domingo, 25 de octubre de 2015

Traducción al español del discurso íntegro del Papa Francisco con motivo del final del Sínodo, en el que ataca a quienes defienden el Magisterio bimilenario de la Iglesia (Doctrina, Tradición y Moral)

Ayer, con motivo de la finalización de los trabajos del Sínodo de la Familia, el Papa Francisco dio un discurso ante las 270 personas que formaban la asamblea. Bajo estas líneas aparece el texto completo, traducido del italiano por Radio Vaticano (las partes en negrita no tienen desperdicio). Más abajo doy mi opinión al respecto:

Queridas Beatitudes, eminencias, excelencias,

Queridos hermanos y hermanas:

Quisiera ante todo agradecer al Señor que ha guiado nuestro camino sinodal en estos años con el Espíritu Santo, que nunca deja a la Iglesia sin su apoyo.

Agradezco de corazón al Cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo, a Monseñor Fabio Fabene, Subsecretario, y también al Relator, el Cardenal Péter Erdő, y al Secretario especial, Monseñor Bruno Forte, a los Presidentes delegados, a los escritores, consultores, traductores y a todos los que han trabajado incansablemente y con total dedicación a la Iglesia: gracias de corazón.

Agradezco a todos ustedes, queridos Padres Sinodales, delegados fraternos
, auditores y auditoras, asesores, párrocos y familias por su participación activa y fructuosa.

Doy las gracias igualmente a los que han trabajado de manera anónima y en silencio, contribuyendo generosamente a los trabajos de este Sínodo.

Les aseguro mi plegaria para que el Señor los recompense con la abundancia de sus dones de gracia.

Mientras seguía los trabajos del Sínodo, me he preguntado: ¿Qué significará para la Iglesia concluir este Sínodo dedicado a la familia?

Ciertamente no significa haber concluido con todos los temas inherentes a la familia, sino que ha tratado de iluminarlos con la luz del Evangelio, de la Tradición y de la historia milenaria de la Iglesia, infundiendo en ellos el gozo de la esperanza sin caer en la cómoda repetición de lo que es indiscutible o ya se ha dicho.

Seguramente no significa que se hayan encontrado soluciones exhaustivas a todas las dificultades y dudas que desafían y amenazan a la familia, sino que se han puesto dichas dificultades y dudas a la luz de la fe, se han examinado atentamente, se han afrontado sin miedo y sin esconder la cabeza bajo tierra.

Significa haber instado a todos a comprender la importancia de la institución de la familia y del matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado sobre la unidad y la indisolubilidad, y apreciarla como la base fundamental de la sociedad y de la vida humana.

Significa haber escuchado y hecho escuchar las voces de las familias y de los pastores de la Iglesia que han venido a Roma de todas partes del mundo trayendo sobre sus hombros las cargas y las esperanzas, la riqueza y los desafíos de las familias.

Significa haber dado prueba de la vivacidad de la Iglesia católica, que no tiene miedo de sacudir las conciencias anestesiadas o de ensuciarse las manos discutiendo animadamente y con franqueza sobre la familia.

Significa haber tratado de ver y leer la realidad o, mejor dicho, las realidades de hoy con los ojos de Dios, para encender e iluminar con la llama de la fe los corazones de los hombres, en un momento histórico de desaliento y de crisis social, económica, moral y de predominio de la negatividad.

Significa haber dado testimonio a todos de que el Evangelio sigue siendo para la Iglesia una fuente viva de eterna novedad, contra quien quiere «adoctrinarlo» en piedras muertas para lanzarlas contra los demás.

Significa haber puesto al descubierto a los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas.

Significa haber afirmado que la Iglesia es Iglesia de los pobres de espíritu y de los pecadores en busca de perdón, y no sólo de los justos y de los santos, o mejor dicho, de los justos y de los santos cuando se sienten pobres y pecadores.

Significa haber intentado abrir los horizontes para superar toda hermenéutica conspiradora o un cierre de perspectivas para defender y difundir la libertad de los hijos de Dios, para transmitir la belleza de la novedad cristiana, a veces cubierta por la herrumbre de un lenguaje arcaico o simplemente incomprensible.

En el curso de este Sínodo, las distintas opiniones que se han expresado libremente –y por desgracia a veces con métodos no del todo benévolos– han enriquecido y animado sin duda el diálogo, ofreciendo una imagen viva de una Iglesia que no utiliza «módulos impresos», sino que toma de la fuente inagotable de su fe agua viva para refrescar los corazones resecos.


