lunes, 18 de septiembre de 2017

Asistencia masiva a la solemne Santa Misa en el Rito Dominico antiguo oficiada en Roma como colofón de la VI Peregrinación Internacional "Populus Summorum Pontificum" (reportaje fotográfico)

Finalmente, ayer, 17 de septiembre, XV Domingo después de Pentecostés -y fiesta de la Impresión de las Sagradas Llagas de San Francisco-, como conclusión de la VI Peregrinación Internacional "Populus Summorum Pontificum", el P. Dominique-Marie de Saint-Laumer, Prior General de la Fraternidad de San Vincente Ferrer, ofició a las 11:00 horas la solemne Santa Misa en el Rito Dominico antiguo, en la Parroquia Personal de la Santísima Trinidad de los Peregrinos de Roma, a cargo de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, abarrotada de fieles, como se puede observar en las fotografías. Entre otros, asistió en coro el Rvdmo. Dom Jean Pateau, O.S.B., Abad de Notre-Dame de Fontgombault -primero por la derecha en la cuarta fotografía-. Fotos: MiL.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Reportaje y fotos de la VI Peregrinación "Populus Summorum Pontificum" a Roma: Vísperas oficiadas por Mons. Georg Gänswein, procesión y Santa Misa Tridentina Pontifical oficiada por Mons. Guido Pozzo en la basílica de San Pedro del Vaticano

Estas fotografías fueron tomadas el pasado jueves 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y X Aniversario de la entrada en vigor del motu proprio "Summorum Pontificum", de S. S. Benedicto XVI, durante las solemnes Vísperas Pontificales oficiadas por S. E. R. el Arzobispo Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y secretario personal de S. S. Benedicto XVI, en la basílica de San Marcos al Campidoglio de Roma (Italia).

Anteayer, viernes 15 de septiembre, tuvo lugar la solemne Santa Misa Tridentina oficiada por Mons. Gilles Wach, ICRSS, Superior del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote, en la basílica de Santa Maria sopra Minerva de Roma, de la que ya di cuenta ayer (ver aquí),

Ayer, sábado 16 de septiembre tuvo lugar la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical oficiada por S. E. R. el Arzobispo Mons. Guido Pozzo, Secretario de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", en el altar de la cátedra de la Basílica de San Pedro del Vaticano, precedida por la procesión que tuvo lugar al final de la Adoración Eucarística en la Chiesa Nuova (Iglesia Nueva), en la que fue ceremoniero don Giorgio Lenzi y en la que participaron muchas cofradías y órdenes de caballería, así como muchas asociaciones (Juventutem, en particular), hermandades, órdenes militares, órdenes religiosas, tanto "ordinarias" -dominicos, carmelitas, cistercienses, Olivetanos-, como "extraordinarias" -franciscanos de la Inmaculada, benedictinos de la Inmaculada, el Instituto Buen Pastor, el Instituto de Cristo Rey-, así como muchos sacerdotes seculares y, lo más notable, muchos fieles jóvenes y familias de todo el orbe católico.

A la ceremonia, celebrada sobre la tumba del Apóstol San Pedro, asistieron SS. EE. RR. los Cardenales Burke y Brandmüller, SS. EE. los obispos Laize, Cruces y Viganò, Mons. Agostini, el Rvdo. Padre Abad Dom Jean Pateau, O.S.B., de Notre-Dame de Fontgombault, el P. Vincenzo Nuara, O.P., y el P. Vladimiro Carole, O.P.

Para la ocasión fue cantada la Missa Summorum Pontificum, compuesta específicamente para el X Aniversario del motu proprio (y dirigida) por el Maestro Aurelio Porfiri. Ha sido la primera vez en los últimos 60 años que una Misa en el Rito Romano antiguo ha sido musicada -el Propio y el Ordinario- en la época contemporánea. Fotos: MiL.

sábado, 16 de septiembre de 2017

El Cardenal Burke y el Abad de Le Barroux asisten a la solemne Santa Misa Tridentina oficiada por el Superior del ICRSS por el X Aniversario del motu proprio "Summorum Pontificum" en Roma (Italia)

