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jueves, 5 de octubre de 2017

Francisco ha manifestado su rechazo y el de la Iglesia a la autodeterminación e independencia de Cataluña

Contrariamente al pronunciamiento y toma de postura de algunos obispos partidarios a la autodeterminación e independencia de Cataluña -y en algunos casos, también promotores-, Francisco y el Secretario de Estado de la Santa Sede, el Cardenal Pietro Parolin, han confirmado la postura de la Iglesia contra la autodeterminación de Cataluña, defendiendo "la legalidad constituida".

El nuevo embajador de España ante la Santa Sede, D. Gerardo Bugallo, ha mantenido una larga y cordial conversación con Francisco y con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, tras la ceremonia de presentación de cartas credenciales del embajador español en el Vaticano, durante el curso de la cual han hablado sobre la situación de Cataluña.

Esta conversación tuvo lugar el pasado lunes 2 de octubre en la biblioteca privada de Francisco, donde, tras la recepción protocolaria, tuvieron una conversación que se prolongó unos veinte minutos. Después de que el embajador español transmitiera los saludos de S. M. el Rey Felipe VI y del Gobierno de España, Bergoglio le reiteró la postura de la Santa Sede, contraria a toda autodeterminación que no esté justificada por un proceso de descolonización, y manifestó el rechazo de la Iglesia a toda actitud que no esté basada en el respeto a la legalidad constituida. Tras este encuentro, el embajador español fue recibido en la Secretaría de Estado por el cardenal Pietro Parolin, con quien también mantuvo una conversación durante media hora, en la que el cardenal se pronunció en el mismo sentido que Francisco. Vida Nueva.

martes, 3 de octubre de 2017

El desvergonzado uso político del Evangelio por parte de los clérigos separatistas que fomentan la rebelión en Cataluña (España)

El desvergonzado uso político del Evangelio y la manipulación del mandato expreso de Nuestro Señor Jesucristo por parte de los separatistas catalanes metidos a clérigos, que fomentan la rebelión en Cataluña (España), ha llegado a unos extremos difícilmente compatibles con la moral católica. No sólo por su xenofobia, contraria a la universalidad de nuestra religión, sino por el constante recurso a la mentira y a la manipulación por parte de estos curas impresentables que anteponen sus ideas políticas al cumplimiento del Decálogo, que, entre otras cosas, prohíbe de forma absoluta dar falso testimonio o mentir.

Me gustaría transcribir lo que, sobre la obediencia a la autoridad y a la Ley -actualmente en España la máxima norma es la Constitución Española-, Nuestro Señor manda explícitamente en el Evangelio:

"Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con verdad, sin miedo a nadie, porque no miras a la persona de los hombres. Dinos, pues, lo que piensas: ¿es lícito pagar tributo al César o no?" Mas Jesús, conociendo su malicia, repuso: "Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo". Y le presentaron un denario. Preguntóles: "¿De quién es esta figura y la leyenda?" Le respondieron: "del César". Entonces les dijo: "Dad, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". Oyendo esto, quedaron maravillados, y dejándolo se fueron".
Mt 22,16.

Las propias palabras de Nuestro Señor son bien claras, como lo es también lo que, en este sentido, siempre ha transmitido el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con las mismas: Jesús nos enseña a obedecer a las autoridades -que en aquella época y en Tierra Santa eran los emperadores romanos- y pagar los impuestos, porque su poder viene de Dios (ver también Lc 20,25 y Rm 13,1-7).

Por el contrario, estos separatistas catalanes metidos a clérigos no se empachan de repetir, engañando a sus feligreses, que la desobediencia a la Ley y a las autoridades que ellos subjetivamente no consideren como propias -como mucho, tan "poco propias" como los romanos en la Palestina de tiempos de Jesús, no más, y siempre según su ideología separatista-, está permitida y es legítima, siendo, como lo es, totalmente inmoral y contraria a lo mandado por el propio Jesuscristo, Nuestro Señor.
Pues un ejemplo de esta inmoralidad desvergonzada lo hemos visto hoy mismo en televisión, al ser entrevistado en directo el separatista catalán Cinto Busquet Paredes (sobre estas líneas, en una foto tomada durante otro programa), un presunto cura del pueblo de Calella, en la provincia de Barcelona -si es cura, iba disfrazado para no parecerlo-, que esta misma mañana se mostraba encantado con la profanación de una iglesia en una localidad de Tarragona (ver aquí), usada para contar papeletas amañadas de la votación ilegal del pasado domingo, de la que todo el mundo ha visto ya montones de imágenes del fraude, tanto en foto como en vídeo, pues circulan por todo Internet.

Este sujeto fue uno de los minoritarios curas separatistas que firmaron una declaración conjunta contraria a la Ley y a la voluntad de la mayoría de los catalanes (ver aquí), según él porque los separatistas tienen derecho a cometer delitos, como la obstrucción a la justicia -dice que eso son "derechos fundamentales"- y que por eso deben ser respetados. Todo ello, además, escudándose en la Iglesia. Imagínense el argumento que da cuando le preguntan que a qué derechos se refiere:

"Como sacerdote de la Iglesia Católica Romana [por lo visto ya no es "Apostólica"], te tengo que decir que Jesús dijo que el hombre está por encima del sábado, no el sábado encima por el hombre" (sic). Y tras soltar este improcedente fragmento evangélico mal citado, no se le ocurre otra cosa que sostener la legitimidad de cometer delitos porque "Jesús fue ejecutado legalmente" (gracias a Dios, porque sin Su muerte no habría habido Redención). Es decir: para él lo mejor es que los católicos sean ácratas, porque las leyes son malas, así que se pueden incumplir a voluntad, según nos interese. Y a continuación, dice lo siguiente, refiriéndose a la clerigalla separatista, de la que forma parte: "estamos con nuestros obispos", aludiendo a continuación, de forma expresa, al Arzobispado de Barcelona, cuyo titular es Omella. Arzobispado que, durante el día de hoy, ha secundado la falsa "huelga general" independentista, pese a que las huelgas políticas -no las de carácter laboral- son ilegales (ver aquí), para dar así su apoyo al gobierno regional de Cataluña que ha perpetrado un golpe de estado -gobierno regional que en las últimas Elecciones autonómicas ni siquiera obtuvo la mayoría de votos, por lo que tuvo que recurrir al apoyo de radicales de extrema izquierda, anarquistas y antisistema para poder (des)gobernar-.

Pero no es Omella el peor entre los obispos españoles, ni mucho menos: Novell (en la imagen que abre esta entrada) dio un espectáculo lamentable al promocionar, y colaborar con, la comisión de varios delitos -entre ellos el de sedición, primero, y el de rebelión más tarde- (ver aquí y aquí).
Y también tenemos a un tal "Jaume Pujol" (en realidad, fue bautizado como "Jaime Pujol"), que en Twitter se autodenomina como "arzobispo, presidente" de una inexistente "conferencia episcopal tarraconense" -jamás ha existido, hasta la actualidad, tal cosa-, por lo cual está engañando a la gente públicamente al presentarse como tal (ver aquí).

Para calificar a estos impresentables (sobre cuyo futuro inmediato la Santa Sede debería tomar medidas urgentes -que dudo que tome-, como mínimo por ir contra el bien común y promocionar la rebelión), contamos con varios Arzobispos y Obispos católicos, comenzando por el Primado de España, del que ya di cuenta (ver aquí); el Arzobispo de Oviedo, que ha recordado que "defender la secesión con mentiras, insidias, corrupción y violencia es inmoral y es pecado" (ver aquí); o el Obispo de San Sebastián, que ha dicho que "el callejón en el que se encuentra Cataluña no sólo es ilegal sino profundamente inmoral" (ver aquí).

Finalmente, y sobre todo a los lectores de otros países que no conocen y/o comprenden la situación actual de España, aparte del Agit-prop fomentado y difundido por el gobierno regional de Cataluña (con dinero de todos los españoles, dicho sea de paso, lo cual constituye el delito -otro más- de malversación de fondos) y la posición de la Iglesia al respecto, recomiendo el siguiente artículo del P. José María Iraburu, un poco largo, pero que merece la pena leer: La Iglesia y la unidad nacional de España.

sábado, 30 de septiembre de 2017

El Cardenal Burke vuelve al Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica por decisión de Francisco, según ha informado la Santa Sede

El Boletín de la Sala de Prensa de la Santa Sede de hoy, 30 de septiembre de 2017, informa de forma escueta, en el apartado de "Renuncias y nombramientos", sobre el nombramiento de nuevos miembros del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, entre los que Francisco ha incluido a S. E. R. Raymond Leo S.R.E. Card. Burke, ex Prefecto de dicho Tribunal, del que fue destituido por el mismo Francisco hace casi tres años, el 8 de noviembre de 2014 (ver aquí).

