martes, 16 de septiembre de 2008

¿El cardenal arzobispo de París se niega a subordinarse al Papa?

A raíz de la lectura de un artículo aparecido ayer en la versión digital del diario La Croix (puede leerse aquí), he indagado en Internet para ver hasta qué punto el Arzobispo de París, André S.R.E. Cardenal Vingt-Trois, que en la actualidad es el presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, va por libre y se cree "igual" que el Papa. Fundamentalmente en lo que concierne a la voluntad papal, expresada de forma inequívoca en el Motu Proprio "Summorum Pontificum", así como en la carta explicativa del mismo que envió a todos los obispos del mundo, de que las dos formas del Rito Romano -tanto la ordinaria como la extraordinaria-, se celebren con normalidad.

Mi "pequeña investigación" me ha llevado a encontrarme con sorprendentes declaraciones suyas. Pero veamos el artículo de La Croix, que transcribe las declaraciones efectuadas por el Arzobispo de París en la rueda de prensa posterior a la intervención de SS. Benedicto XVI ante el episcopado francés:

El Cardenal André Vingt-Trois, presidente de la Conferencia Episcopal francesa, ha remarcado que las relaciones entre el papa [en minúsculas en el original] y los obispos “no son relaciones de subordinación servil”.

“Las relaciones del papa [en minúsculas en el original] con los obispos no son relaciones de un jefe con sus empleados. Él no es el PDG [Presidente Director General; CEO o Chief Executive Officer en inglés; y Presidente o Director General en español] de una multinacional que viene a visitar una sucursal”, declaró el Cardenal Vingt-Trois durante una conferencia de prensa concedida después del encuentro entre el papa [en minúsculas en el original] y los obispos.

“Le hemos recibido y escuchado como un hermano que ha venido a fortalecer la fe de aquellos con quienes trabaja y está en comunión”, añadió el cardenal arzobispo de París.

“Tenemos una relación de comunión, de afecto, de colaboración y cuando tenemos cosas que decirle, se las decimos” ha afirmado Msr. Vingt-Trois.

No es sorprendente que alguien como André S.R.E. Cardenal Vingt-Trois, que fue al seminario y fue ordenado sacerdote en plena ola "igualitarista" del "mayo del 68 francés" (concretamente fue ordenado diácono por Msr. Daniel Pezeril en octubre de 1968; presbítero por François S.R.E. Cardinal Marty el 28 de junio de 1969; para finalmente ser nombrado obispo auxiliar de Jean-Marie S.R.E. Cardenal Lustiger -conocido por ser converso del judaísmo- ya en los años 80 del pasado siglo) crea que es "igual" que el mismísimo Papa, idea quizás reforzada por una mala interpretación de las disposiciones conciliares en lo que a la "colegialidad episcopal" se refiere.

Con respecto al Motu Proprio "Summorum Pontificum", el 6 de julio de 2007 ya escribió una carta dirigida a los sacerdotes de su archidiócesis en la que se aprecia su intención de no dar cumplimiento a lo dispuesto por el Santo Padre, para lo cual no dudó en malinterpretar las propias palabras e intenciones del Papa.

Una de las más sorprendentes afirmaciones que en ella hace, con la clara intención de disuadir a los sacerdotes que pudieran saludar con alegría la llegada del Motu Proprio, y en definitiva la voluntad de SS. Benedicto XVI de normalizar la celebración de la Misa tradicional (jamás abrogada), es cuando se inventa una disposición (que el Motu Propio no establece en ninguna parte) para poder "autorizar" la celebración de la Forma Extraordinaria. De hecho, el Papa ni siquiera ha otorgado potestad a los obispos para autorizar o prohibir dicha forma de celebración (mal que les pese a algunos obispos, Vingt-Trois incluído). Estas fueron sus palabras exactas:

"Les prêtres qui adhèrent à l’usage ancien doivent reconnaître «la valeur et la sainteté» de la messe selon le Missel de Paul VI pour être autorisés à célébrer selon le Missel de 1962".