Estas fotografías fueron tomadas ayer, viernes 15 de septiembre, fiesta de los Siete Dolores de la Santísima Virgen María, durante la solemne Santa Misa Tridentina oficiada a las 19:00 horas por Mons. Gilles Wach, ICRSS, Superior del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote, en la basílica de Santa Maria sopra Minerva de Roma (Italia), con motivo de las celebraciones de la peregrinación tradicional anual Summorum Pontificum 2017 que se están desarrollando en la Ciudad Eterna, coincidiendo este año con el X Aniversario de la promulgación del motu proprio "Summorum Pontificum", de S. S. Benedicto XVI, que entró en vigor el 14 de septiembre de 2007, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. A la ceremonia asistió gran cantidad de fieles y contó con la presencia en coro de S. E. R. Raymond Leo S.R.E. Card. Burke, ex Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica y actual Patrón (sin funciones) de la ex Soberana Orden de Malta, así como la del Padre Abad Dom Louis-Marie Geyer d'Orth, O.S.B., de Le Barroux. Fotos: MiL.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Científicos italianos descifran una antigua carta del siglo XVII escrita por el diablo a través de las manos de la Venerable Sor María Crucificada de la Concepción, hermana de San José María Tomasi

Retrato de la Venerable Sor María Crucificada de la Concepción (izquierda). La "Carta del Diablo" (derecha)
La "Carta del Diablo" es una misiva escrita en caracteres incomprensibles que lleva guardada más de tres siglos en el monasterio de clausura de Palma di Montechiaro, en Agrigento, Sicilia (Italia).

Dicha carta fue escrita por una monja benedictina del siglo XVII mientras estaba poseída por el diablo. Se trata de sor María Crucificada de la Concepción -Maria Crocifissa della Concezione-, declarada Venerable por el Papa Pío VI y enterrada en el monasterio. Era hermana de San José María Tomasi, Cardenal reformador italiano de la Orden de los Teatinos, beatificado por el Papa Pío VII en 1803 y canonizado por San Juan Pablo II en 1986.

Aunque muchas personas trataron de descifrarla a lo largo de los siglos, nadie tuvo éxito, sin haberse podido revelar su contenido por estar escrito con un código secreto. Nadie... hasta ahora. Finalmente, ha sido descifrada gracias al uso de un software decodificador descubierto en la 'red oscura' (dark web).
Monasterio benedictino de Palma di Montechiaro, Agrigento, Sicilia (Italia).
La carta fue escrita en 1676 por sor María Crucificada de la Concepción -en el siglo, Isabella Tomasi-, quien afirmó que era un mensaje del diablo, escrito por el mismísimo Satanás usando sus manos. El diablo en persona le pidió que lo firmara, pero la monja, habiendo entendido el contenido de la misma, en su lugar escribió sólo "Ohimè" -que podría traducirse como: "¡Ay de mí!"-.

Una mañana de 1676, Isabella Tomasi (1645-1690), que había entrado en el convento benedictino de Palma di Montechiaro a los 15 años de edad, adoptando el nombre de sor Maria Crocifissa della Concezione, apareció cubierta de tinta con la misteriosa carta frente a ella y diciendo al resto de las religiosas que había sido poseída por Satanás, quien le había obligado a escribir el mensaje. La religiosa insistía en que era una treta de Lucifer para convencerla de servir al mal y no a Dios. Fue creída por el resto de las religiosas, pero ni ellas, ni las generaciones de monjas que vinieron después, pudieron descifrar el código secreto de la carta guardada en el convento desde entonces.

En la imagen, una de las copias que ha sobrevivido al paso del tiempo.
Durante mucho tiempo esta carta despertó, en vano, el interés de los eruditos, ya que el lenguaje utilizado era totalmente desconocido -aunque algunas palabras parecían ser griegas y árabes-, escribe el escritor Giuseppe Tomasi de Lampedusa en su novela "El Gatopardo". Habiendo ido al monasterio en 1955, quedó tan impresionado que quiso incluir este episodio en la novela, pero ocultando la figura de la hermana Crocifissa, que reflejó en el personaje de la "beata Corbera". Esta historia también se menciona en el documental "La Sicilia del Gatopardo", de Ugo Gregoretti, que también muestra la carta.