De esta forma, el Cardenal Burke, uno de los cuatro cardenales que enviaron las dubia (ver aquí) a Francisco sobre "Amoris laetitia" (ver aquí), de los dos que aún quedan vivos, volvería al Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, aunque esta vez en calidad de simple miembro.

Como se observa en la captura de pantalla sobre estas líneas, así lo recoge el Bollettino en su versión en español (el color rojo es mío):

Nombramiento de miembros del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica

El Santo Padre ha incluido entre los miembros del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica a los Eminentísimos Señores Cardinales Agostino Vallini, Edoardo Menichelli, y Raymond Leo Burke y a los Excelentísimo Monseñores Frans Daneels, Johannes Willibrordus Maria Hendriks.

jueves, 28 de septiembre de 2017

El Primado de España pide a los separatistas catalanes pertenecientes al clero, que firmaron una declaración independentista «en sintonía con sus obispos», que se callen y dejen de alentar la comisión de delitos

S. E. R. Mons. Braulio Rodríguez, Arzobispo de Toledo y Primado de España, ha pedido a los escasos 200 y pico separatistas catalanes que pertenecen al clero -en Cataluña hay 2.190 sacerdotes y religiosos según el último nomenclátor de la Conferencia Episcopal Española-, que recientemente firmaron una declaración conjunta contraria a la Ley y a la voluntad de más de la mitad de los catalanes, que no dividan a los católicos. Concretamente, les ha pedido permanecer «razonablemente callados y no emitir opiniones que van un poco más allá de la política». Lo ha manifestado al ser preguntado sobre el tema en la sede del Seminario Conciliar en Toledo, donde se estaba celebrando la apertura oficial del curso académico 2017-2018.

Dichos separatistas, que además pertenecen al clero, dicen actuar «en sintonía con nuestros obispos», refiriéndose a los obispos españoles a cargo de las diócesis de la región de Cataluña, pese a que éstos, ante las intenciones de la minoría separatista, se pronunciaron hace pocos días para pedir «que la sensatez y el deseo de ser justos y fraternos nos guíe a todos». El único representante del episcopado español de Cataluña que apoya abierta y públicamente las pretensiones delictivas de los separatistas es Xavier Novell, al frente de la diócesis de Solsona (provincia de Lérida, España).

Nótese que dicha declaración, además de promover la comisión de un delito, vulnera el Código de Derecho Canónico, por lo que el Gobierno de España ha formalizado una protesta ante la Santa Sede por la actitud de estos separatistas consagrados. Tras difundirse el comunicado, el embajador español ante la Santa Sede, Gerardo Bugallo, aprovechó una recepción en la Embajada estadounidense en Roma para entregar en mano al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano, una nota verbal de protesta (ver aquí).

Téngase en cuenta, además, que ya en 2006 la Conferencia Episcopal Español se pronunció contra la ruptura de la unidad de España, declarando que no era «moralmente aceptable la secesión».

Según recoge ReL (ver aquí), el Primado de España, que afirmó que el hecho de que [los separatistas del clero] den su opinión sobre este tema puede provocar que «dividan un poco a los miembros de la Iglesia», también dijo que en el caso de que dichos separatistas -que además son curas o religiosos- digan que esos «son los problemas que están viviendo sus fieles», en el resto de España «los demás fieles también estamos sufriendo lo mismo. Es que ese es el tema [...] Parece como si eso fuera una cosa que sucede allí en el nordeste de España que es Cataluña y que los demás estemos en un plácido existir». Asimismo, subrayó que en el resto de España «también tenemos esas dificultades y tenemos también, pues, muchas cosas que entre todos tenemos que ir resolviendo y no separarnos de un todo más grande».

martes, 26 de septiembre de 2017

Respuesta de la Santa Sede a la "Corrección filial al Papa Francisco por la propagación de herejías"

La Santa Sede ha respondido, de forma completamente deshonesta -cuando no mintiendo descaradamente- a la Carta de Corrección filial al Papa Francisco por la propagación de herejías (CORRECTIO FILIALIS DE HAERESIBUS PROPAGATIS), firmada por decenas de clérigos, teólogos y académicos de numerosos países (ver aquí), a través de unas declaraciones efectuadas a la agencia de noticias ANSA ("ANSA Latina" en su versión en español, con sede en... ¡Buenos Aires!), que titula y subtitula dicha información, publicada ayer, 25 de septiembre, de la siguiente manera: "Computadoras cerradas a denuncia de herejía. Signatarios sin competencia teológica".

Dicho título hace referencia a la primera reacción que tuvo la Santa Sede tras hacerse público el mencionado documento: ante la imposibilidad de censurar dicha Carta en todo el mundo para que no la pudiera leer nadie, y mucho menos adherirse a ella firmándola -desde que la mayor parte de la población tiene acceso a Internet, es muy difícil ponerle puertas al campo-, lo que ha hecho es impedir que se pueda acceder a firmar dicha carta desde ningún ordenador de la Ciudad del Vaticano. En cuanto al subtítulo, es totalmente falso: los signatarios tienen competencia académica y teológica más que sobrada para escribir dicha carta, como veremos más adelante.

Como dato complementario, téngase en cuenta que desde el pasado 21 de septiembre todas las comunicaciones de la Santa Sede están en manos de la Compañía de Jesús (los jesuitas, vamos; la misma orden cuyo superior niega la historicidad, y por tanto la veracidad, de los Santos Evangelios porque "no había grabadoras" en época de Jesús), como confirmaron ellos mismos a través de Radio Vaticano (ver aquí). A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Aquí transcribo algunas de las barbaridades afirmaciones -varias de ellas falsas-, tal como las publica la ya mencionada agencia de noticias, con mis comentarios en rojo:

"(ANSA) - CIUDAD DEL VATICANO, 25 SET - La petición de tradicionalistas y lefrebvianos [sic] que acusa al papa Francisco de herejía puede leerse en las computadoras públicas del Vaticano pero si alguien desea adherir a la iniciativa deberá "firmarla" desde otro equipo que no tenga una dirección IP de la Santa Sede...".

Vamos, que reconoce la censura. Eso sí, trata de engañar -que es lo mismo que mentir-: ni los firmantes son tradicionalistas -si hay algunos, gracias-, ni mucho menos lefebvrianos -que sólo hay 2 entre los firmantes-.

"...el Vaticano, sin querer, llamó hoy la atención sobre una cuestión hasta ahora descuidada: ¿quiénes firmaron la petición que acusa al pontífice y a toda la asamblea de obispos católicos de herejía?".

Ni esta carta de corrección, ni ninguna otra similar (ha habido varias desde que comenzaron los Sínodos ordinario y extraorinario de la Familia), ha acusado jamás a "toda la asamblea de obispos" de nada, por la sencilla razón de que "toda la asamblea de obispos" rechazó en votación los puntos polémicos que se debatieron en el sínodo (ver aquí) y que después Francisco incluyó en "Amoris laetitia".

"Comprender quiénes firmaron significa evaluar los fundamentos y la sensatez de las acusaciones. Y tener algún elemento sobre el momento de la publicación".

La sensatez de lo expuesto deriva del propio contenido de la carta y no de quiénes la hayan redactado o subscrito. La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

"El primer signatario es un psicólogo y periodista holandés, el segundo un jurista estadounidense jubilado, sigue un sacerdote diocesano y la lista prosigue en esta línea".

