se ha referido a la campaña ¡Protege mi vida! de la CEE, calificándola de "extremista y populista" En una entrevista concedida a Punto Radio, rañadía que "todo el mundo puede tener sus opiniones, sus concepciones sobre la vida, sobre este derecho fundamental, pero este tipo de planteamientos por parte de la Iglesia son extremistas y fuera de lugar". A su juicio, se trata de "una dinámica" que está al margen "de lo que es una fundamentación razonada", que debe ser debatida por ser una cuestión "tan delicada y compleja".

Por su parte, la portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, ha respondido sobre este tema indicando que "no voy a ser yo quien critique esta campaña, la Iglesia es libre para trasladar los mensajes que crea oportunos".

Al mismo tiempo, y aprovechando la coyuntura, los libelos anticatólicos "El País" o "Público" y diversos medios y organismos anticatólicos han arremetido contra la Iglesia Católica y Su Santidad el Papa Benedicto XVI, quien se encuentra visitando Camerún y Angola desde el martes 17 hasta el lunes 23 de marzo de 2009, por la entrevista concedida a los periodistas durante su vuelo a África, en la que afirmó que los preservativos no solucionan el SIDA (puede leerse la entrevista íntegra aquí)

La Santa Sede, a través de su Oficina de Información, ha emitido hoy un comunicado que ilustra las palabras del Papa sobre el preservativo, respondiendo así a las polémicas de prensa, gobiernos e instituciones. El portavoz de la Santa Sede ha comentado las palabras de Benedicto XVI sobre la lucha contra el sida, aclarando que para la Iglesia la prioridad es la educación, la investigación y la asistencia humana y espiritual, y no la opción exclusiva por la difusión de preservativos. La aclaración del director de la Oficina de Información de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi S.I., ha venido por la emisión en la tarde de este miércoles, desde Yaundé, de un comunicado en respuesta a las interpretaciones de medios de comunicación e incluso representantes gubernamentales a la respuesta que el Papa dio este martes a los periodistas en el viaje de Roma a Camerún.

Un editorial de portada, publicado por el director de "L'Osservatore Romano", Giovanni Maria Vian, constata que algunos medios de comunicación han reducido el mensaje del Papa sobre el sida "a un solo aspecto -además, sacado de contexto en clave polémica-, es decir, el de los métodos para afrontar la difusión del sida".

Basados en una versión parcial que los medios informativos ofrecieron en este martes de las palabras del Papa en su referencia al sida y el preservativo, representantes de instituciones y gobiernos han lanzado duras acusaciones. El director ejecutivo del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, Michel Kazatchkine, expresó su "profunda indignación" y pidió al Papa que retire sus afirmaciones, considerándolas "inaceptables", pues representan "una negación de la epidemia". Exponentes de los gobiernos de Francia y Bélgica también han atacado con violencia al Santo Padre.



El padre Lombardi ha precisado en su declaración "que el Santo Padre ha confirmado las posiciones de la Iglesia católica y las líneas esenciales de su compromiso para combatir el terrible flagelo del sida". El portavoz ha explicado que las tres áreas de acción en la lucha contra el sida expuestas por Benedicto XVI:


En primer lugar, "la educación en la responsabilidad de las personas en el uso de la sexualidad y con la reafirmación del papel esencial del matrimonio y la familia".

En segundo lugar, "la investigación y la aplicación de tratamientos eficaces para el sida y al ponerlos a disposición al mayor número de enfermos a través de muchas iniciativas e instituciones sanitarias". En tercer lugar, "con la asistencia humana y espiritual de los enfermos de sida, así como de todos los que sufren, que desde siempre están en el corazón de la Iglesia".

"Estas son las direcciones en las que la Iglesia concentra su compromiso, considerando que buscar esencialmente en una más amplia difusión de preservativos no constituye en realidad el mejor camino, el de más amplias miras, ni el más eficaz para afrontar el flagelo del sida y tutelar la vida humana", concluyó el P. Lombardi.

Manifiesto de Madrid, en defensa de la vida y contra el aborto

Más de mil científicos, profesores, escritores e intelectuales especializados en distintas ramas del saber han firmado la llamada Declaración de Madrid, referencia de la opinión científica sobre el aborto. El Manifiesto se ha presentado ayer, martes 17 de marzo de 2008, en Madrid, en una conferencia de prensa convocada por la plataforma Derecho a Vivir (DAV)
Aquí puede leerse el Manifiesto de Madrid completo:

jueves, 12 de marzo de 2009

Carta de SS. Benedicto XVI a los obispos de la Iglesia Católica sobre la remisión de la excomunión a los cuatro obispos consagrados por Lefebvre

CARTA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA
SOBRE LA REMISIÓN DE LA EXCOMUNIÓN DE LOS CUATRO OBISPOS
CONSAGRADOS POR EL ARZOBISPO LEFEBVRE