Y –más allá de las cuestiones dogmáticas claramente definidas por el Magisterio de la Iglesia– hemos visto también que lo que parece normal para un obispo de un continente, puede resultar extraño, casi como un escándalo, para el obispo de otro continente; lo que se considera violación de un derecho en una sociedad, puede ser un precepto obvio e intangible en otra; lo que para algunos es libertad de conciencia, para otros puede parecer simplemente confusión. En realidad, las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado. El Sínodo de 1985, que celebraba el vigésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, habló de la inculturación como «una íntima transformación de los auténticos valores culturales por su integración en el cristianismo y la radicación del cristianismo en todas las culturas humanas».

La inculturación no debilita los valores verdaderos, sino que muestra su verdadera fuerza y su autenticidad, porque se adaptan sin mutarse, es más, trasforman pacíficamente y gradualmente las diversas culturas.

Hemos visto, también a través de la riqueza de nuestra diversidad, que el desafío que tenemos ante nosotros es siempre el mismo: anunciar el Evangelio al hombre de hoy, defendiendo a la familia de todos los ataques ideológicos e individualistas.

Y, sin caer nunca en el peligro del relativismo o de demonizar a los otros, hemos tratado de abrazar plena y valientemente la bondad y la misericordia de Dios, que sobrepasa nuestros cálculos humanos y que no quiere más que «todos los hombres se salven»
(1 Tm 2,4), para introducir y vivir este Sínodo en el contexto del Año Extraordinario de la Misericordia que la Iglesia está llamada a vivir.

Queridos Hermanos:

La experiencia del Sínodo también nos ha hecho comprender mejor que los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón. Esto no significa en modo alguno disminuir la importancia de las fórmulas, de las leyes y de los mandamientos divinos, sino exaltar la grandeza del verdadero Dios que no nos trata según nuestros méritos, ni tampoco conforme a nuestras obras, sino únicamente según la generosidad sin límites de su misericordia
(cf. Rm 3,21-30; Sal 129; Lc 11,37-54). Significa superar las tentaciones constantes del hermano mayor (cf. Lc 15,25-32) y de los obreros celosos (cf. Mt 20,1-16). Más aún, significa valorar más las leyes y los mandamientos, creados para el hombre y no al contrario (cf. Mc 2,27).

En este sentido, el arrepentimiento debido, las obras y los esfuerzos humanos adquieren un sentido más profundo, no como precio de la invendible salvación, realizada por Cristo en la cruz gratuitamente, sino como respuesta a Aquel que nos amó primero y nos salvó con el precio de su sangre inocente, cuando aún estábamos sin fuerzas
(cf. Rm 5,6).

El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios, de llamar a la conversión y de conducir a todos los hombres a la salvación del Señor
(cf. Jn 12,44-50).

El beato Pablo VI decía con espléndidas palabras: «Podemos pensar que nuestro pecado o alejamiento de Dios enciende en él una llama de amor más intenso, un deseo de devolvernos y reinsertarnos en su plan de salvación
[...]. En Cristo, Dios se revela infinitamente bueno [...]. Dios es bueno. Y no sólo en sí mismo; Dios es –digámoslo llorando- bueno con nosotros. Él nos ama, busca, piensa, conoce, inspira y espera. Él será feliz –si puede decirse así–el día en que nosotros queramos regresar y decir: “Señor, en tu bondad, perdóname. He aquí, pues, que nuestro arrepentimiento se convierte en la alegría de Dios».

También san Juan Pablo II dijo que «la Iglesia vive una vida auténtica, cuando profesa y proclama la misericordia
[...] y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora».

Y el Papa Benedicto XVI decía: «La misericordia es el núcleo central del mensaje evangélico, es el nombre mismo de Dios
[...] Todo lo que la Iglesia dice y realiza, manifiesta la misericordia que Dios tiene para con el hombre. Cuando la Iglesia debe recordar una verdad olvidada, o un bien traicionado, lo hace siempre impulsada por el amor misericordioso, para que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia (cf. Jn 10,10)».

En este sentido, y mediante este tiempo de gracia que la Iglesia ha vivido, hablado y discutido sobre la familia, nos sentimos enriquecidos mutuamente; y muchos de nosotros hemos experimentado la acción del Espíritu Santo, que es el verdadero protagonista y artífice del Sínodo. Para todos nosotros, la palabra «familia» no suena lo mismo que antes, hasta el punto que en ella encontramos la síntesis de su vocación y el significado de todo el camino sinodal.