Eso es, simplemente, mentira. Aquí pueden leer, por orden alfabético, el nombre y título/puesto de casi medio centenar de firmantes -y siguen aumentando-, que son rectores de seminarios, rectores de universidades, académicos, catedráticos, profesores e investigadores universitarios, casi todos de Facultades de Teología, Filosofía e Historia de la Iglesia -hay también de otras materias-, muchos de ellos de Universidades Pontificias (incluyendo el 'Seraficum'). Y la lista sigue creciendo, pues ya van setenta y nueve (79) firmas -he excluido a los que son "simples curas o párrocos", que además son minoría- [NOTA: los signatarios han pasado, en cuestión de pocas horas, entre el 26 y 27 de septiembre, de 79 a casi 147]:
  1. Prof. Jean Barbey, Historiador y Jurista, Catedrático emérito de la Universidad de Maine (EE.UU.)
  2. Philip M. Beattie, Profesor adjunto de la Universidad de Malta (Malta).
  3. Dr. Philip Blosser, Catedrático de Filosofía del Seminario Mayor del Sagrado Corazón de la Archidiócesis de Detroit (EE.UU.).
  4. Prof. Mario Caponnetto, Catedrático universitario, Mar del Plata (Argentina)
  5. Salvatore J. Ciresi, Director del Grupo Bíblico San Jerónimo y Profesor de la Escuela de Graduados Notre Dame de la Universidad Christendom, Washington, D.C. (EE.UU.).
  6. Prof. Matteo D’Amico, Catedrático de Historia y Filosofía, Instituto de Enseñanza Secundaria de Ancona (Italia).
  7. Dra. Chiara Dolce, Doctora Investigadora en Filosofía Moral de la Universidad de Cagliari, Cerdeña (Italia).
  8. Petr Dvorak, Jefe del Departmento de Estudios del Pensamiento Antiguo y Medieval del Instituto de Filosofía de la Academia Checa de Ciencias, Praga; y Catedrático de Filosofía de la Facultad de Teología de los Santos Cirilo y Metodio de la Universidad Palacky, en Olomouc (República Checa).
  9. Christopher Ferrara, Fundador Presidente de la Asociación Americana de Juristas Católicos.
  10. Prof. Michele Gaslini, Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Udine (Italia).
  11. Prof. Corrado Gnerre, Catedrático del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Benevento, de la Pontificia Universidad de Teología del Sur de Italia.
  12. Dr. Ettore Gotti Tedeschi, ex Presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR) y Catedrático de Ética de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán (Italia).
  13. Dr. Maria Guarini, Licenciada en Sagrada Teología por la Pontificia Facultad de Teología de San Buenaventura (Seraphicum) de Roma; Editora del sitio "Chiesa e postconcilio".
  14. Prof. Robert Hickson, Catedrático emérito de Literatura y de Estudios Estratégico-Culturales.
  15. P. John Hunwicke, ex Investigador Principal, Pusey House, Oxford (Reino Unido).
  16. Prof. Isebaert Lambert, Profesor Titular de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).
  17. P. Serafino M. Lanzetta, Profesor de Teología Dogmática de la Facultad de Teología de Lugano (Suiza).
  18. Prof. Massimo de Leonardis, Catedrático y Director del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán (Italia).
  19. Mons. Prof. Antonio Livi, Académico de la Santa Sede; Deán emérito de la Pontificia Universidad Lateranense y Vicerrector de la iglesia de San Andrés en Via Flaminia, Roma (Italia).
  20. Dr. Carlo Manetti, Catedrático en varias Universidades privadas de Italia.
  21. Prof. Pietro De Marco, Catedrático emérito de la Universidad de Florencia (Italia).
  22. Prof. Roberto de Mattei, Catedrático emérito de Historia de la Cristiandad en la Universidad Europea de Roma (Italia) y ex Vicepresidente del Consejo Nacional de Investigación (CNR).
  23. P. Cor Mennen, Profesor de Derecho Canónico del Seminario Mayor de la diócesis de ‘s-Hertogenbosch (Países Bajos); Canónigo Catedralicio de la misma diócesis.
  24. Prof. Stéphane Mercier, Profesor de Filosofía de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).
  25. Martin Mosebach, Escritor y Ensayista.
  26. Prof. Lukas Novak, Profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Charles de Praga (República Checa).
  27. Prof. Paolo Pasqualucci, Catedrático emérito de Filosofía de la Universidad de Perugia (Italia).
  28. Prof. Claudio Pierantoni, Catedrático de Filosofía Medieval de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Chile y ex Catedrático de Historia de la Iglesia y Patrolofía en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
  29. Prof. Enrico Maria Radaelli, Filósofo y editor de la obra de Romano Amerio.
  30. Dr. John Rao, Profesor adjunto de Historia en la Universidad de San Juan de Nueva York (EE.UU.).
  31. Dr. Carlo Regazzoni, Licenciado en Filosofía de la Universidad de Friburgo (Suiza).
  32. Dr. Giuseppe Reguzzoni, Investigador externo en la Universidad Católica de Milán (Italia) y ex asistente editorial de Communio, International Catholic Review (edición italiana).
  33. Prof. Arkadiusz Robaczewski, Catedrático emérito de la Universidad Católica de Lublin (Polonia).
  34. P. Settimio M. Sancioni, Licenciado en Ciencias Bíblicas.
  35. Prof. Andrea Sandri, Investigador asociado de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán (Italia).
  36. Dr. Joseph Shaw, Tutor de Filosofía Moral en el St Benet's Hall, Universidad de Oxford (Reino Unido).
  37. P. Paolo M. Siano, Doctor en Historia Eclesiástica.
  38. Dra. Cristina Siccardi, Historiadora de la Iglesia.
  39. Dra. Anna Silvas, Investigadora adjunta de la Universidad de Nueva Inglaterra, Nueva Gales del Sur (Australia).
  40. Prof. Dr Thomas Stark, Profesor de Filosofía y Teología de la Universidad de Filosofía y Teología Benedicto XVI de Heiligenkreuz (Austria).
  41. Prof. Giovanni Turco, Profesor adjunto de Filosofía del Derecho Civil de la Universidad de Udine (Italia), Miembro Corresponsal de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino.
  42. Prof. Arnaldo Vidigal Xavier da Silveira, Catedrático emérito de la Pontificia Universidad de São Paulo (Brazil).
  43. Mons. José Luiz Villac, Ex Rector del Seminario de Jacarezinho (Brasil).
  44. S. E. Mons. Rene Henry Gracida, Obispo emérito de la diócesis de Corpus Christi, Texas (EE.UU.).
  45. Dr. Riccardo Calzavara, Catedrático.
  46. Dr. Riccardo Cavalli, Catedrático.
  47. P. Andrew Pinsent, Director del Centro Ian Ramsey de Ciencia y Religión de Oxford (Reino Unido).
  48. Prof. Leonardo Schwinden, Catedrático de Filosofía de la Universidad Federal de Santa Catarina (Portugal).
"Se suman otros curas diocesanos de diversos países".

Y no sólo curas: además de Mons. Fellay, también firma otro obispo: el emérito de la diócesis de Corpus Christi.

"El grupo inicial de firmantes no tiene ninguna competencia ni título para dirigir al sumo pontífice y a los obispos reunidos en sínodo acusaciones tan graves como la de herejía".

Otra mentira. El grupo de firmantes incluye a casi todos los anteriormente citados, que tienen más competencia académica, y no digamos honestidad moral, que los coriferos portavoces papales (que además de realizar sólo ataques ad hominem, por lo visto desconocen el Código de Derecho Canónico -o fingen no conocerlo-, que en su canon 212:2-3 reconoce tal derecho -y deber- a cualquier fiel, aunque fuere un iletrado). En cuanto a la segunda afirmación, ya se ha demostrado su falsedad (ver más arriba): los obispos reunidos en la asamblea del Sínodo rechazaron con su voto los puntos que posteriormente Francisco, por propia voluntad, quiso meter -y metió- en "Amoris laetitia" (muchos de ellos escritos por su íntimo amigo "Tucho" Fernández años antes de los sínodos de 2014 y 2015, y éste sí que no tiene ni competencia ni título alguno para imponer a toda la Iglesia sus heterodoxas ideas).

"Tal vez ni siquiera un consejo estaría legitimado para acusar a Bergoglio y al sínodo de obispos de lo que la petición llama 'propagación de algunas herejías desarrolladas a través de la exhortación apostólica 'Amoris laetitia' y mediante otras palabras, actos y omisiones de Su Santidad'".

Tercera vez que se repite la mentira de que las partes heterodoxas recogidas en "Amoris laetitia" se deben a la aprobación de las mismas por parte del sínodo de los obispos, que en realidad las rechazó por votación. Las partes escritas hace años por "Tucho" Fernández que son fruto de la polémica, sólo fueron incluidas en "Amoris laetitia" (como la posibilidad de administrar sacrílegamente los Sacramentos a los adúlteros, que aparece de forma sibilina como nota al pie), por expresa voluntad de Francisco.

"...diversos puntos de la exhortación apostólica "Amoris laetitia", que Francisco escribió después de la celebración de los dos sínodos dedicados a la familia".

Está demostrado desde hace bastante tiempo que muchas de las partes no las escribió Francisco -aunque esté de acuerdo con ellas-, sino "Tucho" Fernández, años antes de ambos sínodos -sus palabras se han copiado casi literalmente-.

"La petición asume como elementos heréticos incluso las intervenciones de los obispos o conferencias episcopales en favor de esta línea e indica como culpables de tal deriva también a un par de cardenales, entre ellos Christoph Schoenborn y Kevin Farrell, por otra parte, criticando el nombramiento de este último como prefecto del nuevo Dicasterio para los Laicos y la Familia".

Por una vez dice la verdad: ciertos obispos y resoluciones de algunas -poquísimas, gracias a Dios- Conferencias Episcopales, como la simoníaca Conferencia Episcopal Alemana o la de Malta, han incurrido en herejía y hasta en los anatemas (excomunión), proclamados solemnemente por el Sacrosanto y Ecuménico Concilio de Trento (dogmático).