Queridos Hermanos en el ministerio episcopal

La remisión de la excomunión a los cuatro Obispos consagrados en el año 1988 por el Arzobispo Lefebvre sin mandato de la Santa Sede, ha suscitado por múltiples razones dentro y fuera de la Iglesia católica una discusión de una vehemencia como no se había visto desde hace mucho tiempo. Muchos Obispos se han sentido perplejos ante un acontecimiento sucedido inesperadamente y difícil de encuadrar positivamente en las cuestiones y tareas de la Iglesia de hoy. A pesar de que muchos Obispos y fieles estaban dispuestos en principio a considerar favorablemente la disposición del Papa a la reconciliación, a ello se contraponía sin embargo la cuestión sobre la conveniencia de dicho gesto ante las verdaderas urgencias de una vida de fe en nuestro tiempo. Algunos grupos, en cambio, acusaban abiertamente al Papa de querer volver atrás, hasta antes del Concilio. Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento. Por eso, me siento impulsado a dirigiros a vosotros, queridos Hermanos, una palabra clarificadora, que debe ayudar a comprender las intenciones que me han guiado en esta iniciativa, a mí y a los organismos competentes de la Santa Sede. Espero contribuir de este modo a la paz en la Iglesia.

Una contrariedad para mí imprevisible fue el hecho de que el caso Williamson se sobrepusiera a la remisión de la excomunión. El gesto discreto de misericordia hacia los cuatro Obispos, ordenados válidamente pero no legítimamente, apareció de manera inesperada como algo totalmente diverso: como la negación de la reconciliación entre cristianos y judíos y, por tanto, como la revocación de lo que en esta materia el Concilio había aclarado para el camino de la Iglesia. Una invitación a la reconciliación con un grupo eclesial implicado en un proceso de separación, se transformó así en su contrario: un aparente volver atrás respecto a todos los pasos de reconciliación entre los cristianos y judíos que se han dado a partir del Concilio, pasos compartidos y promovidos desde el inicio como un objetivo de mi trabajo personal teológico. Que esta superposición de dos procesos contrapuestos haya sucedido y, durante un tiempo haya enturbiado la paz entre cristianos y judíos, así como también la paz dentro de la Iglesia, es algo que sólo puedo lamentar profundamente. Me han dicho que seguir con atención las noticias accesibles por Internet habría dado la posibilidad de conocer tempestivamente el problema. De ello saco la lección de que, en el futuro, en la Santa Sede deberemos prestar más atención a esta fuente de noticias. Me ha entristecido el hecho de que también los católicos, que en el fondo hubieran podido saber mejor cómo están las cosas, hayan pensado deberme herir con una hostilidad dispuesta al ataque. Justamente por esto doy gracias a los amigos judíos que han ayudado a deshacer rápidamente el malentendido y a restablecer la atmósfera de amistad y confianza que, como en el tiempo del Papa Juan Pablo II, también ha habido durante todo el período de mi Pontificado y, gracias a Dios, sigue habiendo.

Otro desacierto, del cual me lamento sinceramente, consiste en el hecho de que el alcance y los límites de la iniciativa del 21 de enero de 2009 no se hayan ilustrado de modo suficientemente claro en el momento de su publicación. La excomunión afecta a las personas, no a las instituciones. Una ordenación episcopal sin el mandato pontificio significa el peligro de un cisma, porque cuestiona la unidad del colegio episcopal con el Papa. Por esto, la Iglesia debe reaccionar con la sanción más dura, la excomunión, con el fin de llamar a las personas sancionadas de este modo al arrepentimiento y a la vuelta a la unidad. Por desgracia, veinte años después de la ordenación, este objetivo no se ha alcanzado todavía. La remisión de la excomunión tiende al mismo fin al que sirve la sanción: invitar una vez más a los cuatro Obispos al retorno. Este gesto era posible después de que los interesados reconocieran en línea de principio al Papa y su potestad de Pastor, a pesar de las reservas sobre la obediencia a su autoridad doctrinal y a la del Concilio. Con esto vuelvo a la distinción entre persona e institución. La remisión de la excomunión ha sido un procedimiento en el ámbito de la disciplina eclesiástica: las personas venían liberadas del peso de conciencia provocado por la sanción eclesiástica más grave. Hay que distinguir este ámbito disciplinar del ámbito doctrinal. El hecho de que la Fraternidad San Pío X no posea una posición canónica en la Iglesia, no se basa al fin y al cabo en razones disciplinares sino doctrinales. Hasta que la Fraternidad non tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia. Por tanto, es preciso distinguir entre el plano disciplinar, que concierne a las personas en cuanto tales, y el plano doctrinal, en el que entran en juego el ministerio y la institución. Para precisarlo una vez más: hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia.

A la luz de esta situación, tengo la intención de asociar próximamente la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", institución competente desde 1988 para esas comunidades y personas que, proviniendo de la Fraternidad San Pío X o de agrupaciones similares, quieren regresar a la plena comunión con el Papa, con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Con esto se aclara que los problemas que deben ser tratados ahora son de naturaleza esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas. Los organismos colegiales con los cuales la Congregación estudia las cuestiones que se presentan (especialmente la habitual reunión de los Cardenales el miércoles y la Plenaria anual o bienal) garantizan la implicación de los Prefectos de varias Congregaciones romanas y de los representantes del Episcopado mundial en las decisiones que se hayan de tomar. No se puede congelar la autoridad magisterial de la Iglesia al año 1962, lo cual debe quedar bien claro a la Fraternidad. Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive.