Para la Iglesia, en realidad, concluir el Sínodo significa volver verdaderamente a «caminar juntos» para llevar a todas las partes del mundo, a cada Diócesis, a cada comunidad y a cada situación la luz del Evangelio, el abrazo de la Iglesia y el amparo de la misericordia de Dios.

Nos ha quedado claro que si se defienden, de acuerdo con la Tradición bimilenaria de la Iglesia, las enseñanzas del Evangelio, éste es, según el Papa, una "piedra muerta para tirar a los demás"; y que quienes así lo hacen o han hecho -lo cual incluye a todos sus predecesores- son "corazones cerrados", que cubren la "novedad cristiana" con "la herrumbre de un lenguaje arcaico".

Según él, el sínodo ha dado una imagen de "una Iglesia que no utiliza «módulos impresos», sino que toma de la fuente inagotable de su fe agua viva para refrescar los corazones resecos".

Por otra parte, como ha visto "que lo que parece normal para un obispo de un continente, puede resultar extraño, casi como un escándalo, para el obispo de otro continente", opina que "todo principio general necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado".

Además, ha descubierto que "los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón". Pero resulta que quienes no defienden la letra, tampoco defienden su espíritu, sino que lo tuercen; quien supuestamente defiende al hombre en contra de los preceptos de Dios, realmente no defiende al hombre, que no es nada sin el Autor de la letra; y en tercer lugar, resulta que el amor de Dios no es gratis, como afirma el Papa Francisco, sino que exige el arrepentimiento. El Evangelio está lleno de ejemplos de cómo Cristo amaba y perdonaba a los pecadores arrepentidos, mientras que empleaba palabras durísimas y condenaba a los pecadores que no se arrepentían. Para estos últimos no había ningún 'amor' ni 'perdón gratuito', sino la repulsa de Nuestro Señor y su amenaza de que, si no se arrepentían, les esperaba el fuego eterno del infierno, donde habrá llanto y crujir de dientes.

Más adelante, el Papa vuelve a invertir las prioridades al señalar: "El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios, de llamar a la conversión y de conducir a todos los hombres a la salvación del Señor". Si para la salvación del mayor número posible de personas -pues es dogma de fe que no se van a salvar todas-, es necesario condenar y anatemizar, ese será el primer deber de la Iglesia, por más que se proclame al mismo tiempo la misericordia de Dios; pero eso sí: sin ocultar que para alcanzarla se necesita el arrepentimiento y el propósito de la enmienda. Esa es la llamada a la conversión: el "vete y no peques más" que el Señor siempre repetía a los pecadores arrepentidos.

Llama la atención que, para tratar de defender sus cuestionables ideas, el Papa Francisco sólo cite frases sacadas de contexto de los últimos Papas, silenciando cualquier punto del Magisterio de la Iglesia -incluyendo también el de los Papas postconciliares- que le contradiga.

Por último, afirmar que el Espíritu Santo es el artífice de este sínodo -que en realidad no ha abordado los verdaderos problemas de la familia, sino que ha servido de excusa para intentar cambiar la doctrina y moral de la Iglesia-, cuando en realidad el único artífice ha sido el propio Papa Francisco -Vicario de Cristo, pero en ningún caso oráculo del Espíritu Santo- y su prefijado deseo y voluntad de cambiar la Iglesia, tienta a Dios Todopoderoso, que más pronto que tarde le ha de juzgar.

Según el Papa, para la Iglesia, concluir el Sínodo significa volver verdaderamente a «caminar juntos»... ¡Pues tiene pinta de justo lo contrario! Ha demostrado que en la Iglesia ya hay un cisma de facto, promovido precisamente -al alinearse con herejes de facto- por quien debería ser garantía de unidad: él mismo, que es Papa, mal que le pese, por permisión de Dios, y no necesariamente por Su voluntad.

NOTA: Quienes conocen este blog desde su inicio, hace ya ocho años, saben perfectamente que quien esto escribe no es, ni mucho menos, sedevacantista ni nada parecido, sino que reconoce al Papa Francisco como tal. De ahí el desconcierto ante este escandaloso Pontificado, que prueba perfectamente la infabilidad pontificia, dogma de fe según el cual el Papa sólo es infalible cuando define dogmas ex Cathedra; aunque según el beato Pío PP. IX, en su carta “Tuas libenter” de 1863, el magisterio ordinario de los Papas también es infalible, aunque no defina dogmas, cuando el mismo está confirmado por la Tradición; es decir, cuando la misma doctrina sea enseñada por varios Papas durante un largo período de tiempo -justo lo contrario de lo que hace el actual Papa-.

