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lunes, 16 de enero de 2017

Cine y películas sobre sacerdotes (VIII): "Silencio". La película impía de Scorsese que justifica y promociona la apostasía, jaleada y promocionada por la Compañía de Jesús

La película "Silencio", estrenada en Estados Unidos el pasado 23 de diciembre y en España el pasado día de Reyes (6 de enero), ha sido dirigida por Martin Scorsese, de 74 años, y está basada en la novela del escritor japonés Shūsaku Endō, publicada en 1966. Tanto la novela como la película, narran la persecución y el martirio que sufrieron los católicos en el Japón del siglo XVII: dos jesuitas, el P. Ferreira y el P. Rodrigues, son enviados a Japón tras tenerse conocimiento en Roma de la apostasía, en 1633, del misionero jesuita portugués Cristóvão Ferreira, interpretado por Liam Neeson. La película ha costado 46 millones de dólares y el equipo ha contado con 750 personas durante el rodaje, que se realizó en Taiwán.

En la novela, los jesuitas llegan a Japón para predicar el Evangelio, que no tiene buena acogida en una sociedad como la japonesa, tradicionalmente pragmática y materialista, y allí se enfrentan a la persecución, por lo que plantea preguntas como si merece la pena perseverar, cómo perdonar a los perseguidores o cómo resistir las torturas. El portugués P. Sebastião Rodrigues, enviado a Japón para consolar a los perseguidos y juzgar al jesuita apóstata, llegará, también él, a dudar de Jesucristo y a preguntarse por el silencio de Dios ante el sufrimiento de sus fieles.

El "silencio" que da título a la película es el supuesto silencio de Dios ante el martirio de los primeros católicos japoneses. Sin embargo, el P. Rodrigues oye la voz de Jesucristo que le pide apostatar pisando una representación de su rostro. Es significativo que, cuando lo hace, un gallo canta en la distancia, en clara referencia a la traición de Pedro; pero, en este caso, al contrario de lo narrado en los Evangelios, justificando la traición y la apostasía: los jesuitas que abjuran lo hacen por misericordia hacia los simples fieles que, por el contrario, están dispuestos a sacrificar su vida por fidelidad a Jesucristo. Tras la apostasía, el Estado proporcionaba a los sacerdotes apóstatas un nombre nuevo, una esposa japonesa y una vida cómoda. Así, el P. Ferreira y el P. Rodrigues se somenten a la sociedad japonesa de la época, en la que se les da un puesto de prestigio como recompensa por haber abjurado de Cristo.

El título, pues, llama a engaño, pues aunque se nos intente convencer del silencio de Dios ante el sufrimiento y el martirio de los pobres católicos japoneses y el dilema de los jesuitas entre apostatar o permitir ese sufrimiento, Jesús acaba hablando... ¡para pedir la apostasía! Dios calla ante el sufrimiento ajeno, pero habla al P. Rodrigues para perdirle que renuncie a su fe. Lo que se pedía a los jesuitas para probar su apostasía era pisar una imagen de Jesucristo, el cual le dice al jesuita: "Písame". O sea, que para animar a renegar de la fe sí habla. Sólo calla cuando sufres, pero habla para que caigas. Conclusión: es Dios quien incita a pecar y, por tanto, es el responsable del mal.

Pero, ¿cuál fue la realidad histórica? El catolicismo llegó a Japón de la mano de San Francisco Javier, jesuita, en 1549. En apenas sesenta años se logró la conversión de unos trescientos mil japoneses sin recurrir a la fuerza. Ochenta y seis señores feudales se bautizaron oficialmente, y muchos más simpatizaban con el cristianismo. Las primeras generaciones de conversos japoneses tuvieron que enfrentarse a diferentes persecuciones locales instigadas por ingleses y holandeses -protestantes-, por los monjes budistas o por la nobleza local, pese a lo cual hubo muchas conversiones en los primeros años. Pero, el 25 de julio de 1587, el gobernador Hideyoshi decretó el exilio de los jesuitas y a partir de 1600 pasó a ser una Iglesia clandestina, perseguida y que dio muchos mártires, aunque consiguió sobrevivir oculta durante los siguientes 250 años, hasta que las persecuciones, que tuvieron un alcance imperial, finalizaran en 1873. En el perído de persecución hubo 93 jesuitas mártires de la fe, de los que tres ya han sido canonizados -San Pablo Miki, San Juan de Goto y San Diego Kisai-, 37 han sido beatificados y los demás tienen abierta la causa de beatificación. Hasta 1908 los jesuitas no regresaron a Japón.

El sacerdote portugués Cristóvão Ferreira, que había quedado como superior de los jesuitas en Japón tras el martirio de sus predecesores, apostató tras cinco horas de tortura en la fosa de Nagasaki. Su apostasía la detalla el historiador jesuita Hubert Cieslik, experto en Japón, en un estudio realizado en 1974. El P. Ferreira tenía 53 años, era jesuita desde hacía 37 y había sido un misionero clandestino durante 19 años. Había vivido dos décadas de persecución y peligros. Era él quien enviaba a Europa la crónica de los martirios de sus feligreses y compañeros. Pero él cedió en tan sólo cinco horas. Por eso los historiadores hablan del "enigma Ferreira".

Cuando un sacerdote apostataba era liberado y asignado a un templo pagano japonés -sintoísta, budista o confucionista-, y se le obligaba a casarse con una mujer de la clase social más baja: la viuda de algún criminal ejecutado. Por supuesto, permanecía bajo vigilancia. A Ferreira le casaron con la viuda de un criminal extranjero ajusticiado y durante varios años vivió en la pobreza. Usaba nombre y ropas japonesas y se le asignó un templo budista. Después, las autoridades empezaron a contratarlo como traductor de español, portugués y latín en los interrogatorios y juicios de otros misioneros capturados. Más tarde tradujo obras de matemáticas y astronomía. Incluso se le atribuye el libro anticristiano "La superchería desvelada", un libelo propagandístico budista-confucionista escrito en japonés en 1636, que pretendía refutar la doctrina católica. Este panfleto, del que sólo existe una copia manuscrita, fue descubierto por un historiador en la década de 1920.

Novicios jesuitas de todo el mundo comenzaron a ofrecerse voluntarios para morir mártires allí donde la Compañía decidiese, para así expiar la apostasía de Ferreira. Además, al menos tres expediciones de jesuitas llegaron a Japón con el objetivo de traerle de nuevo a la Iglesia. La primera de ellas, comandada por Marcello Mastrilli, llegó en 1637. Mastrilli fue descubierto y torturado durante tres días en la fosa, para finalmente morir decapitado. El segundo grupo estuvo encabezado por Pedro Kibe, que llegó en 1639 y también fue descubierto, muriendo mártir en la fosa. El tercer grupo, el de Antonio Rubino, fue atrapado en 1642. A su juicio acudió el mismo Ferreira como traductor, nueve años desde que apostatara, quien, al parecer, animó a los jesuitas a apostatar para salvar su vida. Tras su muerte en 1650, el apóstata Ferreira fue sepultado en el templo budista de Zuirinji, en Tokio, en una tumba en cuya lápida aún puede leerse su nombre budista: Chuan Joko Sensei.

En el juicio a Rubino y sus compañeros -en el que estuvo Ferreira- las autoridades insistían en que los católicos japoneses, generalmente gente sencilla, sufrían torturas por culpa del fanatismo -las creencias católicas- que los jesuitas, extranjeros, les habían imculcado. Evidentemente, es injusto presentar al apóstata Ferreira como un creyente "razonable" y a los jesuitas mártires que viajaron hasta allí para intentar salvar su alma, arriesgando sus propias vidas, como fanáticos. Igualmente, es impío sugerir la salvación del alma de un sacerdote que renuncia a Cristo por salvar la vida terrena de otros fieles que no están dispuestos a renegar de Él aunque les maten. Y más impío aún plantear que, aunque no salvaran sus almas, a los jesuitas apóstatas les merecía la pena condenarse eternamente para así salvar a sus feligreses.

Como dice S. E. Mons. Robert Barron, obispo auxiliar de la Archidiócesis de Los Ángeles, que ha hecho una crítica de la película, lo que ésta difunde está al servicio de la élite cultural de hoy, bastante similar a la élite cultural japonesa que aparece en la película, que prefiere a los cristianos vacilantes, inseguros, divididos y ansiosos por privatizar su religión, y están dispuestos a desechar a las personas apasionadamente religiosas tildándolas de peligrosas, violentas y, seamos realistas, no tan brillantes. Es justamente la clase de cristianismo que le gusta a la cultura dominante: totalmente privatizado, escondido, inofensivo.

Martín Scorsese ha tardado veinte años en materializar este proyecto. Pero es justo ahora, en pleno papado de un jesuita, cuando por fin ha logrado hacerlo realidad. Y no es casualidad que los jesuitas se haya implicado en esta película. La Compañía de Jesús está detrás del asesoramiento al director, a los actores y de la promoción de la película. "Silencio" se proyectó hace casi dos meses en el Pontificio Instituto Oriental de Roma ante 400 jesuitas, que calificaron la película como "obra maestra, excelente, cargada de espiritualidad y profundidad".