"Por su parte, Bergoglio no respondió a sus acusadores de herejía y sigue adelante, con serenidad, su camino confirmando su línea orientada a la misericordia con diversas medidas, entre ellas, la reciente refundación del Instituto Giovanni Paolo II para los estudios sobre el matrimonio y la familia, anunciada la semana pasada".

Esto también es verdad: Francisco sigue con su agenda, y después de él... el diluvio, como suele decirse. Aquí se aclara, para quien tuviera dudas, por qué se eliminó el Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia y se ha creado uno nuevo con un nombre similar, pero con intenciones completamente contrarias al anterior: para adaptarlo a "Amoris laetitia" (ver aquí). Lo pueden decir más alto, pero no más claro.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Publicada hoy la Carta de CORRECCIÓN FILIAL AL PAPA FRANCISCO POR LA PROPAGACIÓN DE HEREJÍAS (CORRECTIO FILIALIS DE HAERESIBUS PROPAGATIS) firmada por decenas de Clérigos, Teólogos y Académicos de 20 países

No hay precedentes de algo similar en toda la Historia de la Iglesia. Una carta de veinticinco páginas (28 la versión en español), firmada por 40 clérigos católicos y académicos laicos, firmada el pasado 16 de julio de 2017, fiesta de la Virgen del Carmen, ha sido enviada al Papa Francisco el pasado 11 de agosto. Como no se ha recibido respuesta de parte del Santo Padre, el documento se hace público hoy, 24 de septiembre de 2017, fiesta de la Virgen de la Merced y de la Virgen de Walsingham. La carta, que sigue abierta para nuevos firmantes, lleva ahora los nombres de 62 clérigos y académicos de 20 países, también representando a otros que carecen de la necesaria libertad de expresión. Tiene un título latino: ‘Correctio filialis de haeresibus propagatis’ (literalmente, ‘Una corrección filial con respecto a la propagación de herejías’). Afirma que el Papa, a través de su exhortación apostólica Amoris laetitia, como también por otras palabras, actos y omisiones que se le relacionan, ha sostenido siete posturas heréticas en referencia al matrimonio, la vida moral y la recepción de los sacramentos, y ha provocado que estas opiniones heréticas se propaguen en la Iglesia Católica. Estas siete herejías son expresadas por los firmantes en latín, la lengua oficial de la Iglesia.

Esta carta de corrección tiene tres partes principales. En la primera parte, los firmantes explican por qué, como creyentes católicos y practicantes, tienen el derecho y el deber de emitir dicha corrección al Sumo Pontífice. La ley de la Iglesia requiere que las personas competentes rompan el silencio cuando los pastores de la Iglesia están desviando al rebaño. Esto no implica conflicto alguno con el dogma católico de la infalibilidad papal, teniendo en consideración que la Iglesia enseña que el papa debe cumplir criterios estrictos antes de que sus declaraciones puedan ser consideradas infalibles. El Papa Francisco no ha cumplido con estos criterios. No ha declarado que estas posturas heréticas sean enseñanzas definitivas de la Iglesia, ni aseverado que los católicos deben creer en ellas con el asentimiento propio de la fe. La Iglesia enseña que ningún Papa puede declarar que Dios le ha revelado alguna nueva verdad, que debería ser creída obligatoriamente por los católicos.

La segunda parte de la carta es la fundamental, puesto que contiene la “Corrección” propiamente tal. Enumera los pasajes de Amoris laetitia en los que se insinúan o alientan posturas heréticas, y luego enumera las palabras, actos y omisiones del Papa Francisco que evidencian, más allá de cualquier duda razonable, que él desea que los católicos interpreten estos pasajes de una manera que es, de hecho, herética. En particular, el Papa, de manera directa o indirecta, ha apoyado la creencia de que la obediencia a la Ley de Dios puede ser imposible o indeseable, y que las Iglesia debiera, a veces, aceptar el adulterio como un comportamiento compatible con la vida de un católico practicante.

La última parte, llamada “Dilucidación”, discute dos causas de esta singular crisis. Una de ellas es el ‘Modernismo’. Teológicamente hablando, el Modernismo es la creencia de que Dios no le ha entregado verdades definitivas a la Iglesia, que ésta debiera continuar enseñando, exactamente en el mismo sentido, hasta el final de los tiempos. Los modernistas sostienen que Dios comunica a la humanidad sólo experiencias sobre las cuales los seres humanos pueden reflexionar, de tal manera que realicen diferentes aserciones sobre Dios, la vida y la religión; pero estas declaraciones son sólo provisionales, nunca dogmas inamovibles. El Modernismo fue condenado por el Papa San Pío X al comienzo del siglo XX, pero renació a mediados de la centuria. La gran y continua confusión que el Modernismo ha causado en la Iglesia Católica, obliga a los firmantes a describir el verdadero significado de “fe”, “herejía”, “revelación” y “magisterio”.

Una segunda causa de la crisis es la aparente influencia de las ideas de Martín Lutero en el Papa Francisco. La carta muestra como Lutero, fundador del Protestantismo, tenía ideas sobre el matrimonio, el divorcio, el perdón y la ley divina que se corresponden con aquellas que el Papa ha promovido mediante sus palabras, actos y omisiones. También destaca el elogio explícito y sin precedentes que el Papa Francisco ha dedicado al heresiarca alemán.

Los firmantes no osan juzgar el grado de conciencia con el cual el Papa Francisco ha propagado las siete herejías que enumeran; pero insisten, respetuosamente, en que condene estas herejías, las cuales ha sostenido de manera directa o indirecta.

Los firmantes profesan su lealtad a la Santa Iglesia Católica, garantizan al Papa sus oraciones y solicitan su bendición apostólica.

Puede leerse la carta completa en español en el siguiente enlace: Correctio filialis.

La lista de personas que ya se han adherido y firmado la carta puede verse en el siguiente enlace: Signatarios.

martes, 19 de septiembre de 2017

Francisco suprime por decreto el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia mediante el nuevo motu proprio "Summa Familiae Cura" para adaptarlo a "Amoris laetitia"

Francisco ha suprimido por decreto el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia, fundado en 1981. Lo ha hecho a través de un nuevo motu proprio: "Summa Familiae Cura", que establece, en sustitución del anterior, la creación del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia, con la finalidad de adaptarlo a lo establecido en el motu proprio "Amoris laetitia". Curiosamente, este nuevo motu proprio habla de "sinodalidad", pero el documento en sí mismo es todo lo contrario a la misma, pues es éso: un decreto, decidido única y exclusivamente por Francisco, sin consultar a nadie. Además, en él se habla de los sínodos de la familia, pero no se dice nada sobre el hecho de que los puntos heterodoxos reflejados en "Amoris laetitia" -como el caso de la Comunión a los adúlteros- fueron rechazados por los Padres sinodales en las votaciones (ver aquí).

domingo, 10 de septiembre de 2017

Nuevo motu proprio "Magnum principium" por el que se modifica el Código de Derecho Canónico: como la Comunión a los adúlteros, Francisco deja en manos de las Conferencias Episcopales las traducciones de los Libros Litúrgicos

¡Para echarse a temblar! Los textos litúrgicos en manos de las Conferencias Episcopales -piénsese, por ejemplo, en la alemana-. Naturalmente, al Prefecto del dicasterio dedicado a la Liturgia, S. E. R. Robert S.R.E. Card. Sarah, se le ha vuelto a "puentear", adquiriendo todo el protagonismo el secretario Arthur Roche, impuesto nombrado por Francisco para acometer la "revisión" de las traducciones de los Libros Litúrgicos y, como ya di cuenta en enero de este mismo año, poder modificar aquellos textos o pasajes que supongan un obstáculo para su aceptación por parte de los protestantes. Lo que entonces era un secreto a voces, y a lo que Sandro Magister denominó la demolición de la Instrucción "Liturgiam authenticam", de San Juan Pablo II, ahora es oficial. Véase la entrada que escribí en su momento sobre el tema:


Por cierto, lo que no dice este nuevo motu proprio, a pesar de referirse al Concilio Vaticano II, es que el documento sobre Liturgia emanado del mismo (Sacrosanctum Concilium) estipula el uso del latín como la lengua litúrgica de todo el Rito Romano. También en el Novus Ordo. Justo lo contrario de lo que este nuevo texto quiere hacer creer. ¡Con lo que costó que por fin se tradujera el pro multis correctamente! (ver aquí) ¡Nada menos que una década! Ahora cada Conferencia Episcopal podrá hacer de su capa un sayo y la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos sólo podrá sancionar -positivamente, claro- lo que éstas aprueben.