Espero, queridos Hermanos, que con esto quede claro el significado positivo, como también sus límites, de la iniciativa del 21 de enero de 2009. Sin embargo, queda ahora la cuestión: ¿Era necesaria tal iniciativa? ¿Constituía realmente una prioridad? ¿No hay cosas mucho más importantes? Ciertamente hay cosas más importantes y urgentes. Creo haber señalado las prioridades de mi Pontificado en los discursos que pronuncié en sus comienzos. Lo que dije entonces sigue siendo de manera inalterable mi línea directiva. La primera prioridad para el Sucesor de Pedro fue fijada por el Señor en el Cenáculo de manera inequívoca: "Tú… confirma a tus hermanos" (Lc 22,32). El mismo Pedro formuló de modo nuevo esta prioridad en su primera Carta: "Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere" (1 Pe 3,15). En nuestro tiempo, en el que en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento, la prioridad que está por encima de todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí; al Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. Jn 13,1), en Jesucristo crucificado y resucitado. El auténtico problema en este momento actual de la historia es que Dios desaparece del horizonte de los hombres y, con el apagarse de la luz que proviene de Dios, la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos destructivos se ponen cada vez más de manifiesto.

Conducir a los hombres hacia Dios, hacia el Dios que habla en la Biblia: Ésta es la prioridad suprema y fundamental de la Iglesia y del Sucesor de Pedro en este tiempo. De esto se deriva, como consecuencia lógica, que debemos tener muy presente la unidad de los creyentes. En efecto, su discordia, su contraposición interna, pone en duda la credibilidad de su hablar de Dios. Por eso, el esfuerzo con miras al testimonio común de fe de los cristianos –al ecumenismo– está incluido en la prioridad suprema. A esto se añade la necesidad de que todos los que creen en Dios busquen juntos la paz, intenten acercarse unos a otros, para caminar juntos, incluso en la diversidad de su imagen de Dios, hacia la fuente de la Luz. En esto consiste el diálogo interreligioso. Quien anuncia a Dios como Amor "hasta el extremo" debe dar testimonio del amor. Dedicarse con amor a los que sufren, rechazar el odio y la enemistad, es la dimensión social de la fe cristiana, de la que hablé en la Encíclica Deus caritas est.

Por tanto, si el compromiso laborioso por la fe, por la esperanza y el amor en el mundo es en estos momentos (y, de modos diversos, siempre) la auténtica prioridad para la Iglesia, entonces también forman parte de ella las reconciliaciones pequeñas y medianas. Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo tan grande, convirtiéndose precisamente así en lo contrario de una reconciliación, es un hecho del que debemos tomar nota. Pero ahora me pregunto: ¿Era y es realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del hermano que "tiene quejas contra ti" (cf. Mt 5,23s) y buscar la reconciliación? ¿Acaso la sociedad civil no debe intentar también prevenir las radicalizaciones y reintegrar a sus eventuales partidarios –en la medida de lo posible- en las grandes fuerzas que plasman la vida social, para evitar su segregación con todas sus consecuencias? ¿Puede ser totalmente desacertado el comprometerse en la disolución de las rigideces y restricciones, para dar espacio a lo que haya de positivo y recuperable para el conjunto? Yo mismo he visto en los años posteriores a 1988 cómo, mediante el regreso de comunidades separadas anteriormente de Roma, ha cambiado su clima interior; cómo el regreso a la gran y amplia Iglesia común ha hecho superar posiciones unilaterales y ablandado rigideces, de modo que luego han surgido fuerzas positivas para el conjunto. ¿Puede dejarnos totalmente indiferentes una comunidad en la cual hay 491 sacerdotes, 215 seminaristas, 6 seminarios, 88 escuelas, 2 institutos universitarios, 117 hermanos, 164 hermanas y millares de fieles? ¿Debemos realmente dejarlos tranquilamente ir a la deriva lejos de la Iglesia? Pienso por ejemplo en los 491 sacerdotes. No podemos conocer la trama de sus motivaciones. Sin embargo, creo que no se hubieran decidido por el sacerdocio si, junto a varios elementos distorsionados y enfermos, no existiera el amor por Cristo y la voluntad de anunciarlo y, con Él, al Dios vivo. ¿Podemos simplemente excluirlos, como representantes de un grupo marginal radical, de la búsqueda de la reconciliación y de la unidad? ¿Qué será de ellos luego?

Ciertamente, desde hace mucho tiempo y después una y otra vez, en esta ocasión concreta hemos escuchado de representantes de esa comunidad muchas cosas fuera de tono: soberbia y presunción, obcecaciones sobre unilateralismos, etc. Por amor a la verdad, debo añadir que he recibido también una serie de impresionantes testimonios de gratitud, en los cuales se percibía una apertura de los corazones. ¿Acaso no debe la gran Iglesia permitirse ser también generosa, siendo consciente de la envergadura que posee; en la certeza de la promesa que le ha sido confiada? ¿No debemos como buenos educadores ser capaces también de dejar de fijarnos en diversas cosas no buenas y apresurarnos a salir fuera de las estrecheces? ¿Y acaso no debemos admitir que también en el ámbito eclesial se ha dado alguna salida de tono? A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele –en este caso el Papa– también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio, sin temor ni reservas.