Casi tres siglos y medio después de redactarse la misiva, un grupo de científicos italianos ha logrado descifrar el código secreto utilizando un programa de software de descifrado que encontraron en la web oscura, descubriendo que realmente llevaba un mensaje diabólico. La monja jamás habría podido realizar ese código sola.

Según revela el diario británico "The Times" (ver aquí), el equipo de científicos, perteneciente al Centro de Ciencias Ludum de la ciudad de Catania, en Sicilia (Italia), utilizó un algoritmo que encontraron en la web oscura para descifrar la carta: "habíamos oído [hablar] acerca del software, que creemos que es utilizado por los servicios de inteligencia para romper códigos", ha afirmado Daniele Abate, director del centro. "Añadimos al software griego antiguo, árabe, el alfabeto rúnico y latín para usarlos como sustitutos de letras, y así demostrar que realmente [la carta] es diabólica", dijo.

El investigador añadió que numerosas sectas satánicas interesadas en la carta se han puesto en contacto con él casi inmediatamente después de publicar la investigación, de la cual ha ocultado algunos detalles.

El grupo de trabajo ha logrado traducir varias líneas de la carta, cuyo contenido versa sobre la relación entre los seres humanos, Dios y Satanás. En ella puede leerse que "Dios fue inventado por el hombre" y se refiere a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, como "pesos muertos". También dice que "Dios piensa que puede liberar a los mortales" y que "este sistema no funciona para nadie".

domingo, 10 de septiembre de 2017

Nuevo motu proprio "Magnum principium" por el que se modifica el Código de Derecho Canónico: como la Comunión a los adúlteros, Francisco deja en manos de las Conferencias Episcopales las traducciones de los Libros Litúrgicos

¡Para echarse a temblar! Los textos litúrgicos en manos de las Conferencias Episcopales -piénsese, por ejemplo, en la alemana-. Naturalmente, al Prefecto del dicasterio dedicado a la Liturgia, S. E. R. Robert S.R.E. Card. Sarah, se le ha vuelto a "puentear", adquiriendo todo el protagonismo el secretario Arthur Roche, impuesto nombrado por Francisco para acometer la "revisión" de las traducciones de los Libros Litúrgicos y, como ya di cuenta en enero de este mismo año, poder modificar aquellos textos o pasajes que supongan un obstáculo para su aceptación por parte de los protestantes. Lo que entonces era un secreto a voces, y a lo que Sandro Magister denominó la demolición de la Instrucción "Liturgiam authenticam", de San Juan Pablo II, ahora es oficial. Véase la entrada que escribí en su momento sobre el tema:


Por cierto, lo que no dice este nuevo motu proprio, a pesar de referirse al Concilio Vaticano II, es que el documento sobre Liturgia emanado del mismo (Sacrosanctum Concilium) estipula el uso del latín como la lengua litúrgica de todo el Rito Romano. También en el Novus Ordo. Justo lo contrario de lo que este nuevo texto quiere hacer creer. ¡Con lo que costó que por fin se tradujera el pro multis correctamente! (ver aquí) ¡Nada menos que una década! Ahora cada Conferencia Episcopal podrá hacer de su capa un sayo y la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos sólo podrá sancionar -positivamente, claro- lo que éstas aprueben.

Sin más, aquí está el texto completo, en español, del motu proprio "Magnum principium":


CARTA APOSTÓLICA
EN FORMA DE “MOTU PROPRIO”
DEL SUMO PONTÍFICE

FRANCISCO

MAGNUM PRINCIPIUM

CON LA QUE SE MODIFICA EL CAN.838
DEL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO

El principio importante, confirmado por el Concilio Ecuménico Vaticano II, según el cual la oración litúrgica, adaptada a la comprensión del pueblo, pueda ser entendida, ha requerido la seria tarea encomendada a los obispos, de introducir la lengua vernácula en la liturgia y de preparar y aprobar las versiones de los libros litúrgicos.

