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martes, 19 de septiembre de 2017

Francisco suprime por decreto el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia mediante el nuevo motu proprio "Summa Familiae Cura" para adaptarlo a "Amoris laetitia"

Francisco ha suprimido por decreto el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia, fundado en 1981. Lo ha hecho a través de un nuevo motu proprio: "Summa Familiae Cura", que establece, en sustitución del anterior, la creación del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia, con la finalidad de adaptarlo a lo establecido en el motu proprio "Amoris laetitia". Curiosamente, este nuevo motu proprio habla de "sinodalidad", pero el documento en sí mismo es todo lo contrario a la misma, pues es éso: un decreto, decidido única y exclusivamente por Francisco, sin consultar a nadie. Además, en él se habla de los sínodos de la familia, pero no se dice nada sobre el hecho de que los puntos heterodoxos reflejados en "Amoris laetitia" -como el caso de la Comunión a los adúlteros- fueron rechazados por los Padres sinodales en las votaciones (ver aquí).

domingo, 10 de septiembre de 2017

Nuevo motu proprio "Magnum principium" por el que se modifica el Código de Derecho Canónico: como la Comunión a los adúlteros, Francisco deja en manos de las Conferencias Episcopales las traducciones de los Libros Litúrgicos

¡Para echarse a temblar! Los textos litúrgicos en manos de las Conferencias Episcopales -piénsese, por ejemplo, en la alemana-. Naturalmente, al Prefecto del dicasterio dedicado a la Liturgia, S. E. R. Robert S.R.E. Card. Sarah, se le ha vuelto a "puentear", adquiriendo todo el protagonismo el secretario Arthur Roche, impuesto nombrado por Francisco para acometer la "revisión" de las traducciones de los Libros Litúrgicos y, como ya di cuenta en enero de este mismo año, poder modificar aquellos textos o pasajes que supongan un obstáculo para su aceptación por parte de los protestantes. Lo que entonces era un secreto a voces, y a lo que Sandro Magister denominó la demolición de la Instrucción "Liturgiam authenticam", de San Juan Pablo II, ahora es oficial. Véase la entrada que escribí en su momento sobre el tema:


Por cierto, lo que no dice este nuevo motu proprio, a pesar de referirse al Concilio Vaticano II, es que el documento sobre Liturgia emanado del mismo (Sacrosanctum Concilium) estipula el uso del latín como la lengua litúrgica de todo el Rito Romano. También en el Novus Ordo. Justo lo contrario de lo que este nuevo texto quiere hacer creer. ¡Con lo que costó que por fin se tradujera el pro multis correctamente! (ver aquí) ¡Nada menos que una década! Ahora cada Conferencia Episcopal podrá hacer de su capa un sayo y la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos sólo podrá sancionar -positivamente, claro- lo que éstas aprueben.

Sin más, aquí está el texto completo, en español, del motu proprio "Magnum principium":


CARTA APOSTÓLICA
EN FORMA DE “MOTU PROPRIO”
DEL SUMO PONTÍFICE

FRANCISCO

MAGNUM PRINCIPIUM

CON LA QUE SE MODIFICA EL CAN.838
DEL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO

El principio importante, confirmado por el Concilio Ecuménico Vaticano II, según el cual la oración litúrgica, adaptada a la comprensión del pueblo, pueda ser entendida, ha requerido la seria tarea encomendada a los obispos, de introducir la lengua vernácula en la liturgia y de preparar y aprobar las versiones de los libros litúrgicos.

La Iglesia Latina era consciente del inminente sacrificio de la pérdida parcial de su lengua litúrgica, utilizada en todo el mundo a través de los siglos, sin embargo abrió de buen grado la puerta a que las versiones, como parte de los mismos ritos, se convirtieran en la voz de la Iglesia que celebra los misterios divinos, junto con la lengua latina.

Al mismo tiempo, especialmente después de las diversas opiniones expresadas claramente por los Padres Conciliares respecto al uso de la lengua vernácula en la liturgia, la Iglesia era consciente de las dificultades que podían surgir en esta materia. Por un lado, era necesario unir el bien de los fieles de cualquier edad y cultura y su derecho a una participación consciente y activa en las celebraciones litúrgicas con la unidad sustancial del Rito Romano; por otro, las mismas lenguas vernáculas, a menudo sólo de manera progresiva, podrían haberse convertido en lenguas litúrgicas, resplandecientes no diversamente del latín litúrgico por la elegancia del estilo y la seriedad de los conceptos con el fin de alimentar la fe.

A eso apuntaron algunas Leyes litúrgicas, Instrucciones, Circulares, indicaciones y confirmaciones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas emitidas por la Sede Apostólica ya desde los tiempos del Concilio, y eso tanto antes como después de las leyes establecidas en el Código de Derecho Canónico. Los criterios establecidos han sido y siguen siendo útiles en líneas generales y, en la medida de lo posible, tendrán que ser seguidos por las Comisiones litúrgicas como herramientas adecuadas para que, en la gran variedad de lenguas, la comunidad litúrgica pueda alcanzar un estilo expresivo adecuado y congruente con las partes individuales, manteniendo la integridad y la esmerada fidelidad, especialmente en la traducción de algunos de los textos más importantes en cada libro litúrgico.

El texto litúrgico, como signo ritual, es un medio de comunicación oral. Pero para los creyentes que celebran los ritos sagrados, incluso la palabra es un misterio: cuando, de hecho, se pronuncian las palabras, en particular cuando se lee la Sagrada Escritura, Dios habla a los hombres, Cristo mismo en el Evangelio habla a su pueblo, que, por sí mismo o por medio del celebrante, responde con la oración, al Señor en el Espíritu Santo.

El fin de las traducciones de los textos litúrgicos y de los textos bíblicos, para la liturgia de la palabra, es anunciar a los fieles la palabra de salvación en obediencia a la fe y expresar la oración de la Iglesia al Señor. Para ello, es necesario comunicar fielmente a un pueblo determinado, con su propio lenguaje, lo que la Iglesia ha querido comunicar a otro por medio de la lengua latina. No obstante la fidelidad no pueda juzgarse por las palabras individuales, sino en el contexto de todo el acto de la comunicación y de acuerdo a su propio género literario, sin embargo, algunos términos específicos también deben ser considerados en el contexto de la fe católica íntegra, porque cada traducción de los textos litúrgico debe ser congruente con la sana doctrina.

No debe sorprender que durante este largo camino de trabajo haya habido dificultades entre las Conferencias Episcopales y la Sede Apostólica. A fin de que las decisiones del Concilio sobre el uso de las lenguas vernáculas en la liturgia sean también válidas en tiempos futuros, es extremadamente necesaria la colaboración constante llena de confianza mutua, atenta y creativa, entre las Conferencias Episcopales y el Dicasterio de la Sede Apostólica, que ejerce la tarea de promover la sagrada Liturgia, es decir, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Por lo tanto, para que continúe la renovación de toda la vida litúrgica, ha parecido oportuno que algunos principios transmitidos desde la época del Concilio sean más claramente reafirmados y puestos en práctica.

Sin duda se debe prestar atención a la utilidad y al bien de los fieles, tampoco hay que olvidar el derecho y el deber de las Conferencias Episcopales que, junto con las Conferencias Episcopales de las regiones que tienen el mismo idioma y con la Sede Apostólica, deben garantizar y establecer que salvaguardado el carácter de cada idioma, se manifieste plena y fielmente el sentido del texto original y que los libros litúrgicos traducidos, incluso después de las adaptaciones, refuljan siempre con la unidad del rito romano.