Dios tenga misericordia del Papa Francisco y le mueva al arrepentimiento. Que quite de su corazón la cerrazón y avidez de novedades, así como la herrumbre de su arcaico y rancio lenguaje -y espíritu- de cura progre setentero. Que deje de escandalizar, atacar e insultar a los fieles católicos, vivos y difuntos -incluyendo a todos sus predecesores-, y de proteger y respaldar a herejes y cismáticos. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 24 de octubre de 2015

Peregrinación tradicional "Summorum Pontificum" a Roma (2º día): fotos de la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical oficiada por Mons. Guido Pozzo con la asistencia en coro del Cardenal Brandmüller

Ayer, viernes 23 de octubre, fiesta de San Antonio María Claret, Obispo y Confesor, a las 18:00 horas, S. E. R. Mons. Guido Pozzo, Arzobispo titular de Bagnoregio y Secretario de la Pontificia Comisión 'Ecclesia Dei', ofició, ante gran cantidad de fieles, la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical en la Basílica de Santa Maria in Campitelli de Roma (Italia), a la que pertenecen estas imágenes, y a la que asistió en coro S. E. R. Walter S.R.E. Card. Brandmüller, Presidente emérito del Pontificio Comité de Ciencias Históricas. La parte musical corrió a cargo, una vez más, de la schola Santa Cecilia, de París (Francia), que interpretó la Misa para cuatro voces H4, de Marco Antonio Charpentier. Fotos: MiL.

viernes, 23 de octubre de 2015

Comienza la Peregrinación tradicional "Summorum Pontificum" 2015: reportaje fotográfico de las Vísperas solemnes en el Rito Romano antiguo oficiadas ayer en Roma (Italia)

Estas fotografías fueron tomadas ayer, jueves 22 de octubre, durante la ceremonia con la que se abrió la Peregrinación tradicional "Summorum Pontificum" en Roma (Italia). A las 19:00 horas, S. E. R. Mons. Juan Rodolfo Laise, OFMcap., obispo emérito de San Luis (Argentina), ofició las solemnes Vísperas Pontificales, en el Rito Romano tradicional, en la iglesia de la Santísima Trinidad de los Peregrinos, Parroquia Personal a cargo de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, en Roma (Italia). A continuación, Mons. Laise impartió la solemne Bendición con el Santísimo. La schola Santa Cecilia, de París (Francia), se encargó de la parte musical. Fotos: MiL.

jueves, 22 de octubre de 2015

Reportaje y fotografías de un encuentro de S. S. Benedicto XVI con una delegación diocesana de Sicilia tomadas esta semana que le muestran con buen humor y buena salud

Estas fotografías fueron tomadas hace tan sólo tres días, el pasado lunes 19 de octubre, fiesta de San Pedro de Alcántara, Confesor, durante un encuentro de una delegación de la asociación "Maria SS. dell'Elemosina", proveniente de Biancavilla, en la diócesis de Catania, Sicilia (Italia), con S. S. Benedicto XVI, a quien vemos que, a sus 88 años, goza de buen humor y buena salud.

La delegación, encabezada por el P. Pino Salerno, su director espiritual, mantuvo esta reunión privada por la tarde, al final del rezo del Santo Rosario, alrededor de las 16:30 horas, en el interior de los jardines del Vaticano, cerca de la gruta de Lourdes. También estuvo presente el secretario de S. S. Benedicto XVI, Mons. Georg Gaenswein. En julio de 2012, al cumplirse el décimo aniversario de la fundación de la mencionada Asociación, ya se reunieron en Castel Gandolfo para asistir a una audiencia del Papa Benedicto XVI. Con motivo de este encuentro, le regalaron una bella reproducción del icono de la Virgen de Elemosina. Asociación Maria SS. dell'Elemosina.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Dos sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro ofician la Santa Misa Tridentina en la cima del Kilimanjaro, en Tanzania (África)