Sin más, aquí está el texto completo, en español, del motu proprio "Magnum principium":


CARTA APOSTÓLICA
EN FORMA DE “MOTU PROPRIO”
DEL SUMO PONTÍFICE

FRANCISCO

MAGNUM PRINCIPIUM

CON LA QUE SE MODIFICA EL CAN.838
DEL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO

El principio importante, confirmado por el Concilio Ecuménico Vaticano II, según el cual la oración litúrgica, adaptada a la comprensión del pueblo, pueda ser entendida, ha requerido la seria tarea encomendada a los obispos, de introducir la lengua vernácula en la liturgia y de preparar y aprobar las versiones de los libros litúrgicos.

La Iglesia Latina era consciente del inminente sacrificio de la pérdida parcial de su lengua litúrgica, utilizada en todo el mundo a través de los siglos, sin embargo abrió de buen grado la puerta a que las versiones, como parte de los mismos ritos, se convirtieran en la voz de la Iglesia que celebra los misterios divinos, junto con la lengua latina.

Al mismo tiempo, especialmente después de las diversas opiniones expresadas claramente por los Padres Conciliares respecto al uso de la lengua vernácula en la liturgia, la Iglesia era consciente de las dificultades que podían surgir en esta materia. Por un lado, era necesario unir el bien de los fieles de cualquier edad y cultura y su derecho a una participación consciente y activa en las celebraciones litúrgicas con la unidad sustancial del Rito Romano; por otro, las mismas lenguas vernáculas, a menudo sólo de manera progresiva, podrían haberse convertido en lenguas litúrgicas, resplandecientes no diversamente del latín litúrgico por la elegancia del estilo y la seriedad de los conceptos con el fin de alimentar la fe.

A eso apuntaron algunas Leyes litúrgicas, Instrucciones, Circulares, indicaciones y confirmaciones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas emitidas por la Sede Apostólica ya desde los tiempos del Concilio, y eso tanto antes como después de las leyes establecidas en el Código de Derecho Canónico. Los criterios establecidos han sido y siguen siendo útiles en líneas generales y, en la medida de lo posible, tendrán que ser seguidos por las Comisiones litúrgicas como herramientas adecuadas para que, en la gran variedad de lenguas, la comunidad litúrgica pueda alcanzar un estilo expresivo adecuado y congruente con las partes individuales, manteniendo la integridad y la esmerada fidelidad, especialmente en la traducción de algunos de los textos más importantes en cada libro litúrgico.

El texto litúrgico, como signo ritual, es un medio de comunicación oral. Pero para los creyentes que celebran los ritos sagrados, incluso la palabra es un misterio: cuando, de hecho, se pronuncian las palabras, en particular cuando se lee la Sagrada Escritura, Dios habla a los hombres, Cristo mismo en el Evangelio habla a su pueblo, que, por sí mismo o por medio del celebrante, responde con la oración, al Señor en el Espíritu Santo.

El fin de las traducciones de los textos litúrgicos y de los textos bíblicos, para la liturgia de la palabra, es anunciar a los fieles la palabra de salvación en obediencia a la fe y expresar la oración de la Iglesia al Señor. Para ello, es necesario comunicar fielmente a un pueblo determinado, con su propio lenguaje, lo que la Iglesia ha querido comunicar a otro por medio de la lengua latina. No obstante la fidelidad no pueda juzgarse por las palabras individuales, sino en el contexto de todo el acto de la comunicación y de acuerdo a su propio género literario, sin embargo, algunos términos específicos también deben ser considerados en el contexto de la fe católica íntegra, porque cada traducción de los textos litúrgico debe ser congruente con la sana doctrina.

No debe sorprender que durante este largo camino de trabajo haya habido dificultades entre las Conferencias Episcopales y la Sede Apostólica. A fin de que las decisiones del Concilio sobre el uso de las lenguas vernáculas en la liturgia sean también válidas en tiempos futuros, es extremadamente necesaria la colaboración constante llena de confianza mutua, atenta y creativa, entre las Conferencias Episcopales y el Dicasterio de la Sede Apostólica, que ejerce la tarea de promover la sagrada Liturgia, es decir, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Por lo tanto, para que continúe la renovación de toda la vida litúrgica, ha parecido oportuno que algunos principios transmitidos desde la época del Concilio sean más claramente reafirmados y puestos en práctica.

Sin duda se debe prestar atención a la utilidad y al bien de los fieles, tampoco hay que olvidar el derecho y el deber de las Conferencias Episcopales que, junto con las Conferencias Episcopales de las regiones que tienen el mismo idioma y con la Sede Apostólica, deben garantizar y establecer que salvaguardado el carácter de cada idioma, se manifieste plena y fielmente el sentido del texto original y que los libros litúrgicos traducidos, incluso después de las adaptaciones, refuljan siempre con la unidad del rito romano.

Para hacer más fácil y fructífera la colaboración entre la Sede Apostólica y las Conferencias Episcopales en este servicio que debe prestarse a los fieles, escuchado el parecer de la Comisión de Obispos y Peritos, por mí instituida, dispongo, con la autoridad que me ha sido confiada, que la disciplina canónica vigente actualmente en el can. 838 de C.I.C. se haga más clara, de manera que, tal como se expresa en la Constitución Sacrosanctum Concilium, en particular en los artículos 36 §§ 3. 4, 40 y 63, y en la Carta Apostólica Motu Proprio Sacram Liturgiam, n. IX, aparezca mejor la competencia de la Sede Apostólica respecto a la traducción de los libros litúrgicos y las adaptaciones más profundas , entre las que se pueden incluir también posibles nuevos textos que se incorporarán a ellos, establecidos y aprobados por las Conferencias Episcopales.

En este sentido, en el futuro el canon. 838 se leerá como sigue:

Can. 838 - § 1. Regular la sagrada liturgia depende únicamente de la autoridad de la Iglesia: esto compite a la Sede Apostólica y, según el derecho , al obispo diocesano.

§ 2. Es competencia de la Sede Apostólica ordenar la sagrada liturgia de la Iglesia universal, publicar los libros litúrgicos, revisar las adaptaciones aprobadas según la norma del derecho por la Conferencia Episcopal, así como vigilar para que en todos los lugares se respeten fielmente las normas litúrgicas.

§ 3. Corresponde a las Conferencias Episcopales preparar fielmente las versiones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas, adaptadas convenientemente dentro de los límites definidos, aprobarlas y publicar los libros litúrgicos, para las regiones de su pertinencia, después de la confirmación de la Sede Apostólica.

§4. Al obispo diocesano en la Iglesia a él confiada corresponde, dentro de los límites de su competencia, dar normas en materia litúrgica , a las cuales todos están obligados.

De manera consecuente se han de interpretar sea el artículo 64 § 3 de la Constitución Apostólica Pastor Bonus sean las otras leyes, en particular las contenidas en los libros litúrgicos, acerca de sus versiones. De la misma manera dispongo que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos modifique su "Reglamento" basándose en la nueva disciplina y ayude a las Conferencias Episcopales a llevar a cabo su tarea y trabaje para promover cada vez más la vida litúrgica de la Iglesia Latina.

Ordeno que todo lo deliberado con esta Carta apostólica en forma de "motu propio" tenga firme y estable vigor, a pesar de cualquier disposición en contrario, aunque digna de mención especial, y que sea promulgado por la publicación en L'Osservatore Romano, entrando en vigor el 1 de octubre de 2017, y publicado a continuación en los Acta Apostolicae Sede.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 3 de septiembre de 2017, quinto de mi pontificado.

FRANCISCUS PP.

Fuente original: Boletín oficial de la Santa Sede (ver aquí).

sábado, 2 de septiembre de 2017

Francisco vuelve a hablar: 'Amoris laetitia' y la Comunión a los adúlteros, inmigración, armas, política, laicismo, la guerra justa y el Islam

Anteayer, jueves 31 de agosto, el periodista Andrea Tornielli, nada sospechoso de ser enemigo de Francisco o de atacarle, sino más bien todo lo contrario -de hecho, es uno de sus palmeros oficiales-, publicaba un artículo con varios pasajes del libro "Política y Sociedad", del sociólogo Dominique Wolton -junto a Francisco en la foto que abre esta entrada-, en el que se transcriben doce conversaciones con Francisco, que el diario francés "Le Figaro" ha anticipado. Entre otras cosas, habla sobre los migrantes, sobre el Islam, de política y cuenta anécdotas personales. El artículo de Tornielli comienza relatando cómo Bergoglio, cuando tenía 42 años, fue tratado por una psicoanalista judía a cuya consulta asistió durante medio año -cosa que no interesa a nadie, aunque pueda explicar muchas cosas-,  y luego transcribe lo que Francisco opina sobre varios temas. Es para echarse a llorar. Vean por qué:

Al hablar sobre los migrantes, los refugiados y las guerras del Occidente, Francisco dice que los migrantes principalmente dejan sus tierras debido a la falta de trabajo o a la guerra, porque han sido explotados. Europa ha explotado África. Ha leído que un jefe de estado africano apenas elegido, como primer acto de gobierno presentó al Parlamento una ley para la reforestación de su país, y fue promulgada. Las potencias económicas del mundo habían cortado todos los árboles. Reforestar. La tierra está seca por haber sido explotada y ya no hay trabajo.