Para hacer más fácil y fructífera la colaboración entre la Sede Apostólica y las Conferencias Episcopales en este servicio que debe prestarse a los fieles, escuchado el parecer de la Comisión de Obispos y Peritos, por mí instituida, dispongo, con la autoridad que me ha sido confiada, que la disciplina canónica vigente actualmente en el can. 838 de C.I.C. se haga más clara, de manera que, tal como se expresa en la Constitución Sacrosanctum Concilium, en particular en los artículos 36 §§ 3. 4, 40 y 63, y en la Carta Apostólica Motu Proprio Sacram Liturgiam, n. IX, aparezca mejor la competencia de la Sede Apostólica respecto a la traducción de los libros litúrgicos y las adaptaciones más profundas , entre las que se pueden incluir también posibles nuevos textos que se incorporarán a ellos, establecidos y aprobados por las Conferencias Episcopales.

En este sentido, en el futuro el canon. 838 se leerá como sigue:

Can. 838 - § 1. Regular la sagrada liturgia depende únicamente de la autoridad de la Iglesia: esto compite a la Sede Apostólica y, según el derecho , al obispo diocesano.

§ 2. Es competencia de la Sede Apostólica ordenar la sagrada liturgia de la Iglesia universal, publicar los libros litúrgicos, revisar las adaptaciones aprobadas según la norma del derecho por la Conferencia Episcopal, así como vigilar para que en todos los lugares se respeten fielmente las normas litúrgicas.

§ 3. Corresponde a las Conferencias Episcopales preparar fielmente las versiones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas, adaptadas convenientemente dentro de los límites definidos, aprobarlas y publicar los libros litúrgicos, para las regiones de su pertinencia, después de la confirmación de la Sede Apostólica.

§4. Al obispo diocesano en la Iglesia a él confiada corresponde, dentro de los límites de su competencia, dar normas en materia litúrgica , a las cuales todos están obligados.

De manera consecuente se han de interpretar sea el artículo 64 § 3 de la Constitución Apostólica Pastor Bonus sean las otras leyes, en particular las contenidas en los libros litúrgicos, acerca de sus versiones. De la misma manera dispongo que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos modifique su "Reglamento" basándose en la nueva disciplina y ayude a las Conferencias Episcopales a llevar a cabo su tarea y trabaje para promover cada vez más la vida litúrgica de la Iglesia Latina.

Ordeno que todo lo deliberado con esta Carta apostólica en forma de "motu propio" tenga firme y estable vigor, a pesar de cualquier disposición en contrario, aunque digna de mención especial, y que sea promulgado por la publicación en L'Osservatore Romano, entrando en vigor el 1 de octubre de 2017, y publicado a continuación en los Acta Apostolicae Sede.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 3 de septiembre de 2017, quinto de mi pontificado.

FRANCISCUS PP.

Fuente original: Boletín oficial de la Santa Sede (ver aquí).

sábado, 2 de septiembre de 2017

Francisco vuelve a hablar: 'Amoris laetitia' y la Comunión a los adúlteros, inmigración, armas, política, laicismo, la guerra justa y el Islam

Anteayer, jueves 31 de agosto, el periodista Andrea Tornielli, nada sospechoso de ser enemigo de Francisco o de atacarle, sino más bien todo lo contrario -de hecho, es uno de sus palmeros oficiales-, publicaba un artículo con varios pasajes del libro "Política y Sociedad", del sociólogo Dominique Wolton -junto a Francisco en la foto que abre esta entrada-, en el que se transcriben doce conversaciones con Francisco, que el diario francés "Le Figaro" ha anticipado. Entre otras cosas, habla sobre los migrantes, sobre el Islam, de política y cuenta anécdotas personales. El artículo de Tornielli comienza relatando cómo Bergoglio, cuando tenía 42 años, fue tratado por una psicoanalista judía a cuya consulta asistió durante medio año -cosa que no interesa a nadie, aunque pueda explicar muchas cosas-,  y luego transcribe lo que Francisco opina sobre varios temas. Es para echarse a llorar. Vean por qué:

Al hablar sobre los migrantes, los refugiados y las guerras del Occidente, Francisco dice que los migrantes principalmente dejan sus tierras debido a la falta de trabajo o a la guerra, porque han sido explotados. Europa ha explotado África. Ha leído que un jefe de estado africano apenas elegido, como primer acto de gobierno presentó al Parlamento una ley para la reforestación de su país, y fue promulgada. Las potencias económicas del mundo habían cortado todos los árboles. Reforestar. La tierra está seca por haber sido explotada y ya no hay trabajo.

Tras estas discutibles afirmaciones, se me ocurren varias preguntas: ¿Por qué vienen migrantes procedentes de países africanos llenos de selvas frondosas donde la tierra no está seca? La descolonización se produjo hace casi medio siglo. ¿Por qué no hubo una invasión de migrantes entonces? Si tan efectivas fueron las primeras medidas tomadas por los jefes de estado africanos, ¿por qué casi medio siglo después tanta gente sale en masa de esos países?

¿Quién hace la guerra ahora? ¿Quién da las armas? Nosotros.

Ese es el planteamiento de Francisco, con todo lo que dicho argumento quiere dar a entender. A lo que se puede objetar diciendo que las armas sirven para defenderse y cualquier país tiene derecho a hacerlo. Los países pobres también. Por eso, si no tienen medios para fabricarlas tienen que comprárselas a quienes las fabrican. Lo que debe condenarse es el tráfico de armas que realizan las mafias y que emplean dictadores, guerrilleros y delincuentes, no la venta legal y justificada de un país a otro.

Sobre la laicidad del Estado (léase "laicismo" en su actual acepción de persecución religiosa), pone el ejemplo de Francia, el único Estado confesionalmente masónico laico de la Unión Europea y uno de los tres únicos países del mundo que lo recoge en su Constitución -junto a EE.UU. y Turquía, cuyos "Padres de la Patria", George Washington y Mustafá Kemal Atatürk, respectivamente, eran masones-. El único problema que ve es que "debemos 'elevar' un poco el nivel de la laicidad, en el sentido de que debe decir que también las religiones son parte de la cultura".

¿La religión es sólo algo cultural? ¿Para quién? ¿Para los ateos? Desde luego, para los creyentes -que es la mayor parte de la población-, no.

A continuación hace una afirmación que es completamente falsa para justificar el supuesto "enriquecimiento" de la inmigración y la mezcla cultural, y, concretamente, de la de origen islámico: "También está la lengua en la cultura. En nuestra lengua española, el 40% de las palabras es árabe. ¿Por qué? Porque estuvieron allí por siete siglos. Y dejaron huella".

Por el contrario, los arabismos del español sólo suponen aproximadamente el 8% del vocabulario total y se calcula que son unas 4000 palabras, incluyendo voces poco usadas. Y eso en cuanto al léxico. Con respecto a la fonética, no hay en español ningún fonema prestado del árabe ni ninguna pronunciación particular: "Todos los estudios realizados sobre correspondencia de fonemas de una lengua a la otra han resultado negativos: los respectivos sistemas fonológicos fueron siempre impermeables el uno al otro" (R. Cano Aguilar, (1999): El español a través de los tiempos, Madrid, Arco/Libros, 1.ª ed. 1988, pp. 52-53).

"Esto no significa que Europa tenga que ser completamente cristiana. Pero es un patrimonio, un patrimonio cultural, que hemos recibido".

De nuevo, para él la religión en general, y el cristianismo en particular, es simplemente algo cultural.

Sobre la guerra justa dice que "Hoy debemos replantear el concepto de 'guerra justa'".

Y, de paso, ¿también "revisar" el Catecismo de la Iglesia Católica al respecto? (como en otros temas con los que sus ideas no coinciden).