La Iglesia Latina era consciente del inminente sacrificio de la pérdida parcial de su lengua litúrgica, utilizada en todo el mundo a través de los siglos, sin embargo abrió de buen grado la puerta a que las versiones, como parte de los mismos ritos, se convirtieran en la voz de la Iglesia que celebra los misterios divinos, junto con la lengua latina.

Al mismo tiempo, especialmente después de las diversas opiniones expresadas claramente por los Padres Conciliares respecto al uso de la lengua vernácula en la liturgia, la Iglesia era consciente de las dificultades que podían surgir en esta materia. Por un lado, era necesario unir el bien de los fieles de cualquier edad y cultura y su derecho a una participación consciente y activa en las celebraciones litúrgicas con la unidad sustancial del Rito Romano; por otro, las mismas lenguas vernáculas, a menudo sólo de manera progresiva, podrían haberse convertido en lenguas litúrgicas, resplandecientes no diversamente del latín litúrgico por la elegancia del estilo y la seriedad de los conceptos con el fin de alimentar la fe.

A eso apuntaron algunas Leyes litúrgicas, Instrucciones, Circulares, indicaciones y confirmaciones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas emitidas por la Sede Apostólica ya desde los tiempos del Concilio, y eso tanto antes como después de las leyes establecidas en el Código de Derecho Canónico. Los criterios establecidos han sido y siguen siendo útiles en líneas generales y, en la medida de lo posible, tendrán que ser seguidos por las Comisiones litúrgicas como herramientas adecuadas para que, en la gran variedad de lenguas, la comunidad litúrgica pueda alcanzar un estilo expresivo adecuado y congruente con las partes individuales, manteniendo la integridad y la esmerada fidelidad, especialmente en la traducción de algunos de los textos más importantes en cada libro litúrgico.

El texto litúrgico, como signo ritual, es un medio de comunicación oral. Pero para los creyentes que celebran los ritos sagrados, incluso la palabra es un misterio: cuando, de hecho, se pronuncian las palabras, en particular cuando se lee la Sagrada Escritura, Dios habla a los hombres, Cristo mismo en el Evangelio habla a su pueblo, que, por sí mismo o por medio del celebrante, responde con la oración, al Señor en el Espíritu Santo.

El fin de las traducciones de los textos litúrgicos y de los textos bíblicos, para la liturgia de la palabra, es anunciar a los fieles la palabra de salvación en obediencia a la fe y expresar la oración de la Iglesia al Señor. Para ello, es necesario comunicar fielmente a un pueblo determinado, con su propio lenguaje, lo que la Iglesia ha querido comunicar a otro por medio de la lengua latina. No obstante la fidelidad no pueda juzgarse por las palabras individuales, sino en el contexto de todo el acto de la comunicación y de acuerdo a su propio género literario, sin embargo, algunos términos específicos también deben ser considerados en el contexto de la fe católica íntegra, porque cada traducción de los textos litúrgico debe ser congruente con la sana doctrina.

No debe sorprender que durante este largo camino de trabajo haya habido dificultades entre las Conferencias Episcopales y la Sede Apostólica. A fin de que las decisiones del Concilio sobre el uso de las lenguas vernáculas en la liturgia sean también válidas en tiempos futuros, es extremadamente necesaria la colaboración constante llena de confianza mutua, atenta y creativa, entre las Conferencias Episcopales y el Dicasterio de la Sede Apostólica, que ejerce la tarea de promover la sagrada Liturgia, es decir, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Por lo tanto, para que continúe la renovación de toda la vida litúrgica, ha parecido oportuno que algunos principios transmitidos desde la época del Concilio sean más claramente reafirmados y puestos en práctica.

Sin duda se debe prestar atención a la utilidad y al bien de los fieles, tampoco hay que olvidar el derecho y el deber de las Conferencias Episcopales que, junto con las Conferencias Episcopales de las regiones que tienen el mismo idioma y con la Sede Apostólica, deben garantizar y establecer que salvaguardado el carácter de cada idioma, se manifieste plena y fielmente el sentido del texto original y que los libros litúrgicos traducidos, incluso después de las adaptaciones, refuljan siempre con la unidad del rito romano.