Las fotografías que aparecen en esta entrada fueron tomadas el pasado miércoles 30 de septiembre, fiesta de San Jerónimo, Confesor y Doctor de la Iglesia, en la cima del Kilimanjaro, que se encuentra a 6.000 metros de altitud -es la cumbre más alta de África- en el Parque Nacional homónimo, en Tanzania, junto a la frontera con Kenia. Allí, el P. Antony Sumich, Fssp, capellán del apostolado de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro en Calgary (Canadá), y el P. Gregory Bartholomew, Fssp, actualmente en la parroquia de Cristo Rey de Sarasota, Florida (EE.UU.), oficiaron -cada uno de ellos- la Santa Misa Tridentina, durante un viaje a África. Al Santo Sacrificio asistieron varios guías locales, así como los porteadores -entre ellos, el que cargó con el altar móvil donde fue oficiado. FSSP.

martes, 20 de octubre de 2015

Santa Misa Tridentina de la fiesta de San Francisco de Borja oficiada en en Liubliana (Eslovenia)

Estas imágenes fueron tomadas el pasado sábado 10 de octubre, festividad de San Francisco de Borja, Confesor, durante la Santa Misa Tridentina oficiada en la parroquia de San Roque del distrito de Dravlje, en Liubliana (Eslovenia). Fotos: Ad Dominum - Una Voce Eslovenia.

lunes, 19 de octubre de 2015

Santa Misa Tridentina de la fiesta de San Eduardo Rey y Confesor oficiada para los alumnos de la Escuela de San Felipe como final de su peregrinación a Roma (Italia)

El pasado martes 13 de octubre, fiesta de San Eduardo, Rey y Confesor, el P. Paul Gillham ofició la Santa Misa Tridentina en la Parroquia Personal de la Santísima Trinidad de los Peregrinos, en Roma (Italia), a cargo de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, a la que volvieron a asistir los alumnos de la escuela de San Felipe de Londres (Reino Unido), tras lo cual visitaron la Basílica de San Pablo Extramuros, cuya visita puso fin a su peregrinación, de la que di cuenta la semana pasada (ver aquí). Fotos: D. Charles Cole.

domingo, 18 de octubre de 2015

Fotos de la Primera Misa en el Rito Romano tradicional de otro misacantano de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro en la abadía de St. Maixent l'Ecole, Poitou-Charentes (Francia)

Estas imágenes fueron tomadas el pasado sábado 22 de agosto, durante la Primera Misa Tridentina solemne oficiada en la majestuosa abadía de St. Maixent l'Ecole, en la región de Poitou-Charentes (Francia), por el P. Côme Rabany, Fssp, uno de los seminaristas que fue ordenado en Lindenberg (Alemania), el pasado sábado 27 de junio, fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, por S. E. Mons. Nicolas Brouwet, obispo de Tarbes y Lourdes (Francia) -reportaje y fotos de la Ordenación en este enlace-. Fue presbítero asistente el P. Arnaud Moura, Fssp, que también dio el sermón. Como diácono y subdiácono le asistieron sus compañeros del Seminario, ordenados el mismo día que él, el P. Louis Le Morvan, Fssp, y el P. Xavier Proust, Fssp, respectivamente. Seminario de San Pedro - Wigratzbad.

viernes, 16 de octubre de 2015

El Sínodo de la Familia comienza a dar miedo (si no lo daba ya)

Después de que hace diez días el Cardenal José Luis Lacunza Maestrojuan (foto de arriba), Presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, propusiera en el Sínodo de la Familia que la Iglesia abandonara lo establecido por Nuestro Señor sobre el sacramento del Matrimonio, para volver a la Ley de Moisés que permitía el divorcio (ver aquí), anteayer, 14 de octubre, volvió a intervenir como portavoz de los círculos menores en idioma español para soltar estas "perlas", que pueden leerse en uno de los resúmenes diarios que publica el Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede (ver aquí):

"No se puede desconocer que hay muchos valores positivos en otros tipos de familia [...] Un papel no hace el matrimonio y quizá lo hemos rodeado de tantas formalidades que no caben en la mente de los jóvenes que, muchas veces, identifican formalidad con hipocresía".

Me pregunto qué tienen de positivo en el plano espiritual y para la salvación eterna de las almas, que es el primer y principal cometido en el que debe ocuparse la Iglesia, pecados como la fornicación, el concubinato, el adulterio y las relaciones homosexuales, todos ellos condenados tanto en la Sagrada Escritura -comenzando por el Decálogo y terminando en el Evangelio y las Cartas Apostólicas-, como por la Tradición y el Magisterio bimilenario de la Iglesia. Y con respecto a la segunda reflexión de este cardenal, cabe preguntarse si está justificando estas actitudes en los jóvenes, al tiempo que culpando a la Iglesia de los pecados individuales de personas que rechazan las enseñanzas de la misma, inspiradas en la Revelación. ¿Sugiere, por ejemplo, que Nuestro Señor era "hipócrita" por condenar el adulterio? ¿O que la Iglesia lo es por transmitir sus enseñanzas? Ciertamente dice que los jóvenes lo piensan -no creo que hayan preguntado a todos los jóvenes del mundo para saberlo-, pero en un tono en el que parece que se da la razón a dichos supuestos jóvenes.