Queridos Hermanos, por circunstancias fortuitas, en los días en que me vino a la mente escribir esta carta, tuve que interpretar y comentar en el Seminario Romano el texto de Ga 5,13-15. Percibí con sorpresa la inmediatez con que estas frases nos hablan del momento actual: «No una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: "Amarás al prójimo como a ti mismo". Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente». Siempre fui propenso a considerar esta frase como una de las exageraciones retóricas que a menudo se encuentran en San Pablo. Bajo ciertos aspectos puede ser también así. Pero desgraciadamente este "morder y devorar" existe también hoy en la Iglesia como expresión de una libertad mal interpretada. ¿Sorprende acaso que tampoco nosotros seamos mejores que los Gálatas? Que ¿quizás estemos amenazados por las mismas tentaciones? ¿Que debamos aprender nuevamente el justo uso de la libertad? ¿Y que una y otra vez debamos aprender la prioridad suprema: el amor? En el día en que hablé de esto en el Seminario Mayor, en Roma se celebraba la fiesta de la Virgen de la Confianza. En efecto, María nos enseña la confianza. Ella nos conduce al Hijo, del cual todos nosotros podemos fiarnos. Él nos guiará, incluso en tiempos turbulentos. De este modo, quisiera dar las gracias de corazón a todos los numerosos Obispos que en este tiempo me han dado pruebas conmovedoras de confianza y de afecto y, sobre todo, me han asegurado sus oraciones. Este agradecimiento sirve también para todos los fieles que en este tiempo me han dado prueba de su fidelidad intacta al Sucesor de San Pedro. El Señor nos proteja a todos nosotros y nos conduzca por la vía de la paz. Es un deseo que me brota espontáneo del corazón al comienzo de esta Cuaresma, que es un tiempo litúrgico particularmente favorable a la purificación interior y que nos invita a todos a mirar con esperanza renovada al horizonte luminoso de la Pascua.

Con una especial Bendición Apostólica me confirmo

Vuestro en el Señor

Benedictus PP. XVI



Vaticano, 10 de marzo de 2009.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Memoria Histórica: el martirio de los templos. La huella de la Guerra Civil

Barcelona recuerda el «martirologio» del arte religioso durante la Guerra Civil. Una exposición y un libro evocan la destrucción, entre las llamas y la rapiña, del patrimonio de la Iglesia. Los documentos originales jurados de testimonios directos de la destrucción del patrimonio cultural religioso en la Guerra Civil española, y que forman parte del informe secreto enviado al Vaticano después de la guerra (encontrado en el año 2000), son algunos de los documentos originales y distintas piezas que se exhiben, desde el pasado 26 de febrero, en una exposición sobre la destrucción del arte y los templos religiosos en el periodo 1936-1939.
Grupo escultórico de la cripta de Santa Ana, de Barcelona, parcialmente mutilado e incendiado, recuperado tras la Guerra Civil, que se exhibe en la exposición sobre la destrucción del arte y los templos religiosos en el periodo 1936-1939.

Hasta el próximo domingo 8 de marzo, el Museo Diocesano de Barcelona presenta una exposición sobre la Guerra Civil en la que invita a la reconciliación. Dicha exposición ilustra la destrucción del patrimonio cultural religioso y de las iglesias durante la Guerra Civil española, con el objetivo de alcanzar la reconciliación, según ha expresado el responsable del museo, Josep Maria Martí Bonet. Según éste, "la reconciliación es un deseo, una necesidad, porque no podemos seguir con heridas abiertas y sangrientas, setenta años después".
Crucifijo que presidió la primera Misa en Barcelona tras la entrada de las tropas franquistas en la ciudad durante la Guerra Civil.

La exposición es fruto de tres intensos años de trabajo cuyo fruto es también la publicación de un libro, en el que colabora la Generalidad de Cataluña, que pretende ser “un martirologio de las piezas de arte”. Tanto la exposición como el libro tienen como fuente principal las encuestas que Mosén Manuel Trens recogió tras la Guerra Civil de gran parte de las diócesis de España, en la que cada rector informaba sobre el estado de su Iglesia, el archivo y las obras de arte, durante y después del conflicto bélico.


Documentos originales jurados enviado al Vaticano después de la guerra.

Mosén Manuel Trens se embarcó en una monumental investigación que sólo pudo completar de forma parcial. En base a unas fichas estandarizadas, escribió a todas las diócesis de España preguntando por todo el patrimonio perdido y el alcance de la destrucción. Comenzó el catálogo por Tarragona, con la edición de unos fascículos titulados "Monumentos sacros de lo que fue la España roja". La ambición de su trabajo le acabó superando. No obstante, la información que consiguió reunir en relación a Barcelona ha permitido ahora armar una recopilación sistemática de lo sucedido durante aquellos años. Unos datos que coinciden con otro informe aportado en el libro, en este caso elaborado en 1938 por la Generalidad republicana, institución a la que se reconoce haber preservado, en parte, la Catedral de Barcelona, el Monasterio de Pedralbes, o el de Montserrat, pero a la que se reprocha su evidente tibieza con los desmanes anarquistas.

Destrucción a las puertas de la catedral, en 1936.

Sobre estas líneas, estado en el que quedaron las iglesias de Belén, San Francisco y Santa Ana.