Aclara que para defenderse se puede hacer la guerra y considerarla justa. Pero dice que una guerra no se puede definir como 'justa' sino sólo como 'guerra de defensa' porque lo único justo es la paz.

¿Y para qué se hace una guerra si no es para lograr la paz cuando uno ha sido injustamente atacado? Eso es lo que la hace justa, porque una persona, un país, no sólo tiene el derecho, sino también el deber de defenderse.

¿Qué idea tiene Francisco sobre la Iglesia?

Según él, la Iglesia "es el pueblo. Y el Concilio Vaticano II dijo: 'El pueblo de Dios, en su conjunto, no se equivoca'".

¿Se parece en algo esta peculiar noción de la Iglesia a lo que siempre ha considerado la propia Iglesia Católica sobre sí misma? Según el Catecismo de San Pío X, la Iglesia es la Sociedad asistida por el Espíritu Santo que fundó nuestro Señor Jesucristo para santificarnos.

Y en cuanto a su segunda afirmación, el Concilio Vaticano II jamás ha dicho tal cosa. Su afirmación es una tergiversación -como hace en tantas ocasiones- de lo que dice uno de los documentos conciliares; en concreto, "Lumen Gentium":

"La totalidad de los fieles, que tienen la unción del Santo (cf. 1 Jn 2,20 y 27), no puede equivocarse cuando cree, y esta prerrogativa peculiar suya la manifiesta mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo cuando «desde los Obispos hasta los últimos fieles laicos» presta su consentimiento universal en las cosas de fe y costumbres. Con este sentido de la fe, que el Espíritu de verdad suscita y mantiene, el Pueblo de Dios se adhiere indefectiblemente «a la fe confiada de una vez para siempre a los santos» (Judas 3), penetra más profundamente en ella con juicio certero y le da más plena aplicación en la vida, guiado en todo por el sagrado Magisterio, sometiéndose al cual no acepta ya una palabra de hombres, sino la verdadera palabra de Dios (cf. 1 Ts 2,13)".

Como se ve, lo que este documento conciliar dice es que el Pueblo de Dios, al que también pertenece la jerarquía -a la que él diferencia y excluye, no se sabe muy bien por qué motivo-, no puede equivocarse cuando cree lo que siempre ha creído y enseñado la Iglesia a través del Magisterio, pues está asistida por el Espíritu Santo, y lo pone por obra.

A continuación, expone su idea de lo que debe ser un misionero: "Ve a África, en donde se encuentran muchos misioneros. Queman sus vidas allí. Y hacen revoluciones reales. No para convertir, en otra época se hablaba de conversión, sino para servir".

Vamos, labor humanitaria como la que hace cualquier voluntario de una ONG. ¿Para qué convertir a la gente como mandó Nuestro Señor? Lo importante no es que las personas se salven y vayan al Cielo, sino que vivan lo mejor posible en este mundo.

Luego se mete en el terreno de la moral. Según él, "hay un gran peligro para los predicadores, el de caer en la mediocridad. Condenar solo la moral (le ruego que me persone la expresión) 'de la cintura para abajo'. Pero de los otros pecados, como el odio, la envidia, el orgullo, la vanidad, matar al otro, quitar la vida, no se habla".

¿De dónde se ha sacado tal cosa? No sólo no se ajusta a la realidad, sino que ésta es justamente la contraria: los predicadores, que siempre se han preocupado -y condenado- todos los pecados, no sólo los de 'cintura para abajo', hace décadas que, en el erróneo afán de atraer a la gente -o de no espantarla, supuestamente-, no sólo no predican nada relativo a la moral sexual, ni condenan la inmoralidad de muchas iniciativas legislativas sobre este tema -aborto, manipulación de embriones, ideología de género, vientres de alquiler, homosexualidad, transexualidad, etc.-, sino que guardan un clamoroso silencio, cuando no apoyan algunos de estos pecados directamente, lo cual es notorio, por ejemplo, entre los jesuitas, Orden a la que él mismo pertenece.

Sobre «Amoris laetitia» y la rigidez, dice:

"Lo que está sucediendo realmente es que las personas escuchan que la gente dice: 'No pueden comulgar', 'No pueden hacerlo'. La tentación de la Iglesia está allí. ¡Pero 'no', 'no' y 'no'! Este tipo de prohibición es el que encontramos en el drama de Jesús con los fariseos. ¡El mismo! Los grandes de la Iglesia son los que tienen una visión que va más allá, los que entienden: los misioneros".

¿Se refiere a esos misioneros cuya "misión" no es convertir a las personas, sino simplemente hacer labor asistencial? Además, parece olvidar que en este tema, quienes ciertamente pueden equipararse a los fariseos son quienes, como ellos, quieren "puentear" la voluntad de Dios y, a través de normas humanas, permitir el divorcio -o el repudio-, no querido por Dios y condenado explícitamente por Nuestro Señor Jesucristo, que fue quien dijo "no, no, no" al adulterio. ¿Cómo van a ser fariseos quienes predican lo que Jesucristo dice, y no serlo quienes, como los fariseos de entonces, defienden el actual adulterio institucionalizado? El mundo al revés.

Sobre el homomonio, ninguna condena ni corrección por su parte: lo único que le molesta es que se le llame "matrimonio". Sólo pide que "Llamemos la unión del mismo sexo 'unión civil'". Y se queda más ancho que largo.

Por último, habla del Islam: "Con el islam, como sea, el diálogo está andando bien".

Tan bien, que en los últimos dos años ya van ni se sabe cuántos atentados terroristas en Europa. Y todos ellos perpetrados por musulmanes (incluso cuando muchos medios de comunicación ocultan el país de procedencia de los terroristas o de su familia, diciendo simplemente que era de "nacionalidad francesa" o de "nacionalidad británica", o que era un "desquilibrado mental", en todos los casos se trata de musulmanes; no hay entre ellos ni cristianos, ni judíos, ni budistas, ni taoístas, ni hinduistas, ni animistas africanos).

Y concluye con esta frase: "Creo que les haría bien hacer un estudio crítico sobre El Corán, como hemos hecho con nuestras Escrituras. El método histórico y crítico de interpretación te hará evolucionar".

Tal cosa no va a ocurrir; y lo que ha producido en la Iglesia ese método histórico-crítico de interpretación ha sido ciertamente una 'evolución', pero desde la ortodoxia hacia la heterodoxia, reduciendo todo al ámbito meramente humano y haciendo interpretaciones que niegan la historicidad de los elementos sobrenaturales. El ejemplo más paradigmático es el reciente despropósito lanzado por el Prepósito General de los jesuitas, que afirmó que no podemos conocer lo que Jesús dijo ni quiso decir porque no había grabadoras en su época. ¡Casi nada! ¡Menuda 'evolución' la de los jesuitas y ciertas lumbreras del clero! Mejor no evolucionar. Virgencita, que me quede como estoy.

viernes, 21 de julio de 2017

El Arzobispo Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y secretario personal de S. S. Benedicto XVI, confirió el sacramento del Orden Sacerdotal a un canónigo regular teatino en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen en Nápoles (Italia). Fotos de su Primera Misa Tridentina

Estas imágenes fueron tomadas el pasado domingo 16 de julio, fiesta de Nuestra Señora del Carmen, durante la ceremonia en la que S. E. R. Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y secretario personal de S. S. Benedicto XVI, confirió el sacramento del Orden Sacerdotal al ya sacerdote Aleksander Sebastian Iwaszczonek, clérigo regular teatino. Tuvo lugar a las 18:00 horas en la basílica de San Pablo el Mayor de Nápoles (Italia). A la mañana siguiente, el P. Iwaszczonek ofició su Primera Misa Tridentina -cuatro últimas fotos- en la capilla de San Andrés Avelino, a la que asistieron sus parientes y amigos. Misa Tridentina en Nápoles.

sábado, 15 de julio de 2017

Los escándalos aumentan en número y gravedad en la corte papal de Francisco: el arzobispo Vincenzo Paglia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, se quita la careta

En una entrevista concedida el pasado jueves 13 de julio al panfleto semanario Alfa y Omega, el arzobispo Vincenzo Paglia -el mismo que encargó y aparece representado en el tristemente famoso fresco "gay" pintado en la catedral de Terni (Italia)-, presidente de la Pontificia Academia para la Vida y gran canciller del Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia, dice que él no debe defender los valores cristianos porque "se defienden solos". ¡Y se ha quedado más ancho que largo! Realmente, es casi mejor que este personaje no defienda los valores cristianos. Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?