Veamos por qué:
  • El jesuita estadounidense James Martin fue asesor del director durante todo el rodaje. Para él, la película es una obra maestra.
  • La supervisión de las escenas religiosas y la preparación de los actores corrió a cargo del jesuita español Alberto Núñez.
  • Durante el rodaje estuvieron presentes otros dos jesuitas: el estadounidense Jerry Martinson y el italiano Emilio Zanetti.
  • El departamento de prensa de la Compañía de Jesús en España ha elaborado el extenso dosier de prensa -elogioso, naturalmente-.
  • El nefando jesuita Antonio Spadaro, director de "La Civiltà Cattolica", no ha escatimado medios para promocionar la película, incluyendo una larga entrevista a Martin Scorsese -de 22 páginas- en su último número.
  • Hay varias páginas web jesuitas -que obviamente no pienso enlazar- que publican artículos elogiosos de la película y su "espiritualidad".
  • Asimismo, los jesuitas están difundiendo vídeos sobre la película, como el del P. Adolfo Nicolás, ex Superior General de la Compañía de Jesús hasta el año pasado, o la entrevista al jesuita James Martín, mencionado más arriba.
Hasta el Papa Francisco recibió en audiencia privada a Scorsese el pasado 30 de noviembre de 2016, a las 8.45 (antes de la Audiencia general), en el Palacio Apostólico -no hay que olvidar que Martin Scorsese fue el director de la escandalosa y blasfema película "La última tentación de Cristo" (1988). Según un periodista de Variety que asistió al pase privado de la película en el Vaticano, "la audiencia papal privada reunida en el Palacio Apostólico dio el martes, a través de la prensa oficial vaticana, una clara muestra de apoyo a "Silencio", proyecto pasión de Scorsese". La verdad, llama la atención que la apostasía sea celebrada en el Vaticano.

Dos jesuitas españoles misioneros en Japón han sido Padres Generales de la Compañía de Jesús: el P. Arrupe (1965-1985) y el P. Adolfo Nicolás (2008-2016). Como también tiene en aquel país su base de operaciones el infame jesuita apóstata Juan Masiá, que el mes pasado -diciembre de 2016- negó la virginidad de la Santísima Virgen María en un libelo publicado en Herejía Digital -que tampoco pienso enlazar-: es coadjutor de la parroquia de Rokko, en Kōbe (Japón) e imparte clases de Bioética en la Universidad Católica Santo Tomás de la diócesis de Osakaes; además es consiliario de la Asociación de Médicos Católicos de Japón, colaborador en comisiones de Bioética de la Conferencia Episcopal Japonesa, colaborador de la Comisión Católica de Justicia y Paz en Tokio, así como de la sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz.

Como ya he señalado más arriba, "La Civiltà Cattolica" ha hecho un gran despliegue para promocionar esta película, incluyendo una reseña de la novela de Endō escrita por el jesuita Ferdinando Castelli en 1973, y publicada de nuevo íntegramente. Además, en el último número de la revista hay un artículo sobre lo que debería ser hoy "la misión en el Japón secularizado", en el que el autor, el jesuita japonés Shun'ichi Takayanagi, considera que es obligatorio realizar "un cambio de paradigma respecto al concepto de misión y a los modos de ejercerla". ¿Será porque el proselitismo es "pecado", como asegura el Papa Francisco, también jesuita? Según Takayanagi, intentar como objetivo el lograr que la gente se bautice, hoy "ya no es posible" y debe ser cambiado por completo. ¿El motivo? Porque "nuestro tiempo está caracterizado por un rápido progreso de la cultura material y por un elevado nivel de vida. El diálogo debe profundizar nuestra concepción de las otras religiones".

Según "La Civiltà Cattolica", el "anticuado" concepto de misión, es decir, "hacer proselitismo y proporcionar conversos a la Iglesia", debe ser sustituido por el "diálogo". Sobre todo en un país como Japón, en el que es normal "ir a un santuario sintoísta y participar en las fiestas budistas y, también, en una liturgia cristiana en Navidad", sin esa "extraña obligación de seguir un determinado credo religioso" y "en una atmósfera cultural vagamente no monoteísta". Takayanagi subraya que los japoneses, aunque están muy abiertos al pluralismo religioso, "se quedan turbados ante ese episodio brutal que puede ser atribuido a raíces religiosas", islámicas pero no sólo -acusación velada de que el cristianismo es criminal y se impone por la fuerza, comparándolo con los terroristas islámicos-.

Takayanagi continúa: "Ciertamente, la religión puede hacer crecer y madurar a los hombres, pero en casos extremos la pertenencia a una religión también puede pervertir la naturaleza humana. ¿Es capaz el cristianismo de impedir el fanatismo y esta especie de perversión? Ésta es para nosotros una pregunta acuciante, que debemos plantearnos en el ejercicio de nuestra actividad misionera. La historia pasada del cristianismo, a este respecto, no es ciertamente intachable [...] En concreto, algunos intelectuales japoneses, aunque de manera vaga y casi inconsciente e inspirándose a la cultura politeísta japonesa, empiezan a preguntarse si las religiones monoteístas pueden mostrarse, en última instancia, verdaderamente tolerantes hacia los miembros de otras religiones [...] Estos intelectuales consideran que el terreno cultural politeísta del sintoísmo japonés puede asegurar un enfoque suave hacia las otras religiones".

El pasado 4 de enero se publicaron amplios pasajes de este artículo de "La Civiltà Cattolica" y en "L'Osservatore Romano" -ya en otras ocasiones "L'Osservatore Romano" ha hecho apología de un paradigma de misión cuyo fin es la "común exigencia humana de valores religiosos", como el que propugna ahora la revista dirigida por Antonio Spadaro-. En resumen, y como señala Sandro Magister, es tiempo de "silencio" también para las misiones católicas. A pesar del decreto "Ad gentes" del Concilio Vaticano II, de la exhortación apostólica "Evangelii nuntiandi" del beato Pablo VI y de la encíclica "Redemptoris missio" de San Juan Pablo II.

La revista Ecclesia recoge las palabras del jesuita James Martin, para quien Scorsese es "muy religioso, muy católico", y que "cuando la he visto por primera vez he llorado: es una gran historia, una gran película". Por lo visto, el director se puso en contacto con él en 2014 para pedirle asesoramiento porque quería entender a los jesuitas -cosa extraña y bastante difícil de creer, porque el mismo Scorsese fue seminarista jesuita: fue novicio jesuita un año en el pequeño seminario del Cathedral College en Nueva York-.

Para "L'Osservatore Romano", donde se publicó la reseña de Ecclesia el 3 de diciembre de 2016, esta película es, en definitiva, una "reflexión sobre la dificultad del discernimiento y de las elecciones que hay que tomar en la propia vida, 'también cuando no está tan claro qué hacer', según explica Martin: 'Por eso veo en la película un mensaje hacia la Iglesia de hoy, con una espiritualidad fuerte, que inspira la fe en Dios'".

Es sospechoso que la novela de Shūsaku Endō se difundiera tanto en los años 60, mientras que las historias de autores cristianos japoneses que muestran ejemplos de mártires constantes no se hayan difundido. Las novelas sobre la fe no son populares entre los editores occidentales, se ha argumentado. Las de apostasía, por lo visto, sí.

El dosier de prensa de los jesuitas explica los hechos históricos y asegura que según "algunas fuentes los padres Chiara y Ferreira recusaron después su apostasía; Ferreira murió por defender la fe en un segundo martirio y Chiara acabó sus días en una inhumana celda de castigo". Lo que no explica el dosier es cuáles son esas nada fiables fuentes que mencionan.

Pero, ¿en qué consiste la impiedad de esta película? Pues, por un lado, en la justificación y disculpa de la apostasía, que se presenta no sólo como aceptable, sino incluso como compatible con la fe. Y, por otro, en que quienes apostatan son sacerdotes, lo cual es más grave, si cabe. Es malvado presentar como "misericordiosos" a quienes niegan a Cristo y como virtud la debilidad de los apóstatas, en lugar de presentar como modelo a quienes resisten el martirio por amor a Él y como virtud su fortaleza en la fe. De esta forma, predisponen al espectador a justificar su propia apostasía llegado el caso, pues lo importante para la sociedad actual es evitar el sufrimiento en esta vida a cualquier precio. Es, llanamente, un rechazo de la cruz, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles, como dice la primera Carta a los Corintios (I Cor 1,23-24). Además, pone en duda verdades de fe, intenta enmendar la plana al mismo Jesucristo y contradice la Verdad revelada contenida en los Santos Evangelios. El martirio es presentado como algo malo, a evitar, contradiciendo así el punto 2473 del Catecismo de la Iglesia Católica -para los católicos, salvar la efímera vida terrena apostatando supone perder la Vida eterna, que quien muere mártir tiene asegurada-.

También subyace el mensaje de que el budismo y el cristianismo en el fondo son lo mismo, y que todos los credos son iguales. Naturalmente, esto contradice el mandato de Cristo: "Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado" (Mt 28,19-20). Si todas las religiones son igualmente válidas, ¿para qué la evangelización, las misiones y el proselitismo de la Iglesia? Antonio Spadaro lo tiene claro: para él no tienen sentido. Además, en la película queda claro que el cristianismo no puede cuajar en Japón, aunque eso contradiga las palabras del Señor mecionadas antes. Los malos de la película son quienes se obstinan en su fe, que podrían haberse evitado el sufrimiento siendo razonables y renunciando a la misma. Los ganadores, en cambio, son los perseguidores, tanto por la apostasía de los jesuitas, como por la eliminación casi completa del catolicismo en Japón. Los católicos son, claramente, los perdedores de la película, tanto los apóstatas, como los mártires.

Paul Elie en su artículo del New York Times, dice que "como en la novela, la película pone en cuestión la idea misma del martirio cristiano, al proponer que hay casos en que el martirio -que el creyente se agarre a Cristo hasta el terrible final- no es santo, ni siquiera correcto". Paul Elie cree que Scorsese está intentando decir lo mismo que cuando estalló la polémica con "La última tentación de Cristo": Scorsese se creía con derecho a hacer algo "blasfemo" -una escena de sexo de Cristo y María Magdalena- porque tenía una buena intención: mostrar el lado humano de Cristo, mostrar fe y amor por esta dimensión de Cristo. Un acto "malo" para lograr un fin "bueno", algo totalmente condenado por la tradición cristiana, que sostiene que el fin no justifica los medios.

Piden a los cristianos apostatar pisando el "fumie", una imagen de metal de Cristo y la Virgen. Al final, en la novela, el jesuita pisará el "fumie", y lo hará por salvar a sus feligreses, por el amor a los fieles: sentirá que él se pierde, pero salva a otros. Eso se presenta como algo sacrificial, cristiano. Sin embargo, el padre Rodrigues arrastrará, bajo el nombre de Okada Sanemon, una vida humillada e insulsa, una vida anónima y sin entusiasmo, en apariencia alejada de la fe. Según Paul Elie, la opción de Ferreira, una fe interna, disimulada, camuflada, que pacta con el poder, es una forma de inculturación, eficaz y aceptable.