En esta encuesta, fechada en 1941 se menciona que 464 retablos de la Diócesis de Barcelona fueron quemaron o se perdieron durante la guerra. También se indica que 172 órganos fueron presa de las llamas, como el de Santa María del Mar, uno de los mejores ejemplares de Europa. En la exposición también se relata cómo la mayoría de los templos barceloneses, salvo media docena, fueron totalmente destruídos. El mayor desastre en la Diócesis de Barcelona se produjo, según el director del museo diocesano barcelonés, en los templos (exceptuando los asesinatos, naturalmente): "Excepto seis o siete, el resto fueron expoliados y quemados, y una treintena completamente arrasados como Santa Maria de Sants o La Bonanova". Por su parte, el citado libro presenta informes republicanos en los que se explica el modo en que se debían quemar las pinturas murales, a las cuales, además de prenderles fuego, se debían rociar con ácido sulfúrico.

Dos imágenes del estado en que quedó la iglesia de Santa María del Mar (Barcelona), en octubre del 36.

Las llamas y la rapiña -como puede observarse en los recientemente encontrados diarios del pistolero de la FAI Josep Serra- acabó por ejemplo con 464 retablos (37 de estilo gótico, 44 renacentistas...), que ocuparían 2,5 kilómetros lineales si se pusieran uno junto a otro; también se perdieron o se quemaron 244 órganos (entre ellos, el ya mencionado de Santa María del Mar de Barcelona), junto a centenares de otros objetos artísticos. La destrucción de archivos fue menor, pues en muchos casos fueron ocultados o escondidos: "Sólo se destruyó un 45 por ciento".
El pistolero Josep Serra en una patrulla de la FAI, y su carnet de afiliado a dicho sindicato.

Bóvedas y muros calcinados de la Basílica de la Merced.

Parroquia a parroquia, "El martirio de los templos" arma un sistemático inventario de destrucción y muerte. Un ejemplo tipo, no el más grave, podría ser el de Sant Genís, en L´Ametlla del Valls: "Saqueado en 1936, altares e imágenes fueron quemados en el exterior... el edificio fue usado durante el periodo de revolución como almacén del sindicato agrícola... desaparece una talla de 34 centímetros de la Mare de Déu del Roser, de 1623".


Momias de religiosas católicas expuestas al público a la puerta de la iglesia y convento de las Salesas, del Paseo de San Juan (Barcelona), en julio de 1936.

Cripta de la Basílica de la Sagrada Familia, profanada y arrasada.

El museo también exhibe obras de arte, entre las que destacan fragmentos de la capa hispanoárabe del abad Biure de Sant Cugat (s. XIV), que se creía destruída, pero que apareció fragmentada en museos de EEUU, y que fue devuelta en 1950. Asimismo, se puede ver el informe confidencial elaborado en 1938 por la Generalidad republicana, que da cuenta de la destrucción, cuyos datos coinciden con el informe de la Iglesia. La exposición menciona, por otra parte, que se desconoce el paradero de muchos objetos de orfebrería y platería, así como obras de otros tipos, aunque se sospecha que el destino de las mismas fue México y EE.UU.
Sobre estas líneas, varias imágenes de los efectos de la profanación y destrucción de la Seo de Manresa, llevada a cabo entre septiembre y octubre de 1936.

Este es el breve que el pasado día 27 de febrero aparecía en el diario ABC, y el relato que hace Álex Gubern en el mismo diario:
La memoria histórica de la destrucción

ABC Viernes, 27-02-09

Durante la Guerra Civil, y sólo en la archidiócesis de Barcelona, cuarenta iglesias fueron totalmente destruidas y otros quinientos templos parcialmente dañados, profanados o saqueados. Esta faceta de la dura realidad de la memoria histórica, la de la cruel ola de anticlericalismo que desde el verano de 1936 arrasó con todo lo que oliese a religión católica en Barcelona y que acabó con la vida de 300 sacerdotes -1.500 en toda Cataluña-, es el eje de una exposición inaugurada en el Museo Diocesano de la Ciudad Condal bajo el expresivo título de «El martirio de los templos». Innumerables obras de arte perdidas para siempre, enseres religiosos de incalculable valor y la tragedia de la destrucción guiada por el odio irracional son las guías de esta exposición, muy ilustrativa (como muestra la imagen) de que la memoria histórica no es sólo un camino de ida o una moneda de una sola cara. -Cultura

ÀLEX GUBERN | BARCELONA
Durante unos meses, Barcelona fue una gran hoguera. En el verano de 1936, aplastada la rebelión militar y mientras las primeras columnas organizadas por sindicatos y partidos se encaminaban a la que entonces era la primera línea de frente, Aragón, las iglesias ardían. Casi 300 sacerdotes fueron asesinados sólo en Barcelona -1.500 en el conjunto de Cataluña- [Nota: estos datos son inexactos, pues la cifra fue muchísimo mayor, como puede comprobarse por los estudios y documentos que lo acreditan] en una rabiosa ola de anticlericalismo que, a la vez que las patrullas de control de la FAI imponían la revolución social, se llevó también por delante una gran parte del patrimonio histórico y cultural que atesoraba la Iglesia.
Eso también es «memoria histórica», aunque en este caso, y en relación con el patrimonio destruido, «no puede haber reconciliación», simplemente «ya no existe». Así se expresa Josep Martí Bonet, responsable del Museo Diocesano de Barcelona y comisario de la exposición «El martirio de los templos», donde se repasa de manera exhaustiva la destrucción del patrimonio artístico y arquitectónico durante la Guera Civil en la Archidiócesis de Barcelona. La exposición se ha plasmado también en un libro editado con la colaboración de la Generalitat, que se convierte, en palabras de su autor, en un estremecedor «martirologio» de las obras de arte que se perdieron.