[Los sacerdotes que se acojan al uso antiguo deben reconocer "el valor y la santidad" de la Misa de Pablo VI para ser autorizados a celebrar según el Misal de 1962.]

El resto de la carta no deja de ser una declaración de intenciones, aunque expresadas en un estilo muy acorde a la "romanità" bien aprendida de la que hace gala sin disimulo:

"Pour assurer la qualité et la vitalité des célébrations selon le Missel de 1962, il me paraît raisonnable de renforcer ces trois lieux de célébration. Si de nouvelles demandes se présentent dans votre paroisse, vous voudrez bien les étudier avec générosité et me faire les suggestions pastorales que vous estimez justes. Je n’ouvrirai pas de paroisses personnelles dans le diocèse de Paris car j’estime que des fidèles qui demandent la célébration selon le Missel de 1962, ne sont pas des paroissiens «à part». Mais cette volonté de ne pas les marginaliser suppose que nous soyons capables de répondre raisonnablement aux demandes qui seront faites. J’ai toute confiance dans votre jugement pastoral et votre capacité pour gérer cette situation avec justice et charité. Je compte sur vous pour que vous informiez les fidèles de façon à ne pas exacerber des polémiques dont les médias sont avides. Je souhaite que vous preniez quand même un repos bien nécessaire et je vous assure, cher amis, de mes sentiments cordiaux".

"Para asegurar la calidad y la vitalidad de las celebraciones según el Misal de 1962, me aparece razonable reforzar estos tres lugares de celebración. [previamente había señalado que ya había tres lugares en su archidiócesis donde se celebraba según el Misal de 1962 -aunque no se trate de parroquias personales-] Si se presentan nuevas peticiones en vuestras parroquias, estudiadlas con generosidad y hacedme las sugerencias pastorales que estiméis justas. No voy a abrir parroquias personales en el diócesis de París porque creo que los fieles que piden la celebración según el Misal de 1962 no son parroquianos "aparte". Pero esta voluntad de no marginarles supone que seamos capaces de responder razonablemente a las peticiones que se efectúen. Confío plenamente en vuestro juicio pastoral y vuestra capacidad para gestionar esta situación con justicia y caridad. Cuento con vosotros para que informéis a los fieles de modo que no se exacerben polémicas de las que están ávidos los medios de comunicación. Deseo que incluso os toméis el tiempo necesario [un tiempo prudencial] y os confirmo, queridos amigos, mis sentimientos cordiales".

Llama la atención que su excusa para no abrir parroquias personales en la diócesis de París sea precisamente la de "no marginar" a los fieles que la soliciten (en el ejercicio de un derecho privativo reconocido por el Santo Padre, y no de una "concesión episcopal" administrada por los párrocos, como pretenden dar a entender éste y otros prelados desfavorables a la Misa tradicional), siendo así que es él quien les margina.

Pero ya se sabe: André S.R.E. Cardenal Vingt-Trois es más favorable a ritos de otras religiones (en los que no tiene ningún problema en participar) y al "diálogo" con sus representantes, que a que los fieles católicos puedan asistir a la Santa Misa según la plurisecular forma consignada en el Misal de San Pío V, a quienes de forma velada, y más tratándose de Francia, trata poco menos que de cismáticos.

En las fotos que acompañan a esta entrada, vemos a André S.R.E. Cardenal Vingt-Trois junto al Gran Rabino de Francia, Joseph Sitruk, asistiendo a una ceremonia durante la visita al Ayuntamiento de París del presidente israelí Shimon Peres (que se encontraba en Francia en una visita oficial de cuatro días), el pasado 11 de marzo de 2008. La otra imagen muestra al Cardenal Vingt-Trois rezando a la manera tradicional judía frente al Muro de las Lamentaciones de Jerusalén.

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