Visto lo visto, no sorprende que uno de los protagonistas de la película sea el actor anticatólico y pro-abortista Liam Neeson, cuyos ataques a la Iglesia Católica y la promoción del aborto en su país natal, Irlanda, fueron públicos y notorios hace poco más de un año (ver aquí). Además, el director de la película ha declarado que el personaje más interesante es, en su opinión, Kichijiro, el traidor o Judas -figura ésta, la del apóstol que traicionó a Cristo, sorprendentemente reivindicada por el propio Papa Francisco como una "pobrecita" víctima arrepentida-.

Esta película, además de ser más larga que un día sin pan, es, en definitiva, una película anticatólica y una auténtica ofensa a los católicos, a la Iglesia y a Cristo mismo -de cuyo mensaje se hace una enmienda a la totalidad-, así como una plataforma para promocionar sibilinamente y justificar lo injustificable: la apostasía y la sumisión al poder terrenal de turno para evitar el sufrimiento. Con estas virtudes, no sería raro que le cayera algún Óscar -o más de uno-. Nada recomendable, pues -pese a lo que digan ciertos escritores cursis y redichos que son -eso se creen ellos- más listos y cultos que nadie -y muchísimo más católicos, naturalmente-.

jueves, 28 de abril de 2016

Entrevista íntegra a Mons. Athanasius Schneider en español: Sínodo de la familia, Concilio Vaticano II, crisis de la Iglesia, vídeos papales, kikos, judíos, islam, ecumenismo, crisis migratoria, ortodoxos, misericordia divina, Eucaristía, Liturgia tradicional, Comunión en la mano y Regnum Eucharisticum

En la misma línea que la entrevista concedida a Rorate Caeli por S. E. Mons. Athanasius Schneider, obispo titular de Celerina y auxiliar de Santa María de Astaná (Kazajistán), a finales del pasado mes de enero, de la que hice la traducción al español y reproduje en este blog (ver aquí), el mes pasado también concedió otra entrevista a D. Dániel Fülep (en la imagen, junto a Mons. Schneider), Director del Centro de Estudios Superiores John Henry Newman de Hungría (puede leerse en inglés en la página original), durante su primera visita al país. Allí, entre los días 4 y 6 de marzo impartió una serie de conferencias y ofició la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical con gran afluencia de fieles. Al día siguiente, 7 de marzo, visitó el Parlamento húngaro y la catedral de San Esteban, donde oró por Hungría ante la reliquia de la mano del Santo rey. He traducido al español la entrevista íntegra -traducida a su vez del húngaro al inglés por D. Gábor Sallai-, que presento a continuación, ya que algunas páginas que la han publicado no lo han hecho en su totalidad, y algunas partes de dichas traducciones, además, no se entendían bien. Como aclaración, debe tenerse en cuenta, al leer ciertas afirmaciones de Mons. Schneider, que en el momento en que concedió esta extensa entrevista aún no había sido publicada la Exhortación Apostólica post-sinodal "Amoris laetitia". Aquí está la entrevista completa -excluyendo las notas al pie-, en la que Mons. Schneider toca temas tan diversos como los pasados Sínodos de la familia (de 2014 y 2015), el Concilio Vaticano II, la crisis de la Iglesia, los vídeo-mensajes papales, el Camino Neocatecumenal (kikos), los judíos, el islam, el ecumenismo, la crisis migratoria, los ortodoxos, la misericordia divina, la Eucaristía, la Liturgia tradicional, la Comunión en la mano y el Regnum Eucharisticum:

Acerca de los Sínodos de la familia

Sr. Fülep: Después del Sínodo Extraordinario, muchas personas se han asustado o llenado de falsas esperanzas. Quienes esperaban un cambio en la doctrina moral de la Iglesia probablemente se vieron decepcionados por el contenido de la Relación final. Sin embargo, ¿no fue, de hecho, una prueba experimental para suavizar la doctrina de la Iglesia abriendo la puerta a graves abusos y otros intentos futuros similares? ¿Qué piensa de ésto VE conociendo el Informe Final del Sínodo Ordinario?

Mons. Schneider: Bueno, gracias a Dios, el informe final del Sínodo hizo declaraciones claras sobre el comportamiento homosexual, el cual es inaceptable a la luz de la moral cristiana, y también contiene buenas y claras afirmaciones contra la ideología de género. Gracias a Dios. Pero como dije en mi análisis del informe final, la sección del informe sobre las parejas que vuelven a casarse sigue siendo ambigua. Por eso, quienes promueven la comunión para la divorciados vueltos a casar rápidamente dijeron que el informe final representaba una puerta abierta, aunque no directamente, para el acceso a los sacramentos de los vueltos a casar. Los obispos, sin embargo, deben evitar tales declaraciones ambiguas en los documentos oficiales. Por supuesto, el informe final no es un texto del Magisterio, gracias a Dios, sino un simple informe. Por lo tanto, debemos esperar y tener esperanza que haya otro texto oficial del Magisterio que exponga claramente la doctrina católica.

Sr. Fülep: En una entrevista Su Excelencia dijo sobre el Sínodo extraordinario, que "lamentablemente la Relación final del Sínodo también contiene un párrafo con el voto sobre la cuestión de la Santa Comunión a los divorciados vueltos a casar. A pesar de que no alcanzó los necesarios dos tercios de los votos, es preocupante y sorprendente que la mayoría absoluta de los obispos presentes votaran a favor de [dar] la sagrada Comunión a los divorciados vueltos a casar, lo que se refleja negativamente la calidad espiritual del episcopado católico actual". ¿Qué piensa VE acerca de esta mala calidad espiritual del episcopado católico? ¿Cuáles son las razones profundas de ello?

Mons. Schneider: Durante muchos años hemos observado que muchas de las Conferencias Episcopales oficiales predominantemente se han ocupado de asuntos temporales y terrenales en lugar de [ocuparse] de los sobrenaturales y eternos aunque estos últimos deben ser considerados los más importantes en la vida de la Iglesia. Salvar almas y conducirlas al cielo: esta es la razón por la cual Cristo vino a salvarnos y fundó la Iglesia. Por eso la Iglesia tiene que conducir a la gente al cielo y proporcionarle verdades divinas, gracias sobrenaturales y la vida de Dios. Esta es la principal tarea de la Iglesia. Ocuparse de los asuntos temporales es cosa del gobierno. Por lo que aquí veo un traspaso de las obligaciones del gobierno, de la autoridad civil, a los obispos, sucesores de los Apóstoles. Por supuesto, sobre la base de su doctrina social, la Iglesia puede aconsejar al gobierno para que la vida social se adapte más a la ley natural. Pero esta no es la principal tarea de la Iglesia. Es una tarea secundaria. La crisis actual de la Iglesia es en gran parte debido a esto: la sustitución de la tarea principal por las secundarias.

Sr. Fülep: El Sínodo Ordinario emitió un informe final con algunas propuestas pastorales dirigido al discernimiento del Papa. VE escribió a este respecto que "durante el Sínodo ya aparecieron esos nuevos discípulos de Moisés y los nuevos fariseos que en los números 84-86 del Informe final abrían la admisión de los divorciados vueltos a casar a la sagrada Comunión por la puerta de atrás [...] Durante las dos últimas Asambleas del Sínodo (2014 y 2015) los nuevos discípulos de Moisés y los nuevos fariseos enmascararon su rechazo formal a la indisolubilidad del matrimonio y la abrogación del Sexto Mandamiento a través de un tratamiento caso por caso...". Aquí también, el método es el típico lenguaje ambiguo del modernismo. Encontramos términos ambivalentes o equívocos, por ejemplo: "vía de discernimiento", "acompañamiento", "forum internum", "orientaciones episcopales", "diálogo con el sacerdote", "una mayor integración en la vida de la Iglesia". Parece que en el Informe final (y sobre todo en los párrafos 85-86) la conciencia anula la ley divina. ¿No fue éste el mismo error de Lutero? Está relacionado con el principio protestante del juicio subjetivo sobre asuntos de fe y disciplina y la teoría errónea de la "optio fundamentalis" [opción fundamental], ¿verdad?

Mons. Schneider: A pesar de que estos párrafos establecen que el juicio individual de la conciencia de estas parejas se debe hacer de acuerdo con la doctrina de la Iglesia, sigue habiendo una falta de claridad. Los que promueven la comunión para los divorciados vueltos a casar, como por ejemplo el cardenal Kasper y su grupo, sostienen abiertamente que si bien la doctrina de la Iglesia permanece, sin duda existe la posibilidad de que los divorciados vueltos a casar puedan recibir la Comunión. Por lo que reconocieron la posibilidad de un contraste entre la doctrina y la práctica. Esta es también la posición típica del protestantismo. Se mantiene la teoría o la doctrina, las obras no son tan importantes y necesarias. Este es el peligroso principio de la salvación sólo por la fe. Y los mismos párrafos no dicen que la cohabitación fuera de un matrimonio válido es pecado. Esto es objetivamente una grave omisión. El informe final dice indirectamente que para los divorciados casados ​​de nuevo la culpabilidad de la cohabitación se podría reducir o incluso no imputarse debido a algunas circunstancias o las emociones que sufren. Sin embargo, la aplicación del principio implícito de la cohabitación fuera del matrimonio es completamente incorrecta. Quienes cohabitan tienen la intención de cometer pecado de forma continua, por lo que no es un acto inmoral espontáneo. Deben tener el propósito de evitar actos sexuales fuera del matrimonio. Y de la misma manera, esa imputabilidad del pecado de cohabitación también podría aplicarse a la cohabitación de los jóvenes sin casar. Admitiendo tal teoría, estos obispos anulan el Sexto Mandamiento de [la Ley de] Dios. Y si se acepta este principio, ninguno de los pecados contra el sexto mandamiento será ya considerado pecado. En cierto sentido esto es la abrogación del Sexto Mandamiento.