40 iglesias destruidas

«La «memoria histórica» puede ser una buena auto terapia si se practica por las dos partes», prosigue Bonet, que señala la exposición del Museo Diocesano sólo como un intento de «hacer patentes las heridas de un notable sector de la tragedia para, a continuación, curarlas».
Como documenta de manera pormenorizada la muestra, el alcance de la destrucción fue masivo: sólo en la archidiócesis de de Barcelona 40 iglesias fueron totalmente destruidas, mientras que todo el resto de templos, hasta llegar a 500 y a excepción de 10, fueron parcialmente dañados, profanados o saqueados. En las otras archidiócesis catalanas se corrió la misma suerte.

Santa María del Mar

Las llamas y, en buen número de casos, directamente la rapiña -como se ha recogido recientemente en la peripecia del pistolero de la FAI Josep Serra- acabó por ejemplo con 464 retablos (37 de estilo gótico, 44 renacentsitas...), que ocuparían 2,5 kilómetros lineales si se pusieran uno junto a otro; también se perdieron o se quemaron 244 órganos, entre ellos el de Santa María del Mar de Barcelona, considerado uno de los mejores de Europa, junto a centenares de otros objetos artísticos.

La información aportada se basa en la investigación que durante tres años ha llevado a cabo Martí Bonet y su equipo, basada a su vez en la información que en 1941 recopiló mosén Manuel Trens, cuya aventura documental merecería un estudio por sí misma.

La destrucción de archivos fue menor, pues en muchos casos fueron ocultados o escondidos: «Sólo se destruyó un 45 por ciento». Parroquia a parroquia, «El martirio de los templos» arma un sistemático inventario de destrucción y muerte. Un ejemplo tipo, no el más grave, podría ser el de Sant Genís, en L´Ametlla del Valls: «Saqueado en 1936, altares e imágenes fueron quemados en el exterior... el edificio fue usado durante el periodo de revolución como almacén del sindicato agrícola... desaparece una talla de 34 centímetros de la Mare de Déu del Roser, de 1623».

La información aportada se basa en la investigación que durante tres años ha llevado a cabo Martí Bonet y su equipo, basada a su vez en la información que en 1941 recopiló mosén Manuel Trens, cuya aventura documental merecería un estudio por sí misma. Con el convencimiento de que había que sistematizar en un estudio toda la destrucción de los templos en España, Mosén Trens se embarcó en una monumental investigación que sólo pudo completar de manera parcial.

De la revolución al anticuario

En base a unas fichas estandarizadas, escribió a todas las diócesis de España preguntando por todo el patrimonio perdido y el alcance de la destrucción. Comenzó el catálogo por Tarragona con la edición de unos fascículos titulados «Monumentos sacros de lo que fue la España roja». La ambición de su trabajo le acabó superando. No obstante, la información que consiguió reunir en relación a Barcelona ha permitido ahora armar una recopilación sistemática de lo sucedido durante aquellos años. Unos datos que coinciden con otro informe aportado en el libro, en este caso elaborado en 1938 por la Generalitat republicana, institución a la que se reconoce haber preservado, en parte, la Catedral, el Monasterio de Pedralbes o Montserrat, pero a la que se reprocha su evidente tibieza con los desmanes anarquistas.

Transcurridos setenta años de aquellos sucesos, se ha conseguido recuperar algunos de aquellos objetos, piezas de orfebrería o platería, por ejemplo, que algunos trabajos han coincidido en colocar en un itinerario que «solía ser México y después EEUU». De la revolución social al mostrador de un anticuario.
Caricatura del Papa, del dibujante catalán "Grapa", que forma parte de la abundante propaganda anticatólica de la época.

Rev. P. José Samsó, párroco de la Basílica de Santa María, de Mataró (Barcelona), asesinado en septiembre de 1936, y cuyo cadáver pasó varios días a la intemperie, tal y como se muestra en la imagen.
El obispo de Barcelona, S.E.R. Don Manuel Irurita y Almandoz, secuestrado en la Ciudad Condal y asesinado el 3 de diciembre de 1936, en la localidad de Moncada i Reixac, por milicias anarquistas.

El Museo Diocesano de Barcelona se encuentra en el antiguo edificio de Pia Almoina, al lado de la catedral. Tiene una notable colección de obras de arte religioso e incluye trabajos extraordinarios, como la cruz románica de plata de Riells del Fai y el crucero del abad Guerau de Clasquerí. Todos los objetos de oro y de plata, pinturas, esculturas y piezas arqueológicas reunidas por la diócesis de Barcelona están en exhibición permanente, y el museo también organiza exposiciones temporales. Los horarios de visita son los siguientes:

Museo Diocesano (Pia Almonia)
Calle de Bisbe, 5

Horario de visitas: Todos los días del año de martes a sábado de 10:00 h. a 14:00 h. y de 17:00 h. a 20:00 h. Domingos de 10:00 h. a 13:00 h. Lunes CERRADO. ENTRADA NO GRATUITA.

