miércoles, 11 de mayo de 2016

Reportaje y fotos de la Santa Misa en el Rito Hispano-Mozárabe o Visigótico, ad Orientem y en latín, oficiada el 6 de mayo en la Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén de Roma (Italia)

El pasado viernes 6 de mayo, el P. Salvador Aguilera López, sacerdote de la Archidiócesis de Toledo (España), ofició la Santa Misa de la fiesta de la Invención de la Santa Cruz -que se celebra el 3 de mayo-, en el Rito Hispánico tradicional -también conocido como Rito Visigótico o Mozárabe-, en la Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén -Santa Croce in Gerusalemme- de Roma (Italia), a la que pertenecen estas imágenes.

Fue rezada casi toda en latín, encargándose de los cantos mozárabes miembros del Pontificio Instituto de Música Sacra, dirigidos por el Maestro Franz Prassl. Se siguió el Cantoral Mozárabe del Cardenal Cisneros, publicado a comienzos del s. XVI, cuando éste creó la capilla mozárabe en la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Toledo, donde se ha preservado este rito hasta la actualidad.

La Basílica menor de la Santa Cruz de Jerusalén, que conserva las reliquias de la Pasión, es una de las siete iglesias de Roma que tradicionalmente los peregrinos tienen que visitar a pie en un día, en lo que se conoce como Tour, Giro o Ronda de las siete iglesias -en italiano, visita delle Sette Chiese o Giro delle Sette Chiese-. En esta basílica, el asiento del oficiante se encuentra bajo el sepulcro de D. Francisco de Quiñones, O.F.M., Cardenal presbítero de la Santa Cruz en Jerusalén entre 1528 y 1540, que fue autor del Breviario de la Santa Cruz, también conocido como Breviario de Quiñones.

Como curiosidades de este rito, nótese el uso de la cucharilla litúrgica para echar agua en el Cáliz, que en España suele estar sujeta a una cinta que termina en una borla o medalla en el otro extremo, como se aprecia en una de las imágenes. Tras el Ofertorio, como hay que decir varias oraciones antes del Prefacio, los vasos sagrados se cubren con un velo. Antes de que los sacerdotes se den la paz, el oficiante dice una oración que se llama "ad Pacem", tras la cual extiende sus brazos hacia los fieles diciendo: "Que la gracia de Dios Padre Todopoderoso, la paz y el amor de Nuestro Señor Jesucristo y la comunicación del Espíritu Santo, sean siempre con todos vosotros", respondiendo el coro: "y con los hombres de buena voluntad". Estas palabras están tomadas del último versículo de II Corintios; el mismo versículo también se dice durante el diálogo del Prefacio en la liturgia bizantina, con la que comparte muchos puntos.

Después del Padrenuestro y del embolismo, el oficiante muestra la patena y el Cáliz a los fieles y dice "Sancta Sanctis" -lo que es Santo, para los que son santos-. El Sancta sanctis es un canto propio de la Liturgia hispánica que se canta mientras el oficiante realiza la ostensión y conmixtión del pan y del vino, para invitar a los fieles a acercarse a comulgar. También se dice en el Rito Bizantino antes de la Comunión.

Otra curiosidad interesante de la Misa mozárabe es el ritual de la fracción del pan: se colocan nueve partículas sobre la patena, las siete primeras en forma cruz y las dos últimas a su derecha, mientras el oficiante las va dando el nombre de los misterios de la vida de Cristo: Encarnación, Nacimiento, Circuncisión, Aparición (en el bautismo), Pasión, Muerte, Resurrección, Gloria, y Reino. Tras el "Sancta Sanctis", la partícula llamada "Reino" se introduce en el Cáliz.

Por último, antes de la distribución de la Comunión, el sacerdote da una bendición solemne de la gente que consta de tres invocaciones y conclusión, a cada una de los cuales el coro responde "Amén". NLM.

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