Sr. Fülep: Sobre el Informe final del Sínodo Ordinario VE dijo que "parece inaugurar una cacofonía doctrinal y disciplinar de la Iglesia Católica, lo que contradice la esencia misma de ser católico" ¿Podría explicarlo?

Mons. Schneider: Cacofonía es lo contrario a la sinfonía. Sinfonía significa que todas las voces se combinan para producir armonía, mostrando la misma. En la cacofonía, una de las voces parece incorrecta. Está en contra de la verdad de la melodía. Y así, cuando este Informe final no puede afirmar claramente la inmoralidad de la convivencia de las personas divorciadas, cuando no logra exponer claramente las condiciones establecidas por Dios para la digna recepción de la sagrada Comunión, otros usarán ese fracaso para proclamar una mentira, por lo que su voz estará en contra de la verdad, lo mismo que en la música una voz falsa está en contra de la verdad de la sinfonía.

Sobre el Concilio Vaticano II

Sr. Fülep: En una conferencia teológica en Roma en diciembre de 2010, usted planteó la necesidad de "un nuevo Syllabus" en el que la autoridad magisterial papal debería corregir las interpretaciones erróneas de los documentos del Concilio Vaticano II. ¿Qué piensa a día de hoy?

Mons. Schneider: Creo que en este momento de confusión es absolutamente necesario que exista ese Syllabus. Syllabus significa una lista, una enumeración de peligros, declaraciones confusas, malinterpretaciones, etc; una enumeración de los errores más extendidos y comunes en cada área, ya sea el dogma, la moral o la liturgia. Por otra parte, también se deben clarificar y evaluar positivamente los mismos puntos. Seguramente se hará, porque la Iglesia siempre ha hecho precisiones muy claras, sobre todo tras momentos de confusión.

Sr. Fülep: "Aggiornamento" fue el nombre que se dio al programa pontificio de Juan XXIII en un discurso del 25 de enero de 1959, y fue una de las palabras clave usadas durante el Concilio Vaticano II. ¿Cuál es la interpretación
correcta de esa expresión?

Mons. Schneider: Para el Papa Juan XXIII el "aggiornamento" no era cambiar la verdad, sino explicarla de una manera más profunda y pedagógica para que las personas puedan entenderla
mejor y aceptarla. El Papa recalcó que "aggiornamento" significa mantener la fe en toda su integridad. Fue sólo tras el Concilio cuando esa palabra fue tergiversada totalmente para cambiar la fe. Esa no era la intención de Juan XXIII.

Sr. Fülep: Otro término malinterpretado es el de "participatio actuosa". Incluso en sentido clerical significa que preferiblemente todo el mundo debería realizar una tarea durante la liturgia. Es como si este término hiciera referencia a trajín o activismo. Ni siquiera aparece la idea de actividad interna.

Mons. Schneider: La primera persona en emplear la expresión "participatio actuosa" fue el Papa Pío X en su famoso motu proprio "Tra le sollecitudini", sobre la Música Sacra. El Papa habla de "participatio actuosa" y explica que quiere decir que los fieles deben ser conscientes de las palabras y ritos sagrados durante la Santa Misa, participando conscientemente en vez de distraídamente. Su corazón y su boca tienen que concordar. Se puede encontrar prácticamente el mismo significado en el documento "Sacrosanctum Concilium" del Concilio Vaticano II, en el que no podemos encontrar ninguna reinterpretación importante del término. Y Sacrosanctum Concilium enseña que en la práctica participatio actuosa significa escuchar, responder, cantar, arrodillarse y hasta estar en silencio. Fue la primera vez que el Magisterio se refirió al silencio como una forma de participatio actuosa. Así que, debemos acabar con algunos mitos sobre la "participatio actuosa".

Sobre la crisis de la Iglesia

Sr. Fülep: Debemos darnos cuenta de que actualmente existe una profunda fractura dentro de la Iglesia. El panorama es muy complejo, pero simplificando podemos decir que hay una dolorosa confrontación entre el modernismo y la tradición. ¿Cómo podría Su Excelencia
explicar esta dicotomía en la vida de la Iglesia?

Mons. Schneider: Ya llevamos viviendo y experimentando esta dicotomía 50 años desde el Concilio. Por un lado, hay signos positivos en la Iglesia. Por otro lado,
algunos obispos y sacerdotes están difundiendo auténticos errores. Tal situación es contraria a la naturaleza de la Iglesia. Jesucristo mandó a los Apóstoles y sus sucesores conservar el depósito de la fe, o sea, la fe católica, intacta, y por eso los Apóstoles incluso murieron por ella. Quienes tienen autoridad en la Iglesia deben actuar contra tal situación y corregirla.

Sr. Fülep: Si analizamos la vida de la Iglesia, podemos darnos cuenta de que estamos viviendo una época extraordinaria [fuera de lo normal]. La apostasía es general quizás en todas partes y las herejías campan a sus anchas: modernismo, conciliarismo, arqueologismo, etc. Desgraciadamente, también vemos indicios de herejía entre los obispos. Los historiadores dicen que esta crisis nos retrotrae al tiempo del arrianismo. Si esta comparación es correcta, ¿en qué se parece la época del arrianismo y nuestros días?

Mons. Schneider: La crisis arriana del siglo IV causó una confusión general en toda la Iglesia. Por eso la herejía o las medias verdades y ambigüedades sobre la divinidad de Cristo se difundieron ampliamente en esa época. Sólo quedaron muy pocos obispos que se opusieran abiertamente a esa herejía y la ambigüedad que representaban los llamados semi-arrianos. En aquellos días sólo el clero políticamente correcto era promovido a altos cargos eclesiásticos como el de los obispos, porque el gobierno de aquellos tiempos sostenía y promovía la herejía. En cierta manera es similar a nuestra época. En nuestros tiempos no sólo se niega un dogma de fe, sino que hay una confusión general en casi todos los ámbitos de la doctrina católica, la moral y la liturgia. También en nuestros días, la mayor parte de los obispos están bastante callados o tienen miedo de defender de la fe católica. Por lo tanto, mi respuesta es 'sí', hay similitudes.

Sr. Fülep: Algunos sugieren que sería importante que un nuevo dogma definiera el término "tradición" y delimitara claramente los vínculos entre la tradición y el papado, los concilios, el magisterio, etc. Este nuevo dogma podría defender la tradición contra, por ejemplo, el conciliarismo o una interpretación incorrecta del primado papal. ¿Qué opina sobre ésto?

Mons. Schneider: Tenemos un documento del Concilio Vaticano II sobre la Divina Revelación, Dei Verbum, en el que hay muy bellas declaraciones. Afirma que el Magisterio, el Papa, no está por encima de la Palabra de Dios o la Tradición, sino que, como un servidor de la Palabra de Dios, escrita y transmitida
oralmente (= tradición), está por debajo de Ella. También debe resaltarse que el Papa, el papado, no es el dueño de la tradición o de la liturgia, sino que debe preservarlas como un buen jardinero. El Papa debe preservar y defender la tradición como un servidor fiel. Creo que sería bueno profundizar en la reflexión sobre la relación entre el Magisterio y la Tradición.

Sr. Fülep: Hoy en día, los fieles católicos deben de sentir la debilidad y las disfunciones del Magisterio:
me atrevo a decir, sin exagerar, que en los medios de comunicación católicos oficiales se pueden oír, leer o ver errores mayúsculos, ambigüedades y, lo que es peor, herejías, por parte de sacerdotes de alto rango, y es triste reconocerlo, también de obispos y altos dignatarios eclesiásticos, casi diariamente. Una parte significativa de las declaraciones oficiales –también de las más altas [instancias]– es confusa, contradictoria, engañando a muchos fieles. ¿Qué deberían hacer los fieles católicos en estos tiempos difíciles? ¿Cómo podemos permanecer fieles a la Fe en esta situación? ¿Cuál es nuestro deber?

Mons. Schneider: En la historia de la Iglesia siempre ha habido momentos de profunda crisis de fe y moral. La crisis más grave y peligrosa fue, indudablemente, la crisis arriana del siglo IV. Fue un ataque a muerte contra el misterio de la Santísima Trinidad. En aquellos tiempos fueron prácticamente los simples fieles quienes salvaron la Fe católica. Analizando esa crisis, el Beato John Henry Newman dijo que fue la "Ecclesia docta" (es decir, los fieles que reciben la instrucción del clero) en lugar de la "Ecclesia docens" (o sea, los depositarios del Magisterio eclesiástico) quienes salvaron la integridad de la Fe católica en el siglo IV. En momentos de crisis profunda, a la Divina Providencia le gusta valerse de los sencillos y humildes para demostrar la
indestructibilidad de Su Iglesia. La siguiente afirmación de San Pablo también puede aplicarse a la situación interna de la Iglesia: "Dios ha escogido lo insensato del mundo para confundir a los sabios; y lo débil del mundo ha elegido Dios para confundir a los fuertes" (I Cor 1, 27). Cuando los simples fieles observan que los representantes del clero, y hasta del alto clero, ignoran la fe católica y proclaman errores, deben rezar por su conversión y reparar las faltas del clero a través de un valiente testimonio de la fe. A veces, los fieles también deben aconsejar y corregir al clero, pero siempre con respeto, es decir, siguiendo el principio de "sentire cum Ecclesia", como lo hicieron, por ejemplo, Santa Catalina de Siena y Santa Brígida de Suecia. En la Iglesia todos formamos un cuerpo, el Cuerpo Místico de Cristo. Cuando la cabeza (el clero) es débil, los otros miembros deben tratar de fortalecer todo el cuerpo. Básicamente, la Iglesia está guiada por la Cabeza invisible, que es Cristo, y está animada por su alma invisible, que es el Espíritu Santo. Por eso la Iglesia es indestructible.