El horario de la Exposición es el siguiente:

Fecha Inicio: 26 de Febrero de 2009. Fecha fin: 8 de Marzo de 2009
Horario: De martes a sábado, de 10 a 14 y de 17 a 20 h.
Precio: General 6 Euros. Pensionistas, estudiantes, parados y familias numerosas 3 Euros. Menores de 7 años gratuito.

Puede pincharse en la siguiente imagen para ver el plano con la ubicación del Museo a mayor tamaño:

jueves, 26 de febrero de 2009

Otra hermandad sevillana acoge el Motu Proprio 'Summorum Pontificum' celebrando según la Forma Extraordinaria

El pasado sábado, día 21 de febrero de 2009, se celebró la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano en la Antigua, Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y María Santísima de las Angustias Coronada, de Alcalá del Río (Sevilla), dentro de la novena a la Virgen de las Angustias, su titular.

Es la segunda corporación penitencial sevillana que celebra de esta forma. En la organización de la ceremonia colaboró Una Voce Sevilla, en cuya página web pueden verse más fotografías de la celebración, además de un enlace a Youtube con un vídeo de la interpretación, tras la Consagración, del Ave Verum. La entrada de Una Voce Sevilla puede verse aquí.

miércoles, 25 de febrero de 2009

SS. Benedicto XVI ha celebrado la Santa Misa e impartido la ceniza en la Basílica de Santa Sabina (Roma)

Hoy ha tenido lugar, siguiendo la tradición, la Santa Misa y la impartición de la ceniza en la Basílica romana de Santa Sabina. Aquí dejo varias imágenes del evento, tomadas de la retransmisión que ha efectuado en directo el canal EWTN:

lunes, 23 de febrero de 2009

Comienza la Cuaresma. El Miercóles de Ceniza


La Cuaresma es tiempo de austeridad corporal, conmemorando el ayuno de N.S.J.C. en el desierto y los tormentos que sufrió durante su Pasión, y para preparar el alma, mediante la penitencia, para la Pascua. Propios de este tiempo son el ayuno y la abstiencia (no sólo de alimentos, sino también de entretenimientos, pasiones y vicios que nos alejan de Dios o enfrían nuestra relación con Él).

La Liturgia de la Cuaresma es de las más antiguas y ricas del Año Eclesiástico. Estaba orientada fundamentalmente a preparar a los catecúmenos para su bautismo en Pascua, y a los penitentes para su reconciliación en Jueves Santo. A los catecúmenos se les sometía a tres escrutinios para conocer si estaban preparados para el bautismo, que se celebraban los domingos tercero, cuarto y quinto, de los que han quedado vestigios en las Misas de esas semanas.

En la elección de los textos litúrgicos es muy importante la iglesia donde cada día se celebra la estación, su titular, y todas las circunstancias de lugar y costumbres que la rodeaban. El color propio del tiempo es el morado (salvo el cuarto domingo de Cuaresma, llamado "Laetare", que significa "alegraos" por la proximidad de la Pascua, en que el color es el rosa), los altares no se adornan con flores, y el órgano enmudece (salvo el domingo señalado anteriormente).


La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza. Antiguamente, los cristianos que habían cometido pecados graves recibían en este día la ceniza bendita en sus frentes y eran echados del templo hasta el día de Jueves Santo, en que se reconciliaban solemnemente con Dios y con la Iglesia. Pese a haberse mitigado el rigor de antaño, nos ha quedado este rito hasta el día de hoy, en que reciben la ceniza todos los fieles como inauguración del tiempo de penitencia cuaresmal. Fue el Papa Urbano VI, en el Concilio de Benevento (1091) quien mandó que la ceniza fuese impuesta también a los simples fieles. Así, el sacerdote hace a los fieles la señal de la cruz en la frente con el dedo impregnado de la ceniza bendecida, al tiempo que les dice: "Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris" (Acuérdate, hombre, que eres polvo, y en polvo te has de convertir).

Acuérdate, hombre, que eres polvo, y en polvo te has de convertir; mortifica esa carne pecadora, que pronto se tornará en polvo, no sea que arrastre a tu alma al pecado, y dé con tu persona en el infierno. No te espante el rigor del ayuno y de la penitencia, pues por él obtendrás el perdón y la misericordia divina. Pero en tus ayunos guárdate de la ostentación farisaica, y no pretendas cobrar fama de penitente; sino ayuna con pura intención de agradar a Dios: sólo así obtendrás el fruto de la penitencia.

sábado, 14 de febrero de 2009

Última hora: nueva Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano en Palma de Mallorca

El Vicario General de la diócesis ha informado hoy de que mañana, domingo 14 de febrero de 2009 se celebrará, D. m., la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano en Les Missioneres dels Sagrats Cors (Congregación Religiosa) de Palma de Mallorca, a las 18 horas.

La ubicación es la siguiente: C/ Monti-Sion, 13-2n – 07001 Palma. Tel. 971 713 259. xima@mmsscc.com. El sacerdote celebrante es el Rvdo. P. Bartomeu Vaquer Vidal (Canónigo Emérito). La situación puede verse en el plano bajo estas líneas:

miércoles, 11 de febrero de 2009

La Forma Extraordinaria del Rito Romano en Andalucía

Junto a Una Voce Sevilla, Una Voce Málaga, y Una Voce Córdoba, nace ahora la nueva asociación Una Voce Cádiz, para defender y promover la liturgia tradicional. Ya cuenta con su propio sitio en Internet, al que puede accederse aquí: Una Voce Cádiz. Mi más sincera enhorabuena y apoyo a la nueva asociación.