Para hacer más fácil y fructífera la colaboración entre la Sede Apostólica y las Conferencias Episcopales en este servicio que debe prestarse a los fieles, escuchado el parecer de la Comisión de Obispos y Peritos, por mí instituida, dispongo, con la autoridad que me ha sido confiada, que la disciplina canónica vigente actualmente en el can. 838 de C.I.C. se haga más clara, de manera que, tal como se expresa en la Constitución Sacrosanctum Concilium, en particular en los artículos 36 §§ 3. 4, 40 y 63, y en la Carta Apostólica Motu Proprio Sacram Liturgiam, n. IX, aparezca mejor la competencia de la Sede Apostólica respecto a la traducción de los libros litúrgicos y las adaptaciones más profundas , entre las que se pueden incluir también posibles nuevos textos que se incorporarán a ellos, establecidos y aprobados por las Conferencias Episcopales.

En este sentido, en el futuro el canon. 838 se leerá como sigue:

Can. 838 - § 1. Regular la sagrada liturgia depende únicamente de la autoridad de la Iglesia: esto compite a la Sede Apostólica y, según el derecho , al obispo diocesano.

§ 2. Es competencia de la Sede Apostólica ordenar la sagrada liturgia de la Iglesia universal, publicar los libros litúrgicos, revisar las adaptaciones aprobadas según la norma del derecho por la Conferencia Episcopal, así como vigilar para que en todos los lugares se respeten fielmente las normas litúrgicas.

§ 3. Corresponde a las Conferencias Episcopales preparar fielmente las versiones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas, adaptadas convenientemente dentro de los límites definidos, aprobarlas y publicar los libros litúrgicos, para las regiones de su pertinencia, después de la confirmación de la Sede Apostólica.

§4. Al obispo diocesano en la Iglesia a él confiada corresponde, dentro de los límites de su competencia, dar normas en materia litúrgica , a las cuales todos están obligados.

De manera consecuente se han de interpretar sea el artículo 64 § 3 de la Constitución Apostólica Pastor Bonus sean las otras leyes, en particular las contenidas en los libros litúrgicos, acerca de sus versiones. De la misma manera dispongo que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos modifique su "Reglamento" basándose en la nueva disciplina y ayude a las Conferencias Episcopales a llevar a cabo su tarea y trabaje para promover cada vez más la vida litúrgica de la Iglesia Latina.

Ordeno que todo lo deliberado con esta Carta apostólica en forma de "motu propio" tenga firme y estable vigor, a pesar de cualquier disposición en contrario, aunque digna de mención especial, y que sea promulgado por la publicación en L'Osservatore Romano, entrando en vigor el 1 de octubre de 2017, y publicado a continuación en los Acta Apostolicae Sede.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 3 de septiembre de 2017, quinto de mi pontificado.

FRANCISCUS PP.

Fuente original: Boletín oficial de la Santa Sede (ver aquí).

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Muere el Cardenal Caffarra, otro de los cuatro Cardenales que presentaron las 'dubia' a Francisco por "Amoris laetitia", a los cuatro meses justos de solicitar audiencia, sin recibir respuesta

S. E. R. Carlo S.R.E. Card. Caffarra, Arzobispo emérito de Bolonia, ha fallecido hoy, miércoles 6 de septiembre, a los 79 años de edad. Es el segundo prelado, de los cuatro que presentaron las dubia a Francisco por "Amoris laetitia" (S. E. R. Walter S.R.E. Card. Brandmüller, S. E. R. Raymond Leo S.R.E. Card. Burke, S. E. R. Carlo S.R.E. Card. Caffarra y S. E. R. Joachim S.R.E. Card. Meisner) que fallece en los últimos dos meses: S. E. R. Joachim S.R.E. Card. Meisner falleció el pasado 5 de julio, a los 83 años (ver aquí).

El fallecimiento del Cardenal Cafarra se ha producido justo cuatro meses después de que los cuatro Cardenales volvieran a pedir audiencia a Francisco por su silencio ante las dubia, en una carta que fue entregada en mano el pasado 6 de mayo (ver aquí). Sin embargo, durante todo este tiempo, Francisco sólo ha dado la callada por respuesta.