Video mensaje confuso y ambiguo

Sr. Fülep: El papa Francisco reveló sus intenciones de oración por el diálogo interreligioso para
enero en un mensaje de vídeo. El Santo Padre declara que ruega [para] "que el diálogo sincero entre hombres y mujeres de diferentes religiones dé frutos de paz y justicia". En el vídeo vemos al Papa argentino con fieles de otras religiones, incluyendo judíos, musulmanes y budistas, cada cual profesando su fe y juntos declarando creer en el amor. El Papa llama al diálogo interreligioso, señalando que "la mayoría de los habitantes del planeta se declaran creyentes", por lo que "Esto debe conducir al diálogo entre las religiones. "Sólo a través del diálogo", subraya, "podremos acabar con la intolerancia y la discriminación". Indicando que el diálogo interreligioso es "una condición necesaria para la paz mundial", dice el Papa, "no debemos dejar de rezar por él o de colaborar con quienes piensan diferente". También expresa su esperanza de que su petición de oración se extienda a toda la gente. "En esta gran variedad de religiones", concluye el papa Francisco, "sólo hay una certeza para todos: todos somos hijos de Dios", y dice que confía en nuestras oraciones. En la última imagen podemos ver al niño Jesús entre Buda, la Menorá y un tasbih o masbaha [una especie de rosario] musulmán. Si creemos que Jesucristo es el Hijo único de Dios, y [en] la Iglesia Católica, y [que] la aceptación de la Fe y el Bautismo son necesarios para la salvación, y sabemos que la filiación divina es fruto de la justificación, ver este vídeo nos da vergüenza...

Mons. Schneider: Por supuesto. Por desgracia, estas declaraciones del Papa son sumamente confusas y ambiguas. Hay confusión porque equipara el nivel natural, según el cual todas las personas son criaturas de Dios, con el nivel sobrenatural, según el cual sólo aquellos que creen en Cristo y reciben el Bautismo son hijos de Dios. Sólo quienes creen en Cristo
son hijos de Dios, porque no han nacido de la carne o la sangre, que es el nivel natural, sino que nacen de Dios a través de la fe en Cristo y el Bautismo. Esto lo declara Dios mismo en el Evangelio de Juan. La afirmación del Papa mencionada más arriba contradice, en cierto sentido, la propia Palabra de Dios. Y, como escribió San Pablo, es solamente en Cristo y por el Espíritu Santo que se derrama en nuestro corazón que podemos decir "Abba, Padre". A partir de la Palabra de Dios, está absolutamente claro. Por supuesto, Cristo ha derramado su sangre para redimir a todo el mundo, a todos los seres humanos. Esta es la redención objetiva. Y por eso todos los seres humanos pueden convertirse en hijos de Dios al aceptar subjetivamente a Cristo por la Fe y el Bautismo. Por lo que debemos dejar absolutamente claras estas diferencias.

El Camino Neocatecumenal es una comunidad judeo-protestante

Sr. Fülep: Al mismo tiempo que se persigue a la tradición, hay algunos nuevos movimientos modernos que son muy apoyados. Uno de ellos es la comunidad de Kiko. ¿Qué opina sobre el Camino Neocatecumenal?

Mons. Schneider: Es un fenómeno muy complejo y triste. Siendo franco: es un caballo de Troya en la Iglesia. Les conozco muy bien porque fui su delegado episcopal durante varios años en Karaganda (
Kazajistán). Y participé en sus Misas y reuniones y leí los escritos de Kiko, su fundador, así que les conozco bien. Si hablo abiertamente sin ser diplomático, debo afimar: El Camino Neocatecumenal es una comunidad judeo-protestante dentro de la Iglesia, sólo católica en apariencia. El aspecto más peligroso es el concerniente a la Eucaristía, porque la Eucaristía es el corazón de la Iglesia. Cuando el corazón está en mal estado, todo el cuerpo está en mal estado. Para el Neocatecumenado, la Eucaristía es antes que nada un banquete fraterno. Esto es protestante, una actitud típicamente luterana. Ellos rechazan la idea y la enseñanza de la Eucaristía como un verdadero sacrificio. Incluso sostienen que la enseñanza y creencia tradicional de la Eucaristía como sacrificio no es cristiana sino pagana. Eso es completamente absurdo; es típicamente luterano, protestante. Durante sus liturgias eucarísticas tratan al Santísimo Sacramento de una forma tan banal, que a veces llega a ser horrible. Permanecen sentados mientras reciben la sagrada Comunión, y así pierden partículas porque no tienen cuidado con ellas, y después de la Comunión bailan en vez de rezar y adorar a Jesús en silencio. Eso es realmente mundano y pagano, naturalista.

Sr. Fülep: El problema podría ser no sólo práctico [en la praxis, en la práctica]...

Mons. Schneider: El segundo peligro es su ideología. La idea principal del Neocatecumenado según su fundador, Kiko Argüello, es la siguiente: la Iglesia tuvo una vida ideal [perfecta] sólo hasta Constantino, en el siglo IV; sólo ésa fue realmente la auténtica Iglesia. Y con Constantino la Iglesia empezó a deteriorarse: degeneración doctrinal, litúrgica y moral. Y la Iglesia tocó fondo en esta degeneración de la doctrina y la liturgia con los decretos del Concilio de Trento. Sin embargo, opuesta a su opinión, la verdad es todo lo contrario: ese fue uno de los momentos culminantes de la historia de la Iglesia por la claridad de la doctrina y de la disciplina. Según Kiko, la Edad oscura de la Iglesia duró desde el siglo IV hasta el Concilio Vaticano II. Sólo con el Concilio Vaticano II la luz regresó a la Iglesia. Eso es una herejía, porque
equivale a decir que el Espíritu Santo abandonó la Iglesia. Y es muy sectario y muy en línea con Martín Lutero, que dijo que hasta [llegar] él, la Iglesia había estado en tinieblas y que sólo gracias a él llegó la luz a la Iglesia. La posición de Kiko es fundamentalmente la misma, sólo que Kiko postula el oscurantismo de la Iglesia desde Constantino hasta el Vaticano II. Así que, malinterpretan el Concilio Vaticano II. Dicen ser apóstoles del Vaticano II. Así justifican todas sus prácticas y enseñanzas heréticas con el Vaticano II. Eso es un abuso grave.

Sr. Fülep: ¿Cómo puede esta comunidad
ser admitida oficialmente en la Iglesia?

Mons. Schneider: Esa es otra tragedia. Establecieron un poderoso lobby en el Vaticano hace al menos treinta años. Y hay otro engaño: en muchos eventos presentan
a los obispos muchos frutos de conversión y muchas vocaciones. Un montón de obispos están deslumbrados por sus frutos, y no ven los errores, ni los examinan. Tienen familias numerosas, muchos hijos, y altos valores morales familiares. Por supuesto, eso es un buen resultado. Sin embargo, también hay una especie de conducta exagerada para presionar a las familias a tener el mayor número posible de hijos. Eso no es sano. Y dicen: estamos aceptando la Humanae Vitae, y eso, por supuesto, es bueno. Pero al final eso es una quimera, porque hoy también hay una barbaridad de grupos protestantes en el mundo con valores morales elevados, que también tienen un gran número de hijos, y que también van y protestan contra la ideología de género y la homosexualidad, y que también aceptan Humanae Vitae. Pero, para mí, ¡ese no es un criterio determinante de la verdad! También hay muchas comunidades protestantes que convierten a numerosos pecadores, gente que tenía adicciones como el alcoholismo y las drogas. Por ello, el fruto de conversiones no es un criterio decisivo para mí, por lo que no invitaré a mi diócesis a ese grupo protestante bueno, que convierte a los pecadores y tiene muchos hijos, para que se dediquen a hacer apostolado. Ese es un delirio de muchos obispos que están deslumbrados por los supuestos frutos.

Sr. Fülep: ¿Cuál es la piedra angular de la doctrina?

Mons. Schneider: La doctrina de la Eucaristía. Eso es el corazón.
Es un error mirar primero los frutos e ignorar o descuidar la doctrina y la liturgia. Estoy seguro de que llegará el momento en que la Iglesia examinará objetivamente esta organización en profundidad sin la presión de los lobbies del Camino Neocatecumenal, y sus errores doctrinales y litúrgicos realmente saldrán a la superficie.

Cristo es el único Redentor

Sr. Fülep: Hace cincuenta años fue promulgada la declaración
del Concilio Vaticano II Nostra aetate. Su cuarto artículo presenta la relación entre la Iglesia católica y el pueblo judío en un nuevo marco teológico. Este escrito es uno de los más problemáticos y controvertidos documentos conciliares; entre otras cosas, por sus afirmaciones sobre los judíos. Y ahora, por este semi-centenario [cincuentenario] el cardenal Kurt Koch ha escrito, en nombre de la Santa Sede, un nuevo documento en el que podemos leer que "la Iglesia católica no desarrolla ni sostiene ninguna misión institucional especifica dirigida a los judíos". ¿Ya no es válido el mandato misionero de Jesús?