Muy acertadamente, Michael Hichborn, presidente del Instituto Lepanto, con sede en Estados Unidos, criticó la "nueva estrategia" de Paglia: "A lo largo de la Historia los santos nunca conspiraron, planearon o llevaron a cabo estrategias para hacer conversos, sino que simplemente predicaron la Verdad en todos los lugares", dijo a LifeSiteNews. "Si el arzobispo Paglia quiere intentar algo nuevo, tal vez debería sugerir que los sacerdotes prediquen en términos inequívocos, desde los púlpitos de todo el mundo, que el aborto, la anticoncepción y la sodomía están todos condenados, y que quienes se dedican a estas prácticas están en peligro de ir al infierno", agregó.

En la entrevista, Paglia dice que no es cosa suya el haber eliminado el juramento1 obligatorio de los académicos, que ya estaba programado antes de que él llegara -nótese que fue nombrado por Francisco hace un año, en verano de 2016, y el juramento de los nuevos miembros se ha retirado en 2017-, pero sí se adjudica, como si fuera algo meritorio, el haber introducido en la Pontificia Academia para la Vida a herejes, cismáticos, judíos, paganos y ateos.

Vincenzo Paglia miente cuando afirma que, a pesar de su impiedad, estos nuevos miembros de la Pontifica Academia para la Vida han sido seleccionados "por estar dentro de un cuadro de defensa de la vida", añadiendo a continuación, con todo cinismo: "No acepté a científicos favorables a la guerra, por poner un ejemplo".

Lo primero a destacar es que quien elige a los miembros de la Pontifica Academia para la Vida es Francisco, no él, que es un mero subordinado. Paglia puede seleccionar a quien quiera, que si no lo sanciona Francisco, le va a dar igual: sólo entran a formar parte como miembros de la Academia las personas elegidas personalmente por Francisco.

Y, en segundo lugar, es bastante probable que entre dichos miembros no haya ninguno favorable a la guerra; pero se debe de estar refiriendo, sin duda, a la guerra justa, la que siempre ha permitido y defendido la Iglesia, incluso a veces como obligación -como puede comprobarse leyendo el punto 2265 del Catecismo de la Iglesia Católica-. Sin embargo, entre los nuevos miembros hay algunos totalmente favorables a la guerra desigual contra los seres humanos más indefensos: los hay pro-abortistas, pro-eutanasia, y hasta una presunta "científica" que experimenta, manipula y luego mata a seres humanos en estado embrionario -sin contar a los pro-homosexualistas y a los defensores acérrimos de impartir los sacramentos de la Confesión y de la Comunión sacrílegamente a adúlteros y pecadores no arrepentidos, que también los hay-.

Por lo visto, a todos esos seres humanos inocentes sí se les puede asesinar, según algunos de estos miembros que cuentan con el visto bueno de Paglia y la sanción de Francisco. En cambio, parece ser un crimen atroz que la sociedad recurra a la guerra justa o a la pena capital para defenderse del agresor injusto, quien, a diferencia de los seres humanos a los que ahora se ataca cobardemente, pues son inocentes y están indefensos -como los bebés que están en su etapa de gestación, los ancianos y personas impedidas-, sí puede defenderse y además no es inocente, sino todo lo contrario.

La clave de algunos de estos nombramientos, con independencia de la postura claramente inmoral de algunos de los nuevos miembros, la da el mismo Paglia cuando afirma que la actitud de no defender los valores cristianos no tiene por objeto silenciar la propia identidad, sino que el silencio "es capaz de tocar a quien no cree". Parece que las altas jerarquías del Vaticano actual viven en un mundo paralelo, ya que no sólo no es verdad que dicha actitud atraiga a la Iglesia a herejes, cismáticos, judíos, paganos y ateos, sino que espanta a los propios fieles, como puede observarse, por ejemplo, en Sudamérica, donde millones de fieles han apostatado en los últipara pasar a engrosar las filas de sectas protestantes de todo pelaje, sin duda más combativas en lo que a moral y defensa de la vida se refiere.

Al ser preguntado sobre si se está trabajando sobre una comisión para reformar la encíclica "Humanae vitae" de Pablo VI, Paglia echa balones fuera negando que exista una comisión, pero diciendo que es un tema central de nuestro tiempo (malo, malo) y que "es miope plantear el problema en términos anticonceptivos sí o no" pues "el riesgo es que, de tanto mirar para atrás, perdamos la batalla de la cultura". ¡Eso es lo importante! En vez de defender la Verdad, lo que prima es buscar el aplauso y la aceptación del mundo, aunque éste esté podrido moralmente por el adoctrinamiento de unos y el silencio de otros.

De forma cansina, cuando el entrevistador le plantea que hay quienes cuestionan su compromiso en la defensa de la vida, de nuevo vuelve a lo mismo: "Algunos amigos estadounidenses dudan de que yo defienda la vida. Yo les dije: la vida no sólo la defiendo, faltaría más que yo estuviera a favor del aborto, ¿pero estamos locos? Lo que me pregunto es: ¿por qué ellos no están en contra de la pena de muerte?". ¿Cómo ha podido llegar a arzobispo alguien que ni siquiera conoce el Catecismo de la Iglesia Católica? -véase su punto 2267-. O, lo que es peor aún: ¿Cómo ha podido llegar a arzobispo alguien que, si conoce el Catecismo de la Iglesia Católica, pretende ignorarlo o fingir ignorancia para manipular y engañar, especialmente a los fieles católicos y con fines meramente ideológicos, recurriendo a todos los mantras de la ultraizquierda?

Para la siniestra política la vida es "sagrada": la vida de los perros, la de los toros, la del urogallo tartamudo y hasta la del rábano amarillo del Himalaya. Y, por supuesto, es horrible ajusticiar a criminales no reinsertables en la sociedad (como terroristas, asesinos en serie, violadores múltiples que matan a sus víctimas...) que siguen suponiendo un peligro para la vida de ciudadanos inocentes (pues, en caso de ser simplemente encerrados en una cárcel, pueden escaparse, ordenar asesinatos desde sus celdas, salir con permisos penitenciarios, tras reducirse o cumplir su pena, y volver a cometer crímenes, etc.) Así que, ya lo saben: ¿Cómo se atreven a pedir que no se asesine a un bebé en gestación o a un anciano impedido, ambos inocentes, si no rechazan que se aplique la pena capital a asesinos y criminales, culpables, para impedir que vuelvan a matar a personas inocentes? Y, por supuesto, hay que arremeter contra el propio Catecismo de la Iglesia Católica, que defiende tanto la guerra justa (nº 2265), como la pena de muerte en ciertos casos (nº 2267), como siempre ha hecho la Iglesia. Así se las gasta Paglia.

Por último, sobre el caso del bebé Charlie Gard, al que la "justicia" europea ha ordenado que se le retire la alimentación e hidratación -vamos, que se le mate por inanición y deshidratación-, a Paglia no se le ocurre otra cosa que decir que "la vida debe ser acompañada, amada, y la responsabilidad de la decisión debe ser tomada a nivel colegial, no de un externo" (por externo se refiere al tribunal que ha ordenado su asesinato). Es decir: si de forma colegiada se decide asesinar a este bebé -y no digamos si fueran los padres quienes lo pidiesen-, entonces sí estaría muy bien asesinado. Parece que, para Paglia, el único problema no es que se pretenda matar a este bebé, sino que lo decida alguien "externo" y que no se haga por consenso. ¡Y luego se queja de quienes le acusan de no defender la vida!

Y hasta aquí el escándalo vaticano diario -que ya se está convirtiendo en costumbre entre los miembros de la nueva corte papal-.

Véase también:


1 Cuando San Juan Pablo PP. II fundó la Pontificia Academia para la Vida, el Dr. Jerôme Lejeune redactó la Declaración de los Servidores de la Vida, como un juramento que debían firmar los nuevos miembros al ser admitidos. Decía así:

"Ante Dios y ante los hombres, declaramos que todo ser humano es para nosotros una persona. Desde la concepción hasta la muerte natural es el mismo ser que se desarrolla, madura y muere. El respeto absoluto de los pacientes no depende ni de la edad ni de la enfermedad. Al igual que la medicina permanece al servicio de la vida hasta su final, de igual modo la protege desde su inicio. Desde la concepción, la persona es inalienable. El óvulo fecundado, el embrión, el feto, el recién nacido, no pueden ser sometidos a la explotación".

En los nuevos estatutos de la Pontificia Academia para la Vida hechos por Francisco se ha eliminado la obligatoriedad de firmar esta declaración, sustituyéndola por el siguiente compromiso genérico:

"Los nuevos Académicos se comprometen a promover y defender los principios relativos al valor de la vida y de la dignidad de la persona humana".

Nótese que, además de eliminarse cualquier mención a Dios -una constante casi general durante este pontificado-, los nuevos miembros ya ni juran, ni promenten nada. Además, lo que se comprometen a defender son "los principios relativos al valor de la vida", pero no a los seres humanos poseedores de dicha vida creada por Dios, desde su concepción hasta su muerte natural.

Pero, además, se deja al albur de estos nuevos miembros el que consideren vida humana lo que a ellos les apetezca: si uno cree que un embrión o un feto de cuatro meses de gestación no es una vida humana, o simplemente que esa vida no es digna de vivirse o defenderse, no se comprometen a hacerlo. Exactamente lo mismo en lo referente a la "dignidad de la persona humana": si en alguna de las etapas de la vida de un ser humano estos miembros consideran que no es una persona -como sostenía la impresentable ex ministra socialista española Bibiana Aído-, o si piensan subjetivamente que esas vidas son "indignas", no sólo no las defenderán, sino que reclamarán su asesinato -eso sí: empleando cualquiera de los subterfugios, excusas lacrimógenas y eufemismos al uso para apoyar la comisión del mismo acto-.

miércoles, 12 de julio de 2017

Los fieles católicos comienzan a hartarse: los feligreses de una parroquia siciliana se encaran con el arzobispo de Palermo por suspender 'a divinis' a su párroco por negarse a dar Comuniones sacrílegas a los adúlteros y otros pecadores no arrepentidos

Hace tres meses y medio traje a este blog el caso del sacerdote "misericordiado" por el vergonzoso arzobispo de Palermo, Corrado Lorefice, más conocido como "el obispo en bicicleta" (ver aquí).

Pues hace tan sólo dos semanas, Marco Tosatti también se hizo eco del caso (ver aquí), añadiendo la reacción de la feligresía de este sacerdote suspendido a divinis, el P. Alessandro Minutella, por enseñar el Magisterio de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia, además de negarse a dar la Comunión de forma sacrílega a los adúlteros y otros pecadores no arrepentidos.

El consejo parroquial, en nombre de todos los feligreses, ha escrito una carta -que he traducido al español y transcribo más abajo- a Corrado Lorefice, quien, entre otras cosas, ha relevado de sus funciones al P. Minutella -prohibiéndole oficiar la Santa Misa, administrar los sacramentos y predicar-, expresándole su contrariedad e informándole de que no van a aceptar a ningún otro párroco. Asimismo, han solicitado al arzobispo que vaya a su parroquia a explicar las razones de su decisión, pidiendo al P. Minutella que no se vaya.

Los fieles se quejan del régimen autoritario instalado en la archidiócesis y denuncian que "hay otros sacerdotes problemáticos en Palermo -pero en sentido 'hiper-progresista' y 'gay friendly'- y en Italia, pero que sin embargo gozan de la complacencia de los eclesiásticos". Por el contrario, para el párroco de San Juan Bosco, suspensiones y anatemas, ha sido rápidamente fulminado.

Pero la cosa no acaba aquí: el P. Leonardo Ricotta, sacerdote en la misma parroquia de San Juan Bosco, también ha sido víctima acreedor de la "misericordia" del arzobispo Lorefice, que le ha ordenado dejar de impartir las catequesis del sábado por la tarde a través del canal de Facebook "Radio Domina Nostra", y abstenerse de dar conferencias y hacer declaraciones de cualquier tipo.

Esta es la carta enviada al arzobispo Lorefice por el consejo parroquial de la iglesia de San Juan Bosco, en nombre de todos los feligreses:

A Su Excelencia
Corrado Lorefice
Arzobispo Metropolitano de Palermo

En nombre de todos los parroquianos expresamos nuestra cercanía, nuestro afecto y nuestra solidaridad al párroco que durante varios años nos ha querido intensamente, educándonos en la fe, guiándonos espiritualmente y gastando su propia vida, minuto a minuto, por el bien de las almas de esta parroquia.

El decreto de remoción de su oficio de párroco dado a conocer a nosotros hoy, nos deja más que nunca desconcertados, asombrados, incluso sorprendidos. Este es un momento de gran sufrimiento para nosotros como parroquianos, el de ver cómo se suspende de forma forzosa a nuestro queridísimo párroco y padre, don Alessandro Minutella. Sin este sacerdote guiando nuestras almas nos sentimos verdaderamente perdidos y abandonados de nuestro obispo. ¡Estamos como ovejas sin pastor! Vuestra Excelencia no se ha dignado a aceptar nuestra invitación de venir a nuestra parroquia. Nos preguntamos, por tanto, ¿qué problema tiene contra nosotros -los parroquianos- que buscamos vivir nuestra fe, esperanza y caridad en Cristo bajo la guía de este humilde, celoso e infatigable pastor de almas, como es el padre Alessandro?

Este decreto de remoción de la parroquia nos resulta falto de fundamento, en cuanto no encontramos ninguna cosa equivocada o erróneo en la enseñanza y en el ministerio sacerdotal de don Alessandro. Por lo tanto, este decreto nos empuja, con razón, a creer que los motivos son otros y le pedimos que usted, Vuestra Excelencia, debe venir a explicárnoslo en persona. En espíritu de respeto y obediencia a Su persona, como Obispo de Palermo, sentimos la urgente necesidad de instarle directamente a usted, invitándole una vez más: que venga personalmente a hablarnos como parroquianos y a explicarnos el motivo por el cual echa a nuestro párroco, que por otra parte consideramos esta remoción como un problema personal contra Don Minutella, motivado incluso por antipatía personal y por las calumnias difundidas por parte de algunos hermanos sacerdotes envidiosos y molestos por el ministerio fecundo, sólido y consistente de nuestro querido párroco, don Alessandro. Este es nuestro sacerdote, le reconocemos como el único, valiente y dispuesto a combatir, defender, promover y propagar la verdadera doctrina de la Iglesia Católica en un momento en el que se está extendiendo la sensación de confusión ydesconcierto entre los fieles.

Excelencia, Le hacemos saber, de manera inequívoca, que no acogeremos de buen grado a ningún otro párroco sin que usted venga a darnos explicaciones. Esta petición, o sea, la invitación a que venir a nuestra parroquia surge del deseo unánime de los feligreses que en este momento se sienten a merced de la pérdida y el abandono por parte del Pastor de la Diócesis. En el contexto de dicha visita, tendrá, Excelencia, que darnos a conocer el eventual nombramiento de otro párroco como guía de nuestras almas. De lo contrario, como se ha mencionado anteriormente, no aceptaremos de buen grado que otro sacerdote venga a tomar posesión de la parroquia. Nosotros, como comunidad cristiana, asumimos plenamente la responsabilidad de nuestra elección, desobedeciendo los consejos de don Alessandro Minutella que nos ha querido llamar a la calma. ¡Lo que aquí está en juego es el bien de nuestras almas! A nuestro juicio -pobres almas- tampoco es respetuoso ver humillar, maltratar e infligir tan dura condena a nuestro párroco que se ha dedicado sin reservas al servicio de nuestra comunidad. Le pedimos, Excelencia, que nos muestre un mínimo de respeto y afecto, acogiendo nuestra invitación y dignándose a visitar nuestra parroquia.

Sin conocer ni recibir una explicación de los posibles motivos, nosotros los feligreses vamos a seguir considerando a don Alessandro como nuestro pastor. Este párroco, nuestro párroco, es un hombre de Dios y siempre ha estado con nosotros cuando todos nos han abandonado, incluso el Obispo.

No vamos a permitir el establecimiento de un nuevo pastor, porque el nuestro lo es legítimamente y es fiel al Magisterio bimilenario de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Sólo aceptando lo que le pedimos, demostrará su respeto y atención hacia nuestra parroquia.

Al mismo tiempo nos dirigimos a usted, don Alessandro, a menos que usted no quiera abandonarnos como el Obispo, y le pedimos que no nos deje solos, perdidos en este momento, hasta que el Obispo justifique Su decisión de remoción y condena hacia su persona sacerdotal, que nosotros los feligreses -podemos dar fe- nunca hemos visto tratar como un "hijo". En los últimos años le hemos reconocido, don Alessandro, como un pastor, un padre, que nos quiere y ha guiado con todo su corazón. Si ahora nos deja, estaremos abandonados y totalmente perdidos. ¡No nos deje! Quédese aquí hasta que el Obispo nos explique los motivos. Y a usted, Excelencia, le recordamos Su seguridad, dirigida a un miembro del Consejo Pastoral que le preguntó si don Alessandro era herético o desobediente. Bueno, usted le contestó que no. Y frente a la obediencia de nuestro párroco, ¿querrá Usted condenarle nuevamente y arrebatárselo a sus feligreses?

Seguimos horrorizados por su decisión, y seguimos preguntándonos cúal es el grave error cometido por nuestro párroco para ser removido, de hoy para mañana, de la parroquia. Se nos ha respondido que el Obispo ha escrito en el decreto que don Alessandro hace afirmaciones graves contra el Romano Pontífice con un rechazo sustancial de la doctrina y Magisterio propuesto por él. Le preguntamos, Monseñor Corrado, ¿qué Magisterio? Porque, si se refiere -como realmente creemos- a la cuestión de la Comunión a los divorciados recasados, a pesar de que el obispo Corrado Lorefice junto con algunos de Sicilia es el primero en Italia que dará la Comunión a los divorciados recasados, sabemos que el Papa no sólo no se ha pronunciado abiertamente aún, sino que hay eminentes Cardenales de todo el mundo, incluso Conferencias Episcopales enteras -como la polaca- que han dicho que nunca se podrá dar la Comunión a los divorciados recasados. Recordemos también las declaraciones del Cardenal Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que ha confirmado el Magisterio contenido en la Familiaris Consortio. Es su grave deber venir a explicarnos si el Magisterio predecente a Francisco debe considerarse desautorizado [o derogado, o puesto en entredicho].

Además, si el problema está relacionado con la interpretación de Amoris Laetitia, antes de ser de don Alessandro, el problema es nuestro como fieles, hoy más que nunca confundidos y desconcertados por la postura adoptada por este nuevo Magisterio de la Iglesia universal y de un gran parte de la Iglesia que, a pesar de ser etiquetados como fariseos de corazón duro e hipócritas fundamentalistas católicos, tiene todo el derecho a obtener respuestas, no condenas.

La confusión suscitada por la Exhortación Postsinodal "Amoris Laetitia" ha sido planteada por diversas autoridades eclesiásticas en el mundo, también por ilustres cardenales de la Iglesia católica, y está a la vista de todo el mundo. Tal vez el error de nuestro querido párroco es el de ser un pobre Cristo que dice la verdad, sin las vergonzosas componendas de gran parte de la jerarquía.

¿Por qué, entonces, tomarla con este simple y humilde sacerdote que simplemente busca conducir a sus ovejas por el camino de la verdad y de la sana doctrina del Magisterio perenne de la Iglesia? Su decreto de remoción, además de aumentar nuestro dolor, verdaderamente nos deja totamente perdidos y humillados. Y que no es una cuestión personal que afecte a la moral o la doctrina o incluso la leal gestión pastoral de la parroquia por parte de Don Alessandro lo demuestra el inmediato impacto mediático de la cuestión. Ahora toda Italia sigue este asunto con atención. En realidad no sólo está en juego el futuro de Don Alessandro o de la parroquia, sino de la misma Iglesia Católica.

Que usted se digne aceptar nuestra invitación si verdaderamente está en Su corazón el bien de nuestras almas. Por ahora, mantenemos aquí a nuestro párroco, don Alessandro Minutella, que continúa guiándonos, enseñándonos y santificarnos como siempre. Se le hace por ser claramente un símbolo profético de lo que comporta hoy defender el Magisterio de la familia según el Evangelio.

Seguimos adelante con María y Jesús.

Palermo, 26 junio 2017

El Consejo Pastoral, en nombre de los feligreses.

[TRADUCCIÓN: CATHOLICVS]

martes, 4 de julio de 2017

El Cardenal Burke confiere el sacramento del Orden Sacerdotal en el Rito Romano tradicional y oficia la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical en la fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo en Baviera, Alemania (Reportaje y fotos)

Hace tres días, el pasado sábado 1 de julio, fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, S. E. R. Rymond Leo S.R.E. Card. Burke, ex Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica y actual Patrón -sin funciones- de la ex Soberana Orden de Malta, confirió el sacramento del Orden Sacerdotal, en el Rito Romano tradicional, a siete diáconos de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro y ofició la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical, en la iglesia parroquial de Lindenberg, cerca del seminario de Wigratzbad, Baviera (Alemania), ceremonia a la que pertenecen estas imágenes.

Fue asistido por el Rev. P. John Berg, Fssp, Superior General de la FSSP y por los PP. Paul-Joseph y Gerstle, Superiores de los distritos de Francia y Alemania, respectivamente. El diácono de la ceremonia fue el P. Arnaud Evrat, Secretario General de la FSSP y el subdiácono fue el P. Sébastien Dufour.