Tras estas discutibles afirmaciones, se me ocurren varias preguntas: ¿Por qué vienen migrantes procedentes de países africanos llenos de selvas frondosas donde la tierra no está seca? La descolonización se produjo hace casi medio siglo. ¿Por qué no hubo una invasión de migrantes entonces? Si tan efectivas fueron las primeras medidas tomadas por los jefes de estado africanos, ¿por qué casi medio siglo después tanta gente sale en masa de esos países?

¿Quién hace la guerra ahora? ¿Quién da las armas? Nosotros.

Ese es el planteamiento de Francisco, con todo lo que dicho argumento quiere dar a entender. A lo que se puede objetar diciendo que las armas sirven para defenderse y cualquier país tiene derecho a hacerlo. Los países pobres también. Por eso, si no tienen medios para fabricarlas tienen que comprárselas a quienes las fabrican. Lo que debe condenarse es el tráfico de armas que realizan las mafias y que emplean dictadores, guerrilleros y delincuentes, no la venta legal y justificada de un país a otro.

Sobre la laicidad del Estado (léase "laicismo" en su actual acepción de persecución religiosa), pone el ejemplo de Francia, el único Estado confesionalmente masónico laico de la Unión Europea y uno de los tres únicos países del mundo que lo recoge en su Constitución -junto a EE.UU. y Turquía, cuyos "Padres de la Patria", George Washington y Mustafá Kemal Atatürk, respectivamente, eran masones-. El único problema que ve es que "debemos 'elevar' un poco el nivel de la laicidad, en el sentido de que debe decir que también las religiones son parte de la cultura".

¿La religión es sólo algo cultural? ¿Para quién? ¿Para los ateos? Desde luego, para los creyentes -que es la mayor parte de la población-, no.

A continuación hace una afirmación que es completamente falsa para justificar el supuesto "enriquecimiento" de la inmigración y la mezcla cultural, y, concretamente, de la de origen islámico: "También está la lengua en la cultura. En nuestra lengua española, el 40% de las palabras es árabe. ¿Por qué? Porque estuvieron allí por siete siglos. Y dejaron huella".

Por el contrario, los arabismos del español sólo suponen aproximadamente el 8% del vocabulario total y se calcula que son unas 4000 palabras, incluyendo voces poco usadas. Y eso en cuanto al léxico. Con respecto a la fonética, no hay en español ningún fonema prestado del árabe ni ninguna pronunciación particular: "Todos los estudios realizados sobre correspondencia de fonemas de una lengua a la otra han resultado negativos: los respectivos sistemas fonológicos fueron siempre impermeables el uno al otro" (R. Cano Aguilar, (1999): El español a través de los tiempos, Madrid, Arco/Libros, 1.ª ed. 1988, pp. 52-53).

"Esto no significa que Europa tenga que ser completamente cristiana. Pero es un patrimonio, un patrimonio cultural, que hemos recibido".

De nuevo, para él la religión en general, y el cristianismo en particular, es simplemente algo cultural.

Sobre la guerra justa dice que "Hoy debemos replantear el concepto de 'guerra justa'".

Y, de paso, ¿también "revisar" el Catecismo de la Iglesia Católica al respecto? (como en otros temas con los que sus ideas no coinciden).

Aclara que para defenderse se puede hacer la guerra y considerarla justa. Pero dice que una guerra no se puede definir como 'justa' sino sólo como 'guerra de defensa' porque lo único justo es la paz.

¿Y para qué se hace una guerra si no es para lograr la paz cuando uno ha sido injustamente atacado? Eso es lo que la hace justa, porque una persona, un país, no sólo tiene el derecho, sino también el deber de defenderse.

¿Qué idea tiene Francisco sobre la Iglesia?

Según él, la Iglesia "es el pueblo. Y el Concilio Vaticano II dijo: 'El pueblo de Dios, en su conjunto, no se equivoca'".

¿Se parece en algo esta peculiar noción de la Iglesia a lo que siempre ha considerado la propia Iglesia Católica sobre sí misma? Según el Catecismo de San Pío X, la Iglesia es la Sociedad asistida por el Espíritu Santo que fundó nuestro Señor Jesucristo para santificarnos.

Y en cuanto a su segunda afirmación, el Concilio Vaticano II jamás ha dicho tal cosa. Su afirmación es una tergiversación -como hace en tantas ocasiones- de lo que dice uno de los documentos conciliares; en concreto, "Lumen Gentium":

"La totalidad de los fieles, que tienen la unción del Santo (cf. 1 Jn 2,20 y 27), no puede equivocarse cuando cree, y esta prerrogativa peculiar suya la manifiesta mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo cuando «desde los Obispos hasta los últimos fieles laicos» presta su consentimiento universal en las cosas de fe y costumbres. Con este sentido de la fe, que el Espíritu de verdad suscita y mantiene, el Pueblo de Dios se adhiere indefectiblemente «a la fe confiada de una vez para siempre a los santos» (Judas 3), penetra más profundamente en ella con juicio certero y le da más plena aplicación en la vida, guiado en todo por el sagrado Magisterio, sometiéndose al cual no acepta ya una palabra de hombres, sino la verdadera palabra de Dios (cf. 1 Ts 2,13)".

Como se ve, lo que este documento conciliar dice es que el Pueblo de Dios, al que también pertenece la jerarquía -a la que él diferencia y excluye, no se sabe muy bien por qué motivo-, no puede equivocarse cuando cree lo que siempre ha creído y enseñado la Iglesia a través del Magisterio, pues está asistida por el Espíritu Santo, y lo pone por obra.

A continuación, expone su idea de lo que debe ser un misionero: "Ve a África, en donde se encuentran muchos misioneros. Queman sus vidas allí. Y hacen revoluciones reales. No para convertir, en otra época se hablaba de conversión, sino para servir".

Vamos, labor humanitaria como la que hace cualquier voluntario de una ONG. ¿Para qué convertir a la gente como mandó Nuestro Señor? Lo importante no es que las personas se salven y vayan al Cielo, sino que vivan lo mejor posible en este mundo.

Luego se mete en el terreno de la moral. Según él, "hay un gran peligro para los predicadores, el de caer en la mediocridad. Condenar solo la moral (le ruego que me persone la expresión) 'de la cintura para abajo'. Pero de los otros pecados, como el odio, la envidia, el orgullo, la vanidad, matar al otro, quitar la vida, no se habla".

¿De dónde se ha sacado tal cosa? No sólo no se ajusta a la realidad, sino que ésta es justamente la contraria: los predicadores, que siempre se han preocupado -y condenado- todos los pecados, no sólo los de 'cintura para abajo', hace décadas que, en el erróneo afán de atraer a la gente -o de no espantarla, supuestamente-, no sólo no predican nada relativo a la moral sexual, ni condenan la inmoralidad de muchas iniciativas legislativas sobre este tema -aborto, manipulación de embriones, ideología de género, vientres de alquiler, homosexualidad, transexualidad, etc.-, sino que guardan un clamoroso silencio, cuando no apoyan algunos de estos pecados directamente, lo cual es notorio, por ejemplo, entre los jesuitas, Orden a la que él mismo pertenece.

Sobre «Amoris laetitia» y la rigidez, dice:

"Lo que está sucediendo realmente es que las personas escuchan que la gente dice: 'No pueden comulgar', 'No pueden hacerlo'. La tentación de la Iglesia está allí. ¡Pero 'no', 'no' y 'no'! Este tipo de prohibición es el que encontramos en el drama de Jesús con los fariseos. ¡El mismo! Los grandes de la Iglesia son los que tienen una visión que va más allá, los que entienden: los misioneros".

¿Se refiere a esos misioneros cuya "misión" no es convertir a las personas, sino simplemente hacer labor asistencial? Además, parece olvidar que en este tema, quienes ciertamente pueden equipararse a los fariseos son quienes, como ellos, quieren "puentear" la voluntad de Dios y, a través de normas humanas, permitir el divorcio -o el repudio-, no querido por Dios y condenado explícitamente por Nuestro Señor Jesucristo, que fue quien dijo "no, no, no" al adulterio. ¿Cómo van a ser fariseos quienes predican lo que Jesucristo dice, y no serlo quienes, como los fariseos de entonces, defienden el actual adulterio institucionalizado? El mundo al revés.