La capilla ardiente estará dispuesta en la Sala Bedetti de la sede del Arzobispado a partir de mañana, jueves 7 de septiembre, y el próximo viernes 8 de septiembre el Arzobispo de Bolonia oficiará en la catedral, a las 21:00 horas, una vigilia en sufragio por el eterno descanso de su alma.

REQUIEM AETERNAM DONA EI DOMINE ET LVX PERPETVA LVCEAT EI REQUIESCAT IN PACE AMEN

DALE Señor, el descanso eterno, y que la luz perpetua le ilumine. Descanse en paz. Amén.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Francisco vuelve a hablar: 'Amoris laetitia' y la Comunión a los adúlteros, inmigración, armas, política, laicismo, la guerra justa y el Islam

Anteayer, jueves 31 de agosto, el periodista Andrea Tornielli, nada sospechoso de ser enemigo de Francisco o de atacarle, sino más bien todo lo contrario -de hecho, es uno de sus palmeros oficiales-, publicaba un artículo con varios pasajes del libro "Política y Sociedad", del sociólogo Dominique Wolton -junto a Francisco en la foto que abre esta entrada-, en el que se transcriben doce conversaciones con Francisco, que el diario francés "Le Figaro" ha anticipado. Entre otras cosas, habla sobre los migrantes, sobre el Islam, de política y cuenta anécdotas personales. El artículo de Tornielli comienza relatando cómo Bergoglio, cuando tenía 42 años, fue tratado por una psicoanalista judía a cuya consulta asistió durante medio año -cosa que no interesa a nadie, aunque pueda explicar muchas cosas-,  y luego transcribe lo que Francisco opina sobre varios temas. Es para echarse a llorar. Vean por qué:

Al hablar sobre los migrantes, los refugiados y las guerras del Occidente, Francisco dice que los migrantes principalmente dejan sus tierras debido a la falta de trabajo o a la guerra, porque han sido explotados. Europa ha explotado África. Ha leído que un jefe de estado africano apenas elegido, como primer acto de gobierno presentó al Parlamento una ley para la reforestación de su país, y fue promulgada. Las potencias económicas del mundo habían cortado todos los árboles. Reforestar. La tierra está seca por haber sido explotada y ya no hay trabajo.

Tras estas discutibles afirmaciones, se me ocurren varias preguntas: ¿Por qué vienen migrantes procedentes de países africanos llenos de selvas frondosas donde la tierra no está seca? La descolonización se produjo hace casi medio siglo. ¿Por qué no hubo una invasión de migrantes entonces? Si tan efectivas fueron las primeras medidas tomadas por los jefes de estado africanos, ¿por qué casi medio siglo después tanta gente sale en masa de esos países?

¿Quién hace la guerra ahora? ¿Quién da las armas? Nosotros.

Ese es el planteamiento de Francisco, con todo lo que dicho argumento quiere dar a entender. A lo que se puede objetar diciendo que las armas sirven para defenderse y cualquier país tiene derecho a hacerlo. Los países pobres también. Por eso, si no tienen medios para fabricarlas tienen que comprárselas a quienes las fabrican. Lo que debe condenarse es el tráfico de armas que realizan las mafias y que emplean dictadores, guerrilleros y delincuentes, no la venta legal y justificada de un país a otro.

Sobre la laicidad del Estado (léase "laicismo" en su actual acepción de persecución religiosa), pone el ejemplo de Francia, el único Estado confesionalmente masónico laico de la Unión Europea y uno de los tres únicos países del mundo que lo recoge en su Constitución -junto a EE.UU. y Turquía, cuyos "Padres de la Patria", George Washington y Mustafá Kemal Atatürk, respectivamente, eran masones-. El único problema que ve es que "debemos 'elevar' un poco el nivel de la laicidad, en el sentido de que debe decir que también las religiones son parte de la cultura".

¿La religión es sólo algo cultural? ¿Para quién? ¿Para los ateos? Desde luego, para los creyentes -que es la mayor parte de la población-, no.