Mons. Schneider: Es imposible, porque sería absolutamente contrario a la palabra de Cristo. Jesucristo dijo: "No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mt 15, 24) y su misión continúa, Él no la ha abolido. Dijo: "id a todas las naciones y hacedles mis discípulos" no dijo "id a todas las naciones, con la excepción de los judíos". La declaración anterior implica éso. Es absurdo. Va contra la voluntad de Dios y contra la
toda la bimilenaria historia de la vida de la Iglesia. La Iglesia siempre ha predicado a todo el mundo, sin importarle su procedencia o religión. Cristo es el único Redentor. Hoy los judíos rechazan la alianza de Dios. Sólo hay una alianza de Dios: la antigua alianza sólo fue preparatoria y consiguió su propósito en la Alianza Nueva y Eterna. Esa también es enseñanza del Concilio Vaticano II: "La economía del Antiguo Testamento estaba ordenada, sobre todo, para preparar, anunciar proféticamente y significar con diversas figuras la venida de Cristo redentor universal y la del Reino Mesiánico [...] Dios, pues, inspirador y autor de ambos Testamentos, dispuso las cosas tan sabiamente que el Nuevo Testamento está latente en el Antiguo y el Antiguo está patente en el Nuevo" (Dei Verbum, 15-16). Los judíos rechazaron esta Alianza divina, porque Jesús les dijo: "Quien me odia a Mí odia también a mi Padre" (Jn 15, 23). Estas palabras de Jesús aún son válidas para los judíos actuales: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mc 13, 31). Y Jesús dijo que quien no le acepte no puede ir al Padre. Cuando los judíos actuales rechazan a Cristo, también rechazan al Padre y su Alianza. Porque finalmente sólo hay una Alianza, no dos: la Vieja fue sustituida por la Nueva Alianza. Porque hay un solo Dios, no dos dioses: un dios del Antiguo Testamento, y un dios del Nuevo Testamento. Eso es herejía gnóstica. Esa es la doctrina de los fariseos y del Talmud. Actualmente los judíos son los discípulos talmudistas de los fariseos, que rechazaron la alianza de Dios en Su alianza nueva y eterna. Sin embargo, los judíos justos del Antiguo Testamento –los Profetas, Abraham y Moisés– aceptaron a Cristo. Lo dijo Jesús, así que también lo tenemos que puntualizar.

Sr. Fülep: Mientras que un estrechamente relacionado con Nostra aetate Juan Pablo II llamó a los judíos "hermanos mayores", el Papa Benedicto XVI usó la fórmula "padres en la fe". Pero los judíos del Antiguo Testamento y del judaísmo talmúdico son dos cosas bien diferentes, ¿no?

Mons. Schneider: Sí, por supuesto. Desafortunadamente, esas expresiones de esos dos Papas son, hasta cierto punto, ambiguas. No son claras. Por lo que si esas palabras quieren dar a entender que los judíos son nuestros hermanos mayores, hay que puntualizar que sólo los judíos del Antiguo Testamento –los profetas, Abraham y todos los santos del Antiguo Testamento– son nuestros hermanos mayores. Eso es correcto porque ya aceptaron a Cristo, no explícitamente sino a nivel de prefiguras y símbolos, y Abraham incluso
explícitamente, como dijo el mismo Cristo: "Abrahán, vuestro padre, exultó por ver mi día; y lo vio y se llenó de gozo" (Jn 8, 56). Pero, ¿cómo podemos decirlo de los actuales judíos del Talmud que rechazan a Cristo y no tienen fe en Cristo y la Santísima Trinidad? ¿Cómo pueden ser nuestros hermanos mayores si no tienen fe en Cristo? ¿Qué se supone que me enseñan? Yo tengo fe en Cristo y la Santísima Trinidad. Pero ellos rechazan la Santísima Trinidad, así que no tienen fe. Por lo tanto, nunca pueden ser mis hermanos mayores en la fe.

Diálogo con el Islam

Sr. Fülep: El islam es la religión más practicada en Kazajistán. Tradicionalmente, los kazajos [los de étnia kazaja] son musulmanes suníes. ¿Qué experiencia tiene en el diálogo con ellos? Se dice que el islam es similar al cristianismo o al judaísmo porque creen en un solo Dios, por lo que se supone que el monoteísmo es la base de la conversación. Pero, ¿realmente es así? ¿Se puede entablar un  diálogo teológico
profundo con ellos? ¿Alá es lo mismo que la Santísima Trinidad? ¿Hay alguna base de diálogo teológico si el Islam detesta la fe en la Encarnación?

Mons. Schneider: También hay cierta confusión cuando se dice que los judíos, los musulmanes y los cristianos siguen religiones monoteístas. Eso es bastante confuso. ¿Por qué? Porque nosotros los cristianos
no sólo creemos en un único Dios, sino también en el Dios Uno y Trino, en Dios, la Santísima Trinidad. No creemos en un solo Dios como puede [hacerlo] toda persona humana a la luz de la razón natural. Los judíos y los musulmanes creen en un solo Dios que es sólo una persona. Eso es una herejía, no es verdad. Dios no es una sola persona, Dios es tres personas. Es más, ellos [judíos y musulmanes] no tienen fe, porque sólo creen que Dios es uno, lo cual no requiere fe, [sino] sólo la razón natural. Es dogma de fe que por la luz natural de la razón natural todas las personas pueden reconocer que Dios es uno. Nosotros tenemos fe sobrenatural, y eso es una diferencia sustancial.

Objetivamente, Dios, que es conocido a través de la razón, es, por supuesto, la Santísima Trinidad. Pero los judíos y los musulmanes no aceptan la Santísima Trinidad. Así que, no podemos rezar juntos porque su oración manifiesta su convicción de que sólo hay un Dios, una sola persona. Pero nosotros, los cristianos, además adoramos a Dios en tres personas. Siempre. Así que, no podemos celebrar el mismo culto. No sería verdadero. Sería una contradicción y una mentira.

Sr. Fülep: ¿Significa eso que las dos Jornadas Mundiales de Oración por la Paz mantenidas en Asís representan una contradicción escandalosa?

Mons. Schneider: Por desgracia, las Jornadas Mundiales de Oración celebradas en Asís contenían y pusieron de manifiesto una confusión en cuanto a la diferencia sustancial entre la oración de los cristianos, que siempre se dirige a la Santísima Trinidad, y la oración de la gente que reconoce a Dios como Creador y una sola persona a la luz de la razón natural y le adoran de acuerdo a la razón natural. El aspecto más grave en los encuentros de oración interreligiosos de Asís fue, sin embargo, el hecho de que también participaran representantes de religiones politeístas, que llevaron a cabo su culto dirigido a ídolos, por lo que se practicó auténtica idolatría, que es el mayor pecado de acuerdo con la Sagrada Escritura.

"La emigración está planificada y programada
artificialmente"

Sr. Fülep: ¿Cuál es su punto de vista sobre la crisis migratoria en Europa? ¿Cuál es la postura de un buen católico al respecto?

Mons. Schneider: En mayor o menor medida eso es un asunto político. El primer cometido de los obispos no es hacer declaraciones políticas. Pero como persona privada, no como obispo, yo diría que la llamada "emigración"
está planificada y programada artificialmente, incluso se puede hablar de cierta invasión. Algunas potencias políticas mundiales la prepararon hace años, creando confusión y guerras en Oriente Medio "ayudando" a esos terroristas o no oponiéndose a ellos oficialmente, por lo que –en cierto modo– han contribuido a esta crisis. El traslado al corazón de Europa de tal masa de gente, predominantemente musulmana y perteneciente a una cultura muy diferente, es problemático. Por consiguiente, hay un conflicto programado en Europa y la vida civil y política está desestabilizada. Eso debe de ser evidente para todo el mundo.

La Iglesia y Rusia

Sr. Fülep: Me gustaría preguntarle sobre los rusos ortodoxos y de Rusia. Usted conoce muy bien la iglesia ortodoxa rusa, su vida y su mentalidad. El año que viene será el 100º aniversario de Fátima. Sin duda, Rusia no fue francamente consagrada al Inmaculado Corazón de María y se sabe que no se ha convertido a Dios.

Mons. Schneider: Bueno, conocemos el texto que publicó Juan Pablo II. Así que, de alguna manera fue una consagración de Rusia, aunque realmente no fuera explícita. En el texto él hablaba de países y naciones que necesitaban esta consagración, y que María quería que se consagraran a Ella. Hubo una alusión a Fátima, por supuesto. Por tanto, yo diría que fue una consagración indirecta de Rusia. Pero creo que también debería hacerse de manera explícita, mencionando específicamente a Rusia. Así que, confío en que se haga en el futuro.

Sr. Fülep: La Tradición católica y la sagrada Liturgia católica en su Usus Antiquior podrían ayudar al auténtico ecumenismo con los  ortodoxos.
Pero, por desgracia, están consternados a la vista del moderno Rito Latino. Dicen que somos como los protestantes. Esto es trágico si pensamos en la Tradición Apostólica común, que puede encontrarse en la raíz de las Liturgias latina y griega. ¿Promueve eso el diálogo eficaz con las iglesias orientales sin tradición católica?

Mons. Schneider: Por supuesto, eso es cierto. Suelo estar en contacto con el clero ortodoxo y me lo dicen. Esa forma de celebración de cara al pueblo, empleando mujeres como lectoras, por ejemplo, es más similar al culto protestante. El sacerdote y los fieles forman un círculo cerrado, la celebración es como una reunión y una conferencia, y también los aspectos informales durante la Misa contradicen la tradición católica y apostólica que tenemos en común con la iglesia ortodoxa. Así que, es cierto y estoy convencido de que cuando volvamos a la liturgia tradicional o al menos celebremos [con] el nuevo Ordinario de la Misa de una manera tradicional, también nos aproximaremos más a nuestros hermanos ortodoxos, al menos en el plano litúrgico. En 2001, Juan Pablo II escribió una carta a la Congregación para el Culto Divino, en la que incluyó una frase muy interesante. Habló de la Liturgia romana tradicional, que es muy venerable y guarda similitudes con las venerables liturgias orientales.

Sr. Fülep: El Papa Francisco y el patriarca ortodoxo ruso Kirill de Moscú y de toda Rusia se reunieron en La Habana, Cuba, el 12 de febrero de 2012, para firmar una histórica declaración conjunta. Este documento incluye 30 puntos, de los que sólo 3 se refieren a cuestiones teológicas, el resto a la paz mundial, aspectos sociales, la protección de la vida, el matrimonio, la protección del medio ambiente y la libertad religiosa. ¿Qué significancia tiene dicho encuentro?

Mons. Schneider: El simple hecho de que un Romano Pontífice y un patriarca ruso se reunan por primera vez en la Historia tiene una significancia especial. En el plano humano y psicológico tal encuentro elimina siglos de desconfianza y enemistad mutuas. Así que, en este sentido, fue una reunión importante. Las cuestiones teológicas, sin embargo, estuvieron casi ausentes. Las circunstancias de la reunión también tuvieron una clara dimensión política. Esperemos que la Divina Providencia se valga de este encuentro para una futura unidad completa en la Fe católica.

Tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados

Sr. Fülep: El papa Francisco dio inicio al Iubilaeum Extraordinarium Misericordiae [Jubileo Extraordinario de la Misericordia], que es un período de oración que abarca desde el día de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) de 2015, hasta la Fiesta de Cristo Rey (20 de noviembre) de 2016. Pueden escucharse un montón de enseñanzas y meditaciones sobre la misericordia. ¿Cómo interpreta usted la misericordia de Dios?

Mons. Schneider: La misericordia de Dios es su amor por nosotros. Y la misericordia de Dios nos fue revelada cuando vino a nosotros y se hizo uno de nosotros. [Dios] decidió hacerse hombre y redimirnos en la Cruz precisamente por su inefable misericordia. La misericordia de Dios radica en el hecho de que siempre está presto a perdonarnos cuando nos arrepentimos de nuestros pecados sinceramente. Al ser preguntado por Pedro: "Cuando mi hermano peque contra mí, ¿debo perdonarle siete veces?", y el propio Jesús le dijo: "no siete veces, sino hasta setenta veces siete", o sea, todas las veces que tu hermano te pida perdón sinceramente. Siempre que pedimos a Dios que perdone nuestros pecados, sin importar lo enormes y horribles que sean, Él nos perdonará, siempre y cuando nos arrepintamos de ellos sinceramente, esto es, cuando estamos dispuestos a evitarlos en el futuro. Pero, por desgracia, el grupo del cardenal Kasper y los clérigos que apoyan su teoría, malinterpretan y abusan del concepto de misericordia, sugiriendo la posibilidad de que Dios nos perdona incluso si no tenemos el firme propósito de arrepentirnos y evitar el pecado en el futuro. En el fondo, eso supone la completa destrucción de la concepción auténtica de misericordia divina. Tal teoría afirma: puedes seguir pecando, Dios es misericordioso. Eso es mentira y, en cierto modo, también un crimen espiritual, porque se está alentando a los pecadores a seguir pecando, y, en consecuencia, a que se pierdan y sean condenen por toda la eternidad.

Sr. Fülep: ¿Cuál es el vínculo entre la misericordia de Dios y la Sagrada Eucaristía? ¿Es el Santísimo Sacramento el principal signo de la misericordia de Dios, ya que Él se entregó vere, realiter et substantialiter [verdadera, real y substancialmente]?

Mons. Schneider: Naturalmente que sí. Lo es porque la Eucaristía es el sacramento de la Cruz de Cristo, el sacramento de su Sacrificio, que se actualiza en cada santa misa. El acto de nuestra redención, que es el mayor acto de misericordia de Dios, se hace presente. Por eso la Eucaristía es una demostración y proclamación de la misericordia viva de Dios por nosotros. Pero la Eucaristía no sólo comprende el Sacrificio de Cristo, sino también a la persona del mismo Cristo. Su Cuerpo y Alma están realmente presentes y esa es la más sagrada y santa verdad que tenemos aquí en la tierra. Sólo podemos acercamos al Santísimo como pecadores públicos quienes digan: "¡Oh, Señor mío, no soy digno, pero sáname, purifícame!". Por eso la Eucaristía es también manifestación de la misericordia de Dios, quien exige que previamente estemos purificados y limpios de nuestros pecados. El principal y propio sacramento de la misericordia es, sin embargo, el sacramento de la Penitencia. La Eucaristía es la manifestación de la misericordia de Dios, lo que exige necesariamente el sacramento específico de la misericordia, que es el sacramento de la Penitencia, para que el alma sea purificada. La puerta de la misericordia es el sacramento de la Penitencia: esa es la puerta abierta del Corazón de Jesús, cuando durante la absolución sacramental la Sangre, que purifica al pecador, brota del Corazón de Jesús. La Santa Misa constituye en sí misma el principio [origen] de todos los demás sacramentos y esta fuente es el Sacrificio de la Cruz.

El Espíritu Santo es más fuerte

Sr. Fülep: El motu propio Summorum Pontificum cumplirá diez años el año que viene. ¿Ha seguido Su excelencia cómo esta disposición papal es observada [cómo se cumple] en todo el mundo? ¿Cómo valora la situación?

Mons. Schneider: Evidentemente, como resultado del motu proprio, la liturgia tradicional comenzó a difundirse lenta pero poderosamente. Un movimiento así ya no puede pararse. Ya es muy potente, sobre todo entre las jóvenes generaciones: jóvenes, seminaristas, familias jóvenes. Ellos quieren experimentar la belleza de la Fe católica a través de esta liturgia, y eso es para mí un signo real de la obra del Espíritu Santo, porque se está extendiendo de forma muy natural y lentamente, sin la ayuda de las instituciones oficiales de la Iglesia, sin necesidad de nomenclatura. Frecuentemente, este movimiento debe enfrentarse incluso a la oposición de los representantes oficiales de la Iglesia. A pesar de las trabas por parte de la burocracia eclesial, está aumentando y difundiéndose, y eso para mí es obra del Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo es más fuerte que algunos obispos y cardenales, y que algunas estructuras eclesiásticas muy arraigadas.

"Lex credendi-lex orandi-lex vivendi"

Sr. Fülep: Hay muchos tradicionalistas que sólo se fijan en la belleza de la liturgia, pero que no se preocupan de la doctrina. El formalismo, el ritualismo y el perfeccionismo son muy peligrosos ya que estos errores separan [hacen una separación] entre la verdad doctrinal, la vida y la liturgia. ¿Cómo podemos evitar estos problemas?

Mons. Schneider: Hay un principio católico básico que dice: "Lex credendi est lex orandi". Quiere decir que la ley de la fe, la verdad católica, debe expresarse en la ley de la oración, en el culto público de la Iglesia. Los libros litúrgicos y los ritos tienen que reflejar la integridad y belleza de la Fe católica y de las verdades divinas. Al amar la belleza de la liturgia, su forma tradicional, debemos ser impelidos en nuestra alma y en nuestra mente a amar más la verdad católica y a vivirlos en nuestra vida cristiana diaria. Un verdadero católico debe amar primero la integridad de la fe, y de ese amor llega la integridad de la liturgia, y de ese amor llega la integridad de la moral. Así que podríamos ampliar el axioma tradicional diciendo: "Lex credendi-lex orandi-lex vivendi". La defensa y preocupación por la integridad de la Fe católica siempre debe hacerse, sin embargo, según el principio de "sentire cum Ecclesia", es decir, con respeto y amor.

"Non possumus!"

Sr. Fülep: En tiempos de Juan Pablo II, la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos publicó una Instrucción titulada "Redemptionis Sacramentum", sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía. Este documento prescribe que " si el que va a comulgar quiere recibir en la mano el Sacramento, en los lugares donde la Conferencia de Obispos lo haya permitido, con la confirmación de la Sede Apostólica, se le debe administrar la sagrada hostia. Sin embargo, póngase especial cuidado en que el comulgante consuma inmediatamente la hostia, delante del ministro, y ninguno se aleje teniendo en la mano las especies eucarísticas. Si existe peligro de profanación, no se distribuya a los fieles la Comunión en la mano". Creemos el dogma de la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en la sagrada Eucaristía. Al dar el Santísimo Sacramento en la mano se corre el riesgo de que se caigan pequeñas partículas del mismo, profanando al Santísimo. Sabemos, por el libro de Su Excelencia, que la antigua práctica era absolutamente diferente a la actual forma protestante. Cuando se pide la comunión en la mano, ¿es "Non possumus" la única respuesta adecuada de los sacerdotes, diáconos o ministros extraordinarios?

Mons. Schneider: Sí. Estoy completamente de acuerdo con eso. No tengo nada que añadir, porque es muy evidente. Ante todo, debemos defender a Nuestro Señor. Es un hecho que casi siempre que se distribuye la sagrada Comunión en la mano hay un riesgo real de pérdida de partículas. Por eso no podemos dar la sagrada Comunión en la mano. Es muy peligroso. Debemos decidirnos por proteger y defender a Nuestro Señor. La ley de la Iglesia está subordinada al bien de la Iglesia. Y en este caso la letra de la ley –permitiendo dar la comunión en la mano– está causando un gran perjuicio espiritual al Santísimo en la Iglesia, es decir, a Nuestro Señor en la Eucaristía. Así que, dar la Comunión en la mano es peligroso y daña a la Iglesia. Por eso no podemos cumplir esa norma. Naturalmente, en la práctica es difícil, porque en algunos lugares la gente ya está acostumbrada a recibir la sagrada Comunión en la mano. Aun así, debemos explicárselo previamente con mucho convencimiento y amor, y normalmente la mayoría lo aceptará. Así que, debemos hacer todo lo que podamos para conseguirlo.

Sr. Fülep: ¿Qué ocurre si los superiores no permiten hacer eso a los seminaristas, acólitos o ministros extraordinarios?

Mons. Schneider: Prefiría no dar la comunión en la mano. Y si el superior me compeliera [obligara] a hacerlo, [le] diría: "no puedo". Debo decirle al superior que también tengo conciencia.

Regnum Eucharisticum

Sr. Fülep: A lo largo de los últimos días, Su Excelencia ha tenido la oportunidad de conocer a la flor y nata de los [fieles] católicos y sacerdotes tradicionales húngaros en sus conferencias y en la Santa Misa. Hemos visitado el Parlamento y rezado ante la sagrada Corona húngara y la santa mano derecha del rey San Esteban. ¿Cuál es su impresión del Regnum Marianum?

Mons. Schneider: ¡Es un país tan bonito! ¡Veo tantos pueblos preciosos e iglesias por todas partes! Este viaje me demuestra que éste es un país católico. Y espero que los húngaros sean fieles al Regnum Marianum para que su país pueda estar realmente dirigido por Nuestra Señora. Y el reino de Cristo siempre se alcanza a través de María. Así que, si sois un Regnum Marianum, también debéis ser un Regnum Eucharisticum. Ojalá el amor, el respeto y la defensa de Nuestro Señor sacramentado crezca también en Hungría.