Sobre el homomonio, ninguna condena ni corrección por su parte: lo único que le molesta es que se le llame "matrimonio". Sólo pide que "Llamemos la unión del mismo sexo 'unión civil'". Y se queda más ancho que largo.

Por último, habla del Islam: "Con el islam, como sea, el diálogo está andando bien".

Tan bien, que en los últimos dos años ya van ni se sabe cuántos atentados terroristas en Europa. Y todos ellos perpetrados por musulmanes (incluso cuando muchos medios de comunicación ocultan el país de procedencia de los terroristas o de su familia, diciendo simplemente que era de "nacionalidad francesa" o de "nacionalidad británica", o que era un "desquilibrado mental", en todos los casos se trata de musulmanes; no hay entre ellos ni cristianos, ni judíos, ni budistas, ni taoístas, ni hinduistas, ni animistas africanos).

Y concluye con esta frase: "Creo que les haría bien hacer un estudio crítico sobre El Corán, como hemos hecho con nuestras Escrituras. El método histórico y crítico de interpretación te hará evolucionar".

Tal cosa no va a ocurrir; y lo que ha producido en la Iglesia ese método histórico-crítico de interpretación ha sido ciertamente una 'evolución', pero desde la ortodoxia hacia la heterodoxia, reduciendo todo al ámbito meramente humano y haciendo interpretaciones que niegan la historicidad de los elementos sobrenaturales. El ejemplo más paradigmático es el reciente despropósito lanzado por el Prepósito General de los jesuitas, que afirmó que no podemos conocer lo que Jesús dijo ni quiso decir porque no había grabadoras en su época. ¡Casi nada! ¡Menuda 'evolución' la de los jesuitas y ciertas lumbreras del clero! Mejor no evolucionar. Virgencita, que me quede como estoy.

martes, 29 de agosto de 2017

La Iglesia se hunde... literalmente: ha comenzado en Malta

La Iglesia se hunde... y lo ha hecho, literalmente, en Malta. Estas imágenes pertenecen a la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora, en Rabat (Malta), de los PP. Franciscanos -hijos de San Francisco, de quien el actual Papa ha tomado el nombre-, cuya techumbre se ha venido abajo hace tres días, durante la madrugada del pasado domingo 27 de agosto, cayendo justamente sobre la mesa -colocada en época postconciliar- que tapaba el altar mayor. No deja de ser curioso que no haya sido destruido nada más.

En la primera fotografía se puede ver el antes y después. Y en la última vemos al excomulgado (ver aquí, aquí y aquí) arzobispo de Malta, Charles J. Scicluna, observando el agujero producido en la cúpula de la iglesia -similar, aunque menor, al que él ha producido en la Iglesia-, junto a los franciscanos y los obreros -es prácticamente imposible saber quién es qué, debido a la manía de los frailes de ir de camuflaje-. Nótese, igualmente, cómo Scicluna oculta la cruz pectoral en el bolsillo interior de la americana. En fin, que una imagen vale más que mil palabras. En este caso son siete imágenes. Que cada cual interprete esta señal como quiera.

lunes, 31 de julio de 2017

Los católicos expulsados de las iglesias (literalmente): la abortista elogiada por Francisco, Emma Bonino, da una charla patrocinada por Cáritas en un templo italiano del que se expulsó por la fuerza a los fieles provida

Por si había pocos fieles descontentos por el rumbo que están tomando los acontecimientos en la Iglesia últimamente, y ante la posibilidad del abandono voluntario de la asistencia a las iglesias, algunos, en su indisimulada tarea de demolición del catolicismo, y sabiendo que su tiempo es limitado, parecen preferir una huída hacia delante y pasar directamente a la acción. ¿Cómo? Pues no esperando a que los fieles se vayan por su propio pie o dejen de asistir a los templos: se les expulsa, directamente. Pero no metafóricamente, sino de forma literal. Se les echa del templo por la fuerza.

Es lo que ocurrió el pasado miércoles 26 de julio, festividad de Santa Ana, madre de la Santísima Virgen María, en la iglesia de San Defendente de la localidad de San Rocco di Cossato, perteneciente a la diócesis de Biella, en el norte de Italia. A pesar de la oposición de parte de los fieles, se permitió dar una charla a una notoria abortista italiana en dicha parroquia, mientras a los críticos provida se les impidió el acceso, fueron silenciados, o, directamente, expulsados.

Se trata de Emma Bonino -junto a Francisco, en la imagen que abre esta entrada-, actualmente senadora y dos veces ministra en Italia -de Política Europea y Comercio Internacional en 2006; y de Exteriores en 2013-, quien, a pesar de ser no sólo pro-abortista, sino abortista activa -además de a ella misma, ha practicado abortos ilegales a otras mujeres, como puede comprobarse en fotografías explícitas que pueden encontrarse en Internet-, fue elogiada por Francisco en 2016 como una "gran olvidada", debido a su trabajo con los refugiados. Entre su activismo abortista y su propio aborto, Bonino es directa o indirectamente responsable de la muerte de aproximadamente seis millones de bebés italianos entre 1968 y la actualidad.
El miércoles hizo una presentación sobre la inmigración en la mencionada iglesia de San Defendente, en San Rocco di Cossato, con la aprobación del párroco, Mario Marchiori -a quien puede verse sobre estas líneas, disfrazado de laico-, patrocinada por la división local de Cáritas italiana. El obispo diocesano, Gabriele Mana -bajo estas líneas-, guardó silencio sobre el acontecimiento.
Ed Pentin, del National Catholic Register, informó de que no pudo obtener ningún comentario de la oficina del obispo. Aunque los fieles católicos habían comunicado su preocupación al obispo, y a pesar de que éste manifestara no estar de acuerdo con la decisión de permitir que Bonino hablara, no quiso tomar partido. Tampoco hizo nada para disuadir a Cáritas de organizar el evento.

La propia Bonino abortó cuando era joven y supuestamente trabajó con una organización abortista que perpetró gran número de abortos -más de 10.000-. Ella misma participó en la realización de abortos ilegales con un tosco aparato casero -hecho con una bomba de inflar ruedas de bicicletas-, lo cual está documentado en fotografías, como ya se ha señalado. Después de evitar su arresto huyendo al extranjero, fue encarcelada durante 10 días antes de ser absuelta. Entonces entró en política como activista de izquierdas, donde ha trabajado para liberalizar en Italia las leyes del divorcio, legalizar las drogas, prohibir el programa nacional de energía nuclear y promover el nudismo, el homomonio, la ideología de género -y transgénero-, la abolición de las Fuerzas Armadas, la disolución de la OTAN y la educación sexual obligatoria.

La presencia de Bonino en la parroquia -recogida en la instantánea que aparece bajo estas líneas-, formaba parte de los eventos del Día Mundial del Refugiado 2017, conmemoración mundialista laica creada ex novo para sustituir, como en otros casos, las fiestas del santoral católico, siendo Santa Ana, madre de la Virgen, la fiesta que en realidad se celebraba ese día.
Bonino se ha incorporado recientemente a la causa a favor de la inmigración masiva en Italia desde África y Oriente Medio. Más de 500.000 inmigrantes han entrado ilegalmente en Italia en los últimos tres años. Se trata de un tema candente, en parte motivado por la presión ejercida sobre los servicios locales. Bonino sostiene que esta inmigración es necesaria para la supervivencia de Italia, debido a la baja natalidad italiana.

Francisco ha elogiado el trabajo de Bonino con los refugiados, indicando que "es la persona que mejor entiende África. Y ha ofrecido el mejor servicio a Italia a través de la comprensión de África".

Bonino, partidaria de una política de inmigración masiva, propuso la derogación de la restrictiva legislación sobre inmigración de 2002 en su charla del miércoles en la citada iglesia. Durante la misma, afirmó que el mundo está superpoblado debido a la "pobreza en África, donde tienen hijos porque son pobres", mientras que Italia se enfrenta al "declive demográfico".

Este comentario provocó la intervención de un activista provida que fue expulsado del templo por oponerse a Bonino: "Simplemente dije en voz alta que, con su promoción del aborto, ella forma parte de los responsables de la disminución de la población", dijo Alberto Cerutti a Intelligonews, "momento en el cual fui expulsado de la iglesia por la fuerza". Otros dos católicos también intervinieron durante la charla de la Bonino: D. Leandro Aletti, ginecólogo, y D. Giorgio Celsi, del grupo provida "Ora et labora", siendo ambos acallados entre abucheos y silbidos. Aletti le dijo a Bonino que era "absurdo" escuchar sus argumentos sobre la inmigración "de alguien que no acepta a nuestros hijos", según recoge el periódico italiano La Nuova Bussola Quotidiana. La respuesta de Bonino fue que esos eran viejos argumentos que no le "asustaban". "Sigo creyendo en la libertad individual [...] nadie puede decirte qué hacer, cada uno elige por sí mismo".