A continuación hace una afirmación que es completamente falsa para justificar el supuesto "enriquecimiento" de la inmigración y la mezcla cultural, y, concretamente, de la de origen islámico: "También está la lengua en la cultura. En nuestra lengua española, el 40% de las palabras es árabe. ¿Por qué? Porque estuvieron allí por siete siglos. Y dejaron huella".

Por el contrario, los arabismos del español sólo suponen aproximadamente el 8% del vocabulario total y se calcula que son unas 4000 palabras, incluyendo voces poco usadas. Y eso en cuanto al léxico. Con respecto a la fonética, no hay en español ningún fonema prestado del árabe ni ninguna pronunciación particular: "Todos los estudios realizados sobre correspondencia de fonemas de una lengua a la otra han resultado negativos: los respectivos sistemas fonológicos fueron siempre impermeables el uno al otro" (R. Cano Aguilar, (1999): El español a través de los tiempos, Madrid, Arco/Libros, 1.ª ed. 1988, pp. 52-53).

"Esto no significa que Europa tenga que ser completamente cristiana. Pero es un patrimonio, un patrimonio cultural, que hemos recibido".

De nuevo, para él la religión en general, y el cristianismo en particular, es simplemente algo cultural.

Sobre la guerra justa dice que "Hoy debemos replantear el concepto de 'guerra justa'".

Y, de paso, ¿también "revisar" el Catecismo de la Iglesia Católica al respecto? (como en otros temas con los que sus ideas no coinciden).

Aclara que para defenderse se puede hacer la guerra y considerarla justa. Pero dice que una guerra no se puede definir como 'justa' sino sólo como 'guerra de defensa' porque lo único justo es la paz.

¿Y para qué se hace una guerra si no es para lograr la paz cuando uno ha sido injustamente atacado? Eso es lo que la hace justa, porque una persona, un país, no sólo tiene el derecho, sino también el deber de defenderse.

¿Qué idea tiene Francisco sobre la Iglesia?

Según él, la Iglesia "es el pueblo. Y el Concilio Vaticano II dijo: 'El pueblo de Dios, en su conjunto, no se equivoca'".

¿Se parece en algo esta peculiar noción de la Iglesia a lo que siempre ha considerado la propia Iglesia Católica sobre sí misma? Según el Catecismo de San Pío X, la Iglesia es la Sociedad asistida por el Espíritu Santo que fundó nuestro Señor Jesucristo para santificarnos.

Y en cuanto a su segunda afirmación, el Concilio Vaticano II jamás ha dicho tal cosa. Su afirmación es una tergiversación -como hace en tantas ocasiones- de lo que dice uno de los documentos conciliares; en concreto, "Lumen Gentium":

"La totalidad de los fieles, que tienen la unción del Santo (cf. 1 Jn 2,20 y 27), no puede equivocarse cuando cree, y esta prerrogativa peculiar suya la manifiesta mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo cuando «desde los Obispos hasta los últimos fieles laicos» presta su consentimiento universal en las cosas de fe y costumbres. Con este sentido de la fe, que el Espíritu de verdad suscita y mantiene, el Pueblo de Dios se adhiere indefectiblemente «a la fe confiada de una vez para siempre a los santos» (Judas 3), penetra más profundamente en ella con juicio certero y le da más plena aplicación en la vida, guiado en todo por el sagrado Magisterio, sometiéndose al cual no acepta ya una palabra de hombres, sino la verdadera palabra de Dios (cf. 1 Ts 2,13)".

Como se ve, lo que este documento conciliar dice es que el Pueblo de Dios, al que también pertenece la jerarquía -a la que él diferencia y excluye, no se sabe muy bien por qué motivo-, no puede equivocarse cuando cree lo que siempre ha creído y enseñado la Iglesia a través del Magisterio, pues está asistida por el Espíritu Santo, y lo pone por obra.

A continuación, expone su idea de lo que debe ser un misionero: "Ve a África, en donde se encuentran muchos misioneros. Queman sus vidas allí. Y hacen revoluciones reales. No para convertir, en otra época se hablaba de conversión, sino para servir".

Vamos, labor humanitaria como la que hace cualquier voluntario de una ONG. ¿Para qué convertir a la gente como mandó Nuestro Señor? Lo importante no es que las personas se salven y vayan al Cielo, sino que vivan lo mejor posible en este mundo.