Otro de los Padres sinodales seleccionado por la administración del Sínodo para hablar en una de las ruedas de prensa, el Abad Jeremias Schröder, OSB, Presidente Archiabad de la Congregación Santa Otilia (en la foto sobre estas líneas), también ha sugerido que "las cuestiones sobre la Comunión para los vueltos a casar y el ministerio para la gente homosexual podrían ser delegados a las Conferencias Episcopales". ¿Se imaginan lo que puede ocurrir al respecto en diócesis como las alemanas, a cargo de obispos laxos, cuando no heterodoxos? Lo recoge en un twitt Francis X. Rocca, del Wall Street Journal, que puede verse bajo estas líneas:
Por otra parte, en la rueda de prensa de ayer sobre las aportaciones de los Padres sinodales, el P. Manuel Dorantes, portavoz en idioma español (foto sobre estas líneas), para destacar el asunto de de dar la Comunión sacrílegamente a los adúlteros -a quienes la Santa Sede ahora denomina eufemísticamente como "divorciados vueltos a casar"-, en la que están empeñados algunos Padres sinodales, recurrió a relatar, en su deficiente español, el ejemplo de un niño de padres divorciados y viviendo en adulterio con otras parejas, que el día de su Primera Comunión cometió el sacrilegio de partir con sus propias manos la Sagrada Hostia que acababa de recibir, y llevar un pedazo a cada uno de sus padres para que comulgaran sacrílegamente en pecado mortal. Y lo relató como quien no quiere la cosa, o como si fuese un gesto "heroico". Puede verse el vídeo aquí.

Por último, destaca en este sínodo la guerra de twitts entre quienes defienden el Magisterio y Tradición de la Iglesia, y los que quieren cambiarlo todo. Valga de ejemplo el siguiente, entre un personaje tan siniestro como el P. Antonio Spadaro, S.J., director de la Civiltà Cattolica, y el diácono Nick Donnelly. Así lo relata Adelante la Fe: 

"Este domingo, el amigo personal del papa, ocasional vocero extraoficial (el papa suele hacer uso de él para dar mensajes indirectos) y director del periódico oficial de la Santa Sede, Civiltà Cattolica, el P. Antonio Spadaro SJ, tuvo el descaro de burlarse del constante cambio de reglas del Sínodo (las reglas cambian todos los días) y del permanente clima de temor, censura, y control de la información, al decir que los otros estaban tratando de momificar el Sínodo, en señal de que el 'Sínodo está funcionando'".
Twitt de Antonio Spadaro: Los que quieren un Sínodo rígido y momificado están atacando el método y la comunicación. ¡Significa que el Sínodo funciona!

Por supuesto, esto tiene tanto sentido como decir que un tratamiento médico es exitoso porque el paciente se queja constantemente del dolor agudo e intolerable causado por la medicación – si muere por el tratamiento, entonces, ¡es señal última de éxito! Estos son los genios a cargo de la Santa Iglesia Católica de nuestros días...

P.D. el Diácono Nick Donnelly no tuvo que ir muy lejos para revelar el verdadero significado de la imagen del Padre Spadaro: es la Iglesia fiel la que está siendo amordazada y sofocada.

Caricatura: Cómo detener la momificación de la Iglesia. Reconectar con la verdad de Cristo que da la vida eterna. Remover las (siguientes) vendas que tratan de silenciar a los católicos fieles: Sesgar noticias del Sínodo, Tergiversar Sínodo, Censurar blog de Obispo polaco, Dar plataforma a los heterodoxos, Empujar agenda personal, Retirar credenciales de prensa de católicos fieles.

Tweet de Nick Donnelly: contestación del equipo de Bloqueados por Rosica a la caricatura de la momia de Spadaro.

[ACTUALIZACIÓN: No se pierdan las intervenciones de herejes y cismáticos, que forman parte de los "Círculos menores" por deseo expreso del Papa Francisco; no tienen desperdicio (ver en este enlace del Boletín diario de la Sala de Prensa de la Santa Sede)].