Un grupo de feligreses opuestos a la presencia de Bonino en el templo, que rezaban el Rosario fuera de la iglesia, fueron interrogados por la policía y se les pidió la documentación. Por lo visto, los organizadores cerraron las puertas de la iglesia durante la charla de Bonino para evitar que las oraciones de estos fieles se oyeran en el interior.

Han recogido esta noticia el diario italiano La Stampa, así como LifeSiteNews y National Catholic Register.

viernes, 28 de julio de 2017

L'Osservatore Romano: "La religión surge del miedo y de las necesidades humanas. El Dios de la religión es la proyección de la mente del hombre, sus miedos, sus necesidades. Es un dios hipotético"

Con las frases que dan título a esta entrada se despachaba el pasado sábado 22 de julio el jesuita -¡Cómo no!- Giulio Cirignano (quien aparece, de camuflaje, en la imagen que abre esta entrada), nada menos que en L'Osservatore Romano, diario nacional de la Ciudad del Vaticano, otrora católico y que últimamente sirve de plataforma mediática a heterodoxos de todo pelaje.

En un lamentable artículo que algunos blogs y páginas web de temática religiosa han reproducido de forma parcial -pues la versión digital de L'Osservatore Romano no reproduce todo el artículo-, titulado "La costumbre no es fidelidad. La conversión pedida por el Papa Francisco" (Abitudine non è fedeltà. ​La conversione chiesta da Papa Francesco), reproducido sobre estas líneas, el personaje en cuestión ataca al clero católico, al que, entre otras lindezas, tacha de "inculto" y "poco iluminado", afirmando que muchos clérigos que se oponen al Papa Francisco actúan desde una teología anticuada asociada a la Contrarreforma (al Concilio de Trento, vamos). Según él, tal teología no tiene alma y es responsable de transformar la "aventura apasionada y misteriosa de creer" en "religión" que no alcanza el nivel de una verdadera "fe".

"La religión surge del miedo y de las necesidades humanas [...] Sin embargo, tiene esta importante limitación: el Dios de la religión es, en su mayor parte, la proyección de la mente del hombre, sus miedos, sus necesidades. Es un dios hipotético", ha soltado el jesuita con todo desparpajo.

Así que, ya lo saben: la mayor parte de los cardenales, obispos y sacerdotes que aceptan y predican lo que mandó el Sacrosanto y Ecuménico Concilio de Trento (dogmático), además de ser unos incultos y estar anticuados teológicamente, no tienen fe, sino que proyectan los miedos de su mente y predican a un dios inexistente. Menos mal que contamos con algunos jesuitas iluminados que nos van a abrir los ojos y nos van a revelar -que no predicar, pues eso sería proselitismo pecaminoso- la religión verdadera.

Parece, pues, que la campaña anticatólica liderada por los jesuitas a través de los medios de comunicación vaticanos continúa, tras el reciente ataque a los católicos "integristas" estadounidenses que no votaron a la proabortista y anticristiana Hilaria Clinton y que luchan por la educación religiosa en las escuelas, contra el aborto, el homomonio o la ideología de género, en un artículo -más bien un libelo- escrito por otro jesuita de pro: Antonio Spadaro, junto al director -protestante- de la edición argentina de L'Osservatore Romano, nombrado por Francisco (ver aquí).

¡Ay, si San Ignacio de Loyola levantara la cabeza!

martes, 18 de julio de 2017

Reportaje y fotos de la procesión, funeral y entierro del Cardenal Meisner, uno de los cardenales que presentaron las dubia a Francisco, en la catedral de Colonia y mensaje de S. S. Benedicto XVI

Como ya informé en el blog hace dos semanas (ver aquí), S. E. R. Joachim S.R.E. Card. Meisner, Arzobispo emérito de Colonia (Alemania), y uno de los cuatro cardenales que presentaron las "dubia" sobre "Amoris laetitia" a Francisco, falleció el pasado miércoles 5 de julio, a los 83 años. Su capilla ardiente permaneció abierta desde el viernes 7 de julio al lunes 10 de julio en la basílica de San Gereón de Colonia, donde el pasado sábado 15 de julio, a las 9:15 horas, comenzaron los ritos de exequias.

Desde allí, una procesión acompañó los restos mortales del Cardenal Meisner hasta la catedral de Colonia, donde se ofició la solemne Santa Misa de Réquiem corpore insepulto, en sufragio por el eterno descanso de su alma. En la procesión, encabezada por Rainer María S.R.E. Card. Woelki, Arzobispo de Colonia, participaron decenas de diáconos, sacerdotes, el capítulo de la catedral, obispos y cardenales.

Tras la Santa Misa, se procedió a asperjar y recitar los últimos responsos sobre el féretro, dispuesto para la ocasión sobre un catafalco rodeado de cirios amarillos, antes de proceder a darle sepultura allí mismo. Nótese el uso de ornamentos negros.

La homilía corrió a cargo de S. E. R. Péter S.R.E. Card. Erdő, Arzobispo de Esztergom-Budapest y Primado de Hungría. Asimismo, S. E. R. Mons. Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia, leyó unas palabras escritas para la ocasión por S. S. Benedicto XVI (la negrita es mía):

Ciudad del Vaticano 11-7-2017

A esta hora, cuando la iglesia de Colonia y los fieles de otras partes se reunieron para decir adiós al cardenal Joachim Meisner, mi corazón y pensamientos están con ustedes también, y aceptando alegremente la invitación del cardenal Woelki, deseo dirigir unas palabras de recuerdo para mi amigo.

Cuando oí hablar de la muerte del cardenal Meisner el miércoles pasado, no quería creerlo. El día anterior habíamos hablado por teléfono. Estaba agradecido por el hecho de haber estado de vacaciones después de haber participado en la beatificación del obispo Teofilius Matulionis en Vilna, el domingo anterior (25 de junio) y tenía una voz clara.

El amor a la Iglesia en los países vecinos de Oriente, que había sufrido tanto bajo la persecución comunista, así como la gratitud por los sufrimientos de aquel tiempo, forjaron su vida. Y así no es ninguna coincidencia que la última visita de su vida fuera para un Confesor de la Fe en esos países.

Lo que particularmente me impresionó en esa última conversación con el cardenal retirado, fue la alegría suelta, la alegría interior y la confianza que había encontrado. Sabemos que a este apasionado pastor le resultaba difícil abandonar su puesto, especialmente en un momento en que la Iglesia se encuentra en una necesidad particularmente apremiante de pastores convincentes que puedan resistir la dictadura del espíritu de la época y que vivan y piensen la fe con determinación. Sin embargo, lo que más me emocionó fue que, en este último período de su vida, aprendió a dejar ir y vivir de una profunda convicción de que el Señor no abandona a su Iglesia, incluso cuando el barco ha asumido tanta agua que está a punto de zozobrar.

Dos cosas en los últimos tiempos que le agradaron más que nada:

Por un lado, él siempre me ha dicho cuán profundamente se alegraba de cómo en el Sacramento de la Penitencia los jóvenes, especialmente los jóvenes, están experimentando la gracia del perdón –en el don, han encontrado la vida que sólo Dios puede dar
.

La otra cosa que siempre le ha tocado y le ha dado alegría, fue el tranquilo crecimiento de la Adoración Eucarística. En la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, su punto central era la Adoración, un silencio en el que solo el Señor hablaba al corazón. Algunos expertos pastorales y litúrgicos consideraron que ese silencio al mirar al Señor no puede lograrse con un número tan grande de personas. Algunos eran también de la opinión que la Adoración Eucarística fue alcanzada como tal, por la Misa, ya que el Señor sería recibido en pan eucarístico. Pero que este pan no se puede comer como cualquier alimento, y que el sacramento eucarístico «acoge» todas las dimensiones de nuestra existencia
que la recepción debe ser el culto, se ha convertido en algo muy claro. Así, el tiempo de la Adoración Eucarística en la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia se ha convertido en un evento interior, que permaneció inolvidable para el Cardenal.

Cuando, en su última mañana, el cardenal Meisner no apareció en la Misa, fue encontrado muerto en su habitación. Su Breviario se le había escapado de las manos: estaba orando mientras moría, mirando al Señor, hablando con el Señor. La muerte que se le concedió, muestra una vez más cómo vivió: mirando al Señor y hablando con él. Así podemos recomendar con confianza su alma a la bondad de Dios. Señor, te damos gracias por el testimonio de tu siervo Joaquín. Que sea intercesores de la Iglesia de Colonia, y de toda la Iglesia terrenal. ¡Descansa en paz!

(traducción de Infocatólica)

Fotos: Archidiócesis de Colonia.