Luego se mete en el terreno de la moral. Según él, "hay un gran peligro para los predicadores, el de caer en la mediocridad. Condenar solo la moral (le ruego que me persone la expresión) 'de la cintura para abajo'. Pero de los otros pecados, como el odio, la envidia, el orgullo, la vanidad, matar al otro, quitar la vida, no se habla".

¿De dónde se ha sacado tal cosa? No sólo no se ajusta a la realidad, sino que ésta es justamente la contraria: los predicadores, que siempre se han preocupado -y condenado- todos los pecados, no sólo los de 'cintura para abajo', hace décadas que, en el erróneo afán de atraer a la gente -o de no espantarla, supuestamente-, no sólo no predican nada relativo a la moral sexual, ni condenan la inmoralidad de muchas iniciativas legislativas sobre este tema -aborto, manipulación de embriones, ideología de género, vientres de alquiler, homosexualidad, transexualidad, etc.-, sino que guardan un clamoroso silencio, cuando no apoyan algunos de estos pecados directamente, lo cual es notorio, por ejemplo, entre los jesuitas, Orden a la que él mismo pertenece.

Sobre «Amoris laetitia» y la rigidez, dice:

"Lo que está sucediendo realmente es que las personas escuchan que la gente dice: 'No pueden comulgar', 'No pueden hacerlo'. La tentación de la Iglesia está allí. ¡Pero 'no', 'no' y 'no'! Este tipo de prohibición es el que encontramos en el drama de Jesús con los fariseos. ¡El mismo! Los grandes de la Iglesia son los que tienen una visión que va más allá, los que entienden: los misioneros".

¿Se refiere a esos misioneros cuya "misión" no es convertir a las personas, sino simplemente hacer labor asistencial? Además, parece olvidar que en este tema, quienes ciertamente pueden equipararse a los fariseos son quienes, como ellos, quieren "puentear" la voluntad de Dios y, a través de normas humanas, permitir el divorcio -o el repudio-, no querido por Dios y condenado explícitamente por Nuestro Señor Jesucristo, que fue quien dijo "no, no, no" al adulterio. ¿Cómo van a ser fariseos quienes predican lo que Jesucristo dice, y no serlo quienes, como los fariseos de entonces, defienden el actual adulterio institucionalizado? El mundo al revés.

Sobre el homomonio, ninguna condena ni corrección por su parte: lo único que le molesta es que se le llame "matrimonio". Sólo pide que "Llamemos la unión del mismo sexo 'unión civil'". Y se queda más ancho que largo.

Por último, habla del Islam: "Con el islam, como sea, el diálogo está andando bien".

Tan bien, que en los últimos dos años ya van ni se sabe cuántos atentados terroristas en Europa. Y todos ellos perpetrados por musulmanes (incluso cuando muchos medios de comunicación ocultan el país de procedencia de los terroristas o de su familia, diciendo simplemente que era de "nacionalidad francesa" o de "nacionalidad británica", o que era un "desquilibrado mental", en todos los casos se trata de musulmanes; no hay entre ellos ni cristianos, ni judíos, ni budistas, ni taoístas, ni hinduistas, ni animistas africanos).

Y concluye con esta frase: "Creo que les haría bien hacer un estudio crítico sobre El Corán, como hemos hecho con nuestras Escrituras. El método histórico y crítico de interpretación te hará evolucionar".

Tal cosa no va a ocurrir; y lo que ha producido en la Iglesia ese método histórico-crítico de interpretación ha sido ciertamente una 'evolución', pero desde la ortodoxia hacia la heterodoxia, reduciendo todo al ámbito meramente humano y haciendo interpretaciones que niegan la historicidad de los elementos sobrenaturales. El ejemplo más paradigmático es el reciente despropósito lanzado por el Prepósito General de los jesuitas, que afirmó que no podemos conocer lo que Jesús dijo ni quiso decir porque no había grabadoras en su época. ¡Casi nada! ¡Menuda 'evolución' la de los jesuitas y ciertas lumbreras del clero! Mejor no evolucionar. Virgencita, que me quede como estoy.