Por otra parte, el pasado viernes 30 de enero de 2009 se celebró la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano en la hermandad del Silencio de Sevilla, coincidiendo con el cuarto día de quinario en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno. La ceremonia fue oficiada por el Rvdo. P. José Antonio Parrilla. Esta hermandad es la primera de las cofradías penitenciales de Sevilla que recupera la Forma Extraordinaria. Una Voce Sevilla colaboró con la Archicofradía en la organización de la ceremonia. Pueden leerse más detalles y ver más fotofrafías en este enlace.

sábado, 7 de febrero de 2009

El Tribunal Supremo avala la enseñanza de la Religión en condiciones equiparables al resto

Hasta los de El País han tenido que darse por vencidos -aunque eso no quita para que en el futuro vuelvan a reincidir sobre lo mismo, ignorando ésta y otras sentencias-. Además, la sentencia del Supremo aclara que ésta no se puede recurrir al Tribunal Constitucional, porque éste ya se pronunció en el mismo sentido, y que, encima, después hubo otras once sentencias en la misma dirección. No sólo trata sobre la asignatura de Religión, sino sobre los Acuerdos Iglesia-Estado, que avala como parte de nuestro ordenamiento jurídico al mismo nivel que cualquier otro Tratado Internacional. Eso sí, el titular del diario El País es engañoso, para variar: la sentencia no avala la enseñanza del catolicismo, como dicen (no es Catequesis), sino de la asignatura de Religión; al mismo tiempo establece que es la jerarquía eclesiástica la autoridad competente para elaborar el currículo de la asignatura. Aquí está la noticia dada por el diario La Razón:
Considera «plenamente» el acuerdo de España con la Santa Sede en esa asignatura

EL TRIBUNAL SUPREMO AVALA LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN EN «CONDICIONES EQUIPARABLES» AL RESTO

La asignatura de Religión en el sistema educativo no vulnera la aconfesionalidad del Estado.

4 Febrero 09 - F. Velasco

MADRID- La inclusión de la enseñanza de la religión católica en todos los centros de educación, «en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales» y en un régimen «de seguimiento libre» por parte de los alumnos, es plenamente legal y en ningún caso vulnera el principio de aconfesionalidad del Estado. Así lo ha determinado el Tribunal Supremo en una sentencia en la que rechaza el recurso interpuesto por Izquierda Republicana contra la regulación de la enseñanza de religión que figura en el Real Decreto de 2006, que fija los contenidos mínimos del segundo ciclo de educación infantil. Además, ese partido solicitaba también que el Supremo plantease una cuestión de inconstitucionalidad respecto al Acuerdo firmado en 1979 entre España y la Santa Sede sobre Enseñanza y Asuntos Culturales, petición que ha sido igualmente rechazada.

En este sentido, la Sala esgrime que la inserción de la enseñanza de la religión en los planes educativos de los centros hace posible «tanto el ejercicio del derecho de los padres de los menores a que éstos reciban la enseñanza religiosa y moral acorde con las convicciones de sus padres, como la efectividad del derecho de las iglesias y confesiones a la divulgación y expresión pública de su credo religioso, contenido nuclear de la libertad religiosa».

De esa forma, afirma el Supremo al respecto, «es igualmente obligado el respeto por todos, incluido el Estado, de que la educación que se imparta salvaguarde» ese derecho que asiste a los padres. Por ello, el currículo de la enseñanza religiosa «no suplanta la acción del Estado, sino que, por contra, la acomoda al mandato de «respetar el conocimiento de los valores religiosos y morales que los padres deseen para sus hijos, dentro del respeto a la libertad religiosa que la Constitución reconoce».

Todo lo anterior no significa, como sostenía el partido recurrente, una vulneración de la aconfesionalidad del Estado, pues ésta no significa que se tenga que negar «el hecho religioso al que tienen derecho sus ciudadanos y, en general, los seres humanos.

Y, en ese sentido, la aconfesionalidad del Estado no impide, «sino que implica», que los poderes públicos deben tener en cuenta «las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones». En el caso de la Iglesia Católica, la cooperación se articula en el Acuerdo con la Santa Sede, que tiene valor de tratado internacional.
Puede leerse la sentencia íntegra (en formato PDF) pinchando en este enlace.

jueves, 5 de febrero de 2009

Apoyo a Su Santidad el Papa Benedicto XVI

Ante los últimos ataques de que está siendo objeto el Santo Padre, a raíz del levantamiento de las excomuniones a los cuatro obispos de la FSSPX, se ha emprendido una campaña internacional de apoyo, para lo cual se ha creado la página web "Apoyo a Benedicto XVI", en la que uno puede adherirse con su nombre, y dicho apoyo será enviado directamente a la Santa Sede. Según ha informado Una Voce Málaga, ayer, miércoles 4 de febrero de 2009, ya se habían unido más de 18.000 personas, que han dado su apoyo al Papa. Para ir a la página en cuestión, pincha sobre el siguiente banner:

A continuación, muestro una imagen de la carta que se enviará al Santo Padre, que contiene una explicación previa: