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lunes, 16 de enero de 2017

Cine y películas sobre sacerdotes (VIII): "Silencio". La película impía de Scorsese que justifica y promociona la apostasía, jaleada y promocionada por la Compañía de Jesús

La película "Silencio", estrenada en Estados Unidos el pasado 23 de diciembre y en España el pasado día de Reyes (6 de enero), ha sido dirigida por Martin Scorsese, de 74 años, y está basada en la novela del escritor japonés Shūsaku Endō, publicada en 1966. Tanto la novela como la película, narran la persecución y el martirio que sufrieron los católicos en el Japón del siglo XVII: dos jesuitas, el P. Ferreira y el P. Rodrigues, son enviados a Japón tras tenerse conocimiento en Roma de la apostasía, en 1633, del misionero jesuita portugués Cristóvão Ferreira, interpretado por Liam Neeson. La película ha costado 46 millones de dólares y el equipo ha contado con 750 personas durante el rodaje, que se realizó en Taiwán.

En la novela, los jesuitas llegan a Japón para predicar el Evangelio, que no tiene buena acogida en una sociedad como la japonesa, tradicionalmente pragmática y materialista, y allí se enfrentan a la persecución, por lo que plantea preguntas como si merece la pena perseverar, cómo perdonar a los perseguidores o cómo resistir las torturas. El portugués P. Sebastião Rodrigues, enviado a Japón para consolar a los perseguidos y juzgar al jesuita apóstata, llegará, también él, a dudar de Jesucristo y a preguntarse por el silencio de Dios ante el sufrimiento de sus fieles.

El "silencio" que da título a la película es el supuesto silencio de Dios ante el martirio de los primeros católicos japoneses. Sin embargo, el P. Rodrigues oye la voz de Jesucristo que le pide apostatar pisando una representación de su rostro. Es significativo que, cuando lo hace, un gallo canta en la distancia, en clara referencia a la traición de Pedro; pero, en este caso, al contrario de lo narrado en los Evangelios, justificando la traición y la apostasía: los jesuitas que abjuran lo hacen por misericordia hacia los simples fieles que, por el contrario, están dispuestos a sacrificar su vida por fidelidad a Jesucristo. Tras la apostasía, el Estado proporcionaba a los sacerdotes apóstatas un nombre nuevo, una esposa japonesa y una vida cómoda. Así, el P. Ferreira y el P. Rodrigues se somenten a la sociedad japonesa de la época, en la que se les da un puesto de prestigio como recompensa por haber abjurado de Cristo.

El título, pues, llama a engaño, pues aunque se nos intente convencer del silencio de Dios ante el sufrimiento y el martirio de los pobres católicos japoneses y el dilema de los jesuitas entre apostatar o permitir ese sufrimiento, Jesús acaba hablando... ¡para pedir la apostasía! Dios calla ante el sufrimiento ajeno, pero habla al P. Rodrigues para perdirle que renuncie a su fe. Lo que se pedía a los jesuitas para probar su apostasía era pisar una imagen de Jesucristo, el cual le dice al jesuita: "Písame". O sea, que para animar a renegar de la fe sí habla. Sólo calla cuando sufres, pero habla para que caigas. Conclusión: es Dios quien incita a pecar y, por tanto, es el responsable del mal.

Pero, ¿cuál fue la realidad histórica? El catolicismo llegó a Japón de la mano de San Francisco Javier, jesuita, en 1549. En apenas sesenta años se logró la conversión de unos trescientos mil japoneses sin recurrir a la fuerza. Ochenta y seis señores feudales se bautizaron oficialmente, y muchos más simpatizaban con el cristianismo. Las primeras generaciones de conversos japoneses tuvieron que enfrentarse a diferentes persecuciones locales instigadas por ingleses y holandeses -protestantes-, por los monjes budistas o por la nobleza local, pese a lo cual hubo muchas conversiones en los primeros años. Pero, el 25 de julio de 1587, el gobernador Hideyoshi decretó el exilio de los jesuitas y a partir de 1600 pasó a ser una Iglesia clandestina, perseguida y que dio muchos mártires, aunque consiguió sobrevivir oculta durante los siguientes 250 años, hasta que las persecuciones, que tuvieron un alcance imperial, finalizaran en 1873. En el perído de persecución hubo 93 jesuitas mártires de la fe, de los que tres ya han sido canonizados -San Pablo Miki, San Juan de Goto y San Diego Kisai-, 37 han sido beatificados y los demás tienen abierta la causa de beatificación. Hasta 1908 los jesuitas no regresaron a Japón.

El sacerdote portugués Cristóvão Ferreira, que había quedado como superior de los jesuitas en Japón tras el martirio de sus predecesores, apostató tras cinco horas de tortura en la fosa de Nagasaki. Su apostasía la detalla el historiador jesuita Hubert Cieslik, experto en Japón, en un estudio realizado en 1974. El P. Ferreira tenía 53 años, era jesuita desde hacía 37 y había sido un misionero clandestino durante 19 años. Había vivido dos décadas de persecución y peligros. Era él quien enviaba a Europa la crónica de los martirios de sus feligreses y compañeros. Pero él cedió en tan sólo cinco horas. Por eso los historiadores hablan del "enigma Ferreira".

Cuando un sacerdote apostataba era liberado y asignado a un templo pagano japonés -sintoísta, budista o confucionista-, y se le obligaba a casarse con una mujer de la clase social más baja: la viuda de algún criminal ejecutado. Por supuesto, permanecía bajo vigilancia. A Ferreira le casaron con la viuda de un criminal extranjero ajusticiado y durante varios años vivió en la pobreza. Usaba nombre y ropas japonesas y se le asignó un templo budista. Después, las autoridades empezaron a contratarlo como traductor de español, portugués y latín en los interrogatorios y juicios de otros misioneros capturados. Más tarde tradujo obras de matemáticas y astronomía. Incluso se le atribuye el libro anticristiano "La superchería desvelada", un libelo propagandístico budista-confucionista escrito en japonés en 1636, que pretendía refutar la doctrina católica. Este panfleto, del que sólo existe una copia manuscrita, fue descubierto por un historiador en la década de 1920.

Novicios jesuitas de todo el mundo comenzaron a ofrecerse voluntarios para morir mártires allí donde la Compañía decidiese, para así expiar la apostasía de Ferreira. Además, al menos tres expediciones de jesuitas llegaron a Japón con el objetivo de traerle de nuevo a la Iglesia. La primera de ellas, comandada por Marcello Mastrilli, llegó en 1637. Mastrilli fue descubierto y torturado durante tres días en la fosa, para finalmente morir decapitado. El segundo grupo estuvo encabezado por Pedro Kibe, que llegó en 1639 y también fue descubierto, muriendo mártir en la fosa. El tercer grupo, el de Antonio Rubino, fue atrapado en 1642. A su juicio acudió el mismo Ferreira como traductor, nueve años desde que apostatara, quien, al parecer, animó a los jesuitas a apostatar para salvar su vida. Tras su muerte en 1650, el apóstata Ferreira fue sepultado en el templo budista de Zuirinji, en Tokio, en una tumba en cuya lápida aún puede leerse su nombre budista: Chuan Joko Sensei.

En el juicio a Rubino y sus compañeros -en el que estuvo Ferreira- las autoridades insistían en que los católicos japoneses, generalmente gente sencilla, sufrían torturas por culpa del fanatismo -las creencias católicas- que los jesuitas, extranjeros, les habían imculcado. Evidentemente, es injusto presentar al apóstata Ferreira como un creyente "razonable" y a los jesuitas mártires que viajaron hasta allí para intentar salvar su alma, arriesgando sus propias vidas, como fanáticos. Igualmente, es impío sugerir la salvación del alma de un sacerdote que renuncia a Cristo por salvar la vida terrena de otros fieles que no están dispuestos a renegar de Él aunque les maten. Y más impío aún plantear que, aunque no salvaran sus almas, a los jesuitas apóstatas les merecía la pena condenarse eternamente para así salvar a sus feligreses.

Como dice S. E. Mons. Robert Barron, obispo auxiliar de la Archidiócesis de Los Ángeles, que ha hecho una crítica de la película, lo que ésta difunde está al servicio de la élite cultural de hoy, bastante similar a la élite cultural japonesa que aparece en la película, que prefiere a los cristianos vacilantes, inseguros, divididos y ansiosos por privatizar su religión, y están dispuestos a desechar a las personas apasionadamente religiosas tildándolas de peligrosas, violentas y, seamos realistas, no tan brillantes. Es justamente la clase de cristianismo que le gusta a la cultura dominante: totalmente privatizado, escondido, inofensivo.

Martín Scorsese ha tardado veinte años en materializar este proyecto. Pero es justo ahora, en pleno papado de un jesuita, cuando por fin ha logrado hacerlo realidad. Y no es casualidad que los jesuitas se haya implicado en esta película. La Compañía de Jesús está detrás del asesoramiento al director, a los actores y de la promoción de la película. "Silencio" se proyectó hace casi dos meses en el Pontificio Instituto Oriental de Roma ante 400 jesuitas, que calificaron la película como "obra maestra, excelente, cargada de espiritualidad y profundidad".

Veamos por qué:
  • El jesuita estadounidense James Martin fue asesor del director durante todo el rodaje. Para él, la película es una obra maestra.
  • La supervisión de las escenas religiosas y la preparación de los actores corrió a cargo del jesuita español Alberto Núñez.
  • Durante el rodaje estuvieron presentes otros dos jesuitas: el estadounidense Jerry Martinson y el italiano Emilio Zanetti.
  • El departamento de prensa de la Compañía de Jesús en España ha elaborado el extenso dosier de prensa -elogioso, naturalmente-.
  • El nefando jesuita Antonio Spadaro, director de "La Civiltà Cattolica", no ha escatimado medios para promocionar la película, incluyendo una larga entrevista a Martin Scorsese -de 22 páginas- en su último número.
  • Hay varias páginas web jesuitas -que obviamente no pienso enlazar- que publican artículos elogiosos de la película y su "espiritualidad".
  • Asimismo, los jesuitas están difundiendo vídeos sobre la película, como el del P. Adolfo Nicolás, ex Superior General de la Compañía de Jesús hasta el año pasado, o la entrevista al jesuita James Martín, mencionado más arriba.
Hasta el Papa Francisco recibió en audiencia privada a Scorsese el pasado 30 de noviembre de 2016, a las 8.45 (antes de la Audiencia general), en el Palacio Apostólico -no hay que olvidar que Martin Scorsese fue el director de la escandalosa y blasfema película "La última tentación de Cristo" (1988). Según un periodista de Variety que asistió al pase privado de la película en el Vaticano, "la audiencia papal privada reunida en el Palacio Apostólico dio el martes, a través de la prensa oficial vaticana, una clara muestra de apoyo a "Silencio", proyecto pasión de Scorsese". La verdad, llama la atención que la apostasía sea celebrada en el Vaticano.

Dos jesuitas españoles misioneros en Japón han sido Padres Generales de la Compañía de Jesús: el P. Arrupe (1965-1985) y el P. Adolfo Nicolás (2008-2016). Como también tiene en aquel país su base de operaciones el infame jesuita apóstata Juan Masiá, que el mes pasado -diciembre de 2016- negó la virginidad de la Santísima Virgen María en un libelo publicado en Herejía Digital -que tampoco pienso enlazar-: es coadjutor de la parroquia de Rokko, en Kōbe (Japón) e imparte clases de Bioética en la Universidad Católica Santo Tomás de la diócesis de Osakaes; además es consiliario de la Asociación de Médicos Católicos de Japón, colaborador en comisiones de Bioética de la Conferencia Episcopal Japonesa, colaborador de la Comisión Católica de Justicia y Paz en Tokio, así como de la sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz.

Como ya he señalado más arriba, "La Civiltà Cattolica" ha hecho un gran despliegue para promocionar esta película, incluyendo una reseña de la novela de Endō escrita por el jesuita Ferdinando Castelli en 1973, y publicada de nuevo íntegramente. Además, en el último número de la revista hay un artículo sobre lo que debería ser hoy "la misión en el Japón secularizado", en el que el autor, el jesuita japonés Shun'ichi Takayanagi, considera que es obligatorio realizar "un cambio de paradigma respecto al concepto de misión y a los modos de ejercerla". ¿Será porque el proselitismo es "pecado", como asegura el Papa Francisco, también jesuita? Según Takayanagi, intentar como objetivo el lograr que la gente se bautice, hoy "ya no es posible" y debe ser cambiado por completo. ¿El motivo? Porque "nuestro tiempo está caracterizado por un rápido progreso de la cultura material y por un elevado nivel de vida. El diálogo debe profundizar nuestra concepción de las otras religiones".

Según "La Civiltà Cattolica", el "anticuado" concepto de misión, es decir, "hacer proselitismo y proporcionar conversos a la Iglesia", debe ser sustituido por el "diálogo". Sobre todo en un país como Japón, en el que es normal "ir a un santuario sintoísta y participar en las fiestas budistas y, también, en una liturgia cristiana en Navidad", sin esa "extraña obligación de seguir un determinado credo religioso" y "en una atmósfera cultural vagamente no monoteísta". Takayanagi subraya que los japoneses, aunque están muy abiertos al pluralismo religioso, "se quedan turbados ante ese episodio brutal que puede ser atribuido a raíces religiosas", islámicas pero no sólo -acusación velada de que el cristianismo es criminal y se impone por la fuerza, comparándolo con los terroristas islámicos-.

Takayanagi continúa: "Ciertamente, la religión puede hacer crecer y madurar a los hombres, pero en casos extremos la pertenencia a una religión también puede pervertir la naturaleza humana. ¿Es capaz el cristianismo de impedir el fanatismo y esta especie de perversión? Ésta es para nosotros una pregunta acuciante, que debemos plantearnos en el ejercicio de nuestra actividad misionera. La historia pasada del cristianismo, a este respecto, no es ciertamente intachable [...] En concreto, algunos intelectuales japoneses, aunque de manera vaga y casi inconsciente e inspirándose a la cultura politeísta japonesa, empiezan a preguntarse si las religiones monoteístas pueden mostrarse, en última instancia, verdaderamente tolerantes hacia los miembros de otras religiones [...] Estos intelectuales consideran que el terreno cultural politeísta del sintoísmo japonés puede asegurar un enfoque suave hacia las otras religiones".

El pasado 4 de enero se publicaron amplios pasajes de este artículo de "La Civiltà Cattolica" y en "L'Osservatore Romano" -ya en otras ocasiones "L'Osservatore Romano" ha hecho apología de un paradigma de misión cuyo fin es la "común exigencia humana de valores religiosos", como el que propugna ahora la revista dirigida por Antonio Spadaro-. En resumen, y como señala Sandro Magister, es tiempo de "silencio" también para las misiones católicas. A pesar del decreto "Ad gentes" del Concilio Vaticano II, de la exhortación apostólica "Evangelii nuntiandi" del beato Pablo VI y de la encíclica "Redemptoris missio" de San Juan Pablo II.

La revista Ecclesia recoge las palabras del jesuita James Martin, para quien Scorsese es "muy religioso, muy católico", y que "cuando la he visto por primera vez he llorado: es una gran historia, una gran película". Por lo visto, el director se puso en contacto con él en 2014 para pedirle asesoramiento porque quería entender a los jesuitas -cosa extraña y bastante difícil de creer, porque el mismo Scorsese fue seminarista jesuita: fue novicio jesuita un año en el pequeño seminario del Cathedral College en Nueva York-.

Para "L'Osservatore Romano", donde se publicó la reseña de Ecclesia el 3 de diciembre de 2016, esta película es, en definitiva, una "reflexión sobre la dificultad del discernimiento y de las elecciones que hay que tomar en la propia vida, 'también cuando no está tan claro qué hacer', según explica Martin: 'Por eso veo en la película un mensaje hacia la Iglesia de hoy, con una espiritualidad fuerte, que inspira la fe en Dios'".

Es sospechoso que la novela de Shūsaku Endō se difundiera tanto en los años 60, mientras que las historias de autores cristianos japoneses que muestran ejemplos de mártires constantes no se hayan difundido. Las novelas sobre la fe no son populares entre los editores occidentales, se ha argumentado. Las de apostasía, por lo visto, sí.

El dosier de prensa de los jesuitas explica los hechos históricos y asegura que según "algunas fuentes los padres Chiara y Ferreira recusaron después su apostasía; Ferreira murió por defender la fe en un segundo martirio y Chiara acabó sus días en una inhumana celda de castigo". Lo que no explica el dosier es cuáles son esas nada fiables fuentes que mencionan.

Pero, ¿en qué consiste la impiedad de esta película? Pues, por un lado, en la justificación y disculpa de la apostasía, que se presenta no sólo como aceptable, sino incluso como compatible con la fe. Y, por otro, en que quienes apostatan son sacerdotes, lo cual es más grave, si cabe. Es malvado presentar como "misericordiosos" a quienes niegan a Cristo y como virtud la debilidad de los apóstatas, en lugar de presentar como modelo a quienes resisten el martirio por amor a Él y como virtud su fortaleza en la fe. De esta forma, predisponen al espectador a justificar su propia apostasía llegado el caso, pues lo importante para la sociedad actual es evitar el sufrimiento en esta vida a cualquier precio. Es, llanamente, un rechazo de la cruz, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles, como dice la primera Carta a los Corintios (I Cor 1,23-24). Además, pone en duda verdades de fe, intenta enmendar la plana al mismo Jesucristo y contradice la Verdad revelada contenida en los Santos Evangelios. El martirio es presentado como algo malo, a evitar, contradiciendo así el punto 2473 del Catecismo de la Iglesia Católica -para los católicos, salvar la efímera vida terrena apostatando supone perder la Vida eterna, que quien muere mártir tiene asegurada-.

También subyace el mensaje de que el budismo y el cristianismo en el fondo son lo mismo, y que todos los credos son iguales. Naturalmente, esto contradice el mandato de Cristo: "Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado" (Mt 28,19-20). Si todas las religiones son igualmente válidas, ¿para qué la evangelización, las misiones y el proselitismo de la Iglesia? Antonio Spadaro lo tiene claro: para él no tienen sentido. Además, en la película queda claro que el cristianismo no puede cuajar en Japón, aunque eso contradiga las palabras del Señor mecionadas antes. Los malos de la película son quienes se obstinan en su fe, que podrían haberse evitado el sufrimiento siendo razonables y renunciando a la misma. Los ganadores, en cambio, son los perseguidores, tanto por la apostasía de los jesuitas, como por la eliminación casi completa del catolicismo en Japón. Los católicos son, claramente, los perdedores de la película, tanto los apóstatas, como los mártires.

Paul Elie en su artículo del New York Times, dice que "como en la novela, la película pone en cuestión la idea misma del martirio cristiano, al proponer que hay casos en que el martirio -que el creyente se agarre a Cristo hasta el terrible final- no es santo, ni siquiera correcto". Paul Elie cree que Scorsese está intentando decir lo mismo que cuando estalló la polémica con "La última tentación de Cristo": Scorsese se creía con derecho a hacer algo "blasfemo" -una escena de sexo de Cristo y María Magdalena- porque tenía una buena intención: mostrar el lado humano de Cristo, mostrar fe y amor por esta dimensión de Cristo. Un acto "malo" para lograr un fin "bueno", algo totalmente condenado por la tradición cristiana, que sostiene que el fin no justifica los medios.

Piden a los cristianos apostatar pisando el "fumie", una imagen de metal de Cristo y la Virgen. Al final, en la novela, el jesuita pisará el "fumie", y lo hará por salvar a sus feligreses, por el amor a los fieles: sentirá que él se pierde, pero salva a otros. Eso se presenta como algo sacrificial, cristiano. Sin embargo, el padre Rodrigues arrastrará, bajo el nombre de Okada Sanemon, una vida humillada e insulsa, una vida anónima y sin entusiasmo, en apariencia alejada de la fe. Según Paul Elie, la opción de Ferreira, una fe interna, disimulada, camuflada, que pacta con el poder, es una forma de inculturación, eficaz y aceptable.

Visto lo visto, no sorprende que uno de los protagonistas de la película sea el actor anticatólico y pro-abortista Liam Neeson, cuyos ataques a la Iglesia Católica y la promoción del aborto en su país natal, Irlanda, fueron públicos y notorios hace poco más de un año (ver aquí). Además, el director de la película ha declarado que el personaje más interesante es, en su opinión, Kichijiro, el traidor o Judas -figura ésta, la del apóstol que traicionó a Cristo, sorprendentemente reivindicada por el propio Papa Francisco como una "pobrecita" víctima arrepentida-.

Esta película, además de ser más larga que un día sin pan, es, en definitiva, una película anticatólica y una auténtica ofensa a los católicos, a la Iglesia y a Cristo mismo -de cuyo mensaje se hace una enmienda a la totalidad-, así como una plataforma para promocionar sibilinamente y justificar lo injustificable: la apostasía y la sumisión al poder terrenal de turno para evitar el sufrimiento. Con estas virtudes, no sería raro que le cayera algún Óscar -o más de uno-. Nada recomendable, pues -pese a lo que digan ciertos escritores cursis y redichos que son -eso se creen ellos- más listos y cultos que nadie -y muchísimo más católicos, naturalmente-.

jueves, 12 de enero de 2017

Los extraños movimientos en la Curia romana y la reciente visita del Cardenal Sarah a Benedicto XVI ¿Qué hay detrás de las reformas de Francisco?

A principios de este mes de enero, el vaticanista Marco Tosatti dio a conocer la purga que se había llevado a cabo en la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la que supuestamente el Papa obligó al Cardenal Müller a despedir a tres de sus mejores sacerdotes -despido al que en un primer momento, supuestamente, se resistió-. Este episodio también lo relató Maike Hickson en 1P5 (puede leerse la traducción aquí), haciéndose eco posteriormente otras páginas web.

Ahora, Sandro Magister ha dado el nombre de uno de esos sacerdotes, cuyas supuestas críticas llegaron a oídos del Papa gracias a un delator (ver artículo de Magister más abajo).

Sandro Magister, además, da a conocer otro extraño movimiento en una de las Congregaciones de la Santa Sede, que, quizás sin saberlo -él apunta en otra dirección-, sea la clave para entender muchas de las reformas del Papa Francisco, si no todas ellas. Estamos hablando de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el máximo organismo vaticano en lo referente a la Liturgia, a cuyo frente está su Prefecto: el Cardenal Robert Sarah. Lo que Magister acaba de desvelar es que el Arzobispo inglés Arthur Roche, Secretario de este dicasterio, ha sido puesto por el Papa Francisco al frente de una comisión, cuyo objetivo sería "revisar" (Magister habla de "demoler") la Instrucción "Liturgiam authenticam", de San Juan Pablo II.

El mencionado documento constituye la Quinta Instrucción "para la recta aplicación de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio vaticano Segundo" (Sacrosanctum Concilium, art. 36), y su título completo es "Liturgiam authenticam. Sobre el uso de las lenguas vernáculas en la publicación de los libros de la liturgia romana". Magister apunta a que la creación de la mencionada comisión cumpliría con las expectativas de modernización del lenguaje litúrgico deseada por los demoledores de la Liturgia católica, y señala que el próximo objetivo de ésta, o de otra comisión, podría ser la "correción" del motu proprio "Summorum pontificum", de S. S. Benedicto XVI.

Incluso aun siendo cierta la creación de dicha comisión, yo no estoy de acuerdo con él en el último punto: no creo que el objetivo del Papa Francisco sea corregir o derogar "Summorum Pontificum", a pesar de que no entienda la atracción por la Liturgia tradicional, especialmente por parte de la gente joven, como él mismo ha expresado en alguna ocasión. Yo diría que el objetivo, más bien, iría en la línea de avanzar por el resbaladizo camino del ecumenismo -tal y como él lo entiende- que ha tomado a lo largo de sus casi cuatro años de pontificado; y en los últimos tiempos a toda velocidad.

Últimamente, casi cada semana, a veces incluso cada día, los fieles católicos nos desayunamos con un nuevo sobresalto. No tanto achacable al "Dios de las sorpresas", como al "Papa de las sorpresas". Es un hecho que cada vez parece haber más gente sorprendida, cuando no escandalizada, por muchas de las palabras, acciones y decisiones del Papa Francisco. Quizás se deba a que no ven un hilo conductor. En este sentido, parece que no muchas personas han reparado en la protestantización paulatina de la Iglesia tras varios cambios y reformas llevados a cabo por el Papa Francisco, los cuales vuelven a apuntar hacia la fijación papal que parece planear sobre todo este pontificado: la unión de los cristianos a cualquier precio (sobre este punto véase esta entrada). Hay medidas obvias y otras que no se entienden si no es bajo esta premisa, y, aunque no soy dado a teorías conspirativas, a uno ya se le hacen los dedos huéspedes. Hasta ahora, que yo sepa, nadie ha señalado ésto, no sé si por prudencia, por miedo, o porque realmente no lo ven. La incomprensión, e incluso las críticas, se han producido sobre cada medida concreta adoptada por la Santa Sede o directamente por el Papa; pero no he encontrado a nadie que haya analizado todo en conjunto llegando a esa conclusión.

Señalaré a continuación varios de estos cambios, documentos firmados y promulgados, así como ciertas decisiones, que podrían indicar un vínculo entre todas ellas tendente a derribar los supuestos obstáculos para lograr la tan ansiada -pese a estar condenada por el Magisterio de la Iglesia- intercomunión. Si tal fuera el caso, se trataría de lograr la unidad a costa de la Verdad, lo cual la Iglesia siempre ha condenado y expresamente prohibido (véase Pío XI y su encíclica "Mortalium animos" aquí):
  • Aparte de la visita papal a Lund (Suecia) el año pasado, ténganse en cuenta los últimos documentos firmados por la jerarquía católica y los protestantes sobre la Eucaristía, sobre Lutero y sobre la conmemoración de la herejía y cisma protestante (ver aquí, aquí y aquí), en los que se llama a Lutero "testigo del evangelio" o se le compara con varios santos católicos; documentos en los que se omite el dogma de la Transubstanciación y se afirma -siendo falso-, que los luteranos creen lo mismo que los católicos sobre la Eucaristía.
  • La posible revisión de la Instrucción "Liturgiam authenticam" sobre la traducción de la Biblia y los textos litúrgicos parece indicar la dirección señalada: a nadie se le escapa que la Santa Misa es un obstáculo para la unión de católicos y protestantes, que sólo puede darse por su aceptación por parte de estos últimos y el retorno a la Iglesia Católica. Además, es un hecho que al Papa no le interesa especialmente lo relacionado con la Liturgia, pero sí está empeñado en la unión de los cristianos. Esta comisión y la subsiguiente "revisión" del documento supondría, pues, el aporte de una cierta apariencia de normalidad y profesionalidad -sería presentado como una mera revisión filológica o actualización al lenguaje actual-, cuando el objetivo no sería otro que adulterar modificar aquellos textos o pasajes que supongan un obstáculo para su aceptación por parte de los protestantes.
  • La misma exhortación "Amoris laetitia", especialmente su capítulo octavo, podría emplearse también para defender la intercomunión, ya que lamina la objetividad de ciertos pecados y, por tanto, las condiciones necesarias para recibir la Comunión quedarían sujetas únicamente a la conciencia de cada individuo -algo condenado por la Iglesia-, a la vez que se socavan los sacramentos del matrimonio y de la penitencia.
  • La aceleración de las nulidades decretada por el Papa Francisco no sólo afectaría a los católicos, sino que haría más aceptable el matrimonio a los protestantes, entre quienes el divorcio está ampliamente aceptado desde hace mucho tiempo.
Ténganse en cuenta, además, estos otros puntos:
  • La comentada posible excepción al celibato sacerdotal con el establecimiento de "viri probati"; en principio sólo amazónicos, como avanzadilla (ver aquí)
  • La elección de un protestante como director del innecesario L'Osservatore Romano argentino (ver aquí).
  • La chocante afirmación del Papa de que el proselitismo es pecado, sumado al similar mensaje transmitido, de forma más o menos subliminal, por la película "Silencio" de Martin Scorsese, patrocinada por los jesuitas y apoyada por la Santa Sede, y a la teoría del inefable Antonio Spadaro al respecto -que será objeto de análisis en una próxima entrada del blog-. Nada cambia tanto la conciencia y mentalidad de la gente que el cine, que lo ve todo el mundo, a diferencia de los documentos papales, que no los lee apenas nadie. Un buen titular tiene más efecto que una buena encíclica, aunque la publicidad o las campañas periodísticas difundan el error y lo transmitido sea falso.
  • Las sorprendentes declaraciones del Papa de que los protestantes no deben convertirse -al catolicismo-, sino ser buenos protestantes, incluso haciéndolo extensible a los fieles de cualquier otra religión.
  • La introducción de una "apóstola" en los Libros litúrgicos. ¿Para establecer próximamente el diaconado femenino en la Iglesia? ¿O, tal vez, para justificar las "sacerdotisas" protestantes? Hay que tener en cuenta que el "sacerdocio" femenino protestante ya es irreversible; recuérdense las varias veces en que el Papa ha recibido, o ha sido recibido, por "obispas". Algo aparentemente sin importancia y sobre lo que nadie ha protestado, pero que, sin duda, tiene alguna finalidad. Si no fuera así, no se habría hecho -hasta ahora la Iglesia jamás ha visto su necesidad en los dos últimos milenios-. Nótese que el decreto por el que se equipara a Santa María Magdalena con el resto de los Apóstoles y se eleva su grado litúrgico (véase el Decreto: la celebración de Santa María Magdalena elevada al grado de fiesta en el Calendario Romano General (3 de junio de 2016), así como la carta que lo acompaña, están firmados por el ya mencionado arzobispo Arthur Roche, Secretario de Culto Divino.
A tenor de todo lo dicho, es claro que la obligación del Papa -de cualquier Papa-, de custodiar y difundir el Depósito de la Fe que ha recibido, no se estaría cumpliendo si el objetivo fuera el señalado más arriba, sino que se estaría cambiando todo para crear otra cosa. Aparentemente, la voluntad del Papa parece encaminarse a la creación de una super-iglesia cristiana, diversa de la Iglesia Católica tal y como la fundó Nuestro Señor y como se ha conservado hasta la actualidad, para propiciar la intercomunión. Con esta perspectiva serían más comprensibles ciertas afirmaciones del Papa, como que "Dios no es católico". Tampoco hay que restar importancia a la agenda del Cardenal Kasper, que va cumpliéndose sin prisa, pero sin pausa. Él mismo ha expresado, en una entrevista concedida el mes pasado al diario italiano Avvenire, su esperanza de que pronto pueda haber una intercomunión con los protestantes, especialmente en los matrimonios mixtos.

Lo que parece claro es que al Papa Francisco no le gusta lo que ha heredado. No le gusta la Iglesia tal y como ha sido hasta ahora; y la quiere cambiar. Quizás se deba a su creencia de que todos seremos juzgados por las obras de misericordia corporales -en este sentido, las espirituales ni las menciona-, su casi exclusivo interés por la labor humanitaria y, en el caso del la unión de los cristianos, el énfasis que ha puesto, como así se refleja en los documentos mencionados anteriormente, en la cooperación ecuménica con los protestantes en la realización de estas tareas de ayuda humanitaria, que es lo único que parece interesarle. Su intención podrá ser buenísima, pero éso no es la Iglesia.

¿Recuerdan lo que pasó con el tema del "Mandatum" o Lavatorio de los pies del Jueves Santo? Hasta hace poco estaba estipulado que sólo se realizase a hombres, no a mujeres. ¿Qué hizo el Papa Francisco al respecto? Al principio, desobedecer las leyes litúrgicas, como podemos ver aquí -exactamente como ya hacía cuando aún no era Papa y estaba en Buenos Aires-; y, a continuación, después del revuelo causado, cambiar los textos litúrgicos para que se pudiera hacer (ver aquí), desvirtuando el significado del propio Mandatum. Tal actitud tiene su lógica: si la Tradición te impide realizar tus planes, cámbiala. Y al que se aferre a la misma o a cualquier documento magisterial precedente, se le señala como "fariseo" y "doctor de la ley", para así neutralizarlo, y ya está. La pregunta que planea en el aire es: ¿los cambios en la Curia son meramente administrativos o para retirar a personas que obstaculicen ciertos planes? El tiempo nos dará la respuesta y veremos si todo esto es cierto.

En cualquier caso, una cosa es constatable con respecto a los cambios llevados a cabo en la Iglesia en las últimas décadas, y especialmente durante el presente pontificado: los protestantes no vuelven y los católicos se marchan; no al protestantismo -salvo a las sectas evangélicas, en Centro y Sudamérica-, sino al indeferentismo religioso, al agnosticismo y al ateísmo. Sirva de ejemplo lo acontecido en Brasil, donde, a pesar de la visita del Papa para celebrar en Río de Janeiro la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ 2013), se acaba de hacer pública la pérdida de nueve millones de católicos en el país desde 2014 (ver aquí). Vamos, todo un logro. Con este panorama, se puede afirmar sin miedo a equivocarse que la popularidad de este Papa está inflada por los medios de comunicación; especialmente por los anticatólicos -que son prácticamente la mayoría-. Pero la realidad es muy tozuda: este Papa llena titulares, pero vacía las iglesias. Si no cambia de consejeros, el desastre es seguro.

Por último, debo aclarar que la fotografía que abre esta entrada fue tomada anteayer, martes 10 de enero, durante una visita que S. E. R. Robert S.R.E. Card. Sarah, aún Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y disciplina de los Sacramentos, realizó a S. S. Benedicto XVI, de la que no han trascendido más detalles. ¿Habrá salido el tema de lo acontecido -o por acontecer- en la Congregación que preside? Quizás. En cualquier caso, para estar retirado, el Papa emérito está recibiendo últimamente bastantes visitas... Habrá que prestar atención a próximos acontecimientos en este, previsiblemente, "movido" año de Nuestro Señor de 2017.

Aquí transcribo el artículo de Sandro Magister que he mencionado al principio:

Un despido, una demolición: aquí está la nueva curia

La reforma de la curia vaticana que el papa Francisco está llevando a cabo se cumple en parte a la luz del sol y en parte en las sombras.

Entre las medidas adoptadas recientemente hay dos que son emblemáticas.

*

Respecto a la primera medida ha descorrido el velo el vaticanista Marco Tosatti, cuando el 26 de diciembre dio a conocer la orden dada por el Papa a un jefe de dicasterio para que despidiera sin previso aviso a tres de sus funcionarios, orden dada sin explicación alguna y sin aceptar objeciones.

Hoy se sabe que el dicasterio en cuestión no es de segundo orden, pues es la Congregación para la Doctrina de la Fe. Los tres despedidos gozaban de pleno aprecio por parte de su prefecto, el cardenal Gerhard L. Müller, a su vez objeto de reiterados actos de humillación en público por parte del Papa.

¿Pero de los tres destituidos quién es el funcionario del que Francisco en persona –tal como fue informado por Tosatti– se quejó amargamente por teléfono por haber expresado críticas contra él, las cuales llegaron a oídos del Papa gracias a un delator?

Es el sacerdote Christophe J. Kruijen, de 46 años de edad, holandés al servicio de la Congregación para la Doctrina de Fe desde el 2009, teólogo de reconocido valor, premiado en el 2010 por la embajada de Francia en la Santa Sede con el prestigioso Premio Henri De Lubac, asignado a él en forma unánime por un jurado que incluyó a los cardenales Georges Cottier, Albert Vanhoye y Paul Poupard, por sus tesis teológica titulada: "Salvezza universale o doppio esito del giudizio: sperare per tutti? Contributo allo studio critico di un'opinione teologica contemporanea riguardante la realizzazione della dannazione" [¿Salvación universal o doble resultado del juicio: esperanza para todos? Contribución para el estudio crítico de una opinión teológica contemporánea respecto a la implementación de la condenación], tesis sostenida en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino, bajo la dirección del teólogo dominico Charles Morerod, posteriormente rector de la misma universidad y hoy obispo de Lausana, Ginebra y Friburgo.

Los "novísimos", es decir, la muerte, el juicio, el infierno y el paraíso, es el tema predilecto de los estudios de Kruijen. Pero también se valora de él un excelente ensayo sobre Edith Stein, la filósofa judía y luego monja carmelita, asesinada en Auschwitz en 1942 y proclamada santa en 1998: "Bénie par la Croix. L'expiation dans l'oeuvre et la vie d'Edith Stein".

En los escritos y en los discursos públicos de monseñor Kruijen no hay una sola palabra de crítica a Francisco. Pero fue suficiente una delación arrancada de una conversación privada suya para hacerlo caer en desgracia con el Papa, quien ha blandido el hacha.

También con esto se hace la reforma de la curia, a las órdenes y con el estilo de Jorge Mario Bergoglio.

*

La segunda medida llevada a cabo en las sombras se refiere a la Congregación para el Culto Divino, de la cual es prefecto el cardenal Robert Sarah, también él objeto de reiteradas humillaciones públicas por parte del Papa, ahora condenado a presidir las oficinas y los hombres que están en contra de él.

Dirigida por el secretario de la Congregación, el arzobispo inglés Arthur Roche, se instituyó por voluntad de Francisco una comisión cuyo objetivo no es la corrección de las degeneraciones de la reforma litúrgica postconciliar –es decir, la "reforma de la reforma" que es el sueño del cardenal Sarah– sino precisamente lo contrario: la demolición de uno de los muros de resistencia a los excesos de los liturgistas postconciliares, la instrucción "Liturgiam authenticam" promulgada en el 2001, la cual fija los criterios para las traducciones de los textos litúrgicos del latín a los idiomas modernos.

Con Benedicto XVI estos criterios fueron posteriormente reforzados, en especial por la voluntad del Papa de mantener firme el "pro multis" del Evangelio y del misal latino en las palabras de la consagración de la sangre de Cristo, contra el "por todos" de muchas traducciones habituales.

Pero Francisco ha dado a entender inmediatamente que la cuestión le era indiferente. Ahora, con la institución de esta comisión, cumple con las expectativas de modernización del lenguaje litúrgico promovidas, por ejemplo, por el liturgista Andrea Grillo, profesor en el Pontificio Ateneo San Anselmo y muy apreciado en la Casa de Santa Marta:

> La traduzione/tradizione impossibile: i punti ciechi di “Liturgiam authenticam”

Están los que temen que después de la demolición de "Liturgiam authenticam" el próximo objetivo de esta o de otra comisión sea la correción de "Summorum pontificum", el documento con el que Benedicto XVI liberalizó la celebración de la misa en rito antiguo.


(Artículo original aquí).

viernes, 30 de diciembre de 2016

Destituido el director de los Museos Vaticanos: la "cultura del descarte" y la apertura a otras religiones llegan al Museo por decreto del Papa Francisco

Estos son los antecedentes: hace casi un año, la revista Vida Nueva, en su nº 2.972, publicó un artículo titulado "El arte según Francisco", en el que daba cuenta de la publicación de un nuevo libro del Papa Francisco, de 99 páginas, titulado "Mi idea del arte" (La mia idea di arte), de la editorial Ingrandimenti, en el que, en forma de diálogo con el escultor argentino Alejandro Marmo (en la imagen junto al Papa Francisco y dos de sus esculturas), y transcrito por la periodista italiana Tiziana Lupi, pedía la "apertura" de los Museos Vaticanos. Según el Papa "el papel del poeta, del artista, es contrastar la cultura del descarte y evangelizar [...] Los Museos Vaticanos deben ser cada vez más el lugar de lo bello y de la acogida. Deben acoger las nuevas formas de arte. Deben abrir las puertas a las personas de todo el mundo. Ser un instrumento de diálogo entre las culturas y las religiones, un instrumento de paz. ¡Estar vivos!".

Ese toque de atención a los Museos Vaticanos a los que el Papa Francisco concibe como "la casa de todos" –y que generó cierta polémica con Antonio Paolucci, su director durante los últimos nueve años, desde que S. S. Benedicto XVI le pusiera al frente en 2007, que ha sido recientemente destituido y que afirmó que el Papa aún no los había visitado oficialmente–, iba mucho más allá a tenor de lo que apunta en su libro: una crítica radical contra el arte como industria del lujo y que se erige sobre la desigualdad social. "La mia idea di arte" parte de ese concepto de "cultura del descarte" sobre el que el Papa Francisco ha construido su denuncia de la sociedad contemporánea.

Un mes y medio antes, hacia principios de diciembre de 2015, el diario argentino La Nación también abordó las reflexiones del Papa incluidas en el mencionado libro, en un artículo firmado por Silvina Premat. En el mismo, se desvelaba que el inspirador del libro fue el propio escultor Alejandro Marmo, autor de los murales de Evita, el P. Múgica y Arturo Jauretche instalados en la avenida 9 de Julio de Buenos Aires. A lo largo de nueve páginas Bergoglio habla del arte y elogia la intuición y distintos aspectos de la metodología de trabajo de Marmo, a quien llama "un recreador del descarte".

Bergoglio y Marmo se conocieron en 2009, y de él ha dicho el Papa: "Cuando conocí a Alejandro inmediatamente sentí que era un poeta, y por eso quise ayudarlo. Y también yo aprendí de él". También destacó que Marmo "trabaja con gente que la sociedad de hoy, poderosa y muy devota del dios dinero, tira". Marmo explicó a La Nación que en sus proyectos involucra a ancianos que viven en asilos, niños de orfanatos, jóvenes drogadictos y obreros desempleados. "Yo no inventé nada; el descarte se usa desde hace tiempo. Lo que pasa es que el arte es un instrumento y, como tal, en todas las épocas se toca de distinta forma. Este libro habla de que el arte siempre es moderno, el de Miguel Ángel, el de Picasso y el de los años 2000", dijo Marmo, autor del "Cristo obrero" y "La Virgen de Luján" que están emplazados en los jardines de los Museos Vaticanos, como se aprecia en estas fotografías:
Ambas obras fueron seleccionadas por Lupi y Sandro Barbagallo, conservador de las colecciones históricas de los Museos Vaticanos, que escribieron sus fichas para que reflejaran el pensamiento de Francisco, quien las aprobó sin modificaciones. El Papa quiere que sus museos sean espacios de diálogo entre culturas y religiones. Los museos del Vaticano aún tienen el reto de transmitir el pensamiento de Francisco. Marmo muestra las dificultades de esta estructura cultural en contra de un cambio de rumbo capaz de mirar a los suburbios.

Quizás por ello, el hasta ahora director, el Profesor Antonio Paolucci (foto sobre estas líneas), historiador del Arte y ex Ministro para los Bienes y Actividades Culturales de Italia, hombre de cultura y un académico amante de la tradición, ha sido destituido: el pasado 20 de diciembre el Papa Francisco nombró directora de los Museos Vaticanos a Barbara Jatta, que había sido Jefe del Gabinete de Estampas de la Biblioteca Apostólica Vaticana y vicedirectora desde el pasado junio. Desempeñará el cargo a partir de pasado mañana, 1 de enero de 2017, sustituyendo al recién destituido Antonio Paolucci. Según ha afirmado ella misma, quizá el que sea mujer haya ayudado en su elección, por ser un gesto de ruptura con el pasado, aunque en una entrevista afirma que espera que la hayan elegido por su currículum y sus 20 años en los Museos y no por ser mujer: "Quizá ha ayudado el ser mujer porque era un gesto de ruptura con el pasado, pero espero que me hayan elegido a mí por mi currículum y por todo lo que puedo aportar a esta institución prescindiendo del hecho de que sea mujer".

El nombramiento de Barbara Jatta (en la imagen sobre estas líneas), de 52 años, (que puede verse en el Bollettino de la Sala Stampa de la Santa Sede) se convirtió hace 10 días en todo un acontecimiento mediático por ser la primera mujer que dirigirá los Museos Vaticanos, ya que en más de 500 años el puesto de dirección no ha sido ocupado por ninguna mujer.

El cambio de dirección era un secreto a voces. Todo el mundo lo sabía, todos los empleados, pero no era oficial todavía. Los Museos Vaticanos son de los más visitados del mundo, con cerca de 6 millones de visitas anuales. La gestión y las cuentas van viento en popa. Pero Francisco quería más. En su libro "Mi idea del arte", el Papa pidió a los Museos recibir las nuevas formas de arte y abrir las puertas a artistas de todo el mundo, así como que no se convirtieran en una "colección del pasado llena de polvo y sólo para los elegidos y los sabios, sino una realidad vital que sepa preservar ese pasado para transmitírselo a la gente de hoy en día, comenzando por el más humilde, y juntos prepararnos, así, con confianza en el presente y en el futuro".

Durante la presentación del libro, Antonio Paolucci dijo públicamente que no estaba del todo de acuerdo con el Papa. Aseguró que "los museos no son un lugar polvoriento", porque artistas como Miguel Ángel y Rafael son siempre contemporáneos. También se quejó de que el Papa no los hubiera visitado hasta entonces, diciendo que le habría gustado expresarle "personalmente" su posición.

Es cierto, Francisco hasta ahora no ha hecho ninguna visita oficial a los Museos Vaticanos o a su "personal". Y, siendo un Papa de los gestos, este particular no ha pasado desapercibido. En este sentido, el artista argentino cuya obra es admirada por el Papa, recordó que en marzo el año 2015 Bergoglio había ido allí, pero con un propósito concreto: visitar la Capilla Sixtina con un grupo de personas sin hogar y pobres de Roma.

Alejandro Marmo dijo que la intención de Francisco fue visitar los museos con un mensaje, una propuesta, y con para poner en práctica su idea de la evangelización, y no simplemente como una visita social. Tal vez, dijo, podría estar molesto con los "conservadores" de salón que abogan por "pensamientos elitistas fuera de tiempo". Se lamentó de que el libro "Mi idea sobre el arte" no se promocionara en el museo, sino que, según él, incluso se oculta, mientras que no ocurre igual con otros catálogos. Asimismo, también se quejó de que las obras de mármol de la Virgen de Luján y el Cristo obrero, que fueron creados a partir de materiales de desecho, deberían haber sido exhibidas en un espacio dentro del Museo, como deseaba el Papa. Pero, sin ninguna explicación, las esculturas fueron colocadas en los jardines del Vaticano -como se aprecia en las imágenes, lejos de los ojos de los turistas y visitantes, en una pequeña plaza que no suele estar abierto al público. Su autor no duda en hablar de humillación y censura. La obra de este artista pertenece a esas "formas existentes de la expresión" que Francisco quiere llevar a sus museos, pero no es el único. Y es por eso que se ha propuesto una exposición con otros artistas como él, de diferentes partes del mundo. Un proyecto que nunca se ha materializado. "Los museos deben adaptarse al tiempo y al espacio. Se trata de un inminente cambio en la mirada individualista que marcó el siglo XX. Si los museos no alcanzan a comprender la maravilla que genera el arte del pueblo, serán aplastados por los egos de los que se sienten a sí mismos como el más poderoso de los artistas". Al Papa lo que le importa del museo es evangelizar, no la financiación, dice. Ahora los museos del Vaticano tienen la oportunidad de involucrarse y tomar la nueva dirección indicada por Francisco.

Visto lo cual, parece que en la destitución del director de los Museos Vaticanos y el posterior nombramiento de una mujer para el puesto, no sólo han influido algunos desencuentros y desacuerdos personales entre éste y el Papa Francisco, sino que también ha tenido mucho que ver la intención de introducir a mujeres en el mayor número posible de cargos en la Santa Sede, la propia idea que el Papa tiene del Arte, así como el hecho de que a su amigo personal, el escultor argentino Alejandro Marmo, no se le hubiera otorgado el espacio que, en su opinión, merecía ocupar junto a grandes genios del Arte universal como Miguel Ángel o Rafael.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Navidad tras la liberación del terror islamista: fotos de la Divina Liturgia de la solemnidad de la Natividad del Señor en Alepo (Siria)

Estas imágenes fueron tomadas ayer, domingo 25 de diciembre, solemnidad de la Natividad del Señor, durante la Divina Liturgia celebrada en la catedral maronita de San Elías, en el centro histórico de Alepo (Siria), que, como puede observarse, presenta un estado lamentable después de su liberación tras la destrucción perpetrada por los terroristas islámicos. Las últimas imágenes se han tomado en la iglesia de Nuestra Señora de la misma ciudad.

La Iglesia maronita, fundada por San Marón hacia finales del siglo IV, está en plena comunión con la Sede Apostólica de Roma. De hecho, es la única de todas las Iglesias orientales que ha permanecido en plena comunión con Roma durante toda su Historia.

Las fotos no necesitan más comentarios: hablan por sí solas.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Noveno cardenal que apoya las "dubia" para que el Papa Francisco aclare puntos conflictivos de "Amoris laetitia": Renato Raffaele Martino, Cardenal Protodiácono y Presidente Emérito del Pontificio Consejo "Justicia y Paz"

En una entrevista publicada anteyer, viernes 16 de diciembre, en "La fede quotidiana", S. E. R. Renato Raffaele S.R.E. Card. Martino, Cardenal Protodiácono1, Presidente Emérito del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, Presidente Emérito del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y ex Observador Permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas, también se posiciona favorable a las dubia de los cuatro cardenales, por lo que ya van nueve (9) cardenales -los otros pueden verse aquí- partidarios de que el Papa Francisco las aclare. Esto es lo que ha dicho al respecto:

Las dubia de los cuatro cardenales, ¿qué le parecen?

"Que no las veo nada de malo. Es lícito en temas de doctrina dirigir una consulta al Papa y también es justo responder".

Comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente ¿se les puede dar?

"No, la doctrina no ha cambiado y no cambiará. El sacramento del matrimonio es indisoluble. Ciertamente, el caso mencionado por Amoris Laetitia puede prestarse a interpretaciones dudosas, aunque se comprenda la perspectiva pastoral seguida".




1 El Cardenal Protodiácono es el cardenal diácono de mayor rango. Tras el cónclave, es el encargado de anunciar al mundo el nombre de un nuevo Papa (Habemus Papam) desde el balcón central de la basílica de San Pedro del Vaticano y también de imponer el palio durante la coronación papal. Asimismo, proclama los decretos de Indulgencia Plenaria promulgados por el Papa en ocasiones especiales -como la bendición "Urbi et Orbi"-, y de asistir a éste como diácono en las celebraciones litúrgicas solemnes.

Puede leerse la entrevista completa en este enlace.

martes, 13 de diciembre de 2016

Con el Cardenal Paul Josef Cordes, Presidente emérito del Pontificio Consejo "Cor Unum", ya son ocho los Cardenales favorables a que el Papa Francisco responda a las "dubia" generadas por "Amoris laetitia"

Las "dubia" presentadas al Papa Francisco por los cuatro Cardenales, S. E. R. Walter Card. Brandmüller, S. E. R. Raymond Leo Card. Burke, S. E. R. Carlo Card. Caffarra y S. E. R. Joachim Card. Meisner, para que aclare varios puntos de "Amoris laetitia" que parecen contradecir la Fe Católica, ya han recibido el apoyo de otros tres Cardenales Prefectos: S. E. R. Gerhard Ludwig Card. Müller, S. E. R. Robert Card. Sarah y S. E. R. George Card. Pell, Prefectos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y de la Secretaría de Economía de la Santa Sede, respectivamente (ver aquí y aquí); de tres obispos: S. E. Mons. Jan Wątroba, Obispo de Rzeszów y Presidente del Consejo para la Familia de la Conferencia Episcopal Polaca, S. E. Mons. Jósef Wróbel, Obispo titular de Suas y auxiliar de Lublin (Polonia), y S. E. Mons. Athanasius Schneider, Obispo titular de Celerina y auxiliar de María Santísima en Astaná (Kazajistán) (ver aquí); y de vientitrés prestigiosos académicos, intelectuales y pastores católicos (ver aquí); a los que ahora se suma otro Cardenal más: S. E. R. Paul Josef Card. Cordes, Presidente emérito del Pontificio Consejo "Cor Unum". Lo ha hecho en una entrevista concedida al portal católico austríaco Kath.net. Así lo relata Infocatólica:

En una entrevista concedida al portal católico austriaco Kath.net, el cardenal Cordes defiende la enseñanza moral tradicional de la Iglesia en lo concerniente al matrimonio y la familia. A lo largo de su historia, explica el purpurado, «la Iglesia nunca ha rechazado el contenido central y la verdad de las enseñanzas de Jesucristo».

En relación a la idea de que las enseñanzas pueden ser modificadas, pregunta «¿Cómo podría la Iglesia declarar como confiable una declaración de Fe, si ésta desestima una declaración anterior y la hace ver como falsa y sin relevancia?»

El Cardenal Cordes recuerda que la Iglesia ha lidiado desde hace mucho tiempo con la cuestión del apoyo a las personas divorciadas vueltas a casar. Luego de nombrar diferentes ejemplos en la historia de la Iglesia (Orígenes, San Basilio el Grande, Concilio de Trento, ConcilioVaticano II), Cordes termina su descripción haciendo referencia al Sínodo de la Familia del año 1980 y la exhortación Apostólica post-sinodal, Familiaris Consortio, del Papa Juan Pablo II. Y advierte en relación al Amoris Laetitia: «Y ahora, repentinamente, se ha encontrado después de todo, ¡una solución magisterial!»

Esta «autorización», según Cordes, «aparece en una nota a pie de página de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia con el argumento de que bajo ciertas circunstancias, la recepción de los Sacramentos puede ser de beneficio para dichos católicos (los divorciados vueltos a casar) para que puedan crecer en Fe y en Caridad». Sin embargo, el cardenal Cordes asegura que el «fundamento teológico» de éste permiso es poco convincente, y que por el hecho de aparecer como una nota a pie de página, es decir, sin obligatoriedad formal, ciertamente carece del estatus y el rango de un dogma».

Posteriormente, el purpurado también añade lo siguiente: «Los cuatro cardenales han pedido de forma objetiva, que se despejen las dudas acerca del texto (Amoris Laetitia). Sus dubia recibieron un rechazo desproporcionado, me es difícil comprender la indignación que ha causado; me cuesta creer que las personas que se han molestado tanto, estén motivadas por un deseo de conocer la verdad».

Por último, el cardenal Cordes hace una útil referencia a las recientes declaraciones del Cardenal Gerhard Müller, en las que el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe manifiesta que el documento no puede ser interpretado de tal forma que invalide o contradiga documentos anteriores publicados por otros papas o por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Traducido por Claudia Nuñez, del equipo de traductores de InfoCatólica.

Publicado originalmente en The Wanderer Online Daily.

domingo, 11 de diciembre de 2016

El Papa Francisco, cinco "dubia", tres filósofos y el gravísimo problema del "saturno"

Anteayer, como en otras ocasiones, Radio Vaticana publicaba la homilía del Papa Francisco durante la Misa diaria en la capilla de la Casa Santa Marta. Al mismo tiempo, se ha dado a conocer el apoyo de tres prestigiosos filósofos católicos a los cuatro Cardenales (Sus Eminencias Reverendísimas Walter Card. Brandmüller, Raymond Leo Card. Burke, Carlo Card. Caffarra y Joachim Card. Meisner) que presentaron sus "dubia" al Papa para que aclarase varios puntos que parecen contradecir la Fe Católica, que se suman así a otros tres Cardenales: Gerhard Ludwig Card. Müller, Robert Card. Sarah y George Card. Pell, Prefectos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y de la Secretaría de Economía de la Santa Sede, respectivamente (ver aquí y aquí), a otros tres obispos (ver aquí), y a vientitrés prestigiosos académicos, intelectuales y pastores católicos que acaban de publicar una nueva declaración de apoyo el día de la Inmaculada (ver aquí).

Sorprende el hecho de que, mientras la preocupación por la deriva que están tomando los acontecimientos en la Iglesia se generaliza y va en aumento, el Papa siga matando mosquitos a cañonazos y sus preocupaciones se centren en un tema tan grave como es... ¡el uso del saturno!

Para entender por qué uno cosas aparentementes tan dispares en una misma entrada del blog, lo mejor será transcribir algunas de las palabras del Papa en la mencionada homilía, tal y como aparecen en Radio Vaticana, y a continuación explicar qué tienen que ver tres filósofos con todo ello. Ilustrando todo ello gráficamente para mayor comprensión de los lectores a quienes no les quede suficientemente claro (la negrita es mía):

Francisco puso en guardia ante los llamados "rígidos" que cargan sobre los fieles cosas cuyo peso ellos no llevan. Y denunció la tentación de la mundanidad que transforma al sacerdote en un funcionario y lo conduce a ser "ridículo".

El Papa se detuvo en los sacerdotes "insatisfechos" que –advirtió– "hacen tanto mal". Viven insatisfechos y buscan siempre nuevos proyectos, “porque su corazón está alejado de la lógica de Jesús” y, por esta razón, “se lamentan o viven tristes”.

El sacerdote auténtico –agregó el Papa Bergoglio– "es un mediador muy cercano a su pueblo", el intermediario, en cambio, hace su trabajo pero después toma otro, "siempre como funcionario", "no sabe qué significa ensuciarse las manos" en medio de la realidad. Y por esta razón –reafirmó– cuando "el sacerdote pasa de mediador a intermediario no es fácil, es triste". Y busca un poco de felicidad "haciéndose ver" y "haciendo sentir su autoridad".

"Pero también para hacerse importantes, los sacerdotes intermediarios emprenden el camino de la rigidez: tantas veces, separados de la gente, no saben lo que es el dolor humano [...] Son rígidos, aquellos rígidos que cargan sobre los fieles tantas cosas que ellos no llevan, como decía Jesús a los intermediarios de su tiempo. La rigidez. Látigo en la mano con el pueblo de Dios: 'Esto no se puede, esto no se puede...'. Y tanta gente que se acerca buscando un poco de consuelo, un poco de comprensión es echada con esta rigidez".

Sin embargo –dijo también el Papa– la rigidez no se puede mantener durante mucho tiempo. Y fundamentalmente es esquizoide: "Terminarás apareciendo rígido pero por dentro serás un desastre". Y con la rigidez, la mundanidad. "Un sacerdote mundano, rígido –dijo Francisco– es un insatisfecho porque ha tomado el camino equivocado":

"A propósito de rigidez y mundanidad, ha sucedido tiempo atrás que ha venido a verme un anciano monseñor de la Curia, que trabaja, un hombre normal, un hombre bueno, enamorado de Jesús y me ha contado que había ido al 'Euroclero' a comprarse un par de camisas y vio ante el espejo a un muchacho –piensa que no tenía más de 25 años, o un sacerdote joven o (que estaba) por convertirse en sacerdote– delante del espejo, con una manta, grande, amplia, con el terciopelo, la cadena de plata y se miraba. Y después tomó el capelo ‘saturno’, se lo puso y se miraba. Un rígido mundano. Y aquel sacerdote –es sabio aquel monseñor, muy sabio– logró superar el dolor, con una broma de sano humorismo y añadió: '¡Y después se dice que la Iglesia no permite el sacerdocio a las mujeres!'. De modo que el oficio que hace el sacerdote cuando se vuelve funcionario termina en lo ridículo, siempre".

Una vez –relató– una persona me "decía que él reconocía a los sacerdotes por la actitud con los niños: si saben acariciar a un niño, sonreír a un niño, jugar con un niño... Es interesante esto porque significa que saben abajarse, acercarse a las pequeñas cosas". En cambio –afirmó– "el intermediario es triste, siempre con aquella cara triste o demasiado seria, cara oscura. El intermediario tiene la mirada oscura, ¡muy oscura! El mediador –reafirmó– es abierto: la sonrisa, la acogida, la comprensión y las caricias".

A cualquiera que haya oído o lea estas palabras, le vendrá a la mente el último gran discurso de Jesús en el Templo, en el que advertía sobre la hipocresía de los escribas y fariseos:

Entonces Jesús habló a las muchedumbres y a sus discípulos, y les dijo: "Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. Todo lo que ellos os mandaren, hacedlo, y guardadlo; pero no hagáis como ellos, porque dicen, y no hacen".
(Mt 23, 1-3)

Predicar la misericordia a grandes voces y mostrarse inmisericorde con según quiénes, no parece que refleje muy bien aquello de predicar con el ejemplo, ni que constituya un buen ejemplo a seguir.

¿Quiénes son los rígidos? ¿Aquellos pastores que se preocupan de la salvación eterna de las almas a su cuidado, o aquellos otros únicamente procupados de conceder "al pueblo" aquello que quiere oír, aunque le lleve a la perdición y al infierno? Es obligación de un buen pastor, por mandato expreso de Cristo, decir a los fieles "esto se puede" y también "esto no se puede". ¿Era Cristo un "rígido" a combatir? Quizás algunos lo crean. Igual esas personas que supuestamente se acercan a ciertos pastores, no misericordiosos, sino de moral laxa, no buscan un poco de comprensión, sino la aprobación eclesiástica de formas de vida reprobables y la confirmación en sus pecados. Y eso es, trístemente, lo que reciben, en lugar de una caritativa corrección por el bien de su alma. Nunca es suficiente recordar esta advertencia apostólica:

Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, el cual juzgará a vivos y a muertos, tanto en su aparición como en su Reino: predica la Palabra, insta a tiempo y a destiempo, reprende, censura, exhorta con toda longanimidad y doctrina. Porque vendrá el tiempo en que no soportarán mas la sana doctrina, antes bien con prurito de oír se amontonarán maestros con arreglo a sus concupiscencias. Apartarán de la verdad el oído, pero se volverán a las fábulas. Por tu parte, sé sobrio en todo, soporta lo adverso, haz obra de evangelista, cumple bien tu ministerio.
(II Tim 4, 1-5)

El monseñor curial que al Papa Francisco le parece tan sabio, hasta el punto de no poder contenerse y contar la anecdóta, ¿qué pretendía decir con su cáustica e inmisericorde frase "¡Y después se dice que la Iglesia no permite el sacerdocio a las mujeres!"? ¿Que quienes llevan saturno, o simplemente visten como sacerdotes, son afeminados? ¿Que son malos pastores? ¿Que son serios y tristes y alejan a los fieles que buscan consuelo? Igual debería medir más sus palabras y mostrarse menos sabio y más misericordioso. Cuanto menos, se me antoja una simpleza pensar que un buen sacerdote sólo es aquel que va vestido de camuflaje, con anticuadas camisas a rayas o a cuadros, más propios de un leñador o de un mantel de pizzería italiana, y que en lugar de rezumar olor de santidad, desprende un vulgar y desagradable tufo a borrego. Y también es una simpleza, cuando no un juicio temerario, juzgar -valga la redundancia- y condenar como "rígido", ahora que tantos repiten lo de "¿quién soy yo para juzgar?", a quienes sólo cumplen con su deber de enseñar a los fieles la sana doctrina por el bien de sus almas, frente a aquellos otros que sólo les regalan el oído y les dicen lo que quieren oír, no buscando su bien espiritual, sino simplemente una éfimera felicidad terrenal que pone en peligro su salvación eterna.
El Papa San Juan XXIII llevando saturno rojo
El Papa San Juan XXIII llevando saturno blanco
El Papa San Juan Pablo II llevando saturno rojo
El Papa San Juan Pablo II, con saturno rojo, saluda a unas religiosas
Un sonriente Papa San Juan Pablo II, con saturno rojo, acaricia a una niña
Un sonriente Papa Benedicto XVI con saturno rojo
Cuatro fotos más de un sonriente Papa, S. S. Benedicto XVI, llevando saturno y besando a dos niños
Es del todo incoherente y contradictorio el corrosivo juicio de este anónimo curial contra quienes llevan saturno, con su supuesto reconocimiento de los buenos pastores por su actitud con los niños. Sirvan estas fotografías de tres grandes Papas -dos de ellos canonizados- llevando saturno, como muestra de que ambas cosas no son incompatibles, y que tal simplificación constituye un mero sofisma y un juicio de valor ajeno completamente a la misericordia que se predica. Esa, y no otra, es la actitud que demuestra rigidez; una rigidez ideológico-clerical que ha quedado congelada, anclada en el tiempo y anquilosada en una eclesialidad iconoclasta más propia de otros tiempos -los años 60 y 70 del siglo XX, concretamente-, que ya sólo defienden unos cuantos viejos -tristes de ver el crudo invierno en que han convertido la primavera que esperaban- ajenos a la realidad actual, que es la de siempre, pues Cristo y su Iglesia están vivos y nunca pasan de moda.
Arturo Sosa, S.I., recién elegido Prepósito General de los jesuitas
Pantalón y zapatones negros asomando ampliamente por debajo de la sotana del Papa Francisco
Al final, uno se pregunta: ¿es más ridículo y triste un sacerdote con saturno o uno disfrazado de laico reñido con la moda? ¿Lo es más un Papa con saturno y calzado de color rojo, que uno con pantalones y zapatones negros bajo la sotana? Pues a las pruebas me remito.

Y mientras el Papa dedica tiempo y energías a combatir tan grave mal para la Iglesia, además de tan extendido -cualquier lector está harto de cruzarse por la calle con varios curas con saturno cada vez que sale a comprar el pan, por ejemplo-, tres importantes y prestigiosos filósofos católicos han hecho público su apoyo a los cuatro Cardenales, y dos de ellos han escrito otra petición al Papa Francisco para que aclare aquellos puntos de "Amoris laetitia" que pueden atentar y ser contrarios al Magisterio de la Iglesia:

Robert Spaemann
En primer lugar, Robert Spaemann, el más destacado filósofo católico de Alemania, en una entrevista concedida el pasado domingo 4 de diciembre al diario católico italiano "Nuova Bussola Quotidiana", subrayó que los cuatro cardenales tenían razón en hacer públicas las "dubia" para abordar la perplejidad que AL ha creado en el episcopado. Amigo personal de S. S. Benedicto XVI y Profesor emérito de la Universidad de Múnich, ha expresado su preocupación por la ambigüedad de AL, a la que se refiere como una "ruptura con la tradición católica".

Estas son algunas de sus reflexiones en dicha entrevista:

"La negativa del Papa a responder al llamamiento de los cuatro Cardenales me llena de gran preocupación, ya que, de alguna manera, el Magisterio supremo en este caso está siendo degradado. El Papa Francisco claramente tiene una profunda aversión a estas decisiones en las que se requiere un 'sí' o un 'no' [...] Cristo, el Señor de la Iglesia, por otra parte siempre dio a sus discípulos la respuesta clara a decisiones de este tipo. A la pregunta específica sobre el adulterio, Él sacudió a los apóstoles con la simplicidad y claridad de su enseñanza [...] Es un grave error pensar que la subjetividad es el último criterio para la administración de los sacramentos. También es cierto que toda acción que va contra la conciencia es mala, pero también se puede actuar de acuerdo con una conciencia errónea. Esta es la clara enseñanza de Santo Tomás de Aquino".

Por otra parte, otros dos prestigiosos filósofos, los Profesores John Finnis y Germain Grisez, también solicitan al Papa Francisco que aclare y condene las interpretaciones incorrectas de "Amoris laetitia" que no son conforme al Magisterio de la Iglesia, y piden a los obispos que se adhieran a su petición, que han hecho efectiva en una carta enviada el pasado 21 de noviembre y dirigida "al Sumo Pontífice Francisco, a todos los obispos en comunión con él y al resto de los fieles cristianos".

"En esta carta le solicitamos al Papa Francisco que condene ocho posiciones contrarias a la fe católica que están recibiendo apoyo, o probablemente lo recibirán, mediante el abuso de su Exhortación Apostólica Amoris laetitia. Les pedimos a todos los obispos que se adhieran a esta solicitud y que pronuncien sus propias condenaciones de las posiciones erróneas que identificamos, reafirmando a la vez las enseñanzas católicas que estas posiciones contradicen", han afirmado. "La carta explica de qué manera quienes proponen las ocho posiciones que nosotros identificamos pueden hallar apoyo en expresiones o en omisiones de la Exhortación Apostólica, y explica cómo estas posiciones son o incluyen errores contra la fe católica".

Estas son las ocho posiciones que enumeran:

  1. Un sacerdote que administra el Sacramento de la Reconciliación puede a veces absolver a un penitente que carece de propósito de enmienda respecto de un pecado en materia grave que pertenece a su forma de vivir continua o que es habitualmente repetitivo.
  2. Algunos de los fieles son demasiado débiles para cumplir los mandamientos de Dios; aunque estén resignados a cometer pecados en materia grave continuos y habituales, pueden vivir en gracia.
  3. No existe ninguna regla moral general que no admita excepciones. Incluso los mandamientos divinos que prohíben clases específicas de actos están sometidos a excepciones en algunas situaciones.
  4. Aun cuando algunos de los preceptos o mandamientos de Dios parecen exigir que uno nunca elija un acto de una de las clases a los que ellos se refieren, en realidad esos preceptos y mandamientos son reglas que expresan ideales y que identifican bienes que uno siempre debiera servir y esforzarse por realizar lo mejor que pueda, atendidas las propias debilidades y la situación concreta, compleja, de cada uno, que puede exigirle a uno elegir un acto en contraste con la letra de la ley.
  5. Si uno tiene en cuenta su situación concreta y sus limitaciones personales, su conciencia puede a veces discernir que realizar un acto de cierta clase incluso contraria al mandamiento divino será hacer lo mejor de que uno es capaz para responder a Dios, que es todo lo que Él reclama, y entonces uno debe elegir realizar ese acto, pero también estar dispuesto a conformarse plenamente al mandamiento divino, si y cuando uno sea capaz de hacerlo.
  6. Elegir provocar la excitación o la satisfacción sexual de uno o de otro u otros es moralmente aceptable a condición solamente de que (1) ningún adulto tenga contacto corporal con un niño; (2) no sea tocado el cuerpo de ningún participante sin su consentimiento claro y libre tanto respecto del modo como de la extensión del contacto; (3) no se haga conscientemente nada que provoque o cree un riesgo excesivo de daño físico significativo, transmisión de alguna enfermedad o embarazo no deseado; y (4) no se transgreda ninguna norma que rija la conducta en general.
  7. Un matrimonio sacramental consumado es indisoluble en el sentido de que los esposos deben siempre fomentar el amor matrimonial y no deben nunca elegir disolver su matrimonio. Pero por causas fuera del control de los esposos y/o por faltas graves de al menos uno de ellos, su relación humana como pareja casada a veces se deteriora hasta que deja de existir. Cuando la relación matrimonial de una pareja ya no existe, su matrimonio se ha disuelto, y al menos una de las partes puede legítimamente obtener un divorcio y casarse de nuevo.
  8. Un católico no necesita creer que muchos seres humanos terminarán en el Infierno.

Esta carta abierta, cuyo original puede leerse en inglés aquí, concluye con las siguientes reflexiones:

"Nuestra carta concluye indicando cómo los pastores y los teólogos que enseñan y ponen en práctica cualquiera de estas ocho posiciones pueden de esa manera causar un perjuicio grave a muchas almas, y señalando algunas formas en que esto puede suceder. También llama la atención sobre el daño que estos errores infligen al matrimonio y a los jóvenes que en otro caso podrían haber participado en una vida matrimonial auténtica con corazones buenos y que podrían haber sido signos del amor esponsal de Cristo por su Iglesia.

Muchos teólogos y pastores que defienden posiciones contrarias a la fe suponen que están tratando de forma realista con los católicos influidos por la cultura secularizada que están rompiendo con la Iglesia o apartándose de ella. Pero su estrategia deja de lado la tradición de la Iglesia y su misión primaria: predicar el Evangelio en todas partes y siempre, y enseñar a los creyentes todo lo que Jesús ha mandado.

La experiencia de las comunidades eclesiales cristianas que han adoptado estrategias similares en los dos siglos pasados sugiere fuertemente que aquellos que hicieron concesiones sobre su identidad cristiana en una generación fueron de poco interés para las generaciones sucesivas. Aquellos a quienes se les ha ordenado actuar en la persona de Jesús hacen bien en enseñar la verdad tal como Él lo hizo y continuó haciendo incluso cuando muchos de sus discípulos dijeron que su palabra les parecía demasiado dura y se alejaron de Él".

John Finnis
John Finnis es Profesor Emérito de Derecho y Filosofía Jurídica de la Universidad de Oxford, Miembro de la Academia Británica (secciones de Derecho y Filosofía), Catedrático Biolchini Family de la Universidad de Notre Dame, Indiana, y Miembro de la Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede (1986–91).
Germain Grisez
Germain Grisez es Profesor Emérito de Ética Cristiana de la Universidad Mount St. Mary, Profesor de Filosofía de la Universidad de Georgetown (1957–72) y el Campion College de la Universidad de Regina (1972–79), y Profesor Emérito de Ética Cristiana Most Rev. Harry J. Flynn de la Universidad Mount St. Mary (1979–2009).

No parece que todas las personas citadas en esta entrada sean unos advenedizos indocumentados, por lo que, cuanto menos, se les debería prestar la atención que merecen, tanto por su trayectoria profesional y/o eclesiástica, como por la intención que comparten todos ellos: el bien de las almas y la unidad, en la verdad, de la Santa Iglesia.

Oremos para que así sea, y para que el Papa Francisco cumpla con su deber de confirmarnos en la fe, en lugar de tratar de imponer sus gustos personales y su peculiar visión de la Iglesia, o de tratar de resucitar lo peor de los revolucionarios años en que él se formó como sacerdote.