[Traducido por CATHOLICVS, a partir de la entrevista original publicada en inglés por el Centro de Estudios Superiores John Henry Newman de Hungría. Los títulos de los diferentes bloques han sido respetados tal cual aparecen en el texto original].

martes, 20 de agosto de 2013

Nuevo sacerdote convertido del anglicanismo oficia la Santa Misa Tridentina en Nebraska (EE.UU.)

Esta imagen fue tomada anteayer, 13 de agosto, XIII Domingo después de Pentecostés, durante la Santa Misa Tridentina oficiada en la iglesia de San Bernabé de Omaha, Nebraska (EE.UU.). El mes pasado esta parroquia se convirtió de anglicana a católica, y el pasado 10 de agosto su pastor, al que se ve en esta imagen leyendo el último Evangelio al final de la Santa Misa, fue ordenado sacerdote católico. NLM.

viernes, 1 de febrero de 2013

Recepción en la Iglesia Católica y Santa Misa Tridentina en los Dominicos de Oxford (Reino Unido)

Estas fotos pertenecen a la recepción de D. Alexander Robertson a la plena comunión con la Iglesia Católica, el pasado sábado 26 de enero. La Santa Misa Tridentina de San Policarpo fue oficiada por el P. Nicholas Edmonds-Smith, sacerdote oratoriano, en el altar mayor de la iglesia del Espíritu Santo (Dominicos o Blackfriars) de Oxford, Inglaterra (Reino Unido). La música elegida para la ocasión fue la Misa para cinco voces con Propio Gregoriano, de William Byrd. NLM.

miércoles, 2 de enero de 2013

Hermanas de la Bienaventurada Virgen María recibidas ayer en la Iglesia Católica

Como anuncié en esta entrada del blog el pasado 13 de diciembre, un grupo de religiosas anglicanas pertenecientes a la Comunidad de Santa María Virgen, establecida en Wantage, Oxfordshire (Reino Unido), fueron acogidas ayer en la Iglesia Católica, a través del Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham, llamándose desde ahora "Hermanas de la Bienaventurada Virgen María". El Ordinario del lugar, S. E. Mons. Keith Newton, recibió la profesión de fe de las hermanas y les confirió el sacramento de la Confirmación, en la iglesia de San Luis Gonzaga -Oratorio de Oxford-, en Oxford (Reino Unido). Oratorio de Oxford.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Ex obispo anglicano canadiense oficia su Primera Misa tras ser ordenado sacerdote en la solemnidad de la Inmaculada

El pasado 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, el P. Peter Wilkinson ofició su Primera Misa tras haber sido ordenado sacerdote católico ese mismo día en la catedral de San Andrés de Victoria, en la Columbia Británica (Canadá). Anteriormente era "obispo" de la Comunión Anglicana Tradicional. Ahora se ha convertido en administrador del nuevo apostolado del Ordinariato anglicano (formado por ex anglicanos en plena comunión con la Iglesia Católica) en la parroquia del Beato John Henry Newman de Victoria, donde ha oficiado su Primera Misa, según el uso anglicano. Hermandad del Beato John Henry Newman.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Un grupo de religiosas anglicanas ingresará en la Iglesia Católica

Un grupo de religiosas anglicanas, con edades comprendidas entre los 45 y los 83 años, y pertenecientes a la Comunidad de Santa María Virgen, establecida en Wantage, Oxfordshire (Reino Unido), serán acogidas el mes que viene en la Iglesia Católica, en la que se integrarán a través del Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham, constituido gracias a la Constitución Apostólica "Anglicanorum Coetibus" de S. S. Benedicto XVI, que ha servido para acoger a grupos de personas anteriormente anglicanas en la Iglesia Católica, permitiéndoseles conservar ciertos elementos de la tradición anglicana. A partir de enero, y ya integradas en el Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham, pasarán a llamarse "Hermanas de la Bienaventurada Virgen María".

sábado, 19 de noviembre de 2011

Los planes de Dios: Gia y Bianca Jagger, 25 años después


Gia Marie Carangi, conocida simplemente como "Gia" (Filadelfia, EE.UU, 29 de enero de 1960 - Ibídem, 18 de noviembre de 1986) fue una modelo estadounidense, considerada por algunos como la primera top-model. Tras una meteórica carrera que apenas duró cinco años y que le llevó a lo más alto de su profesión, perdió su trabajo por los problemas derivados de su adicción a las drogas -se hizo adicta a la heroína-, para finalmente ser una de las primeras figuras públicas en Norteámerica que falleciera de SIDA, con tan sólo 26 años.

Si traigo su figura a este blog es por varios motivos. Primero, porque ayer se cumplieron 25 años desde su fallecimiento. En segundo lugar, porque fue víctima de los males de su tiempo -que desgraciadamente seguimos padeciendo hoy en día-, y sirve de ejemplo de lo que no se debe hacer. Y en tercer lugar, porque se trata de una chica católica, que sufrió la desestructuración familiar -sus padres se separaron cuando tenía 11 años-, la falta de afecto y cariño, y eligió el camino equivocado, para al final de su corta existencia reencontrarse con el Dios que había dejado de lado en algún momento de su vida. Sin duda, Dios escribe derecho con renglones torcidos. Sus caminos son inescrutables.

Con tan sólo 17 años, Gia se trasladó de su Filadelfia natal a Nueva York en 1977, para dedicarse al mundo de la moda. Un año después ya era una top-model que trabajaba con los grandes de la moda y los mejores fotógrafos, ganando más de 500 mil dólares anuales -de la época-.

Joven, guapa y rica, comenzó a frecuentar locales nocturnos -como la tristemente famosa discoteca Studio 54-, en los que la droga campaba a sus anchas y casi todos la consumían. Primero fue la cocaína, para finalmente acabar inyectándose heroína. En 1980, con tan sólo 20 años, su adicción ya era evidente y conocida, tanto en su entorno personal, como en el profesional. Debido a los efectos que producía su adicción -impuntualidad, cambios de humor, irascibilidad, somnolencia durante las sesiones fotográficas, desapariciones durante días- y a sus ya indisimulables marcas de pinchazos en los brazos, fue perdiendo contratos hasta que en 1983 su carrera profesional llegó a su fin tras ser detenida por posesión de drogas en África, donde estaba realizando una sesión fotográfica.

Pese a haber intentado en varias ocasiones desintoxicarse acudiendo a centros especializados, al final siempre acababa recayendo. De vuelta en Filadelfia, habiéndose gastado todo lo que había ganado en droga, tuvo que recurrir a la prostitución para poder costeársela. Un día, sintiéndose mal físicamente, fue ingresada en el hospital con un cuadro de neumonía. Fue allí donde le diagnosticaron que tenía el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana).

En sus últimos días, Gia quería hacer un vídeo informativo para mostrar a niños y jóvenes todo el mal que causaban las drogas, pero no pudo llegar a realizarlo. En estos difíciles momentos Gia tuvo una renovada fe en Dios. En la habitación del hospital tenía una imagen de Nuestro Señor Jesucristo, a quien dedicó sus últimas palabras tres días antes de morir: "Creo que voy a verle esta noche" -dijo a su madre-. Ya no volvió a hablar. En una ocasión había dicho: "Creo que existe una razón para todo y que hay un plan para cada persona. Creo que Dios tiene un gran plan para mi, pero no creo que sea en esta vida". Tenía razón: Gia falleció en la mañana del 18 de noviembre de 1986, con tan sólo 26 años, apenas dos meses antes de su cumpleaños.

En 1998 se estrenó la película sobre su vida, titulada como su propio nombre: "Gia", protagonizada por la actriz Angelina Jolie, que fue galardonada por ella con un Globo de Oro.

Como muchas personas de su época y entorno, Gia se dio a la vida fácil y frívola, apartándose de Dios y buscando la felicidad donde no estaba -sexo, alcohol, drogas, etc.-. En su caso, la falsa felicidad que proporcionan las drogas acabó con su carrera primero, y con su vida después.

En la misma época en que Gia frecuentaba la discoteca Studio 54 de Nueva York, a finales de los años 70 y principios de los 80, también lo hacían celebridades como Liza Minelli, Farrah Fawcett, Truman Capote, Andy Warhol o Bianca Jagger -primera mujer de Mick Jagger, cantante del grupo Rolling Stones, con quien contrajo matrimonio católico en 1971-.

Paradójicamente, Bianca Jagger -foto de la izquierda-, de origen nicaragüense y también católica, dejó atrás su vida anterior y se convirtió en una mujer devota, dedicada a las causas humanitarias. En julio de 2008 fue una de las personas célebres que firmó la petición a los obispos católicos de Inglaterra y Gales para que permitieran un uso más amplio de la liturgia en la Forma Extraordinaria del Rito Romano.

Ambas mujeres fueron bellas, ricas y famosas. Ambas frecuentaron ambientes y personas poco recomendables y vivieron al margen de Dios. Pero Dios tenía un plan para cada una de ellas. Las dos se reencontraron con Él en un momento dado de su vida. Gia, poco antes de fallecer; y Bianca Jagger hasta el día de hoy. Ojalá la vida de Gia sirva de ejemplo para que las nuevas generaciones se den cuenta de que el dinero y el éxito no dan la felicidad; que el alcohol, las drogas y la promiscuidad sexual tampoco la dan. La verdadera felicidad sólo está en Dios. Nunca es tarde para encontrarle.

Tras 25 años desde su fallecimiento, aún mucha gente sigue acordándose de Gia y admirando su belleza, que no poseía por méritos propios, sino como un don de Dios. Recemos una oración por el eterno descanso de su alma:


OREMVS

REQVIEM AETERNAM DONA EA DOMINE
ET LVX PERPETVA LVCEAT EA
CVM SANCTIS TVIS IN AETERNAM QVI PIVS ES
REQVIESCAT IN PACE AMEN

OREMOS

Dale, Señor, el descanso eterno,
y que la luz perpetua le ilumine,
con tus santos para siempre, pues Eres misericordioso.
Descanse en paz. Amén.