Además de la gran cantidad de fieles que asistieron a la ceremonia, como se observa en una de las imágenes, más de 80 sacerdotes impusieron las manos sobre los ordenandos. Entre ellos estaban el rector del seminario de Wigratzbad, el P. Patrick de Fay, Fssp, que este año celebra 30 años de sacerdocio; y también el P. Josef Bisig, Fssp, rector del seminario de la FSSP en Denton, y que celebró 40 años de sacerdocio.

Los siete nuevos sacerdotes son:

- P. Laurent Déjean, Fssp (francés, 35 años)
- P. Thibault Desjars de Keranrouë, Fssp (francés, 30 años)
- P. Jakub Kaminski, Fssp (polaco, 31 años)
- P. Edouard Laurant, Fssp (francés, 26 años)
- P. Henri Lefer, Fssp (francés, 26 años)
- P. Štěpán Šrubař, Fssp (checo, 26 años)
- P. Roland Weiß, Fssp (alemán, 30 años)

Tras esta ceremonia, el seminario de Wigratzbad permanecerá cerrado durante el verano, y los seminaristas pasarán un mes de apostolado, por lo general sirviendo en las colonias y campamentos de verano de niños y jóvenes de la FSSP. Seminario de San Pedro - Wigratzbad.

domingo, 2 de julio de 2017

El nuevo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe nombrado por Francisco, contrario a dar la absolución y la Comunión a los adúlteros

Tras la destitución no renovación en su cargo de S. E. R. Gerhard Ludwig S.R.E. Card. Müller, que lo venía ejerciendo desde su nombramiento por S. S. Benedicto PP. XVI en julio de 2012, el nuevo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) nombrado por Francisco es el arzobispo jesuita Luis Ladaria, S.I. (en la imagen que abre esta entrada), que hasta ahora era secretario de dicha Congregación. Pues bien, en su calidad como tal, hace tres años ya respondió, tras acabar el Sínodo extraordinario de la Familia -y antes de la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia-, a una "dubia" realizada por un sacerdote a la CDF sobre la posibilidad de absolver en el sacramento de la Confesión y dar la Comunión a los adúlteros.

La pregunta y su respuesta, fechada el 22 de octubre de 2014 y firmada por el hoy nuevo Prefecto de la CDF -entonces sólo secretario de la misma-, la dio a conocer el 12 de noviembre de 2014 el P. Claude Barthe en L'Homme Nouveau (ver aquí). Esta es la traducción íntegra al español del original en francés (la negrita es mía):

¿Puede un confesor dar la absolución a un penitente que, habiéndose casado religiosamente, ha contraído una segunda unión después de divorciarse?

No se puede excluir a priori a los fieles divorciados vueltos a casar de un proceso penitencial que desembocase en la reconciliación sacramental con Dios y por tanto también en la comunión eucarística. El Papa Juan Pablo II, en la exhortación apostólica Familiaris Consortio (n. 84), ha tenido en cuenta esa posibilidad, precisando las condiciones: "La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, 'asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos' (Juan Pablo II, Homilía para la clausura del V Sínodo de Obispos)" (cf. también Benedicto XVI, Sacramentum Caritatis, n. 29).

El proceso penitencial a seguir debería tener en cuenta los elementos siguientes:

1. Verificar la validez del matrimonio religioso con respeto a la verdad, evitando dar la impresión de una forma de "divorcio católico".

2. Eventualmente, ver si las personas, con la ayuda de la gracia, pueden separarse de su nueva pareja y reconciliarse con aquellas de las que se separaron.

3. Invitar a las personas divorciadas vueltas a casar que, por serios motivos (por ejemplo, los hijos) no pueden separarse de su pareja, a vivir como "hermano y hermana".

En todo caso, la absolución sólo puede concederse a condición de estar seguro de una auténtica contrición, esto es, "un dolor del alma y detestación del pecado cometido, con propósito de no pecar en adelante" (Concilio de Trento, Doctrina sobre el sacramento de la penitencia, cap. 4, Denz. 897). En esta línea, no se puede absolver válidamente a un divorciado vuelto a casar que no adopta la firme resolución de "no pecar en adelante" y por tanto de abstenerse de los actos propios de pareja, haciendo en este sentido todo lo que esté en su mano".

Fdo.: Luis F. Ladaria, S.I., arzobispo titular de Thibica, secretario.

sábado, 1 de julio de 2017

Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo (1 de julio)


CHRISTVS SEMEL OBLITVS EST AD MVLTORVM EXHAVRIENDA PECCATA SECVNDO SINE PECCATO APPAREBIT EXSPECTANTIBVS SE IN SALVTEM

Una sola vez fue Cristo inmolado, para destruir los pecados de muchos: por segunda vez, destruido el pecado, aparecerá para salvar a los que le esperan.
(Antífona de la Comunión)

miércoles, 21 de junio de 2017

El Arzobispo dominico de Liverpool confiere el Orden Sacerdotal en el Rito Romano tradicional y oficia la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical ante cientos de fieles, sacerdotes y seminaristas en Warrington (Reino Unido)

Estas imágenes fueron tomadas el pasado sábado 17 de junio, durante la Ordenación Sacerdotal de dos diáconos de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, los ya sacerdotes P. Alex Stewart, Fssp, y P. Krzysztof Sanetra, Fssp, conferida por S. E. R. Malcolm McMahon, O.P., Arzobispo de Liverpool, quien ofició la solemne Santa Misa Tridentina Pontifical, en la iglesia de Santa María de la localidad de Warrington (Reino Unido). A la ceremonia asistió gran cantidad de fieles, que llenaban po completo el templo, así como varias decenas de sacerdotes, religiosos y seminaristas llegados de todo el país. También asistieron, en coro, S. E. Mons. Mark Davies, obispo de Shrewsbury, el Rvdo. P. Michael Mary Sim C.SS.R, Rector de los Redentoristas Transalpinos de Papa Stronsay, Escocia y varios canónigos del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote. La parte musical corrió a cargo del coro parroquial, dirigido por D. Michael Wynne. Fotos: D. John Aron.

martes, 20 de junio de 2017

Los cuatro cardenales (Brandmüller, Burke, Caffarra y Meisner) vuelven a pedir audiencia por el silencio ante las dubia y Francisco vuelve a dar la callada por respuesta. Texto íntegro en español de la carta

La noticia del día es, sin duda, la publicación ayer, lunes 19 de junio, por parte de Edward Pentin en el National Catholic Register, de una nueva carta enviada por el Cardenal Cafarra, en nombre de los cuatro cardenales que presentaron las dubia sobre "Amoris laetitia" a Francisco (S. E. R. Walter S.R.E. Card. Brandmüller, S. E. R. Raymond Leo S.R.E. Card. Burke, S. E. R. Carlo S.R.E. Card. Caffarra y S. E. R. Joachim S.R.E. Card. Meisner), en la que le vuelven a solicitar audiencia (ver aquí y aquí) para tratar el tema. Habiendo sido escrita el pasado 25 de abril, fue entregada en mano el día 6 de mayo, pero tras mes y medio Francisco sigue dando la callada por respuesta.

Aquí está el texto íntegro de la carta en español:

Santo Padre,

Con cierta inquietud, me dirijo a Vuestra Santidad durante estos días de Pascua. Lo hago en nombre de Sus Eminencias los cardenales Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Joachim Meisner y yo mismo.

Queremos comenzar renovando nuestra dedicación absoluta y nuestro amor incondicional a la Cátedra de Pedro y a su augusta persona, en la que reconocemos al Sucesor de Pedro y al Vicario de Jesús: el «dulce Cristo en la tierra», como le gustaba decir a Santa Catalina de Siena. No compartimos en absoluto la postura de aquellos que consideran vacante la Sede de Pedro, ni la de quienes quieren atribuir a otros la responsabilidad indivisible del munus petrino. Actuamos motivados únicamente por la conciencia de la grave responsabilidad que conlleva el munus de cardenales: ser consejeros del Sucesor de Pedro en su ministerio soberano. Y la responsabilidad que también conlleva el sacramento del episcopado, que «nos ha colocado como obispos para pastorear la Iglesia que Él compró con su sangre» (Hch 20,28).

El 19 de septiembre de 2016, entregamos a Vuestra Santidad y a la Congregación para la Doctrina de la Fe cinco dubia, pidiéndole que resolviese las incertidumbres y aclarase algunos puntos de la Exhortación Apostólica postsinodal Amoris Laetitia.

No habiendo recibido ninguna respuesta de Vuestra Santidad, hemos tomado la decisión de pedirle respetuosa y humildemente una audiencia, si le parece bien a Vuestra Santidad. Adjuntamos, como es costumbre, una Hoja de Audiencia en la que indicamos los dos puntos que deseamos discutir con usted.

Santo Padre,

Ha transcurrido un año desde la publicación de Amoris Laetitia. Durante este tiempo se han manifestado públicamente interpretaciones de algunos pasajes objetivamente ambiguos de la Exhortación postsinodal que no solo divergen del Magisterio permanente de la Iglesia, sino que son contrarias al mismo. A pesar de que el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe ha declarado repetidas veces que la doctrina de la Iglesia no ha cambiado, han aparecido numerosas declaraciones de obispos, cardenales e incluso conferencias episcopales que aprueban lo que el Magisterio de la Iglesia nunca ha aprobado: no solo el acceso a la Sagrada Eucaristía por parte de aquellos que objetiva y públicamente viven en una situación de pecado grave y tienen la intención de permanecer en ella, sino también una concepción de la conciencia moral contraria a la Tradición de la Iglesia. De este modo, sucede -¡Qué doloroso es ver esto!- que lo que es pecado en Polonia se considera bueno en Alemania y que lo que está prohibido en la archidiócesis de Filadelfia se permite en Malta. Y lo mismo en otros lugares. Esta situación recuerda la amarga observación de Blaise Pascal: «Justicia a este lado de los Pirineos, injusticia al otro; justicia en la orilla izquierda del río, injusticia en la orilla derecha».

Numerosos fieles laicos bien preparados, profundamente enamorados de la Iglesia y firmemente leales a la Sede Apostólica, se han dirigido a sus pastores y a Vuestra Santidad para ser confirmados en la sagrada doctrina sobre los tres sacramentos del Matrimonio, la Confesión y la Eucaristía. Y en estos mismos días, en Roma, seis fieles laicos de todos los continentes han presentado un seminario de estudio muy concurrido con el significativo título de «Traer claridad».

Frente a esta grave situación, en la que muchas comunidades cristianas se ven divididas, sentimos el peso de nuestra responsabilidad y nuestra conciencia nos obliga a solicitar humilde y respetuosamente una audiencia.

Pedimos a Vuestra Santidad que nos recuerde en sus oraciones y nos comprometemos a recordarle en las nuestras, a la vez que solicitamos su bendición apostólica.

Cardenal Carlo Caffarra

Roma, 25 de abril de 2017

Fiesta de San Marcos Evangelista


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HOJA DE AUDIENCIA

1. Solicitud de aclaración de los cinco puntos indicados por los dubia; razones de esta solicitud.

2. Situación de confusión y desorientación, especialmente entre los pastores de almas, in primis los párrocos.


martes, 13 de junio de 2017

¿Contribuye el silencio de Francisco a acelerar la desenfrenada carrera contrarreloj de los demoledores de la Iglesia?

El pasado 31 de mayo el diario "El Mundo" publicó una entrevista al jefe de los jesuitas, Arturo Sosa, en la que negaba la existencia del diablo (dogma de fe). Aquí está la perla: "Hemos hecho figuras simbólicas, como el diablo, para expresar el mal. Los condicionamientos sociales también representan esa figura, ya que hay gente que actúa así porque está en un entorno donde es muy difícil hacer lo contrario". Ante tamaña herejía, apenas una semana después un portavoz suyo trató de "matizar" sus palabras, sin lograrlo, diciendo que se habían sacado de contexto -lo cual es falso, pues se transcribieron literalmente-.

El 6 de junio, el Catholic Register publicó una entrevista realizada por Edward Pentin, su corresponsal en Roma, a Vincenzo Paglia, en la que defiende la deriva de la Pontificia Academia para la Vida que preside, así como al inmoral y anticatólico Marco Pannella -promotor de la legalización del aborto en Italia y defensor del divorcio y del homomonio-, y el mural homoerótico de la catedral de Terni (Italia), en la que aparece representado él mismo.

El mismo día, LSN informó de que la diócesis católica de Hallam (Reino Unido), a cargo de la cual está Ralph Heskett como obispo, anima a los católicos a cometer idolatría venerando imágenes de ídolos paganos y comiendo alimentos ofrecidos a los mismos.

La semana pasada, y como ya ocurriera hace tres meses en Roma (ver aquí), también se ha realizado en España, por primera vez, un aquelarre una celebración litúrgica "ecuménica" en la iglesia de la Clerecía de Salamanca, como clausura de un congreso realizado por la Universidad Pontificia de Salamanca para celebrar los 500 años de la herejía protestante (ver aquí), al que asistieron unas 20 personas. Para más inri, en el contubernio en el que se profanó este templo salmantino también participó Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española.

Y, para guinda del pastel, Adelante la Fe ha informado en exclusiva, mostrando algunas fotografías, sobre una Misa solemne celebrada el pasado domingo, solemnidad de la Santísima Trinidad, en la iglesia parroquial de San Roque, en Reconquista, Santa Fe (Argentina), nada menos que por el obispo diocesano, Ángel José Macín -nombrado por Francisco en 2013-, para dar la Comunión a unas treinta (30) parejas adúlteras que presuntamente habían realizado durante 6 meses un "camino de discernimiento", tras el cual dictaminó que ya podían acceder a los sacramentos de la Confesión y la Comunión -sin decir si tales adúlteros ya habían decidido vivir en castidad-.

Y mientras, en Roma, silencio absoluto. Lo que es evidente es que algunos tienen prisa, pues, por razones puramente biológicas, no disponen de todo el tiempo del que quisieran para completar su labor -o al menos el intento- de demolición de la Iglesia Católica.

lunes, 5 de junio de 2017

Entre fuertes medidas de seguridad y con la presencia del Cardenal Burke se ha celebrado la XXXV Peregrinación tradicional de Pentecostés "Nuestra Señora de la Cristiandad" desde París a Chartres (Francia)

Como es habitual cada año, este fin de semana ha tenido lugar la XXXV Peregrinación tradicional de Pentecostés "Nuestra Señora de la Cristiandad", desde la catedral de Notre Dame de París a la catedral de Notre Dame de Chartres (Francia), con una asistencia masiva de fieles, fundamentalmente de jóvenes, numerosos religiosos con sus hábitos talares, también mayoritariamente jóvenes, y con la presencia de S. E. R. Raymond Leo S.R.E. Card. Burke, ex Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica y actual Patrón (sin funciones) de la ex Soberana Orden de Malta. Este año, ante la amenaza terrorista, ha sido más evidente la presencia del Ejército y las fuerzas de seguridad, como se aprecia en alguna de las imágenes. Ante el lleno total en las catedrales, muchos fieles tuvieron que asistir a la Santa Misa Tridentina desde el exterior de los templos. Estas son algunas de las fotos (click sobre ellas para ampliarlas). Nuestra Señora de la Cristiandad.